Imagina una ciudad en la que las torres de las iglesias conviven con rascacielos de cristal. En la que numerosos puentes atraviesan el río que la cruza. Un lugar en la que la tradición de las tabernas de toda la vida sigue viva y en el que visitar decenas de museos. Su centro histórico renació de sus cenizas tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y su mercado de Navidad es uno de los más antiguos del país. Esa ciudad es la quinta población más grande de Alemania y en este post os voy a descubrir todos los lugares que visitar en Frankfurt.
Índice del artículo
Que visitar en Frankfurt
Conocida popularmente como “Mainhattan”, haciendo referencia al río que la cruza, esta ciudad es la sede de una de las mayores bolsas europeas y del Banco Central Europeo. En ella se celebran algunas de las más importantes ferias comerciales del mundo.
La mayoría de los lugares que visitar en Frankfurt están en su Altstadt, el centro histórico rebautizado como Neue Alstadt tras una reconstrucción que comenzó a principios del siglo XXI. El resto de lugares de interés turístico en esta ciudad están muy cerca unos de otros. Es sencillo llegar caminando a la mayoría de ellos. Aunque es cierto que el transporte público es muy cómodo y eficaz. Algo a tener en cuenta para alcanzar algún lugar más alejado o para desplazarse cuando llueve o hace demasiado frío.
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Neue Alstadt, la nueva ciudad vieja
Los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial destruyeron más del 50% de Frankfurt. Gran parte de los antiguos e históricos edificios de la ciudad quedaron en ruinas. El Alstadt, la ciudad vieja, no se libró de la destrucción. Los edificios góticos, barrocos y renacentistas que había en sus calles pasaron a ser un recuerdo en la memoria de quienes los habían conocido.
La mayoría de los habitantes de Frankfurt solamente sabían que aspecto tenía el casco histórico gracias a la maqueta del Museo Histórico y las fotografías antiguas. Eso fue así hasta hace solamente unos años, cuando se han finalizado la obras de restauración y reconstrucción de los antiguos edificios que había en las calles y plazas del Alstadt.
Las obras de remodelación del casco antiguo que ocupaba unos 7.000 m2 comenzaron en 2014 y finalizaron en 2017. Gracias a imágenes antiguas se ha conseguido recuperar el encanto de este barrio que ver en Frankfurt. Se remodelaron 15 de los edificios existentes y se construyeron 20 nuevos. Siempre prestando especial atención a los detalles e incorporando elementos propios del estilo del casco antiguo.
El resultado está a la vista. El barrio más pequeño de la ciudad ha recuperado el aspecto que tenía antes de ser reconstruido. Los edificios con muros de hormigón construidos tras la Segunda Mundial han dado paso a bellas fachadas con entramado de madera, colores pastel y atractivos adornos barrocos.
La reconstrucción ha sido fiel al trazado original de este barrio que visitar en Frankfurt. Hasta el punto de que la actual carnicería del barrio ocupa el mismo lugar que tuvo antiguamente. Hoy viven unas 200 personas en estos edificios que son sin duda los más bonitos de la ciudad.
Es muy recomendable para conocer bien este barrio reservar este Free tour por Frankfurt en español que dura 2 horas.
Qué ver en el Neue Alstadt de Frankfurt
Todo lo que ver en el nuevo centro histórico de Frankfurt se concentra entre la Catedral y Römerberg, la plaza del Ayuntamiento. Un puñado de calles peatonales rodeadas de bonitos edificios que invitan constantemente a mirar hacia arriba para fijarse en sus ventajas y sus detalles decorativos. Llevan solamente unos años ahí, pero están tan bien integrados y el conjunto es tan armónico que no hay duda de que el barrio ha conseguido tener el aspecto característico de muchas ciudades medievales alemanas.
Os animo a hacer una parada en Hühnermarkt con la Stoltze-Brunnen, una fuente dedicada a Friedrich Stoltze, poeta y escritor alemán mejor conocido por sus poemas en el dialecto de Frankfurt. Casi enfrente está el Stoltze-Museum. Un museo que solamente os recomiendo si estáis interesados en el es escritor al que está dedicado y habláis alemán. Eso sí, la escalera de acceso al museo es bastante original, podéis asomaros a verla.
Goldene Waage es uno de los edificios más bonitos que ver en Frankfurt. Fue la casa de un pastelero. En la parte inferior de la casa de entramado hay un encantadora cafetería/pastelería en la que se podéis comprar el dulce típico de la ciudad: Frankfurter Kranz, la corona de Frankfurt. En las dos plantas superiores se han restaurado y amueblado las habitaciones tal y como era originalmente. Solamente se pueden visitar con las visitas guiadas que organiza el Museo de Historia.
Otro lugar que ver en el Neue Alstadt es el Struwwelpeter Museum. Un espacio dedicado a Struwwelpeter (Pedro Melenas) uno de los libros de cuentos alemanes más populares, considerado precursor de los cómics. No hay que dejar de acceder al patio de Goldenes Lämmchen. Uno de los edificios barrocos reconstruidos en Frankfurt. En la pasado sus patios fueron un importante recinto ferial en la ciudad.
Römerberg, la plaza más bonita que ver en Frankfurt
Esta plaza es el corazón histórico de la ciudad. Uno de los lugares imprescindibles que visitar en Frankfurt que tras la reconstrucción de la ciudad ha recuperado su antiguo aspecto. Los edificios de entramado de madera, copias de los de los siglos XV y XVI que hubo en el lugar, nos permiten saber como era la plaza antes de la Segunda Guerra Mundial.
Cuentan en la ciudad que allá por el siglo XVI, Römerberg estaba consideraba la plaza más bella del Sacro Imperio Romano Germánico. A la vista de lo que hoy podemos contemplar en ella, es fácil entender que tuviera ese título.
Entre los edificios de viviendas que se pueden ver en esta plaza de Frankfurt, destaca Großer Engel. Una construcción gótica que albergó el primer banco de Frankfurt en el siglo XVII. Haus Wertheym, al sur de la plaza, es la casa con entramado de madera más antigua del casco antiguo de Fráncfort. Es la única que permaneció intacta tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

En la plaza hay dos fuentes. La más famosa de ellas es la Fuente de la Justicia, en el centro de Römerberg. La segunda de las fuentes de la plaza es la de Minerva. Esta fuente es una sencilla columna de piedra arenisca coronada por una estatua de Minerva.
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Iglesia de San Nicolás
Otro de los edificios a los que prestar atención en Römerberg es la Iglesia de San Nicolás (Alte Nikolaikirche). Es una de las pocas estructuras del Altstadt que sobrevivieron a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Sus muros blancos y su única torre dominan la parte sur de la plaza. Su interior es austero, con varias sepulturas. Es el templo protestante más antigua de la ciudad, aunque durante el siglo XV sirvió como almacén, volviendo a recuperar su función como iglesia en el siglo XVIII. El acceso es gratuito.
Römer, el ayuntamiento de Frankfurt
El edificio del Ayuntamiento es el que da nombre a la plaza más bonita que visitar en Frankfurt. El edificio ocupa parte del lado oeste de Römerberg. Enseguida se le reconoce por las banderas de su fachada. El antiguo ayuntamiento está formado por tres edificios del siglo XV. Todos tienen el tejado a dos aguas con la parte frontal escalonada. Es sin duda uno de los elementos más característicos del edificio.
Cuando se instalan los mercados de Navidad en Frankfurt, frente a la fachada de este edificio se coloca un abeto que puede alcanzar los 30 metros de altura y que se decora con cientos de lazos y luces.

Era en este lugar donde se celebraba la coronación de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. Hoy en día se puede visitar la Kaisersaal. Una gran sala con bóveda de cañón y grandes ventanas a la plaza. Las paredes de esta sala están decoradas con retratos de esos emperadores, entre los que se encuentra el de Carlos V.
Para llegar a esta sala hay que rodear el ayuntamiento por la izquierda. Se accede a un patio y desde allí una bonita escalera lleva hasta la entrada a la sala. La entrada es de pago. La Kaisersaal está abierta al público de 10:00 a 13:00 horas y de 14:00 a 17:00. Cierra si hay algún evento.
Museo Histórico de Frankfurt
Se trata del museo más antiguo que ver en Frankfurt y forma parte de la lista de museos más grandes e innovadores de Europa. Lo vais a encontrar en justo detrás de la Iglesia de San Nicolás. Lo forman varios edificios, lo que puede hacer que este museo resulte algo laberíntico. Por ello conviene pedir un plano en las taquillas para ubicar cada espacio y decidir también que es lo que más interesa visitar. Nosotros tuvimos la suerte de encontrar en la entrada a una trabajadora española y en el acceso a la parte del museo dedicada al transporte a otra trabajadora colombiana. Gracias a ellas nos fue más sencillo visitar el Museo Histórico.
Hay que partir de que las carteles en las exposiciones están solamente en alemán e inglés. Esto puede desanimar a algunas a entrar en el museo. Sin embargo recorrer sus salas es una buena forma de conocer la historia de la ciudad gracias a los objetos expuestos.
En uno de los edificios del museo hay cinco galerías temáticas que acercan al visitante a la historia y la evolución de la ciudad. Vais a encontrar pinturas, esculturas, fotografías y objetos cotidianos. También hay maquetas y recreaciones de ambientes típicos de la ciudad de diferentes épocas.
En otra parte del museo se puede visitar el edificio más antiguo de los que se conservan en Frankfurt. En el sótano están las copias de las joyas imperiales: corona, cetro y orbe.
La Rententurm, construida a mediados del siglo XV, sigue siendo un punto de referencia junto al Meno. El acceso a su interior está incluido en la entrada al museo, así como el recorrido por las salas en las que se exponen las obras que pertenecieron antiguamente a doce colecciones privadas.
Horario del Museo Histórico de Frankfurt
La entrada al museo es de pago. Con la Frankfurt Card se tiene un 50% de descuento.
El museo abre de martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas. Los jueves el cierre se retrasa hasta las 21:00 horas.
Eiserner Steg, un puente que visitar en Frankfurt
Este puente peatonal de hierro sobre el río Meno es sin duda uno de los lugares que ver en Frankfurt. Fue construido originalmente en 1868 y reemplazado en 1912 por una construcción ampliada. Esta fue destruida en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Enseguida fue reconstruido, estando se nuevo en pie en 1946. Su aspecto actual data de su última reconstrucción en 1993. Se puede acceder a él por escaleras, rampas e incluso en ascensor.
Merece la pena pasear por este puente por las vistas que ofrece del río y de la ciudad. Seguro que os llama la atención la frase escrita en griego sobre uno de sus travesaños. Investigando he encontrado su traducción: “Navegando en el mar oscuro hacia personas de otros idiomas”.

Si quieres ver la ciudad desde otra perspectiva, puedes reservar el paseo en barco por Frankfurt y contemplar algunos de los lugares que ver en la ciudad desde el río Meno. Es un paseo de los más agradable y que os permitirá ver como la silueta de la ciudad va cambiando. Cómo los edificios del centro histórico y las torres de sus iglesias dan paso a los modernos rascacielos de cristal y más adelante a parte de la zona industrial.
Kaiserdom, un imprescindible que ver en Frankfurt
La Catedral Imperial de Frankfurt, dedicada a San Bartolomé, es otro de los edificios que hubo que reconstruir tras la Segunda Guerra Mundial. Poco quedó del templo que comenzó a edificarse en el siglo XIII. Hoy en día, la torre de esta iglesia de arenisca roja domina el casco antiguo de la ciudad y es el templo más grande que ver en Frankfurt.
El acceso a su interior es gratuito. Una vez dentro, se agradece la calefacción, sobre todo si visitáis la ciudad en pleno invierno. No hay que perderse algunas de las lápidas funerarias que adornan las paredes. Ni dejar de entrar a la Wahlkapelle. Esta situada al final de la nave derecha y en ella fueron coronados varios de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.
Uno de los lugares que visitar en Frankfurt es el mirador de la torre de la Catedral (entrada de pago). Cierto es que la subida no es apta para todos. Hay que subir 328 escalones que en algunos tramos forman una estrecha escalera de caracol. Allí se juntan los visitantes que suben y bajan. Os aseguro que a veces la cosa se complica bastante. Una vez arriba queda claro que el esfuerzo ha merecido la pena. A mi me encantó ver la ciudad desde esa perspectiva. Los tejados a dos aguas del casco antiguo bajo nuestros pies. El río a poca distancia. Y enfrente esos rascacielos que contrastan con los edificios del centro histórico.

Alte Brücke, el puente sobre el Meno
Si bien este puente no tiene el encanto del Eiserner Steg, lo que si os puedo garantizar es que desde él desde se consiguen las mejores vistas de Frankfurt. Anteriormente hubo en este mismo lugar un puente de piedra que desapareció en marzo de 1945 debido a los bombardeos aliados.

Hoy el puente en general no presenta mayor interés que las vistas que regala. Desde el lado que mira al oeste se puede ver la torre de la Catedral, parte de los tejados de Neue Altstadt y al fondo los rascacielos de Frankfurt, entre los que sin duda destaca la Main Tower. Esta torre de más de 200 metros de altura es uno de los lugares que se pueden visitar en Frankfurt. En lo alto hay un mirador que permite disfrutar de una vista diferente de la ciudad. Yo no he subido a esta torre en ninguna de las ocasiones en las que he visitado la ciudad, por lo que no os puede decir si realmente merece la pena hacerlo.
Otros lugares que ver en Frankfurt
Dejando atrás el Neue Alstadt la ciudad aparece ante el visitante llena de vida. El trafico comienza a hacerse dueño de las calles en las que los típicos edificios de la ciudad van desapareciendo para dar paso a rascacielos y modernos edificios de hormigón, acero y cristal.
Sin embargo, no hay que pensar que fuera del casco histórico no hay mucho que ver. Al contrario. Mercados, plazas, iglesias y museos esperan a visitante curioso para que se anime a incluirlos en su lista de lugares que ver en Frankfurt.
Os voy a hablar ahora de esos lugares que visitar en Frankfurt y que sin duda pueden formar parte de un recorrido por la ciudad si se tienen 2 ó 3 días para recorrerla.
Cementerio judío de Frankfurt
Al investigar sobre los luares que ver en Frankfurt antes de nuestro viaje, descubrí que en esta ciudad alemana había un cementerio judío. Supuse que sería un lugar pequeño y apartado. Pero estaba equivocada. Se trata de uno de los lugares más evocadores de la ciudad.
Para empezar hay que fijarse en el alto muro que lo rodea. Está cubierto de pequeñas placas, cada una con el nombre de uno de los 11.000 judíos de Frankfurt que murieron en los campos de concentración.

Desde el exterior solamente se puede vislumbrar el recinto desde este cementerio desde su puerta de acceso. Una puerta que permanece siempre cerrada porque para acceder al interior hay que pedir la llave en el cercano Museum Judengasse.
Hay que solicitar la llaves en las taquillas del museo. Te las dejan sin problema siempre que entregues un documento de identidad, ya sea pasaporte o DNI. Si te ven interesado por este cementerio, mucho más interesante y fotogénico de lo que podáis imaginar, os dejarán también un dispositivo con información sobre algunas de las lápidas. Antes de poner rumbo al cementerio te recuerdan la importancia de cerrar la puerta una vez en el interior para evitar que puedan entrar otras personas sin identificar. Gracias a ello recorrer este histórico lugar se hace en absoluta calma, pues el cementerio será solamente para vosotros durante el tiempo que permanezcáis en su interior.
Se pueden ver el tercio de las lápidas originales que sobrevivieron a la destrucción nazis. Casi todas estas lápidas están a la izquierda de la entrada. Son muchas más de las que yo imaginaba encontrar. También hay muchas junto a los muros. Se encuentran en diferentes estados de conservación, aunque en muchas de ellas se pueden ver con claridad los símbolos que identifican a las personas que allí fueron enterradas y sus profesiones o familias.

Museum Judengasse
Puede que ya que habéis llegado hasta este museo os apetezca recorrer su pequeño interior. En él se hace un recorrido por los 300 años del antiguo gueto judío de Frankfurt. Dentro se pueden ver los restos de este antiguo barrio, con explicaciones sobre lo que hubo en cada estancia de algunas casas y su función.
También se muestran ejemplos de la música que escuchaban y los libros que leían. Se exponen objetos antiguos y fotografías. Hay una sección que lleva el nombre del matrimonio Schindler en el que se puede acceder a las biografías de los judíos de la ciudad que fueron deportados y asesinados en los campos de concentracion.
El museo, y también el cementerio, abren de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas,
Goethe-Haus, otro lugar que visitar en Frankfurt
Igual que uno de los lugares que hay que ver en Núremberg es la casa de Alberto Durero, el artista más célebre de esa ciudad de Baviera, entre los lugares que hay que visitar en Frankfurt está la casa del poeta Johann Wolfgang von Goethe.
La que fue su residencia natal quedó totalmente destruida en la Segunda Guerra Mundial. Solamente se salvaron sus bodegas. Sin embargo la casa ha sido reconstruida con mucho acierto. El recorrido por la casa conduce al visitante desde la cocina y el comedor de la planta baja hasta la recreación de la habitación en la que vino al mundo Goethe en la segunda planta. Durante el recorrido se pueden ver la biblioteca, la habitación de su hermana Cornelia o la sala de música. De las paredes cuelgan retratos de la familia del artista.

La decoración de la vivienda corresponde a la que tenían las casas de la alta burguesía de la época, finales del siglo XVIII y principios del XIX. A mi me llamaron especialmente la atención las bonitas estufas que había en cada estancia y el sistema por el que se llenaban de madera o carbón desde el rellano de cada planta. El sonido del suelo de madera me hizo retroceder en el tiempo, como si realmente esta casa tuviera siglos de antigüedad y no sola las décadas que han trascurrido desde su reconstrucción.
Otro de los elementos más atractivos de la casa es la gran escalera que lleva desde la planta baja al tercer piso. En los pisos inferiores la barandilla es de forja, con las iniciales de los nombres de los padres de Goethe.
Städel Museum, un museo que ver en Frankfurt
Este atractivo museo se inauguró en 1815 y sin duda, si te gusta el arte, es uno de los lugares que merece la pena visitar en Frankfurt. Además no es una de esas pinacotecas gigantescas e inabarcables. El Städel Museum tiene un tamaño muy asequible. Se divide en cuatro plantas, estando la recepción, la tienda de recuerdos, la consigna y la cafetería en la planta principal. Desde ella se puede bajar a la sala subterránea. Resulta deslumbrante por su blancura. De las paredes cuelgan obras de artistas contemporáneos. Entre ellos Francis Bacon o Andy Warhol.

En la primera planta, la que a mi más me gustó, se pueden ver obras maestras de Cézanne, Munch y Renoir. Sin olvidar a Degás o Monet. Entre todas ellas no pasa desapercibida una escultura de Rodin ni el famoso retrato de Goethe en la campiña romana.

El último piso es el lugar en el que sobre paredes de intensos colores rojos, azules o verdes cuelgan obras de los viejos maestros. Vermeer, Jan van Eyck o Tiepolo son algunos de los artistas cuyos cuadros se exponen en este museo junto a alguno de Velázquez, Murillo o Ribera.
El museo se puede visitar en un par de horas. Y si la hora de tu salida coincide con el anochecer podrás disfrutar de una preciosa vista del río con la ciudad iluminada tras él.
Si quieres conocer los datos de horarios y precios, visita la web del museo y podrás verlos actualizados: Städel Museum.
Zeil, la gran arteria comercial que visitar en Frankfurt
Se trata de la avenida comercial por excelencia de Frankfurt. Si queréis ver a los habitantes de la ciudad en su momento compras, solo hay que ir a esta calle un sábado por la mañana. La gente va y viene de un centro comercial a otro. Tiendas de las franquicias más conocidas también están representadas en esta calle.
De entre todos los centros comerciales destaca la arquitectura de uno de ellos: MyZeil. Su fachada de espejos es cuando menos singular. Y si con suerte encontráis el mirador de su cuarta planta abierto podréis disfrutar de una bonita vista del casco antiguo de Frankfurt.

No lejos de esta artería comercial se puede ver uno de los pocos edificios que no fueron destruidos en la Segunda Guerra Mundial. Se levanto en 1730 y en su momento fue cuartel de la policía municipal. El edificio lo ocupa un restaurante desde 1904. Su nombre es Café Hauptwache.

A pocos metros se puede ver otras de las construcciones más antiguas de la ciudad. Curiosamente también alberga un restaurante. Se trata de la Eschenheimer Turm. Un torre del siglo XV que formaba parte de las antiguas murallas de Frankfurt.
Mercados que ver en Frankfurt
A mi me gusta mucho visitar los mercados de las ciudades por las que paso. Y en Frankfurt pude ver dos de ellos. El primero estaba muy cerca de nuestro hotel, en Konstablerwache. Allí desde primera hora de la mañana se monta el mercado de productos agrícolas, con puestos de flores, frutas, verduras e incluso algunos donde tomar una copa de vino.

Encontramos en nuestro deambular por las calles de Frankfurt otro mercado: Ziegelgasse. En este caso se trata de un mercado cubierto. En su puerta había mucha animación, con puestos de comida y vino. Y mucha gente con una copa en la mano disfrutando de una relajada charla a pesar del frío que hacia en la calle.
Dentro del mercado vimos también algún restaurante. Pero sobre todo los típicos puestos como los de cualquier mercado. Carne, fruta, verdura, encurtidos,… Eso sí, todo a un precio que nosotras nos pareció desorbitado. Pero también es cierto que el aspecto de cada producto era excepcional. Digo yo que cada una de esas manzanas bien deben valer lo que costaban.

IG-Farbenhaus, una de las curiosidades que visitar en Frankfurt
Estoy casi segura de que todos sabéis que fue el Zyklon-B y para que se utilizó. ¿No lo sabes? Pues es el gas con base de cianuro que se usó en los cámaras de gas de los campos de concentración nazis. Pues bien, ese gas se fabricó en Frankfurt. El enorme edificio de siete alturas construido en 1931 y que era la sede de Ig-Farben. Un gran empresa de productos químicos alemana formada, entre otras, por Agfa, Bayer o BASF.
Hoy en día este edificio forma parte del campus de la Universidad Johann-Wolfgang-Goethe. Se puede acceder al edificio, dentro del cual hay una exposición sobre la historia del lugar y de la ciudad. Lo más curioso del lugar son sus ascensores paternóster. Solo funcionan entre semana, y para subir a ellos hay que saltar a su interior. O bien dar también un salto para abandonarlos. Estos ascensores reciben su nombre de su similitud a un rosario. Y es que no son otra cosas que una cadena de compartimentos abiertos que suben y bajan sin detenerse. Nosotras nos quedamos con las ganas de verlos en funcionamiento.

Jardín de las Palmeras
Os confieso que esta es una de las visitas que yo me hubiera saltado con gusto en Frankfurt. Pero era algo que le apetecía mucho a Cris, mi compañera de viaje. Y ya sabéis, viajar con amigas es lo que tiene. Una veces tiene que ceder una y otras veces la otra. Aunque este lugar está alejado del centro se puede llegar a él fácilmente en metro, pues hay una estación a pocos metros de su entrada.

Este jardín botánico me recordó en algunos aspectos al de Lisboa. Fue fundado en 1871 y cuenta con amplios jardines con cuidadas praderas, estanques y fuentes. Es cierto que al ser invierno no estaba especialmente atractivo. Pero más que de sus jardines, de lo que de verdad presume el PalmenGarten es de sus invernaderos.
En ellos se recrean diferentes ambientes, desde el desierto a los trópicos. Hay una invernadero dedicado a las palmeras, el más impresionantes de todos y que da nombre al jardín. Junto a él hay otro invernadero en el que se realizan exposiciones temporales. En la fecha de nuestra visita tenía lugar la dedicada a las camelias.

Durante el verano hay conciertos en los jardines, e incluso se pueden alquilar barcas para remar un rato en el estanque. Algo que en invierno y con nieve no apetecía mucho.
Si te interesa visitar en Frankfurt este jardín botánico, encontrarás todos los datos sobre precios y horarios en su web: PalmenGarten.
Cómo llegar a Frankfurt
Nosotras viajamos a Frankfurt desde Madrid. Fue un vuelo directo con Ryanair. Lo mejor, el precio: el vuelo ida y vuelta, con embarque prioritario (no queríamos que nos bajaran las maletas a la bodega) nos costó 60 euros a cada una. Lo peor, el retraso en la salida. Teníamos que haber aterrizado en el aeropuerto de Frankfurt a las 8 y lo hicimos a las 9. Aunque generalmente no tengo problema para volar con esta compañía aérea reconozco que los retrasos de los últimos viajes que he hecho con ellos hacen que me replantear si repetir.
Los vuelos de Ryanair llegan a la Terminal 2 del aeropuerto de Frankfurt. Desde allí se puede ir hasta la Terminal 1 utilizando el servicio gratuito de autobús que une ambas terminales. Estos autobuses pasan casa 10 minutos. La otra opción para ir de una a otra terminal es el tren elevado cuya frecuencia es de uno cada 3 minutos. ¿Por qué os cuento esto? Porque si queréis ir al centro de la ciudad en tren, éste tiene su estación en la Terminal 1.
La forma más económica de llegar a la ciudad desde el aeropuerto es en las líneas S8 ó S9 de la S-Bahn. Ambas tienen parada en las estaciones de Hauptbahnhof, Hauptwache y Konstablerwache entre otras. El trayecto dura entre 10 y 15 minutos dependiendo de a cual de estas estaciones te dirijas. El precio del billete de adulto cuesta 4,90 € y se adquiere en las máquinas de autoventa de la estación. Se puede pagar en efectivo o con tarjeta de crédito.
Dónde dormir en Frankfurt
Una de las cosas importantes a la hora de organizar un viaje por turismo a esta ciudad es buscar fechas en las que no haya ninguna feria. De otro modo los precios pueden ser realmente prohibitivos. Sin embargo, fuera de esas fechas, uno se puede alojar en un hotel de lujo a un precio bastante aceptable. No vamos a decir que esté regalado, pero si que puede costar hasta un 60% menos que en esos momentos en los que la ciudad se convierte en el centro del mundo de los negocios.

Nosotras buscamos para nuestro fin de semana un hotel que estuviera bien ubicado. Cerca de una estación de tren y metro. Y por supuesto, que fuera sencillo ir paseando a la mayoría de los lugares que hay que visitar en Frankfurt. La elección final fue The Westin Grand. Un hotel de lujo en el que desde la comodidad de la habitación a la atención del personal han colocado este establecimiento en la lista de esos a los que regresaría sin dudar.
Dónde comer en Frankfurt
Algo que hay que tener muy en cuenta en Frankfurt son los horarios de las cocinas. Puede que los restaurantes cierren tarde. Que los comensales que se queden tomando una cerveza o una copa. Pero aunque sea así, la cocina casi con toda seguridad cerrada no más tarde de las diez de la noche.
Gracias al retraso en la llegada de nuestro vuelo a Frankfurt la primera noche el tema cenar resultó menos interesante de los que podíamos pensar. La opción fue la más práctica que encontramos dada la hora: recurrir al McDonalds que había en la calle paralela a la de nuestro hotel. Lo bueno de la experiencia es que pude cenar una hamburguesa con un toque alemán: además de tomate, la lechuga y la carne, la hamburguesa que elegí llevaba una kartoffelpuffer. Esa especia de torta de patata frita típica de Alemania.
Realmente el local en el que hubiéramos querido cenar esa noche era uno típico alemán que además estaba a cinco minutos andando del hotel. Su nombre es Zu den 12 Aposteln. Aunque no pudimos cenar en él, si que lo visitamos para tomar algo antes de irnos a dormir. Su sótano forma parte del restaurante, pero en una cena tienen una zona solo con mesas altas perfecta para tomar una copa o una cerveza.
La segunda noche en Frankfurt elegimos casi al azar un restaurante y la verdad es que acertamos. Se trataba del Restaurant Klosterhof. Un típico local alemán en el que las mesas se comparten, la cerveza llega en grandes jarras a todas la mesas y en los platos de la carta no faltan salchichas, codillo y platos de schnitzel elaborados de diferentes y deliciosas formas. El precio nos pareció bastante razonable: por 15 euros por persona se puede disfrutar de una suculenta cena.

Frankfurt Card
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14 comentarios
Hola Kris!
Qué bonita, Frankfurt!
Toda una sorpresita, nosotros la hemos valorado como parte de una ruta por la zona (Colonia, Valle del Mosela…), pero nunca como escapadita de finde.
El Jardín de las Palmeras nos ha recordado al Sky Garden, y el Zeil es muy chulo no?
Un besote!
No es una ciudad de esas que te dejan con ganas de más, pero lo cierto es que tiene un puñado de cosas que bien merecen la pena!
Un abrazo
Hola!!! Me encanto tu post!!!
Nosotros visitamos Frankfurt ya hace un par de años y mientras te leía me entro la nostalgia de haber estado en ese hermoso lugar y habernos perdido de tantos sitios. No conocimos el cementerio, la casa de Alberto, ni el museo… Será señal de que que debemos volver???
Gracias por compartir.
Saludos 🙂
¿Y aún me preguntas que si es una señal para volver? ¡¡¡Pues claro!!!
Pues es más bonita de lo que imaginaba. Nosotros tenemos vuelos desde Porto y nunca me decido pero tras leerte ha subido puntos.
Las casas con entramados de madera me encantan y la casa de Goethe es un buen atractivo para visitar la ciudad.
Gracias por el paseo 😉
Bueno… bonita la verdad es que no es. Pero cuando se viaja por turismo ya sabes que siempre se buscan los lugares interesantes y estos suelen como poco tener cierto encanto 🙂
Nos ha gustado mucho el post ya que no conocemos la ciudad. Hicimos una ruta por Berlín, Munich y Núremberg y nos encantó. Realmente Alemania tiene mucho que ofrecer, siempre pensamos que tenemos que volver. Un abrazo viajera.
Alemania siempre es un buen destino. Yo después de años sin ir a ese país en unos meses he regresado en dos ocasiones 🙂
Un abrazo
Pensaba que en Frankfurt no había nada para ver y me ha sorprendido comprobar que hay más cosas de las que creía. Me has despejado la duda qué tenía sobre la inscripción en griego del puente, cuando vi vuestras fotos me entró la curiosidad.
Y tampoco tenía ni idea de que allí había nacido Goethe y mucho menos que se podía visitar su casa.
¡Un post súper completo!
Un abrazo.
Me alegra mucho haberte descubierto tantas cosas 🙂
¡Un abrazo!
Como siempre, muy interesante e informativo el articulo. Gracias Cristina.
Gracia a ti Laura.
Muy pronto estaremos haciendo este recorrido. En mayo!!
¡Deseando saber vuestras impresiones!