Wiesbaden es una de las ciudades más atractivas que ver cerca de Frankfurt. Una urbe famosa por sus fuentes termales y por sus edificios Jugendstil (la variante alemana del Art Nouveau). Sus museos, sus grandes edificios históricos y su mercado de Navidad en diciembre son algunas de las razones para visitar esta ciudad y conocer los mejores lugares que ver en Wiesbaden.
Índice del artículo
Cómo llegar a Wiesbaden
La forma más cómoda para llegar a Wiesbaden si estás en Frankfurt es el tren. Desde la estación de Frankfurt (Main) Hauptbahnhof salen cada día varios trenes con parada en Wiesbaden. Merece la pena adquirir para el viaje la Rhein Main Card. Una tarjeta turística que incluye viajes ilimitados tanto en Frankfurt como en su área metropolitana hasta una distancia de 100 kilómetros.
Una vez en Wiesbaden, solamente hay que caminar para ir descubriendo todos esos singulares lugares que hay en la ciudad.

Qué ver en Wiesbaden
Si os gusta el Art Nouveau, seguro que encontráis especialmente atractivos los lugares que ver en Wiesbaden pues se trata de una de las ciudades modernistas más importantes de Alemania. Se puede hacer una interesante ruta por la ciudad buscando algunos de las construcciones más importantes de estilo Jugendstil.
No hay que olvidarse en la ciudad de sus fuentes termales ni de esos jardines que rodean el centro de la ciudad y que dan la sensación de que Wiesbaden está dentro de un bosque.
Un día es suficiente para conocer la ciudad. Aunque si la visitáis en invierno encontraréis algunos lugares cerrados, anochece pronto y a veces hace demasiado frío para estar demasiado tiempo en la calle. A pesar de ello, merece conocer los lugares que ver en Wiesbaden en los últimos meses del año para poder disfrutar de un mercado de Navidad que parece sacado de un cuento de hadas.

Lutherkirche, la iglesia más bonita que ver en Wiesbaden
Construida en la primera década del siglo XX, esta iglesia se convirtió en el cuarto templo protestante de la ciudad. Con planta ovalada cubierta por un alto tejado a cuatro aguas inspirado en la iglesia Valona-Holandesa de Hanau, su sobrio exterior no hace imaginar la sorpresa que se esconde en su sala de oración.
Antes de acceder a esa amplia sala se pasa por el vestíbulo, espacio en el que se encuentra el baptisterio. Desde ahí, varias puertas permiten el acceso a la iglesia en la que la luz y el color son grandes protagonistas. La decoración del interior hace que esta iglesia forme parte de la Ruta Art Nouveau que ver en Wiesbaden.
A pesar de su gran tamaño, la presencia de la madera y los colores cálidos con los que está pintada la cubierta de la iglesia crean una ambiente acogedor y cálido. Esta última parte, la pintura, se debe a dos artistas decorativos de Frankfurt que también realizaron las vidrieras.
El precioso colorido que hace que los vecinos de Wiesbaden la consideren las más bonita de la ciudad estuvo oculto desde los años 50. Fue en esa fecha cuando la iglesia fue encalada. Por fortuna, a finales de los años 80, se realizaron obras de restauración para recuperar el aspecto original de uno de los edificios más bellos de la ciudad.

Wartburg, Art Nouveau en Wiesbaden
Este edificio también forma parte de la Ruta del Art Nouveau de Wiesbaden. Fundado como sede del Coro Masculino de la ciudad, en la fachada de este edificio es fácil encontrar esas formas curvas y elegantes del Art Nouveau, así como diferentes motivos decorativos característicos de ese estilo que se mezclan con elementos típicos de la arquitectura románica y barroca.
El nombre del edificio se eligió para recordar el concurso de canto celebrado en el castillo de Wartburg en el siglo XIII. En la fachada se pueden ver precisamente escenas de la ópera de Wagner sobre ese concurso.
Desde su fundación, el edificio ha tenido diferentes utilidades, desde espacio para entrenamientos y exhibiciones deportivas a club de oficiales americanos tras la Segunda Guerra Mundial. Desde hace ya más de dos décadas, el histórico Wartburg es la Sede del Teatro Estatal de Wiesbaden.
Memorial del Holocausto
A ambos lados de Coulinstraße, siguiendo el trazado de la desaparecida Gran Sinagoga, se encuentra este memorial. Puede pasar completamente desapercibido a pesar del tamaño de esos muros en los que están inscritos los nombres de todos los judíos de Wiesbaden deportados en la Segunda Guerra Mundial junto a sus fechas de nacimiento y fallecimiento, así como el campo de concentración en el que murieron.

Römertor, una puerta que ver en Wiesbaden
En el límite del centro histórico se puede ver esta puerta/puente construida en 1903 en el espacio que se abrió en esa fecha en el monumento romano visible más antiguo de la ciudad, la Heidenmauer, antigua muralla de la ciudad. Visto ahora, nos parece una acción innecesario, pero en aquel momento necesitaban dar paso a la nueva Coulinstraße y no se les debió ocurrir nada mejor.

A ambos lados de la puerta se conservan dos tramos de la construcción romana. El resultado es bastante atractivo, con sus torres y almenas, el paso elevado de madera con cubierta y sus puertas inferiores de diferentes tamaños, esta construcción que ver en Wiesbaden nos recordó a muchas ciudades del país, algunas de ellas en la Ruta Romántica Alemana.
Hay dos escaleras, una a cada lado de la puerta. La de la izquierda sube hasta un mirador desde el que se tiene una buena perspectiva de la puerta con la ciudad y su catedral al fondo. La escalera de la derecha baja hacia el casco histórico pasando junto a varias estelas romanas que forman parte de la colección del Museo de Wiesbaden.

Kaiser-Friedrich-Therme
Dicen que estos baños termales son la joya de la corona de Wiesbaden. Y digo dicen porque no se puede entrar como turista en su interior. Ni tan siquiera para ver ese vestíbulo que al parecer estado decorado con estuco y relieves al más puro estilo Art Nouveau.
La razón es mantener la privacidad de los usuarios de las termas y su tranquilidad ya que este lugar sigue en uso a fecha de hoy. Fueron construidas en 1910 sobre los cimientos de unas antiguas termas romanas cuando el Kaiser Guillermo II, asiduo visitante de los balnearios de ciudad, criticó que en Wiesbaden no hubiera ninguna casa de baños públicos.
El arquitecto que diseño estas termas lo hizo incorporando las tradiciones romanas con salas que tienen los mismos nombres que hace dos milenios les daban los romanos: tepidarium, sudatorium y sanarium.
Estas termas supusieron para los ciudadanos de Wiesbaden y para los visitantes la posibilidad de disfrutar de unos magníficos baños termales sin necesidad de alojarse en los hoteles balneario de la ciudad. A fecha de hoy, las Kaiser-Friedrich-Therme siguen abiertas al público, pero solamente para disfrutar del complejo termal y la piscina. De modo que si quieres conocer el interior de este emblemático edificio que ver en Wiesbaden, no olvides llevar tu toalla y el bañador, aunque los bañistas se introducen en la histórica piscina cubierta sin ropa.

Palast Hotel, el pasado Art Nouveau
Este edificio fue construido a principios del siglo XX según los diseños del mismo arquitecto de las Kaiser-Friedrich-Therme. El resultado fue un hotel al más puro estilo Belle Époque en el que no faltaban fuentes, escalinatas ni muebles de la mejor calidad. Uno de sus huéspedes más célebres fue el tenor Enrico Caruso. La Segunda Guerra Mundial hizo que el hotel se convirtiera en hospital. Más tarde, en los años 70, el hotel se reconvirtió en un edificio de viviendas con tiendas y un restaurante.

Kochbrunnenplatz
Siguiendo tanto la ruta termal por las calles de Wiesbaden es imprescindible pasar por esta plaza. Uno de esos espacios públicos de la ciudad rodeado de bellos edificios en la que también hay algunas curiosidades.
En esta plaza se encuentra la Kochbrunnen, la fuente termal de agua potable más famosa y bonita que ver en Wiesbaden. Antiguamente eran las jóvenes de la ciudad quienes recogían y repartían el agua de la fuente entre las personas que se acercaban a ella.

Muy cerca de la anterior fuente está la Kochbrunnenspringer. Un curiosa fuente con forma de volcán por cuyo cráter mana agua a nada menos de 66º C. Es probablemente uno de los lugares más singulares que ver en Wiesbaden. En toda la plaza hay un ligero aroma a azufre que se intensifica a estar cerca de esta fuente cubierta de un tono entre amarillo y naranja. ¿Sabías que los romanos utilizan esos restos depositados por las aguas termales como tinte para el cabello?

En la plaza hay una par de esculturas en las que es imposible no fijarse. Una de ellas es Löwenmähne. Un león de siete cabezas que forma parte del escudo del estado de Hesse. La otra, mucho más grande y de color verde, está dedicada al 25 aniversario de la reunificación de Alemania. El hombre de 3 metros de altura es el Ampelmann, el hombre que se ve en muchos semáforos del país cuando se pone la luz verde.

Kurhaus, imprescindible que ver en Wiesbaden
Uno de los lugares que ver en Wiesbaden que no os podéis perder es el Kurhaus. Rodeado por los jardines del Kurpark, este edificio fue inaugurado en 1907 con la presencia el emperador Guillermo II. La actual Kurhaus sustituyó al antiguo y más pequeño edificio sque servía de lugar de reunión para quienes visitaban la ciudad.

El acceso a los visitantes está permitido solamente en el gran vestíbulo coronado por una gran cúpula de cristal, decorado con frescos y rodeado de esculturas. Un espacio que es solamente la puerta de entrada a otras salas de la Kurhaus. Parte de ellas las ocupa ahora el Casino de la ciudad. Cuando abre sus puertas, siempre y cuando se cumpla con sus normas, el acceso está permitido. Otras salas, como la de las Cochas o la de los Espejos, están dedicadas a bailes, fiestas y eventos privados.

En el vestíbulo hay varias pantallas en las que de forma continuada se muestran fotografías de este magnífico edificio que incluir en la ruta del Art Nouveau de Wiesbaden.
Große Kuckucksuhr
Otra de las curiosidades que ver en Wiesbaden es este reloj de cuco gigante en la fachada de una tienda especializada en la venta de estos relojes y de los muñecos cascanueces. Desde 1950 ostenta el título de reloj de cuco más grande de Alemania. Cada media hora entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde el reloj suena y el cuco sale de su casa en lo alto del reloj.

Bäckerbrunnen, otra fuente que ver en Wiesbaden
Su nombre quiere decir Fuente de los Panaderos y hace referencia a los panaderos que llevaban el agua de esta fuente a sus tahonas para la elaboración de algunos panes. Más tarde, el agua de la fuente comenzó a ser utilizada para tratamientos termales. Los carreteros llenaban los barriles en la fuente y los distribuían por la ciudad. El agua termal de la Bäckerbrunnen sigue manando a 50º C y son muchos los que se acercan a ella para beberla. Se recomienda ser prudente al tomarla porque, según cuentan, contiene algo de arsénico. Poco, pero igual si te bebes tres litros el resultado es poco sanador y bastante venenoso.
La fuente está dentro de la casita de la foto.

Marktkirche, la gran iglesia de Wiesbaden
Esta estilizada iglesia de estilo neogótico está en la Schloßplatz, una de las plazas más impresionantes que ver en Wiesbaden. En ella destaca la Markkirche, la Iglesia del Mercado, principal y más antiguo templo protestante de la ciudad desde que en 1862 reemplazó a una iglesia anterior destruida en un incendio. Aunque se dio bastante libertad a los arquitectos para el diseño de la iglesia, había dos requisitos indispensables: una torre alta que diera relevancia a la iglesia y una forma basilical con la mejor acústica.
Originalmente, la Marktkirche de Wiesbaden iba a ser construida en piedra. Pero finalmente, dado el precio más asequible del ladrillo, la iglesia se levantó con ese material. Fue rematada con 5 torres, la más alta de las cuales supera los 90 metros.

El interior de la iglesia es luminoso y claro. En parte influyen los grandes arcos apuntados entre las naves, que permiten que las luz de las ventanas llegue a todos los rincones del templo. También tienen mucho que ver en esa claridad los tonos elegidos para cubrir las paredes y las bóvedas. Con un tono rosado claro como protagonista, en contraste con el blanco de la decoración. Incluso los bancos son de color blanco.
En el presbiterio se encuentran las esculturas de mármol de Cristo y los Evangelistas, una obra que con su blancura también da luz a esta parte de la iglesia.

La entrada a la iglesia es gratuita. Se puede subir a su torre (entrada de pago) para disfrutar de una amplia panorámica de Wiesbaden. No os puedo decir cuanto merece o no la pena porque el día que visitamos la ciudad hacía mucho frío y había muchísima gente esperando para subir (ni tan siquiera ser si solamente hay escaleras o hay una ascensor para llegar a lo más alto).
Schloßplatz y Marktplatz
La plaza en la que se encuentra la iglesia de la que os acabo de hablar tiene su origen en la Edad Media. En aquel momento era el centro del casco urbano. A finales del siglo XV comenzó a celebrarse un mercado al sur de la plaza, algo por lo que esa zona fue bautizada como Marktplatz. Ambas plazas son el corazón de la ciudad. En ellas se encuentran, además de la Marktkirche, el Palacio de Wiesbaden, construido para los duques de Nassau. Actualmente es la sede del Parlamento del Estado Federado de Hesse.
En estas plazas se pueden ver también el Neues Rathaus (nuevo ayuntamiento), a la derecha de la fachada principal de la iglesia. No hay que perderse el Altes Rathaus (viejo ayuntamiento). Fue construido en 1610 y es de estilo renacentista. Antiguamente su piso superior era de entramado de madera, material del que también estaban realizados los relieves bajo las ventanas. En el siglo XIX el piso superior se remodelo en estilo gótico y los relieves de las ventanas, que simbolizan a las cuatro virtudes, se sustituyeron por copias de piedra.
Museo de Wiesbaden
Puede que no a todo el mundo le interese realizar la visita a este museo. Aunque si estáis interesados en el estilo Jugendstil creo que es un lugar que ver en Wiesbaden que no os podéis perder. Se divide en dos sectores: el científico y el artístico, cada uno de ellos en un ala del museo.

El primero de ellos es muy didáctico, perfecto para visitar con niños. Cuenta con una importante colección de botánica, geología y mineralogía. Desde 2025 hay una nueva sala en el museo dedicada al cambio climático, la evolución y la metamorfosis.
En cuanto a la parte del Museo de Wiesbaden dedicada al arte, decir que gracias a diversas donaciones, adquisiciones y préstamos, este museo es, dentro de su ámbito, uno de los más importantes de Alemania. Gran parte de su colección permanente está formada por obras de época moderna. Entre las muchas piezas de artistas principalmente alemanes destaca el trabajo del pintor expresionista ruso Alexej von Jawlensky que pasó sus últimos 20 años de vida en Wiesbaden.
No hay que perderse en este museo la colección de Art Nouveau de Ferdinand Wolfgang Neess, coleccionista de arte que donó más de 500 piezas a Wiesbaden y que se exponen con una magnífica puesta en escena desde 2019. Muebles, lámparas, pinturas, objetos de vidrio y de cerámica, esculturas. Un recorrido por el Simbolismo, el Art Nouveau, el Jugendstil y la Secesión de Austria que ha convertido a Wiesbaden entre los museos con colecciones de Art Nouveau. Como curiosidad, decir que muchas de estas piezas se vieron por primera vez en la Exposición Universal de París de 1900.

Horario Museo de Wiesbaden
El museo abre del martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Los jueves el horario se amplia hasta las 21:00 horas (excepto los jueves festivos).
La entrada es de pago, con descuentos y gratuidad para algunos colectivos.
Qué ver y hacer en Navidad en Wiesbaden
Nosotros hemos visitado esta ciudad cerca de Frankfurt en Navidad. Uno de esos viajes en los que quieres conocer las ciudades pero también esos mercados en los que comprar regalos, adornos navideños, beber glühwein y comer bocadillos de salchichas.
En nuestra lista de este viaje hemos conocido los atractivos y animados mercados Navidad de Frankfurt, los de Hanau (ciudad natal de los hermanos Grimm) y los de Maguncia, la ciudad que vio nacer al inventor de la imprenta, Gutenberg (no os perdáis el post Qué ver en Maguncia).

Visitar el mercado de Navidad es una de las mejores cosas que hacer en Wiesbaden en las semanas de Adviento. Desde hace ya más de 20 años, este animado y festivo mercado se instala en la Schloßplatz. Sus más de 100 puestos se extiende desde los alrededores de la Iglesia del Mercado hasta la Marktplatz, todo ellos rodeado por una 20 de lirios gigantes que se iluminan al caer la noche. Puestos de artesanos, de comida y un ambiente especialmente festivo es lo que vais a encontrar en este precioso mercado en el que no falta, por supuesto, un carrusel que hace las delicias de los más pequeños.

Los árboles del centro de la ciudad y las calles peatonales que rodean el mercado se iluminan también de forma especial para conducir a los visitantes hasta pequeña plaza, la Mauritiusplatz. En ella hay una gran noria que alcanza los 45 metros de altura. A sus pies se instalan algunas de las casas de madera más bonitas de Wiesbaden, perfectas para comer o beber.

Por último, mencionar la magnífica pista de hielo frente al Kurhaus. La gran plaza se convierte desde finales de noviembre a principios de enero en un lugar ideal para patinar sobre el hielo o jugar al curling.
Otros lugares que ver en Wiesbaden
Si tenéis más tiempo para conocer los lugares que ver en Wiesbaden, hay otros lugares que podéis visitar. Algunos de ellos, aunque muy populares en la ciudad, cierran en invierno. Otros, requieren de transporte público para llegar y conviene consultar los horarios de visita si queréis acceder a su interior.
Edificios Art Nouveau
Siendo Wiesbaden una ciudad famosa por sus construcciones de este estilo tan delicado no faltan lugares que visitar alrededor del centro relacionados con el Art Nouveau. En los distritos de Dichterviertel y Rheingauviertel se pueden ver casas particulares cuyas fachadas están decoradas con elementos característicos de este estilo, como las formas curvas curvas o los motivos florales.
- White Haus. Fue construida por el arquitecto Josef Beitscher como residencia familiar.
- En el número 20 de Dambachtal, Hans Christiansen diseñó el friso floral que decora la que fue casa particular de otro arquitecto, Friedrich Werz.
- Trauerhalle Südfriedhof. Esta sala funeraria en el cementerio sur de Wiesbaden es otro ejemplo del Art Nouveau en la ciudad. Destaca la decoración del interior, con delicados murales bajo la cúpula y una lámpara rodeada de querubines.
- Nordfriedhof. El cementerio norte de Wiesbaden cuenta con un buen número de tumbas de estilo Art Nouveau o Jugendstil.
Neroberg, la colina de Wisbaden
Esta colina de 245 metros de altura es una de las excursiones más populares que se pueden hacer en Wiesbaden. Se puede subir a ella para disfrutar de la naturaleza y de los viñedos plantados en Neroberg o dedicar el paseo para conocer algunos lugares curiosos que ver en Wiesbaden.
Se puede subir caminando hasta lo alto de la colina. Pero sin duda la mejor forma de hacerlo es en el Nerobergbahn. El funicular de lastre más antiguo de Alemania que funciona desde 1888. Funciona utilizando 7.000 litros de agua como lastre y el freno de mano para regular la velocidad. Funciona solamente de la primavera a mediados de otoño.
Una vez en lo alto de la colina hay que poner rumbo a la Iglesia Ortodoxa Rusa de Santa Isabel. Fue construida a mediados del siglo XIX como iglesia funeraria para la duquesa Isabel de Nassau. Con plana de cruz griega, este templo está coronado por cinco cúpulas doradas con la típica forma de cebolla de tantas iglesias rusas.
Junto a la iglesia se encuentra el cementerio ruso. Uno de los casi 30 camposantos que hay en la ciudad, entre los que se cuentan 7 antiguos cementerios judíos. El cementerio ruso data de la época en la que Wiesbaden era un destino popular entre la aristocracia rusa que dio mucho glamour a esta elegante ciudad balneario.
Palacio de Biebrich, el Versalles del Rin
El último de los lugares que ver en Wiesbaden que quiero mencionar es este palacio barroco construido en la orilla del Rin. Fue residencia de duques y príncipes llegando a ser conocido como “Versalles del Rin” gracias a su opulencia y a los jardines de estilo francés. El palacio fue la residencia principal de los duques de Nassau hasta 1841. A partir de ahí el lugar cayó en el abandono, se vendió su mobiliario y su invernadero se desmontó para ser trasladado al Palmengarten, uno de los lugares que ver en Frankfurt. El ala este quedó destruida en la Segunda Guerra Mundial. Un par de décadas después, el palacio su restaurado y ahora se utiliza para celebraciones y recepciones.
