Uno de los países más cercanos a España y más diferentes es Marruecos. Un destino que atrae cada año a miles de visitantes de todo el mundo, entre ellos a muchos españoles. Unos buscan descubrir el desierto, otros las playas, algunos los lugares Patrimonio Mundial. Pero todos, en un momento u otro, quieren visitar las fascinantes medinas de Marruecos. ¿Quieres saber cuáles son las más atractivas e interesantes?
Una de las mejores cosas que se pueden hacer al llegar a una ciudad desconocida es sumarse a algún recorrido guiado por ella. Yo os recomiendo en este post cuales son los mejores free tour en Marruecos. Un país con infinidad de atractivos que cada vez atrae a más viajeros.
Nadie puede negar que Núremberg es una de las ciudades más bonitas de Alemania. En cualquier época del año son muchos los atractivos que ofrece al viajero. Pero cuando llega diciembre la ciudad se transforma bajo las luces parpadeantes, el aroma a vino caliente y los mercados que ocupan calles y plazas. Hay mucho que hacer en Núremberg cuando llega la Navidad porque la ciudad se llena de vida justo antes de la llegada del oscuro invierno.
No es Alsacia, ni tampoco Polonia o Alemania, países y regiones famosas por su decoración y mercados navideños. Pero la verdad es que los mercados de Navidad de Italia no tienen nada que envidiar a los de esos otros destinos. Al menos los del norte del país. Esos que para mí se cuentan sin duda entre los más bonitos del viejo continente y que tienen un aire mucho más cercano a los de Centro Europa que a los mediterráneos.
Japón es uno de los países más hermosos del mundo, donde las tradiciones antiguas se fusionan perfectamente con la innovación moderna. Desde las calles vibrantes de Tokio hasta los tranquilos templos de Kioto y los paisajes escénicos del Monte Fuji, el país ofrece innumerables experiencias que encantan a los viajeros.
Recorrer el Gran Ducado de Luxemburgo permite conocer lugares como el Castillo de Bourscheid. El más grande del país y uno de los más importantes en Europa de lo que construidos entre los ríos Rin y Mosela. Sus orígenes se remontan al siglo XI, aunque su construcción se realizó en cuatro etapas distintas, finalizando su construcción en el primer tercio del siglo XV.
