Diario de viaje: Lima

por Cristina Monsalvo

26 de junio – Lima

Después del vuelo desde Puerto Maldonado con parada una parada técnica en Cusco para que subieran pasajeros llegábamos a la capital peruana. Desde el aire fuimos viendo como el paisaje iba cambiando debajo de nosotros hasta que en un momento dado estábamos volando sobre el Océano Pacífico para luego girar y descender para aterrizar en el aeropuerto de Lima. Eran cerca de las cuatro cuando salimos con nuestro equipaje en busca de taxi para llegar a nuestro hotel, situado en el barrio de Miraflores.

Lo primero que encontramos nada pasar la puerta de control fue un grupo de señores trajeados de la compañía de Taxi Green ofreciendo su transporte. Nos habían dicho que su precio era fijo y de unos 60 soles, de modo que nosotros continuamos hasta pasar las puertas que daban a la calle y allí inmediatamente al verme con maletas se me acercaron un grupo de taxistas y al decir que iba a Miraflores uno me dijo que me llevaba por 50 soles. Yo le dije que le daba 35 y allí empezó el tira y afloja hasta que por detrás de mi llegó Arturo con un taxista de Taxi Green, que me dijo que cuanto le daba por llevarnos, le dije que 35 soles y me dio el OK, así que con el fuimos hasta nuestro hotel, de nuevo un Tierra Viva.

Fuimos atravesando diferentes barrios de Lima: Callao, Bellavista, San Miguel…. por los que el conductor iba callejeando hasta que en un momento salimos a una carretera al borde del Pacífico, que a mi me pareció de todo menos eso, pacífico. El cielo estaba gris, y el agua reflejaba ese color plomizo. Además las olas eran grandes y vimos a un grupo grande de gente haciendo surf sobre ellas. En un momento determinado abandonamos esa carretera para adentrarnos de nuevo en la ciudad, y nos llamó la atención lo moderna que era en ese lugar, nada que ver con las casitas bajas de aspecto pueblerino que habíamos observado en otros barrios. Aquí la ciudad era moderna, llena de comercios, de gente sentada en bares y cafeterías. En Miraflores Perú ya nada tiene que ver con lo que habíamos visto en el resto del país.

Nuestro hotel estaba situado junto a la Av.José Larco, una calle con hoteles, restaurantes e incluso casinos. Gente iba y venía y el tráfico a esa hora era denso. Descargamos nuestras cosas y nos dispusimos a hacer el check-in. Nos comentaron que por habernos alojado durante todo el viaje en hoteles de la cadena Tierra Viva nos ofrecían una habitación superior al precio de standard que nosotros teníamos reservado. Eso incluía entre otras cosas un mini bar con bebidas gratis. Dimos las gracias encantados y subimos a dejar nuestras cosas y a decidir donde cenar esa última noche en Perú.

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