Qué visitar en Luxemburgo en tres días

por Cristina
que visitar en Luxemburgo

Luxemburgo es uno de los países más pequeños de Europa. Encajado entre Francia, Alemania y Bélgica es probable que muchos solo sepáis que en su capital, Ciudad de Luxemburgo, se encuentran algunas de las instituciones de la Unión Europa. Otro habréis oído que siempre figura en las listas de los países del mundo con más riqueza. Y alguno apuntará que de los mayores consumidores de vino. No es este país un destino que atraiga a muchos viajeros. La mayoría de los que deciden viajar a Luxemburgo solo pasan por su capital. Sin embargo, hay muchos lugares que visitar en Luxemburgo, un país con castillos, suaves colinas con árboles que se tiñen de dorado en otoño y que quedó casi destruido durante la Segunda Guerra Mundial.

Qué visitar en Luxemburgo: ruta para tres días

La verdad es que tres días no es mucho tiempo. A pesar del reducido tamaño de este país, hay mucho que hacer en Luxemburgo. Nosotras planeamos el viaje intentado aprovechar lo máximo el tiempo allí, y aunque organizamos la ruta para poder pasar por el mayor número de lugares de interés lo cierto es que nos faltó tiempo. Podríamos no haber cruzado la frontera para visitar Trier, la antigua Trevéris romana. O haber viajado en verano para tener más horas del luz. Pero en otoño (nosotras fuimos en Noviembre) anochece pronto y a partir de las seis de la tarde ya lo único que se puede hacer es irse a algún local a tomar una cerveza, pasear por pueblos casi desiertos y hacer tiempo hasta la hora de cenar.

Nuestro viaje comenzó un jueves. Salimos de Madrid cuando ya había anochecido y llegamos al Aeropuerto de Luxemburgo a las 11 p.m. Tiempo justo para irnos a dormir, al día siguiente empezaba nuestra ruta de tres días por Luxemburgo, ruta que os cuento a continuación.

Desde el 1 de marzo de 2020 todo el transporte público en Luxemburgo es gratuito.

Día 1 – Ciudad de Luxemburgo – Trier (40 kilómetros)

El primer día lo dedicamos íntegramente a visitar la capital del país. Es sin duda una de las ciudades que visitar en Luxemburgo. Su tamaño es reducido, y aunque al mirar el mapa, antes de poner los pies allí, pueda parecer que las distancias son grandes, en cuanto empiezas a recorrer la ciudad te das cuenta que es perfecta para descubrirla a pie.

Nosotras fuimos hasta la ciudad en autobús (línea 16) desde el aeropuerto. Por una cuestión de precio y ubicación, esa primera noche la pasamos en el hotel Ibis Budget Luxembourg Aeroport. Dejamos el tranporte en la parada Hamilius, en el Boulevard Royal. Desde allí pudimos recorrer la ciudad y sus lugares más atractivos.

Luxemburgo

Si visitáis esta ciudad, estos son los lugares que no podéis dejar de ver (y sobre los que os contaré en detalle en otro post sobre sobre la Ciudad de Luxemburgo). Nosotros los visitamos en este mismo orden y dedicamos a la visita unas 7 horas.

  • Place d’Armes.
  • Plaza Guillaume II (aquí están el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo, por si necesitáis información).
  • Place de Clairefontaine, con la escultura de la Gran Duquesa.
  • Palacio Ducal.
  • Place du Puits-Rouge.
  • Place du Théâtre, con la escultura de los Saltimbanquis.
  • Torre Española y la muralla.
  • Pfaffenthal, uno de los barrios históricos con más encanto que ver en Luxemburgo. Hay que subir o bajar (o ambas cosas) en su ascensor panorámico (gratuito) que une la parte alta de la ciudad con el valle junto al río Alzette.
  • Chemin de la Corniche, el balcón más bonito de Europa. Pasear por él es sin duda una de las mejores cosas que hacer en Luxemburgo.
  • Casamatas del Bock. Atención a este lugar, uno de los destacados en la capital de Luxemburgo. Nosotras nos quedamos con las ganas de poder visitarlo porque cierran de noviembre a febrero.
  • Grund, otro de esos barrios llenos de encanto de la ciudad. Se puede bajar paseando hasta allí desde la Chemin de la Corniche. Un paseo junto al río lleva hasta la Abadía de Neumünster. Y si buscáis en la orilla del Alzette, puede que os encontréis con Melusina, la sirena de Luxemburgo.
  • Catedral de Notre Dame. En su interior están las tumbas de la familia real, en una cripta que data de 1930.
  • Place de la Constitution. En esta plaza, desde la que se consiguen buenas vistas del Puente Adolfo, hay un obelisco dedicado a los miles de luxemburgueses voluntarios que sirvieron en las fuerzas armadas de las potencias aliadas durante la Primera Guerra Mundial.
  • Puente Adolfo, uno de los iconos de la ciudad de Luxemburgo. Merece la pena acercarse hasta él y pasear por su nivel inferior.
  • Palacio de Justicia, en una plaza peatonal desde la que se tienen unas vistas muy bonitas de la ciudad. También aquí está el ascensor que baja al barrio de Grund.
  • Museo de Historia de la Ciudad de Luxemburgo, un interesante lugar que ocupa un conjunto de casas del siglo XVIII. Es el lugar perfecto para conocer la historia de la ciudad, su arquitectura, su cultura y sus aspectos sociales.

Finalizada nuestra visita a la ciudad, nos fuimos al aeropuerto para recoger el coche de alquiler con el que continuar nuestra ruta. Nuestro destino era Alemania, la ciudad de Trier. Llegamos allí con tiempo para cenar y dar un paseo viendo la ciudad iluminada.

Día 2 – Trier – Echternach – Beaufort – Vianden (58 kilómetros)

Trier

Fue un día pasado por agua, durante toda la mañana no dejó de llover en Trier. Tener que llevar el paraguas sobre la cabeza complica prestar atención a todo lo que te rodea. Aún así sacamos buen provecho a esas horas en la antigua ciudad romana de Tréveris. Pero, ¿qué tiene esta ciudad alemana para que merezca la pena incluirla entre las cosas que hacer en Luxemburgo en tres días? Pues nada menos que una basílica, una anfiteatro y dos termas romanas. Por no hablar de la Porta Nigra, una de las puertas más singulares del antiguo Imperio Romano. Si queréis saber todo sobre eta ciudad alemana no dejéis de leer el post Tréveris romana: que ver en Trier.

Trier Porta Nigra

Tras finalizar nuestra visita a la ciudad, cogimos el coche y pusimos de nuevo rumbo a territorio luxemburgués. Teníamos que ver en ruta un par de lugares. Fueron paradas cortas, pero al viajar a Luxemburgo mereció la pena conocer estos lugares aunque fuera en una visita breve.

Echternach

Es uno de los pueblos más bonitos que visitar en Luxemburgo, en la región de Müllerthal, y fue la primera parada de esa tarde. Lo primero que hicimos fue dar un paseo por la pequeña Plaza del Mercado. Allí se encuentran algunas de las casas más atractivas de Echternach. Entre sus fachadas de colores destaca el edificio gótico del Ayuntamiento.

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El origen de esta localidad se remonta al tiempo de los romanos. Más tarde llegaron los reyes merovingios, quienes donaron la zona a San Wilibrordo, un misionero que fue también obispo de Utrecht. Fundó en el siglo VIII un monasterio en Echternach que llegó a tener uno de los scriptorium más importantes del norte de Europa. Hoy ese monasterio, que fue fábrica de porcelana tras la invasión francesa de 1794, se ha convertido en museo (cerrado de noviembre a marzo) y en residencia de estudiantes, tiene abiertas sus puertas a los visitantes.

A su lado se encuentra la Basílica de San Wilibrordo, un templo que fue reconstruido a mediados del siglo XIX y que quedó convertido en escombros tras los bombardeos de las Segunda Guerra Mundial. Todo el templo se levantó de nuevo y en su cripta se puede ver el sarcófago de piedra en el que se guardan las reliquias del santo.

Merece la pena dar un paseo desde la iglesia hasta la orilla del río Sûre. Un bonito jardín espera a los visitantes. Además de cuidados parterres hay varias construcciones entre las que destaca el pabellón rococó.

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Si cómo nosotros llegáis en coche a Echternach buscad el amplio aparcamiento a espaldas de la Abadía. Se pagan 0,50 € por cada media hora.

Beaufort

Nuestra siguiente parada fue en Beaufort. Porque si hay algo que visitar en Luxemburgo, eso son castillos. Y en Beaufort hay nada menos que dos, uno junto al otro. Cuando nosotros llegamos al valle en el que se encuentra el castillo apenas quedaba luz del sol, la niebla parecía bailar entre los árboles, y éstos, con sus colores dorados y rojizos, creaban una estampa de postal. El único sonido allí eran las hojas movidas por la suave brisa de la tarde y el canto de los pájaros.

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Allí, delante de nosotros se levantaba el ruinoso castillo medieval de Beaufort. Construido en el siglo XII sobre un antiguo emplazamiento romano, el castillo quedó destruido durante la batalla de las Ardenas, en la Segunda Guerra Mundial, y nunca se ha restaurado. Se puede visitar su interior, aunque no queda mucho. Abre todos los días de 9:00 a 18:00, pero solo entre abril y principios de noviembre. Nosotros fuimos en este último mes, el día 10, y ya lo encontramos cerrado.

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Un poco más arriba se puede ver el exterior del castillo renacentista construido hace más de tres siglos y que nunca a sufrido daños. Los interiores y los jardines se mantienen tal y como los dejó Anne Marie Linckels-Volmer al morir en 2012. Fue la última propietaria del castillo y al fallecer se lo dejó al gobierno para que se abriera al público. Se puede visitar desde finales de marzo a principios de noviembre solo en visitas guiadas de jueves a domingos a las 11 a.m. y a las 4 p.m.

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Lo cierto es que solamente pudimos disfrutar del exterior y el entorno de estos dos castillos, pero os aseguro que fue un momento mágico y que sin duda merece la pena hacer allí una parada.

Vianden

Llegamos de noche a Vianden. Uno de los pueblos más coquetos que visitar en Luxemburgo. Lo atraviesa el río Our y justo frente a uno de los puentes que lo cruzan se encuentra la casa, hoy convertida en museo, en la que vivió Víctor Hugo. Desde la carretera tuvimos la suerte de ver el Château de Vianden iluminado.

Tras dejar el coche en un aparcamiento gratuito en la Reu Charles Mathias Andre, fuimos a hacer el check in al hotel, a tomar una cerveza y luego a cenar. Ese día, frío y lluvioso, llegaba a su fin.

Día 3 – Vianden – Diekirch – Bourscheid – Larochette – Ciudad de Luxemburgo (85 kilómetros)

Este día comenzó pronto, apenas había amanecido cuando dejamos la cama para desayunar. Teníamos por delante un buen número de lugares que visitar y que nos parecía que merecía la pena conocer al viajar a Luxemburgo. Así que con la tripa llena empezamos la ruta de nuestro tercer día en este país del Benelux.

Vianden

La noche anterior habíamos visto un poco de este pueblo. Su calle principal iluminada, los puentes y un par de locales en los que cenar. Así que bien abrigadas salimos a dar un paso por la Grand Rue, la calle adoquinada que va desde el puente sobre el río Our hasta la entrada del castillo. Allí encontramos alguna cafetería, casitas de colores y puertas decoradas para recibir el otoño.

Pero sin duda la el motivo principal de nuestra parada en Vianden fue su castillo. Uno de los más bonitos que visitar en Luxemburgo. Por suerte, y a pesar de que el resto del pueblo parece entrar en estado de letargo con la llegada del otoño, este castillo abre sus puertas durante todo el año. Su silueta domina Vianden rodeada de un bosque que en otoño se tiñe de dorado. El castillo original fue construido entre los siglos XI y XIV, pero quedó casi reducido a ruinas. En el siglo XX se llevó a cabo una cuidada reconstrucción cuyo resultado se puede contemplar hoy.

Viajar a Luxemburgo

La entrada al castillo es de pago y en su interior se recorren diferentes salas y niveles. Se comienza la visita por la Sala de Armas y desde allí se pasa a la cripta arqueológica. Durante el recorrido se pasa por habitaciones, salones de banquetes o la cocina. Entre los puntos más atractivos están las capillas superior e inferior y la galería bizantina, esta última al aire libre.

Nuestra intención inicial hubiera sido subir hasta el castillo con el telesilla que lleva en un paseo entre robles hasta lo alto de la montaña y desde allí caminar hasta el castillo. Pero el telesilla ¡también cierra con la llegada del frío! Así que decidimos subir con el coche. Muy cerca de la entrada al castillo hay una zona de aparcamiento que es de pago.

El Castillo de Vianden abre todos los días del año de 10:00 a 17:00 horas.

Diekirch

Aunque íbamos un poco justas de tiempo en nuestro ruta, al atravesar este pueblo no pudimos evitar hacer una parada. Nos llamó la atención desde el coche lo que vimos de su centro y al buscar un lugar para aparcar descubrimos lo que parecía un museo militar. Así que no lo dudamos. En cuanto encontramos un sitio dejamos el coche (el aparcamiento es de pago en esta localidad, excepto los domingos) y nos fuimos a investigar.

Y descubrimos el Museo Nacional de Historia Militar. Yo no soy una apasionada de este tipo de museos, pero os puedo asegurar que éste me resultó fascinante y me parece uno de los lugares que visitar en Luxemburgo. En un puñado de salas, algunas de las cuales parecen almacenes por la cantidad de objetos que se exponen, se recrean escenas de distintas guerras en las que Luxemburgo ha participado. Desde la Primera Guerra Mundial a la Guerra de Corea. Hay en el museo tanques, vehículos, armas, trajes, condecoraciones,… Uno se puede sentir un poco abrumado por tantos objetos pero a través de ellos y de los dioramas que ocupan salas enteras se puede conocer un poco más como fueron los mayores conflictos bélicos del siglo XX. El museo abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

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Solo quedaba dar un paseo por Diekirch antes de seguir ruta. El centro de esta pequeña localidad lo encontramos vacío, un domingo y no había nadie en la calle. Nos resultó un lugar apacible. Durante el paseo nos encontramos con fuentes y escultura del burros. ¿La razón? Este animal es la mascota del lugar y se le rinde homenaje por haber traído prosperidad a la localidad con su trabajo junto a los agricultores.

Bourscheid

Ya os decía que viajar a Luxemburgo permite visitar muchos castillos. Parece que uno no pueda estar más de 20 kilómetros sin encontrar alguno. Tuvimos que elegir los que más se adaptaban a la ruta, y entre ellos estaba el castillo de Bourscheid. Dicen que es uno de los más impresionantes del país a pesar de que su interior está bastante derruid. No pudimos comprobarlo con tranquilidad porque en el momento que cruzamos su puerta empezó a llover. Al no tener apenas espacios cubiertos la visita a este castillo se convirtió en una carrera saltando charcos mientras intentábamos como podíamos escuchar la audioguía que se incluye en el precio.

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La verdad es que no sacamos demasiado provecho a la visita por el interior del castillo. No pudimos tan siquiera disfrutar el bello paisaje que le rodea y que cuando nosotras fuimos ya estaba teñido de tonos dorados. Eso sí, el exterior, con sus torres y altos muros de piedra, justifica por si solo llegar hasta allí. Además este es uno de los castillos del país que abren, aunque con diferente horario, durante todo el año: del 1 de Abril hasta el 15 de Octubre de 9:30 a  18: 00 horas; resto del año de 11:00 a 16:00 horas.

Larochette

El último lugar en el que paramos antes de regresar a Ciudad de Luxemburgo fue en Larochette, un pueblo que creció en tajo que abrieron dos pequeños ríos y en que actualmente viven poco más de 2.000 personas.

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El cielo estaba totalmente cubierto cuando conseguimos aparcar cerca del centro histórico. Desde allí paseamos por algunas calles rodeadas de sencillas casas de colores mientras evitábamos las obras que había en alguna de ellas. La verdad es que no fue el mejor día para conocer Larochette y su castillo. Un castillo que domina la ciudad y que sin duda muestra la mejor cara desde la distancia. Se puede observar desde la Rue de Mersch o adentrarse por la Rue Osterbour, una camino que lleva hacia unos prados y unas casas. Siguiendo la primera de estas calles y caminando unos 2 kilómetros se llega al castillo. Éste abre sus puertas solo de Marzo a Octubre de 10:00 a 18:00 horas.

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Cementerio Estadounidense

Solo nos quedaban 26 kilómetros para llegar de nuevo a la capital de Luxemburgo y al aeropuerto. Teníamos tiempo y a mi me apetece visitar uno de los cementerios de la Segunda Guerra Mundial: el Cementerio Estadounidense de Luxemburgo. Está ubicado a 6 kilómetros del centro de Ciudad de Luxemburgo. Ocupa una gran explanada rodeada de bosques y en él descansan más de 5.000 soldados estadounidenses caídos en aquel conflicto bélico. Entre ellos, el General Patton, considerado el mejor militar de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Cuando visitamos este cementerio el verde de la pradera contrastaba con el dorado de los árboles que la rodean y el blanco de las cruces y estrellas de David bajo las que descansan aquellos soldados que cruzaron el Atlántico para dejar su vida en Europa. Si os gusta visitar los cementerios de las ciudades por las que pasáis, éste es sin duda uno de los que visitar en Luxemburgo.

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La entrada a este cementerio es gratuita, abre todos los días (excepto el 1 de enero y el 25 de diciembre) de 9:00 a 17:00 horas. Nosotras dejamos el coche en el aparcamiento gratuito que hay cerca de la entrada.

Esta fue la última visita que hicimos en nuestro viaje de tres días por Luxemburgo. Ya solo quedaba volver al cercano Aeropuerto de Luxemburgo, devolver el coche y esperar la salida de nuestro vuelo para volver a casa.

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7 comentarios

Los viajes de Héctor 9 agosto, 2020 - 7:46 pm

Hace mucho tiempo que me ronda por la cabeza visitar Luxemburgo y espero poder hacerlo en un futuro no muy lejano, de modo que espero ese artículo de la ciudad de Luxemburgo con ganas.

Pero como tú, espero poder conocer los alrededores, y tener más suerte que vosotras y encontrar el castillo de Beaufor abierto. Súper apuntado Vianden, somos muy fans de los castillos y del medievo.

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Cristina 10 agosto, 2020 - 11:05 am

Igual este es el año, es uno de los pocos países que no nos ponen (de momento) condiciones para entrar en su territorio 😉

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Naiara de ModoTraveller 9 agosto, 2020 - 11:13 pm

¡Qué buen resumen! Conozco prácticamente nada de Luxemburgo, reconozco que no me llamaba extremadamente la atención pero la verdad es que pinta genial! Como amante de los castillos, creo que debo ir jaja! Y esas casitas de colores también me chiflan!

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Cristina 10 agosto, 2020 - 11:07 am

Es un país pequeño pero con muchos atractivos, no hay nada demasiado monumental, pero su naturaleza, castillos y pueblos forman un conjunto muy atractivo.

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Margalliver 11 agosto, 2020 - 7:05 pm

Luxemburgo siempre nos ha llamado la atención, así que nos guardamos tu post para un futuro. La verdad que viajar en otoño/invierno por Europa resulta poco productivo, pues como bien dices, las horas de sol son importante y la mayoría de los lugares de interés turístico cierra pronto.

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A mamá le gusta viajar 12 agosto, 2020 - 6:56 pm

Hola!
Acabas de meter Luxemburgo en nuestra lista de lugares para visitar. Además de ser un país pequeño y con lo cual está todo su patrimonio más al alcance, es que los castillos nos encantan.
Yo tampoco hubiera dejado de visitar la antigua ciudad romana de Tréveris, teniéndola tan cerca sería una pena. Me parece que aunque os hubierais quedado más tiempo, aprovechasteis muy bien el viaje. Me ha gustado todo, desde sus pueblos, la capital,el museo de historia militar y como dices, indispensable Beaufor.
Aunque probablemente iría en verano, por lo de que alarga más el día y porque es cuando disponemos de más tiempo de vacaciones.
Gracias por contarnos tu experiencia, seguro que me sirve.
Un saludo

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Jordi 12 agosto, 2020 - 8:57 pm

Pues por lo que veo hiciste un recorrido bastante semejante al nuestro. Tanto la capital como los pequeños pueblecitos y los castillos nos gustaron bastante. El que no recuerdo es haber visitado Larochette. Quizá se nos pasó. Una buena idea es combinar Luxemburgo con Trier, como hiciste, pero también con Aachen, que también está en Alemania y no queda muy lejos.

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