viajar por trabajo

Jorge: cuando hay que viajar por trabajo

Mi amigo Jorge es venezolano de nacimiento y gallego de adopción (me atrevería a decir que también de corazón). Es profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de Coruña y su trabajo le lleva a viajar con cierta frecuencia principalmente por España y Sudamérica. Es el ejemplo de que no siempre uno abandona el hogar por placer, que hay veces que no queda más remedio que viajar por trabajo y  que aún así los viajes pueden ser igual de enriquecedores. Os dejo con mi amigo que es un fuente de sabiduría y saber estar, un amante del cine, de la vida y del mundo.

La mayor parte de tus viajes son por motivos laborales y en varios de ellos pasas semanas fuera de casa. ¿Cómo se gestiona viajar cuando no es por placer?

Como buen gallego diría que “depende”: depende de si viajo al destino por primera vez o no. En el caso de que sea un lugar al que viajo por primera vez, intento averiguar todo lo que pueda para ver qué características tiene y qué posibilidades ofrece. Por ejemplo, la primera vez que viajé a Moscú me faltó tiempo para conocer su historia, su callejero, su mapa del metro y por supuesto sus lugares imprescindibles. Incluso llegué sabiendo reconocer el alfabeto cirílico, lo suficiente como para moverme por toda la ciudad leyendo los letreros del metro o de las calles.

Si se trata de un lugar en el que ya he estado, como lógicamente ya tengo las nociones básicas de viajes anteriores, suelo hacer dos cosas. Por un lado, vuelvo a los lugares que me habían gustado en ocasiones anteriores. Por ejemplo, nunca me voy de Río de Janeiro, la ciudad a la que más he viajado, sin ver una puesta de sol desde la playa de Ipanema. Por otro lado, aunque mi viaje dure apenas unos días, intento ver la posibilidad de utilizar el destino como puente para visitar otros lugares. Por ejemplo, una vez tuve que ir a Costa Rica por tres días y aproveché para tomarme otros tres días y escaparme a Guatemala para visitar Tikal y Antigua, adonde tenía muchas ganas de ir desde hacía tiempo.

En general, como de las gestiones más farragosas (billetes, hoteles, etc.) no suelo ocuparme yo, puedo dedicar más tiempo a lo realmente importante: preparar el trabajo que me corresponda y conocer el destino y sus posibilidades.

Cuando viajar por trabajo es algo constante ¿es cierto que cuando llegan las vacaciones prefiere quedarse cerca de casa y descansar de aviones?

Perdona que me repita, pero de nuevo diría que “depende”. En este caso, depende del estado de ánimo. Normalmente, es verdad que prefiero quedarme y no viajar. Aquí tengo la ventaja de que vivo en una tierra, Galicia, que me permite escapadas a paraísos muy cercanos. Por ejemplo, siento una fascinación especial por la Costa da Morte y la tengo a poco más de treinta minutos en coche de mi casa. Pero, en otras ocasiones, siento la necesidad de tomar de nuevo un avión, sobre todo si paso un tiempo sin volar. De hecho, ahora mismo estoy pensando en recuperar energías en la Costa Azul e incluso en Venecia.

Si alguien te dijera “voy a Galicia de vacaciones”, ¿qué le recomendarías hacer?

Tantas cosas… Qué voy a decir de Galicia y sus maravillas naturales, históricas, gastronómicas o legendarias. Para mí, lo imprescindible sería lo siguiente:
1. Para conocer la Galicia legendaria y de naturaleza salvaje, el lugar imprescindible es Costa da Morte: comprende desde las islas Sisargas hasta el faro de Lariño, recorriendo sus playas vírgenes, desde Malpica hasta Carnota pasando por las de Laxe –que son mis favoritas-; subiendo a zonas rocosas únicas, como los penedos de Pasarela de Traba; conociendo sus faros, como los de Punta Nariga, Vilán o Touriñán; y, por supuesto, nadie puede irse de la Costa da Morte sin ver una puesta de sol, sin conocer la legendaria Fisterra, donde se situaba el fin del mundo o fin de la tierra (finis terrae) y, por supuesto, sin visitar la exclusiva cascada de Ézaro, que impacta por su belleza. Nada mejor que finalizar el día viendo el atardecer sobre la playa de Ézaro desde el bar Praia do Ézaro o, si es verano, también desde el chiringuito oviovaR.
2. Las Rías Altas también ofrecen lugares de obligada visita alguna vez en la vida, como Estaca de Bares y la playa de las Catedrales.
3. En las principales ciudades de Galicia, recomendaría el paseo marítimo de Coruña y su emblemática Torre de Hércules; la Catedral de Santiago y sus calles aledañas; las murallas de Lugo; los cascos históricos de Orense y Pontevedra; o la ría de Ferrol.
4. Para quien busque turismo de interior en Galicia, dos destinos esenciales son la Ribeira Sacra y los Ancares.
5. También hay una Galicia para el que busca turismo de sol y playa, que se encuentra en las Rías Baixas, desde Muros hacia el sur.
6. Eso sí, sea cual sea el lugar por el que se opte, siempre se conseguirá una gastronomía excepcional, con mariscos, pescados y vinos que no se olvidan.

El destino que más te ha impactado para bien o para mal de todos los que conoces.

Es muy difícil quedarse sólo con uno, porque hay varios que han sido los que más me han impactado, aunque cada uno desde una perspectiva distinta, como ciudades, desiertos, selvas, montañas, etc. Quizá podría quedarme con Ushuaia, por ser el destino más lejano al que he viajado y por la sensación de estar sólo a un paso de la Antártida.

¿Qué echas de menos de casa cuando estás de viaje?

Tengo la gran suerte de poder adaptarme con facilidad a los lugares que visito y eso me ayuda mucho a no echar tanto de menos mi gente ni mi tierra. Y menos aún ahora, que los viajes que hago son mucho más cortos, de apenas unos días. Cuando pasaba semanas y hasta meses fuera, lo que más echaba de menos era a mi padre, que empezó a estar enfermo justo en una de las épocas en que tuve que pasar más tiempo fuera.

Eres amante del cine, y en el séptimo arte hay infinidad de películas de viajes. ¿Cúal es tu favorita, esa de la que te hubiera gustado ser protagonista?

Dentro de la categoría de películas de viajes, muy probablemente me quedaría con Memorias de África. ¿A quién lo gustaría protagonizar una historia de amor verdadero en medio de una naturaleza que sólo transmite paz y libertad? Personalmente, es mi mayor sueño en esta vida.

El cine también es una fábrica de sueños, nos enseña lugares maravillosos a lo largo y ancho del mundo. ¿Alguna película que recomendar para quien quiera conocer o recordar lugares como Nueva York, Londres o París?

Otra pregunta muy difícil de responder porque son tres de las ciudades que más han sido llevadas al cine. Para Nueva York, recomendaría Manhattan, de Woody Allen, o la saga de El padrino. Para Londres, diría Closer, de Mike Nichols, o Match Point, también de Woody Allen. Y para París, sin duda, Charada, con la inolvidable Audrey Hepburn y el gran Cary Grant, y Amélie, con una visión muy original de la mano de otra fantástica Audrey, Audrey Tatou.

¿Qué es lo que no falta nunca en tu maleta?

Un bloc de notas.

Comer puede ser un aliciente en los viajes o un suplicio. ¿Eres de los que prueban todo tipo de comida para al menos saber si te gusta o no?

Sí. Al principio, pensaba que no comería nada que fuese viscoso o gelatinoso, y menos si procedía de ciertos animales o de ciertas partes de animales. Sin embargo, me sorprendí a mí mismo comiendo crestas de gallo caramelizadas en un menú especial de un avión, armadillo asado en Guatemala, ubre de vaca a la parrilla en Bolivia o piraña a la brasa en Brasil. De todos modos, me sigo resistiendo a las vísceras, y de hecho intenté probarlas de nuevo en un plato típico de Ecuador el año pasado y no fui capaz.

Ese momento viajero que no quisieras volver a vivir.

En 1999 casi pierdo en Chile un vuelo de regreso a España, al que llegué por los pelos y gracias a la intervención milagrosa de una mujer chilena. Y en 2006 la compañía brasileña Varig, que estaba en graves problemas económicos, derivó mi vuelo a Frankfurt y me dejó allí tirado, ofreciéndome sólo la opción de regresar a Coruña ¡en tren! Tuve que buscarme la vida para buscar en apenas unas horas la mejor forma de volver a casa.

Y ese otro que quisieras vivir mil veces

Sobrevolar los Andes y, como cinéfilo, viajar a Nueva York.

Para terminar, dinos alguno de tus rincones especiales en el mundo

Me quedaría con esos lugares en los que viví experiencias que se me han quedado especialmente grabadas en el recuerdo. Además de Ushuaia y de las puestas de sol en Ipanema, algunos de los lugares más especiales que recuerdo son el Teatro Bolshoi en Moscú, asistiendo a un ballet y a una ópera; las termas volcánicas de Papallacta en Ecuador; las cataratas de Iguazú, entre Argentina y Brasil, especialmente la fuerza descomunal de la Garganta del Diablo, pues no hay cataratas que tengan mayor caudal de agua que éstas; el desierto de Atacama en Chile, donde se tiene la mejor visión de las estrellas de todo el mundo; o el lago Titicaca, entre Perú y Bolivia, donde se puede navegar a la mayor altitud en el planeta.

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