Museo de las víctimas del Genocidio Vilnius

Vilnius. Día 4: Museo de las víctimas del Genocidio

Miércoles 9 de diciembre – Vilnius. Era nuestro último día en la capital de Lituania, y el día anterior nos había quedado una cosa por hacer: conocer el Museo de las víctimas del Genocidio. Nuestro vuelo de regreso a España despegada a las 12:40 p.m., sabíamos que en taxi íbamos a tardar menos de media hora en llegar desde el hotel al aeropuerto y no teníamos que facturar, de modo que si nos dábamos prisa aún teníamos tiempo de ver ese último lugar en Vilnius.

Así que desayunamos, cerramos la maleta, pedimos en recepción un taxi para las 11:30 y nos marchamos nada mas desayunar rumbo a Gedimino prospektas, avenida junto a la que se encontraba nuestro destino. Íbamos con tiempo y bien abrigados, porque esa mañana el frío se colaba por cualquier resquicio que quedara en el abrigo. La idea era coger algún trolebus que pasara por la avenida por que la teníamos que caminar rumbo a nuestro destino, pero no queríamos estar parados, de modo que fuimos caminando pendientes de cualquier transporte que pudiera ir en nuestra dirección y que no nos hiciera estar parados en la calle. Y durante el trayecto no pasó un solo trolebus, ni un taxi. Nada. Llegamos caminando al museo un poco antes de las diez de la mañana, hora a la que abrían. Y ya había gente esperando para entrar.

Museo de las víctimas del Genocidio, Vilnius

El edificio en el que se aloja este Museo de las víctimas del Genocidio fue la sede de la KGB durante la ocupación rusa. El exterior del edificio está cubierto de placas de placas conmemorativas en honor a aquellos que murieron en los duros años estalinistas de las postguerra.

Museo de las víctimas del Genocidio

El interior del museo se divide en diferentes secciones ubicadas en tres plantas. La entrada se paga junto a la escalera de acceso, muy cerca hay una habitación con percheros y taquillas donde el visitante puede dejar sus pertenencias y recorrer el museo más cómodamente. En las diferentes salas de las plantas baja y primera se cuenta la historia de Lituania durante la ocupación nazi, el regreso de los rusos a tierras lituanas o el papel de las guerrillas, para ir avanzando y mostrar con imágenes y diversos documentos como los lituanos fueron ingresados en prisiones y deportados  a campos de concentración en las regiones más remotas de la antigua Unión Soviética. También hay salas dedicadas a enseñar como eran los métodos de los soviéticos para espiar a toco aquel que creyeran podía estar en contra de su régimen.

Museo de las víctimas del Gonocidio Vilnius

Museo de las víctimas del Genocidio Vilnius

Museo de las víctimas del Genocidio, Vilnius

Sin embargo, a pesar de todo lo visto e imaginado durante la visita a estas salas, la parte más dura del Museo de las Víctimas del Genocidio está en el sótano. Es allí donde está la antigua cárcel de el KGB y donde se ha recreado en algunas salas como era todo hace tan solo unas décadas.  La prisión es ahora como lo era cuando el KGB dejó en agosto de 1991. Se pueden ver 19 salas comunes, las habitaciones de la oficial de servicio y los guardias, una celda acolchada, donde fueron torturados prisioneros, celdas individuales de confinamiento y patios donde podían salir los prisioneros a hacer algo de ejercicio. En algunas de las habitaciones hay también pequeñas exposiciones temáticas, como la de la persecución de los sacerdotes.

Museo de las víctimas del Genocidio Vilnius

Se puede salir a ese patio que arriba he citado, y es desde él desde donde se accede a la cámara de ejecuciones, un siniestro lugar donde se muestran en un vídeo los métodos de ejecución y el trato que se daba a los cadáveres como si de animales se tratara. En las paredes aún se pueden distinguir señales de las balas ejecutoras, y bajo el suelo de vidrio sobre el que se asienta esta parte de la exposición hay objetos (zapatos, botones, vasos,…) de los asesinados por la el KGB en este lugar y cuyos cuerpo se enterraron en el cementerio en Tuskulėnai.

Con el estómago encogido ante el horror que los humanos podemos causar en nuestro congéneres dejamos atrás el Museo de las víctimas del Genocidio, la visita más triste que hicimos durante nuestro viaje a Vilnius, pero también seguro que una de esas que nunca olvidaremos…

Llegamos caminando al hotel comentando la visita que acabábamos de hacer, estábamos allí a las 11:30, cogimos nuestro equipaje que aún estaba en la habitacinó y subimos al taxi rumbo al aeropuerto. Se había terminado nuestro paso por Lituania y sin duda nos llevamos grandes recuerdos de un viaje en el que aprendimos mucho de la historia de este pequeño país del norte de Europa.

MUSEO DE LAS VÍCTIMAS DEL GENOCIDIO

Dirección: Auku g. 2a, LT-01113, Vilnius.
E-mail: muziejus genocid.lt
http://www.genocid.lt/muziejus/

Horario de apertura:
Miércoles a sábado 10-18;
Domingo 10-17.

Admisión:
Adultos – 2 €;
Alumnos, estudiantes y jubilados (con la presentación del documento correspondiente) – 1 €.
Entrada gratuita para los profesionales de museos, personas con discapacidad, menores de 7 años, los maestros y guías que llevan grupos organizados.

Visitas guiadas:
Visita guiada encuesta en lituano – 9 €,
Encuesta visita guiada en otro idioma – 15 €.
Visita guiada temática en lengua lituana – 6 €.
Visita guiada temática en otro idioma – 12 €.
Alquiler de auriculares y el recorrido registrado en Inglés – 2,50 €.

Comentarios (06)

  1. Buf! Que durísimo. Y en particular, como comentas, en el sótano. Es curioso como muchos países son capaces de reconocer su historia y las barbaridades que se hicieron. En Alemania o Camboya hemos visto museos del horror similares. Por desgracia, parace que es España esto sigue siendo un tema tabú.
    Nosotros no visitamos el museo y ahora me sabe mal, aunque queden con el corazón en puño, como, en tu caso, siempre suelen ser de mucho interés.

  2. Uf, qué cosica dan estos sitios, entiendo perfectamente tu impresión. Yo he visitado un par de memoriales (campos de concentración) en Alemania y Austria y se pasa muy mal, sales con un nudo en el estómago, una cosa es verlo en el cine y otra muy diferente respirar esa energía a maldad pura que aún debe flotar ahí… Pero bueno, soy de la opinión de que hay que verlo y no hay que olvidar. Un abrazo, Kris.

    1. Eso es Patri, ver y no olvidad… pero por desgracia olvidamos. Y pronto, solo hay que ver la historia de la humanidad para darse cuenta del empeño que tenemos en hacernos daño unos a otros…
      Un abrazo

    1. Estos lugares son duros… mucho. En Polonia me pasé un día sin comer al salir de Bikernau. El nudo en el estómago cuesta mucho que se quite.
      Un saludo

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