Polonnaruwa

Diario de viaje Sri Lanka: recorriendo Polonnaruwa en bicicleta

13 de Marzo – Polonnaruwa

Amanece un nuevo día que anuncia también lluvia. Y eso que según todas las guías y fuentes de información esta era la temporada seca…. Antes de bajar a desayunar consultamos el correo para ver si tenemos respuesta de Chami, y la hay. Nos dice que no puede ir a vernos porque está con otros viajeros en no que ciudad. Me quedé alucinada. Ayer estaba malo, y hoy está a kilómetros de Kandy que es donde se supone que está su casa. Todo me suena a tomadura de pelo y le contesto que no le voy a pagar lo acordado porque no estoy contenta con él ni con su trato, y mucho menos con el conductor que nos ha enviado. Cerramos correo y a desayunar, no quiero permitir que algo así me amargue un viaje hecho con tanta ilusión.

A la ocho de la mañana como casi todos los días estamos en el coche rumbo a nuestro destino. Polonnaruwa, otras de las importantes ciudades culturales del centro de Sri Lanka. Arturo me dice que si le voy a decir algo al conductor, pero prefiero ignorar todo porque no quiero seguir dando vueltas al mismo tema, aunque nosotros empezamos a estar cada vez más tensos con él y suponemos que Chami ha debido llamarle para preguntar que pasaba. Pero ambos los saben: al tan sencillo como no avisar de quien es quien.

Tardamos poco más de una hora en llegar al museo la ciudad que vamos a visitar, lugar en el que tenemos que comprar las entradas (otra vez caras) para visitar todas las ruinas del recinto arqueológico. Pero primero damos un paseo por el museo que resulta ser mucho más interesante que el de Sigiriya pues hay muchas y buenas maquetas que muestran al visitante como debieron ser cada uno de los edificios cuando fueron construidos, además de muchas fotografías del antes y el después de su limpieza y restauración.

Polonnaruwa
Hemos pensado que vamos a recorrer todos los lugares de interés en bicicleta, aunque hace calor está bastante nublado por lo que el sol no parece que pueda ser una molestia ese día. Pero metemos los chubasqueros en las mochilas por si la que nos acompaña es la lluvia.

En el lugar que alquilamos la bicis, cerca de la entrada a las ruinas de Polonnaruwa, nos empiezan pidiendo 1800 rupias, lo que a mi me parece una burrada viendo el estado en el que se encuentran, así que le ofrezco 1000 rupias por las dos que viendo luego lo mal que iba una de ellas me temo que fui demasiado generosa. Dejamos nuestro coche en ese lugar y nos vamos pedaleando a conocer la ciudad antigua.

Pasamos el control de entradas y giramos primero a la derecha donde hay que parar para conocer una zona pequeña en la que se encuentra lo que queda del palacio real, un hall de audiencias y unos baños, además de un montón de autobuses y turistas. Así que nosotros con calma, esperando a que la gente fuera dejando huecos para poder recorrer todo con cierta tranquilidad mientras llueve ligeramente cada pocos minutos.PolonnaruwaDe nuevo pedaleando llegamos a uno de los templos de Siva que se pueden conocer entre las ruinas de Polonnaruwa y situado a poca distancia del Cuadrángulo, probablemente el lugar más interesante de toda la ciudad antigua. En dicha zona se pueden ver varias construcciones entre las que destacan el precioso Vatadage, una capilla circular destinada a guardar reliquias una de cuyas piedras de luna es la que se encuentra en mejor estado de todas las que se pueden ver en la ciudad; enfrente está el Hatadage, otro de los edificios destinados a guardar reliquias. Para visitar estos dos edificios hay que descalzarse y dejar los zapatos lo más resguardados posible, pues la mayoría de los turistas que pasan por allí ignoran todo lo que no sea suyo y pisotean los zapatos de los demás antes de desplazarse medio metro.

Polonnaruwa

Subiendo al Vatadage se me ocurrió decir a Arturo que le iba a hacer una foto y la que se montó fue tremenda. No recordamos que uno no se puede hacer una foto dando la espalda a una estatua de Buda, y eso fue justo lo que nosotros hicimos. No creo que sea para tanto, la verdad, pero ese despiste nos costó una buena reprimenda. Así que recordad si estáis ante una estatua de Buda: fuera zapatos, nada en la cabeza, hombros y piernas cubiertas, no sentarse con los pies hacia Buda y no señalarle con el dedo. Cosas sencillas pero que no hay que olvidar.
También en este recinto vimos el Gal Pota, una piedra con inscripciones de textos budistas; el Satmahal Prasada, un templo escalonado de ladrillo: Thuparama Gedige, el único templo budista que se ha conservado casi intacto y con algunas estatuas en su interior; el Latha-Mandapaya, otro templo budista con un muro de piedra y una pequeña daboga en su interior. Y por último el Atadage, el lugar donde en su día se custodió el diente de Buda que ahora está en Kandy.

PolonnaruwaNosotros recorrimos cada uno de estos lugares de Polonnaruwa quitando y poniendo zapatos constantemente mientras el cielo amenazaba con descargar en cualquier momento una buena tormenta. Como nosotros somos tirando a muy lentos a la hora de visitar lugares, íbamos notando como cada vez estábamos más solos. La gente había llegado muy temprano y como la mayoría van en grupos organizados o con un guía que les marca el ritmo, en poco tiempo iban abandonando cada lugar para seguir con la visita. Así que cada vez estábamos más solos y tranquilos.
Al abandonar el Cuadrángulo decidimos tomar algo en uno de los puestos de refrescos que vimos justo enfrente. Unas lonas, unas sillas y ya está listo un bar en el que tomar un coca-cola por 150 rupias. En todos esos puestos me di cuenta de que tenían un fuego con una gran cazuela que no puede evitar que contenía. Me dijeron que era té y me ofrecieron un poco para probar mientras me decían que era muy bueno para la tripa. Pero tengo que confesar que estaba malo y amargo (y eso que yo soy de té a todas horas).

Polonnaruwa

Volvimos a las bicis y nos dirigimos a otro de los devales de Siva en el recinto de Polonnaruwa, un lugar donde encontramos un grupo de hindúes cuyo bebé parecía encantado conmigo, tanto que cuando le tome en brazos se despedía de su madre con total tranquilidad…. menos mal que razonó y fue consciente de lo que se le podía venir en cima.

Polonnaruwa

La siguiente parada fue en la mayor dagoba de Polonnawura, la Rankot Vihara de ladrillo y una altura de 55 metros. Hoy no molestaba descalzarse para caminar sobre la piedra de estos lugares, no había sol que la calentara. Cuando entramos vimos un grupo de personas preparando algo para una celebración pero no hablaban nada más que cingalés, de modo que hubo modo de saber de que se trataba aquello. Aunque había poca gente viendo esa dagoba, lo cierto es que al volver con la bicicletas a la carretera vimos bastantes autobuses que pasaban por allí de largo rumbo al siguiente punto de nuestra ruta por Polonnaruwa: Gal Vihara, así que supusimos que no íbamos a encontrar allí con un montón de gente.

Polonnaruwa

Y acertamos pues se trata de otro de los puntos destacados de Polonnaruwa. Antes de acceder había puesto de bebidas, un gran parking, tiendas de recuerdos…. Dejamos nuestras bicis y fuimos al sendero junto a un lago que nos llevó hasta los cuatro Budas tallados en la roca que forman el Gal Vihara. Dos de esos Budas están sentados, otro de 14 metros aparece tumbado y el último en pie con una peculiar posición de los brazos que ha hecho pensar que quizás representa a un monje y no a Buda.

Polonnaruwa

Por allí pasábamos turistas, budistas y cantidad de niños de colegios, por lo que apenas pudimos disfrutar de unos minutos de paz, pero como quien tiene paciencia se ve recompensado, finalmente conseguimos incluso alguna foto sin que nadie pasara delante de nosotros.
De regreso a nuestros fantásticos vehículos de dos ruedas reparé en un puesto de recuerdos donde vendían sombreros y vi uno que me gustaba. Me acerqué a preguntar y me pidieron 2800 rupias, más de lo que cuesta algo similar en España, una burrada. Pero finalmente y gracias a la colaboración de unas niñas, conseguí comprarlo por 550 rupias que es el precio para cingaleses. Y es que en Sri Lanka hay que estar siempre al tanto de posibles estafas y engaños….

Al otro lado del parking, cruzando la carretera también hay algunas construcciones interesantes en medio de un montón de ruinas bien restauradas que ocupan cientos de metros cuadrados. Entre ellas destacan Kiri vihara, una dagoba blanca que es la mejor conservada del recinto, y Lankatilaka. Esta última son los restos de lo que debió ser un templo y hoy solamente quedan los muros y la estatua de una gran Buda sin cabeza.

Polonnaruwa

Pasaban las horas y la verdad que nosotros íbamos sin ninguna prisa, lo habíamos organizado todo para pasar el tiempo necesario en Polonnawura. Fue todo un acierto, esta ciudad tiene muchas cosas para ver y a además merecen ser vistas con calma.

Nuestra última visita en el recinto arqueológico de Polonnaruwa iba a ser en Tivanka Image House, una construcción en bastante buen estado en cuyo interior se conservan un buen número de pinturas que como no, cuentan la vida de Buda. Para llegar a ella tuvimos que pedalear con ganas, y hasta con fuerza en algún momento. Es más, voy a ser totalmente sincera para confesar que en un tramo me tuve que bajar de la bici y subir una cuesta andando…. Era tan inclinada y las bicis tan malas que no había quien consiguiera llegar arriba de tirón. Menos mal que la recompensa en forma de pinturas mereció la pena.

Polonnaruwa
Desde ese punto estábamos cerca del lugar por el que la mayoría de la gente abandona el recinto tras el recorrido por las ruinas de Polonnaruawa, pero nosotros sabíamos que el coche estaba más cerca de la entrada, y preferimos pedalear volviendo a pasar junto a dagobas y devales antes que volver por la carretera. Tardamos un poco más, pero como dije antes, teníamos todo el tiempo que necesitáramos.

Una vez en la calle dejamos las bicis a quien nos las había alquilado y volvimos al coche, donde un aún más seco conductor nos estaba esperando, seguramente aburrido porque habíamos invertido más tiempo en recorrer Polonnawura que la mayoría de los visitantes.

Ya solamente quedaba regresar al hotel. Cuando llegamos aún quedaba un rato de luz, así que aprovechamos para dar una vuelta por los jardines y conocer algo más de las instalaciones. Luego una buena ducha, organizar equipaje y prepararnos para cenar. Volvemos a repetir el restaurante del hotel, la verdad es que estamos un poco cansados y no nos apetece volver a salir sin tener claro hasta donde nos puede llevar un tuk tuk y que vamos a encontrar.

Antes de acostarnos volvemos a mirar el mail por ver si Chami no has dicho algo nuevo, y su única respuesta es “que él tampoco está contento conmigo”. Evidentemente me quedo de piedra, después del trato recibido por su parte solamente hubiera faltado que le hiciera la ola por haberme mandado a ese conductor y no haberme contando en ningún momento que había pasado… Ya no me molesté en contestar, sencillamente acordamos que íbamos a descontar algo del importe total acordado tal y como le había dicho por la mañana, yo había hecho un trato para recibir un servicio de alguien y no lo había tenido. Así que borrón y cuenta nueva, y a descansar, mañana será nuestro último día en las capitales culturales y queremos disfrutarlo sin nada que empañe los buenos ratos que esperamos tener.

Post a new comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR