Diario de viaje India del sur: Mahabalipuram

7 de Octubre – Mahabalipuram

Después de dos vuelos y de unas cuantas horas dormidos a bordo del avión de Emirates que nos llevaba de Dubai a Chennai, llegamos a esta última ciudad a primera hora de la mañana. Un poco adormilados hicimos todos los trámites de la aduana, recogimos equipaje, cambiamos dinero y salimos en busca del coche que habíamos contratado para el recorrido por India. Lo primero que notamos fue mucho calor y humedad, pero enseguida encontramos a nuestro conductor que nos dijo llamarse Vittal y nos acompañó al coche donde en breve y con el aire acondicionado a tope estábamos saliendo del aeropuerto rumbo a Mahabalipuram, una pequeña ciudad de poco más de 12000 habitantes al sur de Chennai. Tardamos alrededor de una hora en llegar, y por el camino sentimos un fuerte olor a metano procedente de los basureros de la capital de Tamil Nadu.

Lo primero que hicimos al llegar a Mahabalipuram  fue ir al hotel rezando para que a pesar de ser demasiado pronto para tener disponible la habitación fueran amables y nos dieran una para poder darnos una ducha que nos entonara y cambiarnos de ropa. Y tuvimos mucha suerte, porque así fue. Nuestra habitación estaba junto al mar, bastante alejada de la recepción pero disponen de unos coches como los de los campos de golf que te trasladan a ti a tu equipaje cada vez que es necesario.
Quedamos con Vittal para visitar la ciudad y nos fuimos a nuestra gran y cómoda habitación rodeada de jardines, con vistas al mar y con un potente aire acondicionado.

Mahabalipuram

Salimos de la habitación unas horas después para reunirnos con Vittal y comenzar al visita de Mahabalipuram. Hacía un calor increíble, el sol pegaba aún con fuerza, pero no habíamos volado un montón de horas para quedarnos en el hotel Así que ánimo y a por el toro.

En primer lugar le dijimos que nos llevara al Templo de la Orilla, para visitar el cual hay que adquirir una entrada combinada con los Cinco Rathas. Este templo de pequeñas dimensiones se alza muy cerca del mar y sus grabados están en algunos puntos bastante deteriorados debido a la erosión de la cual está ahora protegido gracias a un muro de roca. Se construyo en el siglo Vll y está dedicado al dios Siva.
Se pensaba que este templo formaba parte de una serie de edificios desaparecidos, y esta teoría cobró credibilidad cuando tras el tsunami de 2004, con la retirada de las aguas quedaron a la luz restos de los que podrían haber sido templos del mismo complejo.

Mahabalipuram

Después de ver desde todos los ángulos posibles el pequeño templo nos dirigimos al coche deseando entrar y sentir de nuevo el frescor del aire acondicionado, y es que de verdad es calor era tremendo. Siguiente parada: los cinco rathas.

Mahabalipuram

Se trata de construcciones monolíticas excavadas en trozos únicos de roca siendo monumentos y no lugares de adoración. Cada una de estas construcciones lleva el nombre de uno de los cinco hermanos Pandava, héroes del Mahabharata. En el exterior de cada ratha (carro en sánscrito) se halla un grabado correspondiente a la montura animal de cada dios. Se puede ver a Nandi frente al templo de Siva, o un elefante de tamaño real junto al de Indra. Este lugar estuvo oculto por la arena hasta que los británicos empredieron las excavaciones hace 200 años.

Mahabalipuram

A continuación nos vamos en el coche hasta la colina principal de Mahaballapuram. Le decimos a Vittal que ya no le necesitamos hasta el día siguiente, que vamos a ver toda la colina y que luego nos iremos paseando a buscar un lugar para cenar y ya veremos como regresamos al hotel.
Así que nos despedimos del fresquito de nuestro coche y comenzamos a subir por la colina acompañados de un buen número de indios. La verdad es que el paseo no es pesado, además hay vegetación que nos ofrece sombra de vez en cuando.
En primer lugar paramos en un templo cercano al faro de Mahabalipuram desde donde las vistas son realmente bonitas. Y gastamos parte de nuestra agua intentando convencer a unos cachorros de perro de que beban. Tenemos tanto calor que creemos que todo ser vivo que nos rodea debe tenerlo también.
Prescindimos de la subida al faro, no creemos que nos ofrezca nada nuevo y hay tanta gente para ascender que solo imaginar el calor que debe hacer en el interior del edificio nos quita definitivamente las ganas de entrar.

Mahabalipuram

Durante el paseo por la colina vimos varias mandapas, que son salas con columnas anteriores al templo y que se utilizaban para rituales públicos. Todas las columnas están decoradas, así como las paredes de cada una de estas construcciones y algunas de ellas están escavadas en la roca.

Acabando el paseo por la colina nos topamos por una gran piedra en equilibrio conocida como la bola de mantequilla de Krisna. La verdad es que no tengo ni idea de donde puede venir este nombre, pero lo que tengo claro es que todo el que pasa por allí quiere sujetar la roca sea como sea….

Mahabalipuram

Ya solamente nos quedaba llegar a uno de los lugares más importantes de Mahabalipuram: la penitencia de Arjuna. Se trata de una talla en relieve de las más grandes de su época. Está grabada en una roca enorme y muestra escenas de la mitología hindú y de la vida cotidiana del sur de India. Se distinguen elefantes y ángeles alrededor de Arjuna que se automortifica para ganarse el arma más poderosa de Siva, la Pasupata, que tiene el poder de asesinar a los dioses. Esta talla tiene una especie de canal en el centro por el que dicen que en época de lluvia cae agua y que con ellos se representa el curso del río Ganges.

Mahabalipuram

Acabada la visita cultural de Mahabalipuram, nos vamos paseando a Othavadai Cross St donde sabemos que hay restaurantes y tiendas. Encuentro un pantalón precioso que me compro por menos de dos euros y nos vamos a tomar nuestra primera Kingfisher de este viaje. Super fresquita, se agradece sin duda el descanso.

Mahabalipuram

Anochece pronto y estamos cansados, así que con ayuda de la Lonely Planet buscamos un lugar para cenar y finalmente nos decidimos por Le Yogi. El comedor está en un primer piso totalmente abierto así que a pesar de los ventiladores hacía calor, pero el biryani que comimos nos supo a gloria.

Mahabalipuram

Con la tripa llena y plano en mano nos fuimos rumbo al hotel que resultó estar mucho más cerca de lo que pensábamos. Llegamos a la habitación y tras la imprescindible ducha que nos quitara el calor de encima nos fuimos a dormir mecidos por el sonido de la olas que rompían a pocos metros de la puerta de nuestra habitación.

Post a new comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies