Chandni Chowk

Recorriendo Chandni Chowk, el corazón de Old Delhi

Aún recuerdo la primera que llegué a Chandni Chowk, era una día caluroso de un mes de mayo y la razón de llegar hasta esa parte de Delhi era conocer la Jama Masjid y el Fuerte Rojo. Ese día quedó grabada en mi retina la imagen que me ofrecieron aquellas calles de Delhi  donde una verdadera marea humana iba y venía a mis pies. Era mi primera viaje a India, un país con el que llevaba soñando años y que cada día pensaba que me venía grande: hacía calor, olía mal, la gente me miraba hiciera lo que hiciera, las calles estaban sucias… Mi sueño se estaba convirtiendo en pesadilla y desde la escalera de la Mezquita del viernes tomé la decisión equivocada (sería consciente años más tarde del error) de ignorar esa zona de Old Delhi y marchar directamente a ver el Fuerte de la ciudad.

Afortunadamente para mi pude regresar dos veces más a India y también a Delhi. En esas nuevas visitas a la capital de India tenía apuntado como fundamental recorrer Chandni Chowk y las calles que rodean la avenida principal de Old Delhi, no me iba a dejar sobrepasar por la gente ni por los olores o el calor, había viajado, madurado y aprendido mucho en esos años, era más decidida que en aquel primer viaje. Durante el primero de esos viajes a Delhi contratamos un rickshaw para Arturo y para mi, el recorrido típico que dura una hora y que da un paseo rápido desde la puerta de la Jama Masjid hasta el mercado de especias. Sin embargo, el siguiente viaje lo hice sola y cuando llegó el momento de volver a Chandni Chowk sabía lo que quería: contratar un rickshaw sin límite de tiempo. Negocié con el chico que me guiaría por aquellas calles el precio por hora y le dije que no tuviera prisa, que yo iría parando, bajando del vehículo cuando me pareciera y que el solamente tendría que esperar a que yo regresara. La verdad es que parecía extrañado, lo primero porque no me hablaba casi nada de inglés, y segundo porque le parecía raro mi forma de querer recorrer el mercado más populoso de Delhi.

Cuando él chico parecía convencido y yo creí que entendía el acuerdo al que habíamos llegado, subí al rickshaw y le pedí que antes de adentrarnos en la siempre colapsada Chandni Chowk me llevara a la parte de atrás del Fuerte Rojo para llegar al río Yamuna, algo que no había visto en la Delhi en ninguno de mis dos viajes anteriores. Me llevó hasta un punto en el que las vías cruzan ese gran río indio y pude comprobar como los viajeros iban literalmente colgados de las puertas, pero no por esos escatimaban risas y saludos.

Chandni Chowk

Tras unos momentos allí regresamos a Chandni Chowk y nos adentramos en el caos de la calle. Gente andando con bultos en las cabezas, carros cargados de diferentes mercancías, mujeres en busca de las mejores especias para su cocina, sijs rumbo al Gurdwara Shish Ganj,.. Aquello era un hervidero de gente, pero a pesar de todo me parecía un lugar aún más atractivo que cuando el año anterior lo había visitado con Arturo. Quería sin duda conocer las calles y mercados que había en los alrededores de la avenida, y aunque fue complicado hacer entender al chico del rickshaw lo que quería, finalmente conseguí que se desviara de la ruta tradicional por la que llevaba a los turistas y que se adentrara por la callejuelas muchos más tranquilas de los alrededores.Chandni ChowkEn esas calles rodean a Chandni Chowk hay infinidad de negocios, y lo mejor si una va de compras es que en cada zona se agrupan todas las tiendas en las que venden cada tipo de artículos. Nosotros empezamos por la zona dedicada a las bodas, allí vendían adornos para caballos, para las casas, coronas hechas con billetes de cien rupias, guirnaldas y todo tipo de cosas inimaginables que dan a una boda india ese aspecto tan festivo y colorido. Bajé allí por primera vez del richshaw, y mi conductor me decía que subiera, que era mejor que él me llevara. Finalmente comprendí que el problema para él era que su jefe le viera parado en una calle, sin nadie en el vehículo y mano sobre mano, así que le indiqué que el me siguiera siempre de cerca para llegado el momento explicar si fuera necesario lo que allí pasaba. De ese modo fuimos pasando tienda tras tienda, yo curioseando y el chico sin perderme de vistas. Un poco más allá llegamos a las tiendas de saris, una tras otras mostraban desde la calle hasta el fondo del local infinidad de saris de colores imposibles (os juró que yo jamás había visto algunos de aquellos colores y mucho menos las combinaciones fantásticas que hacen los indios con esos tonos), allí había muchas mujeres eligiendo cholis y saris de entre los montones que había frente a ellas. Sin duda una labor complicada….

Chandni Chowk

Continuamos el paseo y cada vez las calles eran más estrechas, a ellas se abrían puertas de antiguas viviendas con fachadas preciosas ocultas tras carteles con anuncios y cables de la luz. Encontré puestos de fruta, pequeños locales donde comprar algún tentempié recién hecho, calles donde las tiendas eran todas de libros, otras donde las protagonistas eras  las joyas y finalmente por el reino de los sastres. Fue un recorrido fascinante, me llamaba todo la atención, sobre todo el no encontrar ningún extranjero en esa parte de Old Delhi que tiene tanto que ofrecer,  y es que la mayoría de los viajeros que llegan a la capital de India y recorren esta zona de la ciudad lo hacen exclusivamente por  la avenida principal, Chandni Chowk.

Chandni Chowk

Tras ese callejear por la ciudad, tocaba volver a la avenida principal pues teníamos que llegar al mercado de las especias, el lugar que mejor huele de todo Delhi. Comerciantes en sus pequeñas tiendas esperan al cliente rodeados de sacos de clavo, cardamomo, jengibre o canela. Todo luce atractivo a la vista en un país donde la mezcla de estas especias consigue crear platos realmente sabrosos y únicos. La gente aquí es mayoritariamente india, pero es probablemente la parte de Chandni Chowk que más turistas visitan, llegan hacen la foto, compran quizás algo de té o alguna especia y regresan raudos a su rickshaw. Si alguna vez llegáis a este mercado, Khari Baoli, dedicarle tiempo, porque merece la pena curiosear entre todo lo que allí hay hasta quedar impregnado de delicioso aroma que envuelve el lugar.

Chandni Chowk

Antes de dejar el rickshaw, quedaba una cosa por hacer. Jamás hubiera pensado el año anterior cuando recorría esas calles que uno meses después volvería a estar allí, pero dado que tenía la oportunidad, me había empeñado en encontrar a personas a las que había fotografiado hacía un año y decirles “tengo una foto para ti”. Entre esas gente, había un hombre de Old Delhi, un vendedor de agua, un hombre que pasaba horas en cuclillas esperando clientes que a cambio de unas rupias quisieran un vaso de agua fresca. Iba a ser como buscar una aguja en un pajar, pero con lo que recordaba y la foto creí que sería posible encontrar a aquel hombre. Tuvimos que subir, bajar, yo decía que recordaba una calle ancha… y al final lo conseguimos. Encontré a aquel hombre que sorprendido me miraba cuando lo entregué la foto mientras a su alrededor se juntaba un grupo de curiosos.

Chandni Chowk

Misión cumplida, ya solamente me quedaba pagar al chico que me había acompañado durante cuatro horas por aquellas calles. Le di el dinero acordado, que seguramente sería lo que tenía que pagar a su jefe, pero además y a pesar del regateo inicial para acordar ese precio, terminé dejándole también una propina. Estaba tan contenta por el rato pasado en Chandni Chowk que no se me ocurría otra forma de compartirlo con él y que lo entendiera.

Chandni Chowk

Y después de todo esto que seguro que te anima a recorrer Chandni Chowk durante horas, recomendarte puntos en este lugar que no debes pasar por alto:

  • Karhi Baoli, el mercado de las especias.
  • Fatehpuri Masjid, la mezquita que delimita Chandni Chowk por el oeste.
  • Hospital de aves, un lugar que gestionan jainíes, una religión que cuida cualquier forma de vida.
  • Templo de Digambara Jain, aquí hay que descalzarse y dejar fuera cualquier objeto de piel.
  • Gurdwara Shish Ganj, el templo sij de Old Delhi
  • Desviarse para visitar la Jama Masjid, la mezquita más grande India.
  • Si se hace la hora de comer, buscad el restaurante Karim’s, un restaurante abierto desde 1913 donde probar deliciosa cocina mogol.

En cuanto al modo de llegar hasta esta zona de la ciudad, sin duda lo más sencillo es contratar un rickshaw o ir en metro, la parada de Chandni Chowk Metro Station está a media altura de la avenida.

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Comentarios (14)

  1. Me ha encantado Kris, muy chulas las fotos de lo más cotidiano, me gustan mucho. Creo que yo también me volvería loca en las tiendas de saris, esas telas y coloridos…La historia del hombre de la foto es genial, yo también lo he hecho en Marruecos 😉
    Un abrazo!!

  2. Me parece un relato de lo más curioso, sobre todo para mi, acostumbrada a viajar por Europa. Creo que sería incapaz de ir a la India sola, de la única manera que cabría una pequeña posibilidad sería hacerlo en grupo y además organizado. Aunque seguro que me perdería todo ese encanto que tu encuentras. Te admiro
    Un beso
    Carmen

    1. Creo que entre unos cuantos teníais que organizar ese grupo a India y llevarme de guía, así sería algo que os daría confianza con alguien que intentaría mostraros India a través de sus ojos, con todo lo malo y lo maravillosamente bueno. Un abrazo.

  3. Qué bueno eso de volver sola y atreverte a adentrarte en lo más profundo, me ha encantado cómo hacerle entender a un chico que no habla mucho inglés lo de bajarte y volverte a subir, a saber qué pensó je je je gracias por transportarme a un trocito de esa Old Delhi y la lejana India en esta mañana de verano. Un besazo

    1. La verdad es que el chico y yo pasamos un rato entre agobiante y divertido, eso de no conseguir que te entiendan a veces es de lo más frustrante. Un abrazo Patri.

    1. No trato de convencer a nadie Belén, al contrario, quiero mostrar aquello tal y como es, con lo bueno y lo malo, para que cuando alguien decida conocer India sepa de verdad lo que hay y no vaya pensando en ese mundo idílico que muchos se empeñan en mostrar.

  4. Una belleza de entrada!
    Me encantaron las fotografías y el objetivo que te pusiste!
    Conozco historias semejantes y he pensado en hacerlo también si me toca regresar a tal o cual lugar!
    Te mando un abrazo, el deseo de más fotos hermosas y que sigan los buenos rumbos!!!

    1. Me alegra que te haya gustado Juan Manuel! La verdad es que es uno de esos días viajeros más fantásticos que recuerdo, lo repetiría una y mil veces sabiendo que es destino me llevaría a rincones diferentes!!

  5. Un relato cautivador, lo explicas de una forma que atrapa. Yo también soy un gran fan de perderme por las ciudades que visitamos sin ir en busca de nada más que lo cotidiano. 😊
    Las fotos son geniales y me hubiese encantado ver la cara del hombre al recibir la foto 😉
    Un saludo,

  6. Volví hace un mes después de estar 45 días mochileando por el norte. Dejé Delhi para los últimos días y realmente me quedé con ganas de disfrutarla mucho más, no tanto los monumentos y templos (no quise entrar a la tumba de Humayun ni a Qutab Minar ni al fuerte) sino por palpitar ese trajín fascinante de la ciudad. Fui caminando desde Connaught place hasta Jama Masjid (realmente para quedarse un buen rato), luego me encaminé al mercado frente al fuerte y transité Chandni Chowk hasta el mercado de las especias; volví a desandarla para tomar el metro en la estación cerca de la estación de Delhi. Caminar por la vieja Delhi es impostergable.

    1. Para mi esa parte de la capital India es la mejor, la de las calles, los mercados, los puestos de especias… Allí es donde se siente Delhi y su palpitar. Aún así, creo que conocer sus monumentos debe ser también algo que el viajero no debe perderse al conocer la ciudad.

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