Trier Porta Nigra Treveris

Trier: un día en la antigua Treveris romana

Cuando comencé a organizar la ruta para los tres días de nuestro viaje a Luxemburgo tenía claro que no podíamos dejar de acercarnos a Trier. Yo había estado hace años y me apetecía volver. Tenía ya un recuerdo difuso de la ciudad, y dada la cercanía de Trier a la frontera luxemburguesa, hubiera sido una pena no dedicar unas horas a conocer su pasado como ciudad romana.

Dicen que Trier es la ciudad más antigua de Alemania. Lo cierto es que no está muy claro y otras ciudades como Augsburgo reclaman ese reconocimiento. Sea como fuera, lo cierto es que de lo que si puede presumir la antigua Trevéris es de poseer un importante conjunto monumental, recuerdo de su pasado romano. Son nada menos que 9 los lugares de Trier y alrededores nombrados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Treverís la fundaron los romanos en el año 16 a.C. Sin embargo existe la creencia de que realmente fue Trebeta, hija de un rey asirio, quien fundaría la ciudad 1300 años antes de la llegada de los romanos.

Otro dato significativo de Trier es que fue la ciudad natal del filósofo de origen judío Karl Marx. El palacete barroco en la que vino al mundo se conserva convertido en un museo en el que se exponen documentos relacionados con su vida y su obra.

Trier, casa natal de Karl Marx

Qué ver en Trier

Nosotras llegamos en coche a Trier el 9 de noviembre alrededores de las siete de la tarde. Ya había anochecido cuando fuimos conscientes de un error en la reserva de nuestro hotel. No teníamos donde dormir esa noche. De modo que lo primero fue buscar un alojamiento recorriendo una ciudad con zonas en obras que nos obligaba a circular en dirección contraria a la que queríamos. Finalmente pudimos encontrar hotel y tras dejar las maletas, salir a cenar y a dar un paseo por el centro histórico suavemente iluminado.

Al día siguiente dedicamos la mañana a recorrer Trier. No es que sea mucho tiempo. Con una escapada de solo tres días no daba tiempo a mucho más. Nos levantamos temprano para aprovechar todo lo posible las horas que teníamos por delante. Desayuno, check-out y con el paraguas en la mano salimos a conocer la ciudad.

No paró de llover en todo el día. Cada minuto que pasamos en la calle tuvimos que utilizar el paraguas. Afortunadamente tan solo llovió con fuerza cuando llegamos al Anfiteatro romano. El resto del tiempo la lluvia era constante pero al menos no muy abundante.

Deciros que si recorréis la ciudad a buen paso y sin entreteneros demasiado es posible hacer nuestro recorrido en unas cinco horas. Trier es una ciudad no muy grande y la mayoría de los lugares de interés están a poca distancia unos de otros.

Trier Otoño

Hauptmarkt

Muy cerquita de nuestro hotel estaba Hauptmarkt, la plaza del mercado. Probablemente la más bonita de Trier. Rodeada de edificios góticos y renacentistas la plaza me recuerda mucho a otras plazas alemanas como la Römerberg de Frankfurt. Basta situarse en el centro para disfrutar de una bonita panorámica. La torre de la Iglesia gótica de St-Gangolf domina la plaza. Para ver este templo hay que buscar una puerta barroca que lleva hasta el patio interior en el que se encuentra la entrada a la iglesia.

Trier Hauptmarkt

Además de los bonitos edificios de la plaza, algunos con el típico entramado de madera, en la plaza hay que fijarse en la fuente. Data de 1595 y en ella se puede ver a San Pedro y las cuatro virtudes.

Trier Hauptmarkt

Desde la plaza pusimos rumbo a la Porta Nigra. Y algo llamo mi atención. Bajo tres casas con entramado de madera hay un arco que lleva a un callejón. Se trata de Judengasse, la calle que llevaba al barrio medieval judío de Trier. Hoy es una calle peatonal a la que se abren bares que ocupan algunas de las antiguas casas del barrio

Trier Judengasse

Porta Nigra

Es el monumento romano más conocido de Trier. Y una de las puertas romanas más singulares que he visto. No se trata del típico arco que uno pueda imaginar como monumento conmemorativo. Esta puerta es un gran edificio con dos arcos a nivel de la calle que permitían el acceso a la ciudad a través de sus murallas. Levantada en el siglo II, su nombre se debe el tono ennegrecido que al Porta Nigra ha ido adquiriendo con el tiempo. Cuando visité Trier la vez anterior os puedo asegurar que la puerta si que estaba realmente negra. Ahora luce oscura, pero no tanto como antes ya que hace algunos años se limpió por completo.

Trier Porta Nigra

Además de observar su exterior, merece la pena entrar dentro de uno de los monumentos romanos mejor conservados. Algo curioso en este caso, ya que lo único que la mantiene en pie es la gravedad y unas grapas de hierro (algunas de ellas se pueden ver al visitar el interior).

Para acceder a la Porta Nigra hace falta entrada. El acceso se realiza por un lateral y desde la taquilla una moderna escalera sube hasta el cuarto nivel de la edificación. El segundo y tercer piso tienen galerías que permiten rodear el perímetro interior de la puerta e ir de una torre a otra. Estas galerías, llenas de ventanas, sirvieron como atalaya defensiva.

Trier Porta Nigra

Pasados los siglos y siendo historia la época romana, la Porta Nigra fue el refugio de San Simeón. Un eremita griego que pasó seis años en la torre oriental. En su honor la puerta se convirtió en iglesia en el siglo XII.

Trierer Dom (Catedral)

Retrocedimos sobre nuestros pasos por la peatonal Einbahnstraße hasta llegar de nuevo a Hauptmarkt. A la izquierda de ésta plaza está Sternstraße, la calle que lleva hasta otra de las principales plazas de Trier: Domfreihof. O lo que es lo mismo, la Plaza de la Catedral.

Catedral de Trier

El día de nuestro paso por la ciudad estaban montando el mercado de Navidad. Los puestos tapaban parte de los edificios por lo que no pudimos hacernos una idea general del conjunto. Dimos una vuelta para ver los edificios barrocos con fachadas de colores que hoy son la sede de Ayuntamiento. Y por supuesto, visitamos la magnífica Catedral de Trier.

Parece ser que el origen de este templo se remonta a la época del emperador Constantino. Fue entonces cuando Elena, su madre, regaló su casa a un obispo. Algo de cierto debe haber en esto ya que en una investigación arqueológica se encontraron restos de una casa bajo la Catedral. Es sin duda este templo cristiano una repaso a la arquitectura alemana a lo largo de los siglos. En ella hay elementos de la época romana, románicos, góticos y barrocos.

El interior de la Catedral de Trier es bastante diáfano y cuenta con un gran número de altares y sepulturas adosados a sus  paredes. De entre estas últimas, la más llamativa es la del Arzobispo Balduino de Luxemburgo. Se puede nada más entrar al templo, subiendo las escaleras que parten de la nave central.

Lo que no se puede ver habitualmente en la Catedral es su mayor tesoro: la Santa Túnica. Se guarda en un capilla tras el altar extendida y protegida por una cubierta de vidrio. Solamente se permite el acceso a la capilla los conocidos como “Días de la Santa Túnica” que se celebran cada año una semana después de Pascua.

Por una puerta en la nave derecha se puede acceder al claustro. Para mi el rincón más bonito de Trier. Muy cuidado, ofrece bonitas vistas de la torres de la Catedral sobre los arcos góticos que rodean el patio. Éste es un sencillo cementerio. Tan sencillo que si no te fijas puede que ni veas las lápidas escondidas entre la hierba.

Trier, Claustro de la Catedral

Liebfrauenbasilika

Junto a la Catedral se puede ver esta iglesia gótica, la más antigua de Alemania levantada en este estilo arquitectónico. Aunque ambos templos están unidos por el claustro y un capilla, durante nuestra visita tan solo estaba permitida la entrada por la puerta que se abre a la calle. Esta puerta es conocida como la puerta del paraíso. En sus jambas se pueden ver varias esculturas entre las que es sencillo distinguir a Adán y Eva. Eso si, sabed que las esculturas que decoran esta puerta oeste de la iglesia son copias. Las originales están en el Museum am Dom.

Liebfrauenbasilika Trier-Treveris

Esta iglesia con una curiosa planta en forma de flor que representa a Nuestra Señora. A ella está dedicada esta iglesia, que al igual que la Catedral, forma parte de Patrimonio Mundial de la Unesco. Construida en el siglo XIII, en su interior hay doce columnas que simbolizan a los doce apóstoles.

Basílica de Constantino

Siempre con el paraguas abierto y la lluvia como compañera pusimos rumbo a otro de los grandes edificios romanos que se conservan en Trier: la Basílica de Constantino. Se construyó en el año 310 y fue el salón del trono del emperador que da nombre al edificio. El material utilizado en la obra fue el ladrillo y lo que más sorprende de la Basílica son sus grandes dimensiones. No en vano es la mayor estructura romana de nave única que se conserva en pie.

Tiene sin duda una gran importancia histórica y arquitectónica. Pero entre vosotros y yo: es el edificio más feo de Trier. Ni dentro ni fuera tiene ningún encanto. Bien podría ser una fábrica de cerveza o un almacén. Que nadie se moleste por esto que digo, pero de verdad, si alguna vez la veis, decidme si no llevo razón.

Trier Basilica de Constantino

Actualmente además de estar abierta para visitas turísticas, la Basílica de Trier es una iglesia protestante. En ella se ha instalado un órgano con 6500 tubos tan sobrio como el resto del edificio.

Palacio de los Príncipes Electores

El nombre en alemán de este palacio es Kurfürstliches Palais. Es un edificio rococó de color rosa, blanco y lleno de brillos dorados. A mi me gustó el conjunto del palacio y sus cuidados jardines con estanques, parterres y esculturas. Pero ¿a quién se le ocurrió la brillante idea de construir este edificio adosado a la fachada de la Basílica? La sensación es muy rara. Cuando vas a entrar al edificio romano te encuentras dos tercios de la fachada cubiertos por este palacio. Podrían haber puesto el palacio donde ahora acaban los jardines, respetando la Basílica. Pero claro, ya os dije que ésta es tan fea que igual lo que no querían era verla.

Trier Kurfürstliches Palais

Nosotras continuamos el recorrido por Trier visitando las Thermen am Viehmarkt. Pero más tarde descubrimos que en la parte este de los jardines del palacio hay una puerta por la que se llega en muy pocos minutos a uno de los museos más importantes de la ciudad: el Rheinisches Landesmuseum.

Thermen am Viehmarkt

Estas termas no formaban parte inicialmente de nuestra ruta. Pero al comprar la Antikencard Trier la visita a estas termas estaba incluida. Así que allá fuimos. Estos restos romanos se descubrieron hace solamente tres décadas cuando se iba a construir un aparcamiento en ese lugar. Bajo restos de monasterio del siglo XVI, unos viñedos y de los refugios antiaréos de la Segunda Guerra Mundial estaban estas termas.

Parte de lo que queda de este antiguo complejo se puede ver desde la calle. Una gran estructura de cristal protege las termas. Nosotras entramos y con un plano en la mano fuimos recorriendo el recinto arqueológico. Hay una gran parte que queda oculta a la vista de los viandantes y que sitúa bajo una plaza peatonal.

Trier, Thermen am Viehmarkt

Durante el recorrido pasamos por le que fueron el caldarium, los vestuarios o la piscina. En algunas zonas se puede ver alguna recreación de las tuberías o sistema de circulación del agua. Pero desde aquí confieso que el recorrido me dejó bastante indiferente. O se está muy interesado en la arqueología y se conoce mucho de este tipo de edificaciones o puede que estar termas de Trier os dejen tan fríos como a mi.

A menos de 100 metros de las termas se puede visitar la casa natal de Karl Marx. Se trata de un palacete barroco convertido en museo. Nosotras nos conformamos con ver su exterior, sobre todo por falta de tiempo para ver algo más.

Kaiserthermen

De unas termas a otras. Un paseo, siempre bajo la lluvia, nos llevó hasta las Termas Imperiales de Trier. Su construcción comenzó en el siglo III, y tras un tiempo en el que se pararon las obras, el edificio se terminó en el siglo IV. Hoy las Kaiserthermen forman parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Entre la lluvia y que encontramos gran parte de lo que queda de las termas cubierto con andamios, la visita comenzó siendo un poco decepcionante. Apenas se veía nada de los poco que queda de lo que debió ser un gran complejo termal. La única parte que se conserva en pie, levantada con franjas de ladrillo y piedra, se está restaurando, por lo que de momento los andamios son los protagonistas del recinto.

Con un plano en la mano se pueden ubicar en el recinto la palestra, las piscinas y otros de los elementos típicos de unas termas como el caldarium o el frigidarium.

Sin embargo, la cosa mejoró cuando bajamos al laberinto subterráneo. Allí estaban los cuartos de las calderas, las cloacas y los canales de calefacción. También por esos hoy húmedos pasillos se podía llegar a los distintos baños de agua fría y caliente. Un mundo bajo tierra que enseguida imaginé iluminado con antorchas y llenos de la actividad necesaria para mantener estas termas en funcionamiento.

Trier Termas imperiales

Anfiteatro de Trier

Se trata del monumento romano de Trier más alejado del centro de la ciudad. Unos 500 metros lo separan de las Termas Imperiales. Se puede llegar fácilmente caminando utilizando para cruzar la calle los túneles subterráneos cubiertos por los colores de los graffitis.

Trier

El Anfiteatro de Trier es otro los edificios romanos de la ciudad que forman parte del Patrimonio de la Humanidad. Levantado en el siglo II tenía capacidad para 18.000 espectadores. Si bien las gradas han desaparecido aún se pueden algunos de los vomitorium por los que los espectadores entraban al recinto para ver los combates de gladiadores y las luchas de animales. También se mantiene en pie el muro de cuatro metros que rodea la arena. Y lo más singular de todo, el sótano en el que aguardaban fieras, prisioneros y gladiadores el momento de salir “a escena”.

El acceso a esté sótano se realiza por una escalera a la izquierda de la arena. Abajo hay una pasarela recorre lo que fueron mazmorras y espacio para jaulas. Hoy todo es humedad allí abajo. Pero han conseguido gracias a una grabación que retrocedas varios siglos y tengas la sensación que debieron tener quienes esperaban allí. Si se guarda silencio se escuchan las voces del público, los aplausos, los vítores y los pitidos. Resulta tan real que al salir de nuevo a la arena no me hubiera extrañado encontrar el Anfiteatro lleno de gente.

Trier, Anfiteatro

Merece la pena subir hasta la parte más alta del lo que fueron las gradas o a los miradores sobre los accesos principales a la arena. Desde esos puntos se consigue una buena perspectiva del conjunto.

Rheinisches Landesmuseum

Finalizamos nuestra visita por Trier y su pasado romano en este importante museo. Ubicado a pocos metros de las Kaiserthermen y de la Basílica, este museo es un recorrido fantástico por el arte y la vida en la época romana.

Sus colecciones abarcan desde la Edad de Piedra hasta los romanos, los francos y el barroco. Nosotras no teníamos tiempo para ver el museo con detenimiento. Por ello nos centramos en las salas dedicadas al arte romano, que era lo que más nos interesaba y atraía. Pasamos ante imponentes piedras sepulcrales y sobrios bustos. Contemplamos la colección de mosaicos del Rheinisches Landesmuseum, la mayor existente al norte de los Alpes. Y entramos en la sala que contiene la mayor colección de monedas de la época romana que se conserva en el mundo. ¿No os parece todo esto razón sobrada para visitar este magnifico museo?

Trier Rheinisches Landesmuseum

Información práctica para visitar Trier

Precios de las entradas

La Oficina de Turismo de Trier está junto a la Porta Nigra. Su horario es de 9 a 18 horas de lunes a sábado y de 10 a 17 horas el domingo. Allí podéis recoger información sobre la ciudad, planos o comprar la Antikencard. Ésta tiene dos posibilidades:

  • 3 monumentos: 12 euros. En esta opción se incluye el Rheinisches Landesmuseum y dos monumentos a elegir entre el Anfiteatro, la Porta Nigra y las dos termas.
  • 5 monumentos : 18 euros. Incluye la visita del Anfiteatro, la Porta Nigra, las dos termas que os he mencionado y el Rheinisches Landesmuseum.

El precio individual de cada uno de estos monumentos es de 4 euros y de 8 euros la entrada al museo (precios de la entrada general sin ningún tipo de descuento). Es decir, que solamente merece la pena si os interesa conocer las colecciones Rheinisches Landesmuseum.

Horarios

  • Rheinisches Landesmuseum: martes a domingo de 10 a 17 horas).
  • Monumentos romanos: Abril a Septiembre de 9:00 a 18:00 / Marzo y Octubre de 9:00 a 17:00 / Enero, Febrero, Noviembre y Diciembre de 9:00 a 16:00 horas.
  • Catedral: Noviembre a Marzo todos los días de 6:30 a 17:30 / Abril a Octubre todos los días de 8:30 a 18:00 horas,
  • Liebfrauenbasilika: Abril a Octubre todos los días de 10:00 a 18:00 / Noviembre a marzo todos los días de 10:00 a 17:00 horas.
  • Basílica: Noviembre a Marzo de lunes a sábado de 10:00 a 12:00 y 14:00 a 16:00 horas. Domingo de 13:00 a 15:00 horas. / Abril a Octubre de Lunes a Sábado de 10:00 a 18:00 horas y domingo de 13:00 a 18:00 horas.

Cómo llegar a Trier

Nosotras llegamos a Trier desde Ciudad de Luxemburgo. Muchas viajeros aprovechan para conocer la antigua Treveris precisamente en una escapada desde el país vecino. Como habíamos alquilado un coche que recogimos en el aeropuerto nuestro viaje fue cómodo. La distancia desde ese lugar hasta Trier es de 40 kilómetros y tardamos poco más de media hora. Una vez en Alemania tuvimos que buscar un parking. Todo el centro es zona de pago y nuestro hotel no tenía ya plazas disponibles. El precio por una día completo de parking en el centro fue de 15,30 €.

Para quienes no tengan coche la mejor opción es hacer el viaje en tren. Hay trenes durante todo el día que unen Ciudad de Luxemburgo (Gare Centrale) y Trier (Hauptbahnhof). La estación de tren en la ciudad alemana se encuentra a 10 minutos andando de la Porta Nigra y a 20 minutos del Anfiteatro. Para ver todos los horarios y precios consultad la página de CFL (Trenes de Luxemburgo).

Dónde comer en Trier

La noche que pasamos en Trier cenamos en un restaurante que me parece muy recomendable. Acogedor y con bonitos detalles en su sencilla decoración. Su nombre es Kartoffel Kiste. Algo así como “caja de patatas”. Y es que si hay algo que no falta en la carta de este local son precisamente las patatas. En sopa, ensalada, gratinadas, fritas,… Por no faltar no falta ni un licor de patata. Como elemento principal de los platos o como guarnición, si te gustan las patatas aquí disfrutas de ellas en cualquier plato que llegue a la mesa.

Trier Kartoffel Kiste

Nosotros elegimos una ensalada, unas patatas gratinadas y un schnitzel con salsa de champiñones. Todo estaba delicioso, servido en raciones generosas y a buen precio. Esos tres platos y tres cervezas (400 cc) nos costaron 39,10 €.

Dónde dormir en Trier

Sin duda el centro histórico de Trier es el lugar perfecto para alojarse en esta ciudad alemana. Si decidís quedaros a dormir en Trier podréis dar un agradable paseo nocturno viendo iluminadas las principales plazas de la ciudad y sus más importantes monumentos. Además la ciudad, al menos en noviembre que es cuando nosotras la hemos visitado, al caer la noche se queda casi desierta y desaparece de sus calles todo el bullicio que hay durante el día.

Trier Porta Nigra

El hotel en el que nosotras nos alojamos fue el Ibis Styles Trier. Un alojamiento con mucho más estilo que otros categorías de la cadena Ibis. Aquí encontramos una habitación con un buen tamaño decorada en tonos verdes. Nos faltaba un gran baño con un buena ducha y objetos decorativos que recordaban el pasado romano de la ciudad. El precio (114 euros habitación doble) incluye un desayuno bastante variado, con buena bollería, surtido de embutidos, diferentes tipos de panes, yogures o cereales.

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Trier Ibis Styles Hotel

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Comentarios (10)

  1. Tengo muchas ganas de ir a Treveris (Trier), la verdad sólo conocía el detalle de la Puerta Negra, me habló un amigo de ella, y que como la fundaron los romanos es posiblemente la ciudad más antigua de Alemania, pero desconocía que también era la ciudad de Karl Max y que tiene tanto que ver. ¡A ver si cae en una escapada a Alemania! Que ya me diste ganas con tus fotos de Luxemburgo, pues mira ruta completa je je un abrazo

  2. Una ciudad que es un verdadero encanto, con algunas de las edificios de la antigua Roma que mejor han llegado a nuestros días. La Puerta Nigra, por ejemplo. Creo que solo por visitarla ya merece la pena el viaje. Una pena el día chusquero que os hizo.
    Lo que no recuerdo haber visitado es el Rheinisches Landesmuseum. Y es una pena, porque somos fans de los mosaicos romanos, y por lo que dices tienen una excelente colección.

  3. Sólo por la visita al museo de Marx ya merece la pena,pero leyendo el post me has ido dejando alucinada porque Trier está llena de atractivos. Reconozco que no tenía idea de su pasado romano, otro plus, así que ya está en la lista.
    ¡La foto en la arena me encanta! Un abrazo guapa.

    1. A mi me parece una ciudad muy interesante, la conocí hace muchos años y me llama la atención que sea tan desconocida para el resto. Haces bien en apuntarla en tu lista de lugares a visitar 🙂

  4. A ver… seguramente, Basílica de Constantino no es mi edificio favorito de Trier, pero tampoco es tan feo como para llamarlo feo 😉 A mí me parece bastante curioso, por lo menos, por fuera.

    Por cierto, con todos estos sitios que describes me has despertado el interés por Trier. Con lo que me gustó Luxemburgo, ahora tengo una excusa más para volver: para explorar sus fronteras.

    ¡Buen sábado!

    1. Jejejeje igual es que todo a su alrededor es tan atractivo que resta encanto a este edificio con tanta historia. Pero cuando te encuentras con él, así, tan grande y tan sobrio, no creo que nadie alabe su belleza. Algo que sin duda no resta importancia a su pasado. 🙂

  5. Me ha encantado este paseo de una mañana por Trier, super entretenido y cargado de atractivos. Más allá de la Porta Nigra, no conocía nada de esta ciudad y la verdad que me has generado mucho interés en visitarla. Especialmente, me he quedado impresionado con el laberinto subterráneo del Kaiserthermen y con que Trier sea la ciudad natal de Karl Marx y exista un museo en su casa. Sin duda, lo tendré en cuenta para un próximo viaje. Saludos

    1. ¡Me encanta haberte descubierto un lugar y haber creado a la vez expectación por conocerlo! Espero que vayas en alguna ocasión y disfrutes de sus múltiples atractivos. ¡Un saludo!

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