Plovdiv

Plovdiv, conociendo la ciudad búlgara de las siete colinas

Durante nuestro viaje a Bulgaria le dedicamos un día a Plovdiv, la segunda ciudad en tamaño de Bulgaria y sin duda una de las más bellas e interesantes. Construida sobre siete colinas igual que Roma o Lisboa, esta ciudad resulta atractiva por su precioso casco antiguo, por sus restos romanos y por sus atractivas casas museo. Dedicar un día a la ciudad  permite disfrutar con calma de todo lo que Plovdiv ofrece desde el punto de vista cultural e incluso gastronómico.

Nosotros llegamos a esta gran ciudad por la noche, gracias a las indicaciones de algunas personas no tardamos demasiado en dar con nuestro alojamiento, el Expo Hotel. Después de un largo día llegamos a Plovdiv con el tiempo justo de dejar el coche en el parking, subir las cosas a la habitación y salir en busca de un lugar para cenar. Era tarde y podía ser complicado encontrar un restaurante en el que aún nos dieran de cenar. Además no conocíamos nada de la ciudad ni le habíamos tomado aún el pulso ni las medidas, así que siguiendo las indicaciones de la recepcionista del hotel nos dirigimos a la Plaza Dzhumaya, un lugar animado donde parecía factible que a pesar de ser casi las once de la noche nos dieran de cenar. Y así fue, no cenamos nada del otro mundo pero descubrimos el delicioso queso empanado con cereales crujientes que se convirtió en un habitual en nuestras comidas durante el resto del viaje.

Este primer paseo por Plovdiv nos acercó a una ciudad de edificios ajados, de ventanas abiertas por las que se escuchaba el sonido de alguna televisión, de calles empedradas cuyas cuestas llevaban a la Colina del Reloj… No había gente por la calle, tan solo nuestros pasos resonaban de regreso al hotel por la misma calle que al día siguiente nos llevaría a conocer una de las ciudades que más nos gustaron en Bulgaria.

Plovdiv

Empezaba el día que íbamos a dedicar a la ciudad de Plovdiv, ciudad por la que han pasado y dejado su huella de un modo u otro tracios, romanos, bizantinos y otomanos. Con esa historia a sus espaldas no teníamos duda de que el casco antiguo de la ciudad nos ofrecería infinidad de lugares merecedores de una visita. Decidimos que la mañana entera la íbamos a pasar en Plovdiv, para por la tarde salir conocer un par de lugares en los alrededores: el monasterio de Bachkovo y la fortaleza Asenova.

QUÉ VER EN PLOVDIV

Plaza Dzhumaya

Habíamos visto esta plaza iluminada la noche anterior y fue también el lugar por donde comenzamos nuestra visita diurna. Se trata de uno de los lugares más animados del centro de Plovdiv. Es de visita obligada por dos razones: la mezquita Dzhumaya que da nombre a la plaza y los restos del estadio romano. Este último permanece casi oculto bajo el paseo peatonal, pero desde 2012 unas escaleras situadas en distintos lados permiten descender bajo el nivel de la calle para observar de cerca lo que se ha sacado a la luz de lo que debió ser la más espectacular de las obras romanas de la ciudad. Sus relucientes hileras de asientos ofrecen al visitante una mínima imagen de lo que el lugar debió ser cuando en él se celebraban espectáculos. Si uno quiere más información sobre el lugar, hay una oficina donde la facilitan y venden recuerdos, también bajo el nivel del calle.

En cuanto a la mezquita decir que es una de las más antiguas de los Balcanes, su fecha de construcción data del siglo XV y fue una de las más grandes de Plovdiv, ciudad que llegó a contar con más de 50 mezquitas otomanas. Lo que más llama la atención de la construcción es sin duda su minarete de 23 metros de altura. En uno de sus laterales, el mismo en el que está la entrada principal, hay un café y una tienda, ambos lugares de ambiente típico otomano. También a esa altura de la calle, antes de subir la escalera que lleva al interior de la mezquita, están los baños donde los musulmanes se lavan antes de entrar a orar. Nosotros subimos hasta la entrada, pasamos la puerta, nos descalzamos… y de repente apareció un hombre que me decía por gestos que me tapara. Yo iba bien cubierta, pantalón largo, camiseta con manga, pero no tenía problema en cubrirme para entrar. Pero cuando me iba a cubrir con un pañuelo el hombre se lo pensó mejor y me dijo que no podía entrar. No entendía nada, ni por el idioma ni por la intención de aquel hombre… Nos calzamos y nos marchamos aún sin saber que problema había en visitar la mezquita por dentro.

Plovdiv

 Iglesia de Sveta Bogoroditsa

Caminando desde la anterior plaza hacia el casco antiguo el primer lugar que encontramos en nuestro trayecto fue la iglesia de Santa Bogoroditsa. Se la ve con facilidad, pues se encuentra al final de una escalinata dominando la ciudad desde las alturas, con las casas de colores de la calle Saborna en primer plano y tras ellas el minarete de la mezquita Dzhumaya. En cuanto a la iglesia, en ella destaca el intenso color amarillo de su campanario, el cual se alza sobre la puerta principal del templo, y no en un lateral como suele ser habitúal. Se construyó en 1844 sobre un antiguo templo del siglo IX y en dentro encontramos el típico interior de una iglesia ortodoxa, con mucho iconos, murales y velas, pero nada que nos pareciera especial.

Sin embargo, a muy poca distancia de esta iglesia distinguimos un pequeño templo de piedra con un puñado de ventanas. Me acerqué hasta su puerta y accedí a uno de esos lugares que seguramente no tienen importancia ni histórica ni arquitectónica, pero que me regaló el placer de un espacio en penumbra, con olor a incienso e iluminado por decenas de velas. Nada especial si no fuera por la anciana que estaba allí sentada, quizás rezando, y que al darse cuenta de mi presencia me miro con curiosidad para regalarme un de esas sonrisas que iluminan a quien las recibe.

También junto a la iglesia de Sveta Bogoroditsa se encuentra uno de los museos que me hubiera gustado visitar, cuya puerta encontré cerrada y sin visos de que se abriera durante ese día. Así que nos fuimos de allí con ganas de visitar el frondoso jardín que se distinguía desde la calle, la recreación de una librería del Renacimiento Nacional y la antigua imprenta.

Plovdiv

 Casco antiguo

Desde la anterior iglesia comenzamos por la calle Tomor Samodumov, allí empezaban las calles empedradas que forman parte del casco antiguo de Plovdiv. Fuimos encontrando bellas muestras de mansiones construidas durante el periodo conocido como Renacimiento Nacional. Estas casas han sido restauradas, sus fachadas pintadas de intensos colores, sus ventanas decoradas con pinturas y visillos hechos a mano, las estancias remozadas, sus artesonados han recuperado su antiguo esplendor, y gracias a todo ello el conjunto de este barrio es uno de los más bonitos de Bulgaria.

Plovdiv

Durante nuestro recorrido vimos iglesias, mansiones convertidas en restaurantes, otras en galerías de arte y algunas incluso en museos. Entre todo ello, tiendas de antigüedades y artesanía que sin duda forman parte de la interesante visita por esta parte de Plovdiv. Entos son los lugares que vimos en nuestro paseo:

  • Iglesia de St. Dimitar: data de finales del siglo XIX y está en el lugar de una antigua iglesia del mismo nombre. En el exterior llama la atención una fuente de mármol con forma de cola de pavo real, y dentro el iconostasio de mármol, al extraordinario puesto que lo habitual es que sean de madera.
  • Casa Lamartine: hoy pertenece a la Unión de Escritores Búlgaros, por lo que es complicado poder visitar el interior de esta bella mansión que lleva el nombre de Alphonse de Lamartine, poeta francés que pasó tres días en esta casa en el año  1833.
  • Iglesia de Santos Konstantin y Elena: se trata de la iglesia más antigua de Plovdiv y está construida sobre el lugar en el que hubo un antiguo templo romano. Está dedicada a Constantino el Grande, el emperador que en el siglo IV hizo del cristianismo ortodoxo la religión del estado, y a Santa Elena, su madre. Además de antigua es agradable pues queda aislada de la calle por un alto muro por el que sobresale el campanario de la iglesia. Las pinturas del pórtico y del interior son de lo más llamativo de esta iglesia en la que pudimos presenciar una boda y un bautizo.
  • Casa Dimitar Gueorguiadi: esta preciosa mansión, una de las más representativas del Renacimiento Nacional,  se distingue por su color rosado y acoge el Museo Regional de Historia. Aunque la colección nos dejó un poco indiferentes por desconocer a la mayoría de los personajes de los que allí se hablaba si es cierto que solamente por entrar en la casa, poder pasear por sus estancias y contemplar los elaborados artesonados del techo mereció la pena pagar el precio de la entrada.

Plovdiv

  • Casa Nedkovich: al lado de la anterior mansión, esta casa de color amarillo es una de las más interesantes del casco antiguo de la ciudad y su interior ofrece la apariencia de como debía ser la casa cuando estaba habitada. Aunque el acceso a la casa es previo pago,  entrar a su jardín, el cual sirve como galería de arte para obras de artistas búlgaros, es gratis.
  • Casa Kuyumdjieva: llegamos a la puerta de esta mansión que aloja el Museo Etnógrafico con la ilusión de ver la fachada más famosa y bella de Plovdiv… y nos encontramos con un montón de andamios frente a nosotros. Sus jardines están muy cuidados y sin duda son el marco perfecto para ese frontal que tuvimos que conformarnos con ver en fotos.
  • Casa Balabanov: otra de esas mansiones del Renacimiento búlgaro que han sido perfectamente restauradas y que sirven como museo. La exposición empieza en su jardín, espacio de acceso gratuito, y continúa, previo pago de entrada, en el interior de la casa. Nosotros por una cuestión de tiempo decidimos dejar esta visita y conformarnos con ver en gran salón que hay en la planta baja por el que hay que pasar para comprar los tickets.
  • Casa Hindlian: el acceso es un poco confuso, ni tan siquiera queda claro en los mapas como se entra a esta mansión que perteneció al mercader que el da nombre. Desde aquí os cuento que se entra por el mismo patio de la casa Balabanov, y es en esta donde hay que indicar que se quiere visitar la casa Hindlian, una de las más suntuosas de Plovdiv. Esta si la visitamos y descubrimos elegantes e incluso recargadas estancias con muebles de época, pesados cortinajes y paredes pintadas con paisaje (reales o imaginarios) de Alejandría, Venecia y Constantinopla. Uno de los lugares que más nos llamó la atención fue el escondido baño de mármol.

Plovdiv

Teatro romano

Si había un lugar que estaba deseando visitar en Plovdiv era su antiguo teatro romano, un edificio construido en el siglo II por el emperador Trajano y que estuvo enterrado hasta el año 1972, fecha en la que un corrimiento de tierras lo dejó al descubierto. Hoy se ha reconstruido en gran parte y los visitantes pueden verlo desde varios miradores… bueno, casi todos los visitantes. Porque nosotros tuvimos mala suerte y durante nuestra estancia el teatro estaba cerrado para las visitas por celebrarse conciertos durante varias noches, y por si eso fuera poco, además de que el escenario montado para el evento tapaba casi todo el escenario del teatro romano, la reja superior estaba tapada con toldos evitando que desde la calle se pudiera ver el interior del recinto.

Tuve que conformarme con subirme al muro de la calle, agarrarme a la valla, separar el toldo como pude… y desde allí ver un poquito de ese teatro que en sus tiempo de esplendor acogía en sus gradas hasta 6000 espectadores.

Plovdiv

Información práctica

Nosotros dedicamos un buen número de horas a conocer Plovdiv, pero a primera hora de la tarde abandonamos la ciudad para ir a ver los lugares de los alrededores que os mencionaba al principio del post. Si alguien cuenta con más tiempo en la ciudad podrá añadir al recorrido algún otro museo o incluso otras ruinas romanas, como los restos del foro o del odeón, o incluso subir a la colina del reloj para contemplar otra imagen de la ciudad.

Plodvid es una ciudad grande en la que sin embargo el casco antiguo es compacto y se puede recorrer sin problemas caminando, eso si, con una calzado cómodo pues hay cuestas, escaleras y todas las calles están empedradas.

Desde el punto de vista gastronómico, las opciones en Plovdiv son muchas, las para todos los gusto y bolsillos. Se puede comer a cualquier hora del día y por la noche la cocina suele estar abierta al menos hasta las 10 p.m. De entre los lugares que nosotros conocimos os recomiendo un par de ellos:

  • Rahat Tepe. Lo encontramos por casualidad, llegábamos a la colina Nebet Tepe acalorados y cansados tras nuestro recorrido por el casco antiguo de Plovdiv. Y allí estaba el enorme y animado jardín a la sombra de enormes pinos. Nos pareció el lugar perfecto para una comida informal, y desde las hamburguesas a una verdura rebozada que pedimos todo estaba delicioso. La cerveza muy fresca y con una gran variedad para elegir.
  • XIX Vek (ul.Tsar Kaloyan, 1). Este restaurante nos lo recomendaron en el hotel y nosotros lo llevábamos también apuntado como recomendación de Lonely Planet. Está fuera del centro, pero a poca distancia del que era nuestro alojamiento en Plovdiv. Cuenta con zona cerrada, pero hacía buena noche y decidimos cenar en su jardín iluminado con velas y luz tenue. De nuevo muchos búlgaros en las mesas, sobre todo grupos de amigos. Aquí probamos uno de los platos típicos de la gastronomía búlgara, la kavarma, además de carnes a la parrilla, y cómo no, ensalada. Buen precio y platos grandes.

Gastronomía búlgara

En cuanto a los horarios de los lugares que hay visitar es un poco complejo decir algo concreto y seguro, nosotros teníamos información de la oficina de turismo búlgara que indicaba que ciertos lugares debían estar abiertos determinados días y horas, pero al llegar allí los encontramos cerrados. Hay mansiones como la Casa Hindlian que cierra sábados y domingos, otras abren solamente previa cita, algunas tiene horario de apertura continuado hasta las cinco o seis de la tarde y sin embargo otras cierran al menos una hora al mediodía. Dicho esto… qué la suerte acompañe al viajero y encuentre abiertas al menos un puñado de mansiones e iglesias durante el recorrido por la ciudad. En cuanto al precio, hay entradas desde 2 levas (Casa Danov o el Museo Histórico) hasta las 5 levas que cuesta la entrada a la Casa Hindlian.

Respecto al alojamiento la oferta en Plovdiv es muy amplia, se trata de una ciudad grande y muy turística por lo que no será complicado para nadie encontrar un hotel a su gusto. Los hay para todos los bolsillos, pero si alguien quiere alojarse en una antigua mansión en el casco antiguo es seguro que el precio será más alto que en otro tipo de alojamiento. En nuestro caso elegimos el Expo Hotel. Desde su ubicación, a poca distancia del centro, hasta el precio y que tuviera parking fueron razones sobradas para elegirlo. Nos gustó bastante, la decoración era moderna, la limpieza perfecta y nos resultó muy cómodo para pasar las dos noches que nos alojamos en él. Creo que fue una buena elección que puedo recomendar sin temor a equivocarme.

Comentarios (12)

  1. Vaya con el teatro. Esto da mucha rabia. Y raro tambien lo que cuentas de la mezquita. He buscado en mis fotos y veo que sí que entramos sin problemas. Podrías nervioso al inviduo del que hablas…
    La verdad es que la ciudad es maravillosa. O al menos, a mi me lo pareció.

    1. Nos gustó mucho Plovdiv, sobre todo porque esperábamos poco de ella. Pero lo de la mezquita… Arturo dice que el hombre en cuestión evitaba incluso mirarme, fue una cosa muy extraña, de esas anécdotas viajeras que pasado el tiempo me harán gracia.

  2. Es posible que el hombre de la mezquita tenga unas ideas o principios más radicales respecto a las mujeres en relación a su religión, y por eso no te haya dejado pasar. Es una simple suposición, pero ahora no me viene otra posible causa.
    De todas formas, me parece muy injusto y si fuera yo insistiría en meterme si cumplo la norma de ir tapado. Pero entiendo que al no entenderle preferisteis iros.
    Me alegro de que el resto de las experiencias hayan sido positivas y os hayáis llevado una buena impresión de mi ciudad favorita en Bulgaria.

    1. Hola Petar. Lo cierto es que fue una experiencia extraña, parecía que no había problema y de repente no me dejaba pasar. No iba vestida de forma irrespetuosa al entrar en la mezquita, y aún así estaba dispuesta a cubrirme si era necesario. Sin embargo algo de mi no le gustó y me tuve que quedar fuera, pero eso no fue problema para disfrutar de la preciosa Plovdiv. Un saludo y gracias por tu comentario.

    1. En la mayor parte de la iglesias está totalmente prohibido hacer fotos, y más si hay ceremonias religiosas… aunque confieso que en alguna me salté la prohibición e hice alguna foto. En otras, previo pago se pueden hacer todas las que quieras.

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