Backwaters de Kerala

Diario de viaje India del sur: los backwaters de Kerala (ll)

18 de Octubre – Regreso a los backwaters de Kerala

Nuevo día y nueva visita a los backwaters de Kerala, pero esta vez de una forma menos convencional y finalmente mucho más cercana a la idea que teníamos de los canales de agua de Kerala.

Por la mañana vino un nuevo conductor a buscarnos tal y como nos había explicado Vittal el día anterior. Nosotros habíamos contratado una “excursión” en la que se incluía también el traslado desde el hotel hasta el comienzo del recorrido. Con ese coche cruzamos de nuevo Kochi para llegar a una zona entre esta ciudad y Alleppey. Hacía mucho calor cuando bajamos del coche y nos encontramos a pocos metros frente a un canal. Al otro lado un hotel y una barquita. En pocos minutos un chico se acercó a por nosotros, cruzamos el pequeño canal en esa barquita y nos explicó que íbamos a caminar durante una parte del trayecto hasta un lugar donde habría unas bicis esperando. Así que los tres juntos emprendimos el paseo que nos llevaría a la zona más escondida de los backwaters de Kerala.

Los backwaters de Kerala

Caminamos bajo cocoteros, cruzamos campos de arroz, vimos garzas levantando el vuelo… y todo eso sin cruzarnos con nadie excepto algunos pescadores atentos a su faena. El paisaje era verde hasta le infinito, el silencio solamente lo rompían los cantos de los pájaros…. Si no fuera por el calor tan tremendo que hacía y que aumentaba según pasaban los minutos aquello hubiera sido el paraíso.

Y entonces llegó el momento de subir en la bicicletas y salir a una camino de tierra que cruzaba arrozales y canales ¡¡¡y que no tenía una sombra!!! Yo apenas sudo, cuando hace mucho calor me empiezo a poner roja, la piel me arde y a veces siento que me cuesta respirar…. y en esa situación estaba ese día, solamente miraba al frente, al frondoso grupo de palmeras al que teníamos que llegar y que sabía que al menos me proporcionaría sombra y cierta sensación de frescor después de haber pedaleado a pleno sol.

Los backwaters de Kerala

Ya protegidos del sol tuvimos que pedalear un poco más atravesando una aldea donde los niños nos sonreían y saludan a nuestro paso. Poco más allá tuvimos que abandonar nuestro vehículos de dos ruedas para cambiar de medio de transporte: era el turno de una barca. Pequeña y sucia, pero con un techado que nos protegía del sol.

Los backwaters de Kerala

La barca se movía gracias a un palo que el dueño iba clavando en el fondo de los canales para impulsarnos con calma dejándonos disfrutar de un paisaje fascinante en el que pasábamos de canales a lagunas mientras podíamos ver aves, redes de pesca, alguna casa…. Este si era el lugar apacible que yo tenía en mente antes de conocer los backwaters de Kerala.

Los backwaters de KeralaAl cabo de una hora más o menos paramos junto a la orilla y dejamos la barca durante un rato. Íbamos a caminar entre los cocoteros y cruzar las vías del tren para llegar a una tranquila aldea donde nos enseñaron una pequeña casa donde las mujeres hacían cuerda de coco. Un trabajo a base de ruecas y mucha paciencia para conseguir largas cuerdas de las que todos hemos utilizado en más de una ocasión.

Los backwaters de Kerala

Regresamos a la barca que nos esperaba a la sombra para emprender el camino de regreso a nuestras bicicletas. Yo estaba encantada, el lugar es fascinante y pensaba lo mucho que me alegraba haber alargado un día nuestra estancia en Kochi para poder hacer esta excursión que nos dio la posibilidad de conocer los backwaters de Kerala con mucha tranquilidad y sin cruzarnos en todo el día con un solo turista.

Nos habían comentado que la excursión incluía una comida típica de Kerala en la casa de una familia. Esto no nos hacía mucha gracia, eso de entrar en la vida de la gente hasta el punto de sentarte a su mesa a mi no me termina de convencer, pero no era cuestión de ponerse a discutir, así que pedaleamos los tres rumbo a la casa de aquella familia. Yo me esperaba un lugar sencillo…. y llegamos a una mansión. Un gran patio, muchas habitaciones, un salón inmenso… Era gente con una buena posición económica, nos explicaron que en la casa vivían los padres con todos los hijos casados, las nueras y los nietos. Agradecimos su hospitalidad y nos sentamos a comer. Pero nosotros solos. Una de las nueras que había estudiado derecho ahora se dedicaba a sus hijos y a cuidar la casa, y era ella la que nos había preparado todo tipo de comida. Comimos un poco cohibidos con los ojos de la abuela, su hijo y la nuera clavados en nuestros cogotes pendientes de cualquier cosa que pudiéramos necesitar. Yo me sentía fatal, todo el día pedaleando finalmente había sudado, tenía la piel pegajosa, el pelo asqueroso… me daba la sensación de que hasta debía oler mal en aquella casa tan limpia y cuidada. Agradecimos sobre manera el aire acondicionado, pero solamente teníamos ganas de salir pitando de allí. Tan siquiera fui capaz de sacar la cámara para hacer una foto a lo que estábamos comiendo…. Terminamos la comida con un chai y salimos de la casa. Se acabaron las bicicletas, fuera nos esperaba el conductor de la mañana para llevarnos de nuevo al hotel.

Fue un día intenso y agotador pero sin duda una de esas experiencias inesperadas que uno recuerda y se alegrará siempre de haber vivido.

 

 

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