Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Split y el palacio de Diocleciano

Cuando decidimos viajar a Croacia tenía claro que en nuestra ruta por la región de Dalmacia había dos ciudades que no podíamos dejar de visitar. Una era Dubrovnik, probablemente la ciudad más bonita de Croacia. La otra, Split. Por su historia y su patrimonio tenía claro que no podíamos regresar a casa sin haber conocido esa ciudad y su famoso palacio.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Antes de contaros como fue nuestro día en Split debo confesar que la ciudad me desencantó. Quizás por llevar unas expectativas muy altas. O sencillamente porque ver una ciudad en la que no se puede caminar sin tener que ir esquivando grupos de turistas era algo que no estaba en mis planes. Y si algo hay en Split además de historia son turistas. Muchos. Hay momentos en los que es mejor pararse y esperar que pasen esos grupos encabezados por un guía que les dirige a toda prisa por la ciudad.

A esto hay que sumar que en algunas plazas del Palacio de Diocleciano están ocupadas por restaurantes. Esto no me hubiera resultado molesto si no fuera porque todos sacan sus terrazas a la calles. Cubren sus mesas con sombrillas. Y estas forman un techo que impide ver los edificios y restos del palacio que pueda haber en ese rincón de la ciudad.

Fue un día “montaña rusa”. Tan pronto me emocionaba por estar ante el Palacio de Diocleciano como me desesperaba ante la imposibilidad de disfrutar de la ciudad con cierta calma. Por suerte nosotros pasamos bastantes horas en Split. Ellos nos permitió ver al final del día las calles más vacías y tranquilas. Pudimos pasear con algo más de calma y contemplar la ciudad desde lugares menos frecuentados por los turistas.

Cómo llegar a Split

Para desplazarnos por Croacia alquilamos un coche en el aeropuerto de Dubrovnik. Esto nos permitió también hacer una breve incursión en Bosnia y conocer Mostar. Además contar con un vehículo nos dio la posibilidad de hacer paradas en lugares menos turísticos y conocer otros rincones de Dalmacia ajenos aún al turismo de masas.

Nosotros tuvimos la bonita ciudad de Trogir como base tanto para visitar Split como para acercarnos a descubrir todo lo que hay que ver en Sibenik. Entre Trogir y Split apenas hay 30 kilómetros. La forma más cómoda de hacerlo es por la autopista. En nuestro caso decidimos hacer el camino de ida por la carretera de la costa. De esa forma pudimos ir parando en los pueblos de Kastela. Una sucesión de pequeñas localidades con castillos junto al mar. La distancia es algo menor. Pero tardamos mucho más por las paradas que hicimos.

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El puerto de Split es uno de los más grandes de la costa dálmata. Por lo que también se puede llegar a esta ciudad en ferry desde las islas de Brac o Hvar. Nosotros nos llegamos en barco a Split. Pero si abandonamos en uno la ciudad para ir a Korcula. Si queréis conocer horarios, destinos y precios podéis consultar la página de Jadrolinija.

Si decidís recorrer Croacia en transporte público también podréis hacerlo. Para llegar a Split podéis utilizar el tren desde Zagred, Zadar o Sibenik. Otra opción son lo autobuses. Llegar a Split desde Trogir o Dubrovnik. El trayecto desde ésta última puede ser pesado ya que son más de 200 los kilómetros que separan ambas ciudades. Debéis tener en cuenta que en ese viaje se cruza territorio bosnio. Por lo que hay que llevar pasaporte.

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Aparcar en Split

Si llegáis en coche a Split tened en cuenta que toda la zona del Palacio de Diocleciano está cerrada al tráfico. En las inmediaciones hay pequeños aparcamientos de pago. En nuestro caso como no llegamos a primera hora todos estaban llenos. Así que empezamos a dar vueltas intentando no alejarnos demasiado de nuestro objetivo, que era el palacio. Finalmente encontramos un parking también de pago en Bijankinijeva ulica. Nos pareció la mejor opción. Si lo dejas aparcado en la calle tienes que utilizar los parquímetros. Y en ese caso hay que estar pendiente del tiempo para regresar y sacar otro ticket. Al menos en un aparcamiento sabes que pagas al final por el tiempo que lo hayas utilizado.

Desde ese aparcamientos tardamos solo 10 minutos en llegar al casco histórico de Split. En el camino encontramos un supermercado, perfecto para hacernos con agua fresca.

Breve historia de Split

Split entró en la historia en el siglo III. Cuando el emperador romano Diocleciano construyó en aquí un palacio. A la muerte de este emperador, famoso por perseguir a los primeros cristianos, el palacio siguió siendo lugar de retiro de gobernantes romanos.

Cerca de Split había una colonia romana, la actual Solin. En el siglo VII fue abandonada y muchos de sus habitantes se refugiaron en Split. Aún hoy viven en la ciudad descendientes de aquellos habitannes romanizados.

Split tuvo gran relevancia en la Edad Media. En esa época gozó de gran autonomía, algo que favoreció su desarrollo y ayudó a que hoy sea la segunda ciudad en tamaño de Croacia. Por entonces, el Palacio de Diocleciano era el cento eclesiástico de Split.

El tiempo pasó y llegaron primero los venecianos a gobernar la ciudad. Luego se levantaron murallas para defenderse de los otomanos. En el siglo XVII fueron los austriacos quienes tomaron la ciudad. Y ahí se quedaron hasta 1918.

Qué ver en Split

Ya os dije que a mi Split no me sedujo. Me gustó conocerla, pero me sentí incómoda en muchas ocasiones por verme arrastrada por la marabunta de turistas. A mi que me gusta fijarme en los detalles, sentarme en cualquier rincón para contemplar un edificios o pasear sin rumbo sentía que Split no me dejaba. Desde el primer momento noté que algo fallaba. ¿Cómo podía ser que un edificio con casi 2000 años de historia y además Patrimonio de la Humanidad tuviera su parte inferior ocupada por cafeterías y restaurantes? Por supuesto, todos ellos con sus correspondientes terrazas al sol. Algo que ocultaba parte de ese edificio que yo iba a ver con tanta ilusión.

Tras cruzar el umbral la cosa no creáis que mejoró. Menos espacio, calles estrechas, gente y más gente. Por momentos me iba agobiando y me decía “no puede ser”. Pero era.

Sin embargo, fue pasando el día, y como muchos de esos turistas bajan de los cruceros que llegan a Split llegó un momento en el que la mayoría de ellos empezaron a desaparecer. La ciudad pasó a estar más tranquila. Y nosotros nos fuimos a curiosear por calles alejadas de los puntos más turísticos del Palacio de Diocleciano. Así que si queréis disfrutar de todo lo que hay que ver en Split con cierta calma, id por la tarde, fuera de temporada o averiguad que días no para ningún crucero en la ciudad.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Riva o Paseo Marítimo

Nuestro primer acercamiento al Palacio de Diocleciano fue el agradable paseo que discurre entre dicho palacio y el puerto. Es un lugar perfecto para dar una vuelta y disfrutar de la brisa del mar. O para sentarse en alguna terraza a tomar algo cuando uno necesita un descanso de tanta historia.

La fachada sur del palacio está en este paseo. Oculta en parte por toldos y sombrillas de los comercios que hay en su parte inferior.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Palacio de Diocleciano

Aunque había leído sobre este lugar, os aseguro que nada me había preparado para lo que iba a encontrar. En Split el emperador romano mandó construir su palacio que fue residencia imperial, fortaleza militar y ciudad fortificada.  Todo ello ocupando más de 30.000 m2. Diocleciano no reparó en gastos. Trajo esfinges de Egipto, mármol de Italia y la blanca piedra con la que se construyó el palacio llegó de la isla de Brac.

El Palacio contaba con cuatro puertas, cada una abierta a un punto cardinal. Son conocidas como la puertas de Oro, Bronce, Hierro y Plata. Hoy solo son puertas de piedra pero se mantienen en su lugar original. En tiempos de Diocleciano, la calle que unía las puertas de Hierro y Plata separaba la ciudad en dos. Su nombre era Decumanus, hoy se llama Kresimirova. Al sur de ésta se encontraba la zona imperial. Allí estaban los templos y estancias del emperador. Al norte era donde vivían sirvientes y soldados. Esta diferencia es palpable aún. Basta pasear por el laberinto de estrechas calles para notar como los edificios más notables van dejando paso a sencillos edificios sin mayor relevancia para el viajero.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Hay que recordar que este palacio es parte de la ciudad. Es decir, que está habitado. En su más de 200 edificios viven cerca de 3.000 personas. Y en la parte inferior de muchos de ellos, además de tiendas de recuerdos y restaurantes, hay también comercios tradicionales orientados a atender las necesidades diarias de la gente que allí vive. Una cosa que nos llamó la atención es que al comienzo de cada calle hay una serie de carteles que indican que ahí allí, desde museos a tiendas. Una buena forma de ayudar al visitante a orientarse.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Además de perderse por esas calles buscando acá y allá restos de una de las construcciones romanas más imponentes que existen, no hay que dejar algunos lugares destacados entre las paredes del Palacio de Diocleciano.

  • Sótanos del Palacio

Al cruzar la Puerta de Bronce uno desciende hacia los sótanos del palacio. La función de estos sótanos era elevar los apartamentos imperiales. Son al parecer una réplica subterránea de los que había sobre ellos. Se utilizaron en su momento como almacén. Y en la Edad Media también como zona residencial. Una parte de ellos, precisamente la del sur del palacio, se ha utilizado para poner puestos de recuerdos y artesanía. No es mucho lo que se puede ver, pero si no se quiere pagar la entrada para acceder al resto de los sótanos uno se puede hacer la menos una idea de lo que es este lugar.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

  • Véstibulo

Antes de acceder al interior del palacio, se cruza un vestíbulo. Una sala con una bóveda abierta y puertas que mantienen sus decoración original. A simple vista esta sala puede dejar indiferente. Sin embargo, si tenéis la misma suerte que nosotros, puede que os encontréis en su interior con un coro de klapa. ¿Sabéis de lo que os hablo? Se trata de coros masculinos que cantan a la belleza, al amor o a la muerte. La acústica de este vestíbulo es tan buena que se ha convertido en el lugar perfecto de Split para disfrutar de una de estas actuaciones. En temporada alta tienen lugar todas las mañanas.

Split y el palacio de Diocleciano

  • Peristilo

La plaza más bonita del Palacio de Diocleciano. Rodeada de columnas, aquí era donde el emperador daba sus discursos. En los escalones bajo las columnas se colocan cojines. Son del café restaurante que hay justo enfrente. Es un lugar muy transitado, así que podéis llegar a desesperar si vuestra intención es hacer un foto con poca gente.

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  • Catedral de San Domnio

Esta catedral se construyó inicialmente como mausoleo para Diocleciano y se conserva prácticamente igual a como fue en esa época. Al edificio octogonal rodeado de columnas se le añadió un campanario románico bajo el que se pueden ver dos leones y una de las esfinges egipcias que el emperador hizo llevar a Split. Merece la pena entrar a la catedral. En ella se puede ver el coro más antiguo de la región y un friso en el que aparecen el emperador y su esposa. A mi me gustaron especialmente las puertas de madera de la entrada talladas con escenas de la vida de Cristo y la vista desde de lo alto del campanario. Durante la subida también se consiguen bonitas vistas desde las grandes ventanas que hacen que el viento sople con fuerza en el interior de la torre.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Una vez fuera de la catedral, no dejéis de dar una vuelta por todo su entorno. Por su parte norte se llega a la Puerta de Plata. Y en la parte sur del templo están los restos de unas termas romanas, de lo que al parecer fue el comedor imperial y algunos mosaicos. Yo no fui capaz de identificar nada, pero al menos conseguimos una perspectiva diferente y sin turistas del Palacio de Diocleciano.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Si bien la entrada al palacio es gratuita, para entrar a la catedral se paga entrada. Con ella se accede también al Templo de Júpiter.

  • Templo de Júpiter

Había leído que este pequeño edificio es uno de los templos romanos más bellos de Europa. Sin embargo a mi me dejó algo indiferente. Seguramente debido a que la calle de acceso que permite verlo en perspectiva estaba cubierta de andamios. O porque había tanta gente que era imposible pararse a contemplarlo. Incluso porque la plaza que hay tras él tenía tantas sombrillas de restaurantes que no se podía ver casi nada. En definitiva, que me dejó un sabor agridulce este pequeño templo encajonado entre los edificios del palacio de Split.

El templo elevado es rectangular y en su momento tuvo delante un pórtico con seis columnas de las que solo que una. También en su puerta se puede ver otra de las esfinges que llegaron desde Egipto hasta Split. En la Edad Media el templo romano se convirtió en baptisterio, se colocó una pila bautismal en su interior y se construyó un cripta bajo ese lugar dedicado siglos antes a Júpiter.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

  • Sinagoga

Callejeando por el interior del Palacio de Diocleciano y después de dar una cuantas vueltas conseguimos encontrar al comienzo de la cual se indicaba que allí estaba la sinagoga de Split, la tercera en funcionamiento más grande Europa y una de las más antiguas del continente. Nos adentramos en la calle, llegamos al final… y  nada. La sinagoga no aparecía. Y es que este templo judío no tiene el exterior que una podría esperar.  Fue construida en el siglo XVI en el entonces antiguo barrio judío adaptando la segunda planta de dos casas medievales que estaban comunicadas. Así que tomad nota e id atentos a las señales de la calle para no pasar de largo este lugar.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Una vez localizado hay que subir una escaleras y llamar al timbre. Nos recibieron con cordialidad y nos invitaron a visitar la sinagoga cuyo actual interior data del siglo XVIII. No cobran entrada, pero tienen un plato para los donativos.

Parque Strossmayerov

Visitado el palacio, lo dejamos atrás saliendo por la Puerta de Oro. Justo frente a ella hay un pequeño parque perfecto para darse un respiro en la visita a Split. Allí se puede ver la inmensa escultura de Gregorio de Nin, un arzobispo que vivió en el siglo X y que luchó para poder usar el croata en la liturgia. No hay que olvidar frotar el dedo gordo de su pie izquierdo. Está mucho más brillante que el resto de la escultura. Algo normal si tal y como dicen tocarlo da buena suerte y garantiza que se volverá a Split. Yo por si acaso, lo toqué un par de veces.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Situado entre la fortaleza veneciana y el muro del palacio, este parque está adornado por varias fuentes. El día de nuestro visita a Split se celebraba en este lugar una mercado tipo rastro en el que vendían todo tipo de objetos y antigüedades. Si no hubiera hecho el viaje a Croacia solo con maleta de mano creo que hubiera comprado alguna cosa como recuerdo.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Plaza Narodni

Allí donde termina el dominio del Palacio de Diocleciano comienza la ciudad veneciana. Saliendo por la Puerta de Hierro nos encontramos directamente con la Plaza Narodni. Allí se construyeron en los siglos XIV y XV los palacios municipales. Hoy se pueden ver en ella, además del antiguo Ayuntamiento, la torre romana del reloj y el Palacio Ciprianis.

Split y el palacio de Diocleciano

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Plaza Brace Radica

De regreso hacia el coche y en dirección a la Riva pasamos por una de la plazas más singulares y bonitas de Split. También se la conoce como Plaza de la Fruta, y es que hasta 1960 el mercado de frutas y verduras tenía lugar aquí. Nos gustó especialmente esta plaza por su original trazado y sus edificios con cierto aire decadente. Entre ellos destaca el Palacio Milesi, un edificio barroco del siglo XVIII. Una estatua de Marko Marulic observa la plaza desde su pedestal, a la sombra de la torre que queda de lo que fue el palacio veneciano.

Split y el Palacio de Diocleciano, Croacia

Monte Marjan

Para llegar hasta este monte que domina Split, utilizamos el coche. Confieso que la ruta se nos dio fatal. Yo estaba empeñada en utilizar solo el plano y las indicaciones que nos habían dado en la Oficina de Turismo. Pero todas las calles parecían ponerse en nuestra contra estando prohibidas o bien obligándonos a ir en dirección contraria a la que yo quería. Después de vueltas y más vueltas, vi un coche de policía. Sin dudarlo me bajé y me acerqué a preguntar como podíamos llegar al dichoso Marjan. Me hicieron una seña para que les siguiera ¡¡¡y nos llevaron pasando por zonas residenciales hasta nuestro destino!!! Desde aquí mil gracias a los policías de Split.

Lo mejor del Monte Marjan son sin duda las vistas de Split. Se puede ver desde lo alto el puerto y el Palacio de Diocleciano. Las calles de la ciudad veneciana y los barcos surcar ese Adriático turquesa. Allí mismo, junto al mirador, hay una restaurante con terraza en el exterior. Un buen lugar para despedir el día en Split.

Split y el palacio de Diocleciano

Pero lo más interesante e inesperado está tras ese local. A su derecha hay una puerta que parece llevar a un pinar. Pero bajo todos esos árboles se encuentran las cerca de 700 lápidas del cementerio judío de Split. Todas están fechadas entre los siglos XVI y XVIII.

Split y el palacio de Diocleciano

Esto es lo que dio de si nuestro día en Split. Una de las ciudades más turísticas y atractivas de Croacia. Al final de la visita nosotros regresamos a Trogir que era donde estaba nuestro apartamento y desde donde regresamos un par de días más tarde para coger el ferry que nos llevaría a Korcula.

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Comentarios (09)

  1. Nosotros fuimos a Split al atardecer, y lo bueno es que no había tanto turista, aunque igualmente la zona del palacio y la plaza era donde se concentraba todo el grueso de gente. Ya por la noche había un músico tocando con la guitarra en el peristilo y el lugar no podía ser mejor, ya que se creó una atmósfera casi mágica.

    Luego nos tomamos un helado por la riva y callejeamos algo, aunque en sí no hay mucho más que ver. Aún así me parece un imprescindible si se visita Croacia.

    1. Yo me alegro de haber pasado allí gran parte del día, al menos con el paso de las horas la ciudad se fue quedando más tranquila. Y el monte Marjan nos encantó.

  2. Pues sí que está de moda Croacia…Me he agobiado como tu con tanta gente. Estuve en el país hace unos quince años y era una maravilla.
    Esperaré otro tanto para volver y tendré en cuenta tu completo post para no perderme nada. ¡Gracias!

  3. A mi me pasa lo mismo que a ti con la gente, este verano nos pasó lo mismo con Praga, me habían hablado maravillas de la ciudad, pero al llegar y estar tan masificada y la calor que nos pilló que me llegó a decepcionar como te ha pasado a ti.

    Croacia es un país que tiene que ser fascinante y que tengo muchas ganas de ir, y con este post y los demás que tienes de Croacia, ya tenemos una buena guía 😉

    Un saludo.

    1. Praga también es un destino al que intentar ir fuera de temporada, incluso en pleno invierno. Y aún así hay gente. Animaros con Croacia porque es una maravilla aunque haya mucha gente 🙂

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