Kanchipuram

Diario de viaje India del sur: Kanchipuram

8 de Octubre – Kanchipuram

Tras una noche de sueño reparador en tierras de Tamil Nadu y un desayuno buffet que nos dio fuerzas para afrontar el día salimos a la puerta del hotel donde habíamos quedado con Vittal, pero no estaba. Resulta que había llegado pronto y como no nos había visto se había marchado a desayunar. Pensé que no empezábamos con buen pie, pues con los veinte minutos de espera el calor me estaba superando: recien duchados estábamos ya sudando. Le expliqué que había que ser puntual y que debía aprovechar cuando nosotros visitáramos la ciudad para desayunar o comer. Tomó buena nota y no hubo más problemas.

Nos montamos todos en el coche y nos fuimos a Kanchipuram, una ciudad famosa por su seda y por sus templos, aparte de los cuales poco hay que hacer en esa ciudad. Está a unos 70 kilómetros de Mahabalipuram, lo que en India se traduce en casi dos horas de trayecto en coche durante las cuales pudimos contemplar un paisaje de arrozales y palmeras y ya empezamos a percibir que Tamil Nadu es distinto a Rajastán desde el paisaje a la ropa de sus habitantes.

Al llegar a Kanchipuram fuimos en primer lugar al templo de Devarajaswami, dedicado a Visnu y sin duda uno de los santuarios más impresionantes de la ciudad por el gran gopuram de la entrada principal. Dejamos nuestro calzado en la calle junto a la puerta y nada más entrar se puede ver a la derecha un salón con columnas, única zona del templo que hay que pagar (nos costó 2 rupias) para poder visitarla. Fuera nos llamó la atención una cadena de piedra en casa esquina del mandapam. Al salir de esa zona había que seguir caminando por el patio del templo para llegar al gran estanque o a cualquiera de las otras construcciones, pero el suelo estaba tan caliente que más que andar casi íbamos saltando.

Kanchipuram

Al salir del templo y caminar por la avenida para llegar al coche vimos un buen número de tiendas donde anunciaban saris a precios increíblemente baratos, pero ni con ese reclamo consiguieron que nos detuviéramos a curiosear, teníamos tanto calor que solamente pensábamos en volver al coche y a su aire acondicionado.

En coche nos fuimos hasta el siguiente templo, mucho más pequeño que el anterior y también más antiguo. Su nombre, Vaikunta Perumal y fue construido hace unos 1200 años. Lo más llamativo eran sus claustros interiores con pilares de leones. Este tipo de construcción fue evolucionando hasta convertirse en los enormes salones de columnas que se puede ver en construcciones posteriores.

Kanchipuram

Cada vez que salíamos de un templo de Kanchipuram y volvíamos al coche dábamos gracias por contar con él y su aire acondicionado. El calor era intenso, y el sol a esa hora ya pegaba con fuerza, pero había que seguir visitando lugares, así que le dijimos a Vittal que nos llevara al templo de Kamakshi Amman. Está dedicado a la diosa Parvati y su gopuram principal está decorado con increíbles esculturas de gran tamaño de dioses y apsaras. En el interior hay un salón de matrimonios (mandapam) y también un elefante que bendice a quienes le dejan un ofrenda… y ojo con hacer fotos, el dueño o cuidador no estaba por la labor de dejarnos fotografiar al animal, pero aquí está la prueba de que a cabezona no me gana ni el indio con peor humor.

Kanchipuram

El siguiente templo que vimos en Kanchipuram fue uno de los más grandes de la ciudad, Sri Ekambaranathar. Está dedicado a Siva y cuenta con un gopuram principal con preciosos grabados que mide 59 metros. El santuario interior es accesible solamente para los hindues, pero el viajero puede visitar el resto del gran complejo, incluso a la sala de espejos en cuyo centro se encuentra una imagen de Siva que al reflejarse crea una alusión a su omnipresencia. Por supuesto, siempre hay que ir descalzo, aunque el suelo te abrase los pies.

Kanchipuram
En los alrededores había bastantes personas pidiendo dinero, y a mi no se me ocurrió otra cosa que a una señora que pedía con insistencia comprarla lo único de comida que vi en los alrededores: un coco listo para beber. Pues hice el primo, porque dio un sorbo y lo tiró sin esperar siquiera a que nos hubiéramos ido… En fin. Cosas que pasan.

Kanchipuram

El último templo que visitamos en Kanchi fue también el más antiguo. Construido en el s.Vll en piedra arenisca, el templo de Kailasanatha está dedicado a Siva tal y como indica la gran estatua de Nandi que hay sobre el cuidado jardín que rodea el edificio. La decoración es abundante aunque debido a la erosión hay muchos detalles que se han perdido. En este caso, y aunque hay que visitar todo el templo descalzo, si se permite a los no hindúes acceder al santuario interior donde se encuentra el tercer lingam más grande de Asia.

Kanchipuram

Nosotros contamos con un vehículo a nuestra disposición para hacer todas estas visitas. De otro modo tendríamos que habernos movido en otro transporte por Kanchipuram pues las distancias entre los templos son muy amplias en algunos casos, y la verdad es que la ciudad no tiene mucho atractivo como para que merezca la pena patearla y menos con el calor que hacía durante nuestra visita.

Acabado el recorrido a todos los templos  de Kanchipuram volvimos a Mahaballapuram para descansar unas horas, y yo con lo que soñaba en ese momento era con una cerveza bien fresquita y un chapuzón en una de esas fantásticas piscinas de nuestro hotel. Lo primero fue posible, pero lo segundo… jamás me había metido en una piscina con el agua tan caliente. Viendo esa cantidad de líquido elemento parecía imposible pensar que hacía más calor dentro que fuera del agua, y eso que probamos ambas piscinas, pero nada… Lo único fue darse una ducha en la habitación antes de salir hacia Tirukkalikundram para quitarnos un poco el calor de todo el día.

Kanchipuram

Tan solo 14 kilómetros separaban Mahabalipuram de nuestro destino, y lo que queríamos ver era el templo de Vedagirishvara que está dedicado a Siva y situado en lo alto de una colina. Si se quiere llegar arriba no queda más remedio de subir descalzo 550 escalones. Por fortuna a la hora de nuestra visita ya no daba el sol y aunque las escaleras estaban calientes se podía caminar por ellas sin quemarse.. El templo es pequeño y oscuro, nada que ver los famosos templos de Tamil Nadu, pero sin duda merece la pena llegar allí al atardecer para contemplar las increíbles vistas sobre los arrozales mientras se pone el sol.

Kanchipuram

De vuelta en Mahaballapuram le pedimos a Vittal que nos dejara de nuevo en Othavadai Cross St para cenar, pero primero nos acercamos al borde del mar, donde bajando unas rocas pudimos llegar a la arena y desde alli caminar descalzos hasta un restaurante-bar-hotel, donde nos tomamos una cerveza. No nos planteamos cenar allí porque no nos dio buen rollo el aspecto descuidado y sucio del lugar, así que salimos atravesando el hotel a las calles de la ciudad para acercarnos a otro restaurante de Othavadai, sin duda la calle más animada de la ciudad a esas horas. Esa noche elegimos el Buddha Café restaurant para cenar, y a pesar de los comentarios negativos respecto al lugar, nosotros cenamos muy bien. El local de nuevo en una primera planta, totalmente abierto, con agradable música de fondo y con ventiladores que no eran suficientes para quitar el calor. Pero lo que comimos estaba realmente bueno, en cantidad y con un precio más que correcto. Y además el camarero hablaba algo de castellano y resultó divertido charlar con él y sus planes de viajar a Mallorca. Acabada la cena, regreso al hotel. otra ducha para refrescarnos antes de dormir y una vez preparada la maleta para salir al día siguiente, a la cama de nuevo con el sonido de las olas rompiendo cerca de nuestra ventana.

Post a new comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR