Pondicherry

Diario de viaje India del sur: Pondicherry

9 de Octubre – Pondicherry

Abandonamos Mahabalipuram tras el suculento desayuno, y con Vittal al volante nos vamos hacia el sur por una carretera paralela a la costa hacia una antigua colonia francesa, la ciudad de Pondicherry. En dos horas estábamos atravesando una ciudad en la que se mezclaban casas coloniales, mujeres vestidas con sari, gendarmes dirigiendo el tráfico, templos hindúes y grandes iglesias católicas.

Dimos alguna vuelta antes de conseguir encontrar la guest house en la que íbamos a dormir durante nuestra estancia en Pondicherry, Ville Christophe. Ubicada en el barrio francés a pocas manzanas del mar, nuestro alojamiento ocupaba la planta baja de una antigua casa colonial. Con tan solo tres habitaciones y aunque habíamos reservado una en concreto nos dieron a elegir la que más nos gustara, pues no iba a alojarse nadie más esa noche. Finalmente nos quedamos con la habitación reservada inicialmente, la Hibiscus. La habitación era bastante justa, apenas un pasillo alrededor de la cama, un arcón que alojaba una pequeña tele y un escritorio. Lo que era increíble era el baño, con un tocador, una ducha increíble…. y una salamanquesa metida en el inodoro.

Pondicherry

Le dijimos a Vittal que se tomara el resto del día libre pues íbamos a visitar al ciudad caminando ya que las distancias eran cortas. Nos instalamos en nuestra habitación y acordamos con el personal de la casa la hora del desayuno a la mañana siguiente antes del salir a explorar Pondicherry.
Una vez en la calle lo primero que notamos fue el increíble calor que hacía además con la sensación de humedad típica de las ciudades con mar. Hicimos de tripa corazón y comenzamos a recorrer las calles del barrio francés con sus casas de colores. Algunas de ellas están en perfecto estado, muchas han sido reconvertidas en hoteles o restaurantes, pero otras por desgracia están en un estado de lamentable abandono, al igual que las calles, cuyas aceras han desaparecido en algunos tramos y las señales de tráfico amenazan con caer al suelo en cualquier momento. A pesar de todo el ambiente colonial de Pondicherry es evidente, si te dejaran de repente en esa zona de la ciudad perfectamente urbanizada y con calles paralelas y amplias, difícilmente adivinarías que estás en India si no te cruzaras con alguna mujer vestida con sari.

Pondicherry

Otra de las cosas que dan ese ambiente occidental a la Pondicherry son las iglesias que los misioneros franceses construyeron. Pero aquí son de colores, la más llamativa sin duda la de Nuestra Sra. de la Inmaculada Concepción, un típico edificio jesuita pintando de intenso azul. Entramos en ella para escapar un rato del sol y el calor de la calle, y nos encontramos imágenes de la Virgen decoradas con las típicas guirnaldas de flores que se llevan a los templos hindúes así como mujeres vestidas con ropa India rezando el rosario. Desde luego es una imagen curiosa…

Probablemente la más bonita de estas iglesias de Pondicherry sea Notre Dame en Anges, construida cerca del mar en el pleno barrio francés y de grandes dimensiones.

Pondicherry

Continuamos caminando cada vez con más sensación de calor hacia el el Parque Bharathi, el típico jardín occidental pero en este caso con algunas esculturas indias decorando el lugar. Nos sentamos bajo un árbol y yo tenía la sensación de tener la piel treméndamente pegajosa, se me pegaba el pantalón y como sudo muy poco tenía la cara congestionada y ardiendo. La poca gente que había en el parque estaba tumbada a la sombra, algunas madres con sus hijos vestidos con el uniforme escolar, comían de sus tarteras. El agua que llevábamos en la maleta se había calentado y ya no servía para nada, así que decidimos visitar el museo de la ciudad ubicado en una casa colonial junto al parque y luego irnos a tomar una cerveza.

Pondicherry
Así que entramos en el museo… y madre mía, vaya pérdida de tiempo. Esta ubicado en una fantástica mansión colonial en un estado de decadencia absoluto. En sus habitaciones se muestran diferentes objetos de la época francesa que aún no me explico como se mantienen en pie. Desde mobiliario a carruajes parece que si les todas se van a desintegrar de tan viejos y poco cuidado como están. Y encima dentro del museo hacía más calor que en la calle, lástima del dinero de la entrada.
Así que salimos directos al hotel Promenade que habíamos visto en la guía y que estaba a pocos metros. Entramos y hacía tanto frío dentro de la cafetería que decidimos salir a la terraza y ponernos a la sombra. No recuerdo haberme tomado otra cerveza con tantas ganas como lo hice ese día… De repente su frescor pareció darnos fuerzas y algo de ánimo para continuar.

Con algo más de ánimo, nos fuimos a visitar un par de lugares que nos quedaban pendiente. Primero ashram Sri Aurobindo, en el que si quieres entrar te tienes que descalzar al otro lado de la calle, guardar silencio y no sacar la cámara de fotos. Lo fundaron en 1926 el hombre que le da nombre y una francesa conocida como “la Madre”. Ambos están enterrados en el patio del lugar, en un tumba venerada como santuario. Aparte de eso, se visita también una tienda/librería… y ya está. A mi gusto, totalmente prescindible, como el museo que habíamos visto un rato antes.

Desde allí un breve paseo nos llevó a un templo hindú, el de Sri Manakula Vinayagar, donde habitualmente un elefante bendice a turistas y peregrinos. Pero nosotros nos quedamos con las ganas, pues nos explicaron que el animal estaba malito y tardaría semanas en volver a su “trabajo”. Para visitar el interior del templo tuvimos que dejar fuera el calzado, y dentro encontramos un pequeño recinto sumamente colorido gracias a sus 40 frisos pintados.

Pondicherry

Parecía que nunca iba a dejar de hacer no calor insoportable, y lo parecía porque iba a ser así. Empezada a bajar el sol pero en las calles de Pondicherry no corría el aire y costaba moverse cuando nos encaminamos hacia el paseo marítimo. Fue una pequeña bendición, porque aunque el calor era mucho, al menos un ligera brisa daba un respiro. A esa hora parecía que todo Pondicherry hubiera decidido lo que nosotros, que el lugar ideal era junto al mar, pues había mucha gente paseando, sentada en el malecón o comprando algo en los puesto situados sobre la arena. Era un pequeño universo internacional donde nos cruzamos con mucha gente hablando francés, turistas australianos, alemanes, españoles (nosotros y ya) y bastantes indios. A mi me recordaba todo en ese momento a películas de la época colonial ambientadas en la primera mitad del s.XX fue el mejor momento del día sin lugar a dudas.

Pondicherry

Pondicherry

Al final del paseo, frente a la estatua de Joseph Francois Dupleix se encuentra el edificio de la Alianza Francesa. Está ubicado en un edificio colonial, como no, y su jardín es ahora el Cafe de flore. Un buen número de mesas están repartidas sobre el cesped, y cuando nosotros pasamos por allí había unas cuantas familias francesas con niños pequeños tomando algo. La verdad es que el lugar invitaba a entrar, así que no nos resistimos. Dentro se estaba bien, llegaba la brisa del mar y aliviaba algo el calor, solo nos faltaba una cerveza fresquita. Pero no había, no servían nada con alcohol… La cerveza tuvo que esperar y nos tomamos unas coca colas mientras la tarde y en breve la noche llegaban a la ciudad.

Pondicherry

En cuanto se hizo de noche pensamos en cenar, no habíamos comido nada desde el desayuno, el calor no nos había dejado pensar tan siquiera en comer. Buscamos en la Lonely Planet sitios cercanos a donde estábamos y de camino al hotel, y terminamos cenando en la azotea de Madame Shante’s. La cena estuvo bien, el dueño era muy amable, pero el calor seguía siendo el rey y no pudimos tan siquiera disfrutar en paz de es momento. Culpa nuestra por no haber buscado un lugar con aire acondicionado.

Antes de irnos a dormir decidimos pasar a un local que habíamos visto de camino al restaurante y que estaba en la azotea de un edificio. En realidad era un restaurante con aspecto un poco bohemio donde nuestra idea de tomar un té cambió y terminamos tomando una copa después de que el camarero lograra convencerme de que los hielos se hacían con agua purificada. Y debía ser cierto porque no tuvimos ningún problema intestinal posterior. El local era muy original, con mezcla de muebles de diversos estilos y cuadros de vivos colores colgados de las paredes. Bajo un ventilador y con una copa en la mano se nos pasaron todos los males del día un rato antes de irnos a la cama.

Pondicherry

Lo mejor de regresar esa noche al hotel sin duda fue dormir arropados con el aire acondicionado encendido. Son esas cosas por las que gustosamente pago las rupias que sean necesarias.

Post a new comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies