Castillo de Hiroshima

Diario de viaje Japón: Hiroshima

12 de Octubre – Hiroshima

El viaje desde Kioto a Hiroshima es muy cómodo y lo hicimos en shinkansen, en el que tardamos dos horas en llegar de una ciudad a otra. Una vez en Hiroshima tuvimos que subir a un tranvía que nos llevó (junto a un montón de visitantes más) hasta el Parque de la Paz, donde se encuentran los principales puntos de interés de la ciudad, todos ellos relacionados con la explosión de la primera bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial.

Tranvía de HiroshimaNada más entrar en el parque lo primero que vimos es la Cúpula de la Bomba Atómica, sin duda el recuerdo más desolador de lo que ocurrió aquel 6 de agosto de 1945. En aquel momento el edificio era el Pabellón de Fomento de la Industria, y todas las personas que había dentro murieron. Se decidió conservar el armazón tal y como quedó en homenaje, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Bomba atómica HiroshimaCruzando el puente sobre el Motoyasu-gawa se llega al Parque de la Paz, en el que se pueden ver el Cenotafio y la Llama de la Paz, la cual no se apagará hasta que no haya desaparecido de la Tierra la última arma nuclear. También en esa zona están la Campaña de la Paz y el Monumento infantil de la Paz, homenaje a Sadako Sasaki, una niña que falleció como consecuencia de una leucemia provocada por los efectos de la bomba. Esta niña se propuso hacer mil grullas de papel convencida de que si las hacía se salvaría, pero no puedo acabar su proyecto. Fueron sus compañeros de clase quienes acabaron las que faltaban, y desde entonces continúa la tradición de hacer esas grullas.
Un poco más adelante se encuentra el Museo de la Paz, en el que cobran una entrada prácticamente simbólica de 50 yenes. Una vez dentro se pasa por toda la historia de aquel fatídico 6 de agosto de 1945, cuando a las 8:15 de la mañana la primera bomba atómica lanzada sobre una ciudad caía en Hiroshima. Hay maquetas y fotos de como era la ciudad y en que se convirtió. También hay algunos vídeos e incluso objetos personales, como ropas o relojes, e incluso las tarteras de niños que jamás regresaron a sus hogares. Todo es realmente sobrecogedor, y me llamó mucho la atención como los japoneses no se quitan responsabilidad ni culpan a nadie, ni tan siquiera entran en el juego de “pobrecitos nosotros, lo que nos hicieron”. Todo el museo es un llamamiento a la Paz y a que estos horrores no vuelvan a ocurrir. Por desgracia en el museo también hay que ver como los humanos hemos seguido creando armas aún más destructivas con el paso de los años. Ojalá llegue una generación para quien las guerras sean solamente parte de los libros de historia y de museos como este.

DSC_0339Volviendo sobre nuestros pasos cruzamos las vías del tranvía para caminar hasta el castillo de la ciudad. Quedó destruido totalmente por la bomba, y lo que se puede ver ahora es una reconstrucción. Se le conoce también como el castillo de la Carpa. Nosotros vimos el recinto solamente desde el exterior pues teníamos que continuar viaje hacia Miyajima, pero la verdad es que nos pareció un lugar agradable que estando en la ciudad bien merece la pena el pequeño paseo para contemplarlo.

DSC_0358Tenemos que regresar de nuevo a la parada del tranvía, el cual tenemos que coger hasta la parada del tren de la linea JR San-yö. Antes hacemos una parada para tomar un tentempie en uno de esos sitios japoneses donde coges la comida expuesta con unas pinzas, la depositas en un bandeja y cuando lo tienes todo pasas por caja. Ya sin hambre nos vamos en tren hasta el muelle desde el que sale el ferry de la compañía JR (no tenemos que pagar al tener el JR pass) que nos va a llevar a nuestro destino final del día: Miyajima.

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