En la Ruta de la Seda hay una ciudad con la que todo el mundo sueña. Samarcanda, la ciudad del Registán y de Tamerlán. El destino turístico por excelencia. Sin embargo, y a pesar de sus muchos atractivos, hay otra ciudad que ver en Uzbekistán que para nosotros se lleva el título de la ciudad más bonita del país. Se trata de Bujará, un lugar en el que las madrazas son las grande protagonistas de un centro histórico en el que los antiguos caravasares y mezquitas se suman a los lugares que ver en Bukhara.
Índice del artículo
Seguro para viajar a Uzbekistán
Nunca te marches de viaje sin contratar un buen seguro de viaje. Es un dinero bien invertido, aunque sea en un producto del que esperamos no tener que hacer uso en ninguna situación. Pero nunca sabemos que problemas podemos tener la viajar a Uzbekistán o cualquier otro destino. Desde retrasos en el vuelo a perdida de equipaje o problemas médicos.
A continuación te dejo enlaces a los de las aseguradoras con las que contrato mis propios seguros de viaje. Por ser lector de mi blog, tienes asegurado un descuento en cada una de ellas.
- Heymondo: 5% de descuento accediendo directamente desde el anterior enlace (en algunos momentos del año, como Semana Santa, ese descuento puede aumentar hasta un 15%)
- Intermundial. Con esta aseguradora tienes garantizado un 10% de descuento . Si no se aplica de forma automática la hacer la contratación, puedes utilizar el código KRISPORELMUNDO10.
Cómo llegar a Bukhara
Bukhara y los lugares que ver en sus alrededores están en mitad de la ruta que une los lugares que ver en Jiva con los que ver en Samarcanda. En nuestro caso llegamos a ciudad de la que os hablo en este desde Jiva. El viaje lo hicimos por el día en un tren con literas. No fue el mejor trayecto del viaje, pero tampoco el peor, ese título se lo lleva el viaje en tren hasta el Valle de Fergana.
El viaje entre Jiva y Bukhara o Bujará tiene una duración de aproximadamente 7 horas. Hasta que se termine de construir la línea de alta velocidad, esta es la única posibilidad. Es más que conveniente comprar los billetes con antelación para poder elegir el vagón y el asiento/litera. Los precios son muy económicos, aunque viajar en tercera clase, única posibilidad que encontramos al adquirir los billetes, no es especialmente cómodo. Podéis encontrar toda la información para este y otros trayectos ferroviarios en el post Trenes en Uzbekistán. Ahí tenéis los tipos de trenes, los principales trayectos y el modo más económico de comprar los billetes para vuestros viajes en Uzbekistán.
La estación de tren de Bukhara está a 11 kilómetros del centro de la ciudad. Al salir de ella un montón de taxistas os empezarán a ofrecer su servicio por un precio bastante elevado. Llega el momento de comenzar a regatear para conseguir el trayecto a un precio ajustado. En nuestro caso conseguimos pagar lo mitad de lo que nos pedían, pero también es cierto que era el último taxi en la estación y que no había más pasajeros buscando ese transporte.
Otra opción es tener la aplicación Yandex, lo VTC ruso que trabajan en Uzbekistán. Con ellos el precio es cerrado y podéis pagar cargando la tarjeta de crédito en la app o bien en efectivo.
Cuántos días para visitar Bukhara
Personalmente creo que hay que dedicar mínimo un par de días para conocer los lugares que ver en Bukhara. Aunque su centro histórico es bastante compacto en él hay tantos edificios que merecen una parada que el tiempo es pasa volando y sabes que necesitarás más de un día para conocer tantas maravillas arquitectónicas como esconde esta ciudad.
Alrededor del centro también hay un puñado de lugares que visitar. A ello hay que sumar los sitios cercanos a la ciudad que no hay que dejar de conocer. Si se quiere visitar todo ello y disfrutar también de momentos de relax, hay que sumar otro día de estancia en Bukhara .
Dormir en Bukhara
Esta bella ciudad de Uzbekistán puede presumir de muchas cosas. Entre ellas las de tener algunos de los hoteles más bonitos del país. Muchos de los hoteles de Bukhara ocupan antiguos edificios históricos haciendo que los propios alojamientos formen también parte del Patrimonio de la UNESCO.
Os recomiendo para dormir en Bukhara elegir uno de esos hoteles que ocupan antiguas madrazas. Los hay por todo el casco histórico de la ciudad. Tienen precios más elevados que otros hoteles, pero sin duda es una experiencia poder pasar unos días en uno de esos edificios ligados a la Ruta de la Seda y a la historia de la ciudad.
Nosotros tras valorar muchas opciones de alojamiento en la ciudad finalmente nos decidimos por Marhaba Boutique. Un establecimiento bien ubicado a poca distancia de los lugares que ver en Bukhara y a la vez lo suficientemente lejos para ser muy tranquilo. Ocupa una antigua madraza al final de una calle peatonal. Las antiguas aulas son ahora habitaciones dobles o dobles superiores. Estas últimas tienen una pequeña zona de estar y todas cuentan con baños modernos así como con zona exterior con mesas y sillas.
El complejo rodea un bonito jardín en uno de cuyos extremos está el salón de desayunos. En este hotel pudimos disfrutar de uno de los mejores desayunos del viaje, de estilo uzbeko, pero variado y con todo hecho en el momento.
Si este hotel no os convence, os dejo el nombre de otros dos cuyos nombres también barajamos para dormir en Bujará. Uno fue el AIST Boutique que ocupa una antiguo caravasar y el otro Emerald Hotel, muy bien valorado por los viajeros. Eso sí, si vais a viajar a Uzbekistán en los meses más cálidos del año, igual no está de más reservar habitación en el Ark Hotel PREMIUM. Un establecimiento situado cerca de los lugares que ver en Bujará en cuyas instalaciones hay una fantástica piscina.
Qué ver en Bukhara (Bujará)
La sucesión interminable de madrazas, caravasares y mezquitas de Bukhara, Patrimonio de la UNESCO desde 1993, forman parte de la lista de lugares que visitar en la ciudad, para mí la más atractiva de las que conocimos en nuestro viaje a Uzbekistán.
Su casco antiguo es peatonal. Los antiguos monumentos, en general, están en un buen estado de conservación. La gente es amable, los artesanos verdaderos artistas y los atardeceres especiales. Lo que falla en esta ciudad es la restauración, la mayoría de los restaurantes están pensados para grupos de turistas poco exigentes. Sin embargo, para compensar, los hoteles más bonitos del país están en esta ciudad que en el pasado fue parte de la fascinante Ruta de la Seda.
En nuestro caso combinamos cada uno de los 3 días en la ciudad visitando los lugares que ver en Bukhara y alguno de los alrededores. Así pudimos visitar con cierta tranquilidad todo lo que teníamos apunta de nuestra lista e incluso a ir a un lugar que nos recomendaron en el hotel.
La primera tarde la dedicamos a dar un paseo la ciudad, recién llegados de Jiva no tuvimos tiempo para mucho más. Los dos días siguientes combinamos visitas a los monumentos y el casco histórico de Bujará con otras a lugares de los alrededores de la ciudad. La mañana del último día, antes de continuar viaje hacia el Valle de Fergana, la utilizamos para una última visita fuera de la ciudad y un recorrido por el mercado de Bujará.
Ahora sí, cómo seguro que estáis deseando saber que lugares ver en esta ciudad de la que estamos hablando, me dejo de preámbulos y vamos al lío.
Chor Minor, la puerta de la madraza
Algo retirado del centro histórico se encuentra este lugar que ver en Bukhara. Con un interior ahora convertido en tienda de recuerdos, antiguamente fue la puerta de entrada a una madraza. Sobre la estructura cuadrada destacan sus cuatro torres rematadas por azulejos. Cuando nosotros visitamos este lugar estaba cerrado, pero parece ser que cuando la tienda está abierta se permite la subida a las torres y la cubierta (previo pago de algunos UZS).
Este monumentos histórico se encuentra en el corazón de un laberinto de callejones. Recorrerlo es acercarse a la vida real de los uzbekos en la ciudad. La de las mujeres que van al mercado, los niños que corren a la escuela o juegan al balón al salir de ella y los hombres rumbo al trabajo.
No hay que dejar de curiosear en la gran tienda que hay frente al Chor Minor. Una verdadera cueva de Alí Baba en la que se mezclan antigüedades uzbekas con otras muchas de la época soviética. Teteras de porcelana, objetos de latón, relojes, monedas, medallas y fotografías antiguas convierten a esta tienda en un atractivo lugar que ver en Bukhara más allá de sus grandes monumentos.
Lyabi-Khanuz, una plaza que ver en Bukhara
Se puede decir que esta plaza de Bukhara es la entrada al casco histórico de la ciudad por el este. Su nombre quiere decir alrededor del estanque. Y precisamente alrededor de ese estanque que ocupa el centro de la plaza donde se pueden ver algunos de los edificios históricos de Bujará.
La plaza fue construida en el siglo XVII y hoy es un lugar muy popular para ir a comer gracias a las mesas de restaurantes que rodean el estanque. También hay bastantes tiendas alrededor de la plaza. Todo a ello ha hecho que la plaza sea uno de los principales puntos turísticos de la ciudad.
En un extremo de la plaza, en la zona arbolada, se puede ver una estatua de Hoja Nasruddin, un personaje ficticio del folclore musulmán de Asia Central protagonistas de cuentos e historias en las que se mezclan el humor y las enseñanzas pedagógicas.
Si queréis conocer con más detalle la historia, la cultura y la arquitectura de la ciudad, os recomiendo reservar este tour a pie en grupo reducido. Tiene una duración de casi 5 horas, es en inglés y se realiza con un máximo de 10 participantes. Su precio es bastante interesante. Otro tour bastante recomendado es este tour guiado a pie por los lugares más destacados de la ciudad histórica que muchas veces tiene ofertas de hasta el 50% en el precio.
Si no habláis inglés o preferís una visita privada, entonces reservar este tour privado en español de 6 horas. No es tan caro como se podría esperar, y si sois un grupo de 5 ó más participantes el precio es más económico que el de cualquier otro tour en la ciudad.
Madraza Kukeldash, la más grande que ver en Bukhara
Esta madraza es la que se encuentra en el lado norte de la Plaza Lyabi-Khanuz. Fue construida en el siglo XVI y desde entonces es la madraza más grande que ver en Bujará y una de las de mayor tamaño de Asia Central. A lo largo de los siglos se ha utilizado para diferentes usos, incluido el de caravasar.
El acceso a la madraza es gratuito y permite conocer el interior de una de los edificios más singulares de la ciudad. Una de sus peculiaridades es que al contrario que en la mayoría de las madrazas, esta no tiene muros ciegos en su fachada principal, sino que hay balcones que comunican el edificio con el exterior.
En el interior no hay que dejar de mirar las bóvedas. Son uno de los elementos arquitectónicos más atractivos de la Madraza Kukeldash. Están realizadas con arcos de yeso con diferentes diseños y preciosos mosaicos con diseños geométricos. La marquetería de la entrada principal está montada sin utilizar ni clavos ni ningún tipo de pegamento.
Como en el resto de las madrazas que ver en Bukhara y que perdieron su función como escuelas hace tiempo, las antiguas aulas están ocupadas en su mayoría por tiendas de artesanía y recuerdos. Hay quien opina que es algo que resta atractivo a lo edificios. A mi me parece que estas tiendas ayudan a mantener limpios y cuidados los edificios, sin ellos es probable que fuera imposible mantener tanto patrimonio en buen estado sin un personal que se ocupe de él constantemente. Pero ya sabéis, para gustos, los colores.
Madraza Nadir Divanbegi
Al contrario que la anterior madraza de Bujará, esta de la que ahora os hablo primero fue caravasar. Cambió su función el siglo XVII, cuando el kan (así se llamaban los máximos gobernantes del imperio mogol) confundió el edificio con una escuela coránica. Nadie podía llevar la contraria al kan, así que más valía que el edificio fuera lo que el gobernante había pensado, es decir, una madraza.
Es imposible confundir esta madraza, una de las mejor conservadas que ver en Bukhara. Su espectacular fachada cubierta de azulejos no pasa desapercibida. Pero no hay duda de que son los dos pavos reales, los dos corderos y el sol con cara humana sobre la portada principales la parte más curiosa de la decoración. Es algo singular porque en la cultura islámica está prohibido representar seres vivos.
El interior se puede visitar gratuitamente, aunque en muchos momentos permanece cerrado porque se está celebrando algún evento o espectáculo y la entrada está restringida o es de pago.
Khanaka Nadir Divanbegi
Justo al lado del estanque de la plaza y frente a la madraza con la que comparte nombre se puede ver esta khanaka. Un edificio que se utilizaba como alojamiento para sufíes y también para sus ceremonias religiosas. En el interior hay un museo de cerámica (entrada de pago).
Bazares que ver en Bukhara
Dejando atrás la Plaza Lyabi-Khanuz comienzan a aparecer los antiguos bazares cubiertos de la ciudad que fueron cerrados por los rusos durante el periodo soviético. Han sido restaurados y ahora vuelven a tener la misma función que antaño. Todos ellos están ocupados por vistosas tiendas de alfombras, tejidos, seda, gorros y otra buen número de artículos que son un verdadero reclamo para los viajeros, ya sean nacionales o internacionales. Además, el conjunto de los edificios con sus cúpulas, y de las tiendas es muy fotogénico.
Personalmente creo que Bukhara es la mejor de las antiguas ciudades uzbekas de la Ruta de la Seda para hacer compras. Tanto por la variedad como por la calidad de los artículos, a lo que hay que añadir que los precios son bastante más asequibles que en Samarcanda.
Toqi Sarrofon
El más cercano a la Plaza Lyabi-Khanuz de estos bazares es Toqi Sarrofon, el que fue bazar de los cambistas. Es el más pequeño de todos y ha perdido completamente su antiguo función como lugar para cambiar dinero.
Cerca de este antiguo bazar, caminando en dirección este y dejando por un momento la zona más turística, se llega al antiguo caravasar Olimjon. Al igual que la mayoría de edificios históricos que ver en Bujará, este caravasar ha pasado a estar ocupado por tiendas de artesanía. Entre todas ellas hay un lugar por el que os recomiendo no perderos este rincón algo olvidado por los turistas: una galería fotográfica. En las paredes de la galería se exponen un gran número de fotografías de gitanos, judíos y de la vida cotidiana en la ciudad. Son interesantes y bonitas, tanto que han decidido hacer copias y ponerlas a la venta.
A poca distancia, hacia el sur, se encuentra el Mausoleo de Turki Jandi. Nosotros, dada la poca distancia, nos animamos a ir. Pero entre el estado decrépito del edificio y la poca amabilidad del mulá que se encarga de abrir sus puertas a los visitantes, la verdad es que no creo que sea un lugar a tener en cuenta en Bujará a no se que justo pases por ahí y decidas hacer una parada.
Toqi Telpak Furushon
Caminando unos metros hacia la derecha, junto a un enorme caravasar que por ahora está cerrado a los turistas, se encuentra Toqi Telpak Furushon, el bazar de los sombrereros ahora lleno de alfombras, pañuelos de seda, gorros y otros textiles.
Toqi Zargaron
Por último, al fondo de una plaza, se puede distinguir la silueta del tercer bazar que ver en Bujará, Toqi Zargaron. En el pasado, bazar de los joyeros y de los vendedores de piedras preciosas.
Mezquita Magoki Attori
En una amplia plaza que fue bazar de las especias se puede ver la mezquita más antigua de Asia Central. Fue reconstruida en el siglo XVI, pero conserva una curiosa fachada del siglo IX que nada tiene que ver con la del restos de lugares que ver en Bukhara.
Entre las curiosidades relacionadas con esta mezquita, se cuenta de ella que hasta el siglo XVI los judíos la utilizaban como sinagoga por las tardes. O que durante las invasiones de los mogoles, la gente de la ciudad cubrió la mezquita con arena y gracias a eso se salvó de ser destruida.
Para acceder a este antiguo edificio islámico hay que descender varios escalones. Y es que la entrada se encuentra al nivel que tenía la ciudad en el siglo XII. La mezquita es ahora un museo de alfombras turcomanas (entrada de pago).
Madraza Abdul Aziz Khan
Dejando atrás el Toqi Telpak Furushon y varios edificios antiguos convertidos en tiendas, se llega a una plaza en la que al fondo está Toqi Zargaron y a la derecha dos grandes madrazas. Es un buen lugar para hacer una parada y tomar un té o una cerveza.
Esas dos madrazas tienes sus fachadas enfrentadas. La que mira hacia el norte y sus muros se ven completamente desde la plaza es la Madraza Abdul Aziz Khan. Fue mandada construir por el personaje que el da nombre con la orden de que se superara en tamaño a la madraza que tenía enfrente.
Las antiguas celdas están ocupadas en su mayoría por tiendas. Pero lo mejor sin duda son los ghanch que decoran el techo y la sala de oración (entrada de pago).
En esta última, una leyenda cuenta que Absul Aziz consiguió colocar su retrato en el mihrab. Yo entré, disfruté de la decoración de la sala y siguiendo las instrucciones de la persona que cobra las entradas me coloqué en un punto y miré hacia donde me indicaba. Para saber si el supuesto retrato está ahí o todo es cuestión de imaginación, tendréis que entrar. No pienso hacer ningún spoiler al respecto.
Madraza Ulug Beg
Esta madraza es una de las tres que mandó construir Ulug Beg, nieto de Tamerlán. Otra de ellas está en Registán, las fabulosa plaza que ver en Samarcanda. El modelo de esta madraza que ver en Bukhara sirvió de modelo para otras muchas que se construyeron posteriormente. Su estado de conservación es bastante malo, pero ya se han comenzado las labores de restauración.
Minarete Kalon
Cruzando el Toqi Zagarron y caminando hacia el este se llega a uno de los lugares más bellos que ver en Bujará. Un plaza en la que un alto minarete, una mezquita y una madraza conviven desde hace siglos. Merece la pena visitarlo varios a diferentes horas, pues los tonos de sus edificios van variando a lo largo del día, siendo el atardecer el momento que mejor sienta en general a Bujará y en particular a esta plaza.
El minarete Kalon fue construido en el siglo XII. Sus 47 metros de altura hicieron de él la construcción más alta de Asia Central. Gracias a sus cimientos de 10 metros de profundidad que incorporan juntos como recurso para para resistir terremotos, el minarete lleva nueve siglos en pie.
Está decorado con 14 bandas ornamentales en las que se incluyó por primera vez el uso de azulejos esmaltados en azul, algo que se convirtió en habitual en la decoración de otros muchos edificios de Asia Central.
Mezquita Kalon, imprescindible que ver en Bukhara
Si hay un minarete, tiene que haber una mezquita. Y esta es la que hace pareja con el altísimo minarete Kalon. Una mezquita que ocupa el mismo lugar que destruyó Gengis Kan y que fue construida en el siglo XVI. Durante la época soviética se convirtió en almacén, pero desde los años 90 del siglo XX vuelve a ser un lugar de culto.
Su gran patio tiene una preciosa decoración de azulejos. Si a su espacio sumamos el que ofrecen las zonas cubiertas que lo rodean, el aforo total de fieles para la oración es de 10.000 personas.
La entrada es de pago y al seguir siendo un lugar de oración hay que taparse piernas y hombros (las mujeres también la cabeza). El horario es bastante amplio, pero los viernes se cierra para las oración de mediodía.
Madraza Mir-i-Arab
Es imposible no fijarse en las cúpulas cubiertas de azulejos que hace de esta madraza uno de los edificios más bonitos que ver en Bukhara y en todo Uzbekistán. Esta antigua escuela coránica sigue en activo, por lo que solamente se puede entrar hasta el vestíbulo (las mujeres tenemos que cubrirnos la cabeza para ello).
Con suerte y con un poco de osadía, es posible visitar también las tumbas que hay bajo la cúpula a la izquierda del vestíbulo. Cuando yo visité la madraza me crucé con un grupo de jóvenes que iban con un guía justo cuando se dirigían a esa sala. Ni corta ni perezosa me uní a ellas y me colé en la estancia. Era un grupo de estudiantes uzbekas que me miraban curiosas, pero nadie dijo nada hasta pasado un rato.
Cuando el guía reparó en mi presencia y me miró algo confuso. Le dije que era una turista y que estaba muy interesada en ver esa sala. Siguió con su explicación y yo conseguí “colarme” en un lugar generalmente cerrado a los extranjeros. Eso sí, debidamente vestida y con la cabeza cubierta.
Ark, la gran fortaleza que ver en Bukhara
Con una estructura exterior que sin duda recuerda a la muralla de Jiva, el Ark es la construcción más antigua que ver en Bukhara. Comenzó a estar habitada en el siglo V, siendo durante siglos la residencia de los emires de la ciudad. En 1920 quedó deshabitada definitivamente tras los bombardeos del ejercito soviético que dejaron en ruinas el 80% de la fortaleza.
A pesar de conservar pocos de sus antiguos edificios, visitar su interior permite ver lo que queda del antiguo fuerte palaciego y caminar entre ruinas para llegar a unos de los miradores más bonitos de la ciudad, ese desde el que se ve el casco antiguo con el conjunto de Kalon en primer término.
Si os animáis a visitar el interior del Ark (entrada de pago), tendréis que subir una empinada rampa para llegar al Mezquita Juma que actualmente, al igual que otros edificios de la fortaleza, sirve como espacio museístico.
Siguiendo la señalización se pasa por los que fueron aposentos del primer ministro del emir antes de llegar a la sala de recepción. En ella tuvo lugar la coronación de Alim Khan en 1910, la última que se celebró en el Ark.
Los establos, la sala en la que se guardaban los instrumentos y los aposentos reales estaban a continuación. En esas estancias están ahora las exposiciones dedicadas a la historia de Bujará. Hay trajes, pinturas y diferentes objetos de uso cotidiano. En una de las salas está el trono del emir y en otra el antiguo candado que cerraba las puertas del Ark.
Zindan, la prisión que ver en Bukhara
Rodeando los muros del Ark se llega a la antigua prisión. Otra estructura de ladrillo que fue prisión. La entrada es de pago y permite recorrer salas en las que se exponen objetos relacionado con la propia cárcel y la tortura, además de una exposición de fotografías de la Bukhara previa al periodo soviético.
Se pasa por varias mazmorras, siendo la más famosa la conocida como “foso de los bichos”. Tiene una profundidad de 6,5 metros y tan solo se podía acceder a ella por una cuerda. No hay que dar muchas pistas para imaginar con quienes convivían los presos que eran encerrados en ella.
Mezquita Hoja Zayniddin
Otro de las visitas frustradas o decepcionantes en Bujará fue la que hicimos a esta mezquita. Habíamos leído que tiene un impresionante pórtico y algunos de los mejores mosaicos del país. No podíamos dejar de verla, así que callejeamos por la ciudad para llegar a ella. La encontramos cerrada, fuimos de una de sus puertas exteriores a la otra intentado ver a alguien que nos quisiera dejar pasar. Cuando dimos con una persona, me dijo que yo no podía pasar si no me cubría la cabeza.
Cuando lo hice, siempre de malos modos, me dijo que había que pagar. Le dijimos que de acuerdo pero que nos tenía que dar el correspondiente ticket. Y ahí la cosa se torció definitivamente y nos quedamos fuera sin remedio. Si decidís visitar este lugar, puede que encontréis a alguien más amable que no quiera hacer caja con vosotros. Si no, pues se paga y ya está. Para nosotros ya no hubo forma de entrar, así que avisados estáis de lo que puede pasar.
Bukhara Tower
Justo frente al Ark se encuentra esta moderna torre que no pasa desapercibida. Se está convirtiendo en una atracción en la ciudad para todos aquellos que quieren ver Bujará desde la alturas. Nosotros nos subimos, primero porque el precio nos pareció excesivo para lo que el lugar parecía ofrecer. Y segundo, porque la ubicación y la altura de la propia torre no creímos que ofrecieran mucho más que una vista del parque en el que se encuentra y, con suerte, del interior del Ark.
Bolo-Hauz, la mezquita más bella que ver en Bukhara
Frente a un estanque está esta mezquita, una de las más bonitas que ver en Bukhara. En su momento fue lugar de oración de los emires y a fecha de hoy sigue estando en activo. El interior, al que se puede entrar de forma gratuita dejando fuera los zapatos y vistiendo según las normas islámicas es algo anodino. Sin embargo, el aivan es una preciosidad. Sus altas y estilizadas columnas de madera tallas y policromada están consideradas las más bonitas de Asia Central.
En cuanto al estanque, no es de la época de los emires. Fueron los rusos quienes los construyeron en los años 20 del siglo pasado como depósito de agua, actualmente fuera de uso.
Kosh-Madraza
La palabra kosh que da nombre a este complejo significa doble, haciendo referencia a las dos madrazas que lo forman. Para llegar a él hay que caminar hacia el sur, dejando atrás la entrada al Parque de los Sámanidas.
Aunque puede que no sean las madrazas más grandes ni más bellas de la ciudad, lo cierto es que el ambiente del lugar, sin turistas, hace que visitar este lugar sea bastante especial sobre todo si se quiere huir durante un rato del ajetreo de la ciudad y de los grupos organizados que la recorren.
En cuanto a los dos edificios del complejo, una es la madraza de Modari Khan, la madre del gobernante que da nombre a la madraza Abdulla Khan. Ambas datan del siglo XVI, y si bien la primera es un construcción tradicional con la distribución típica de una escuela coránica, la segunda, construida una décadas más tarde, cuenta con nuevas formas que hacen de la madraza una obra destacada en la arquitectura de Asia Central. No siempre está abierta, pero si podéis acceder al interior tenéis que ver la sala cubierta por un cúpula soportada por un tambor de 12 lados. Es conocida como “luz del cielo de Abdulla Khan”.
Por lo demás, las antiguas aulas y dormitorios de estas madrazas están ocupados por tiendas de recuerdos. Incluso en una de las estancias que dan a la calle hay una peluquería.
Mausoleo de Ismail Samani
En el corazón del Parque de los Sámanidas se encuentra este mausoleo. Y sí, sé que a estas alturas estaréis pensando que casi todo los que ver en Bukhara son madrasas, caravasares, mezquitas y mausoleos. Lleváis toda la razón, estando en una ciudad musulmana ¿qué podíamos esperar? Además, aunque haya edificios muy parecidos, cada uno tiene algo que le hace especial. Incluso algunos son muy diferentes al resto.
Ese es el caso del mausoleo del que ahora os hablo. En él no veréis elaboradas fachadas cubiertas de azulejos y mayólicas. Este mausoleo está construido con ladrillos de terracota que forman curiosos diseños. Tiene muros de 2 metros gracias a lo cuales, salvo su cúpula en punta, nunca ha tenido que ser restaurado.
Su construcción terminó a principios del siglo X, lo que hace que sea el monumento musulmán más antiguo de la ciudad.
Mausoleo de Chashma Ayub
Otro edificio peculiar que ver en Bujará es este mausoleo, muy cerca del anterior. Construido también en ladrillo, su nombre quiere decir “pozo de Job” y hace referencia a una leyenda que cuenta que Job visitó este lugar y que al golpear el suelo con su bastón construyó una fuente cuyas aguas le curaron unas úlceras que tenía en la piel. Dentro del edificio hay un museo sobre la gestión del agua en la ciudad y una fuente de la que beben los peregrinos.
En cuanto al exterior, este mausoleo que ver en Bukhara es fácil de reconocer por su singular cúpula cónica, poco común en Bujará.
Mercado Central de Bukhara
Un buen lugar para olvidarse de los lugares turísticos que ver en Bukhara y mezclarse con los lugareños es este mercado. Un enorme complejo bajo el que se apiñan puestos de ropa, juguetes, calzado, utensilios para la cocina. Aquí no hay nada pensado para los turistas. Sin embargo es el lugar perfecto para comprar uno de esos panes redondos que se hornean cada día en la ciudad.
O puede que frutos secos, los mismo que compran los vecinos de la ciudad. Y si os gusta el té, os volveréis locos al llegar a la zona del mercado en el que se vende, en algunos casos en los mismos puestos que las aromáticas especias. Aquí los precios son muy económicos que en otros mercados más turísticos del país.
Qué ver cerca de Bukhara (Bujará)
Hay tres lugares que merece la pena tener en cuenta para visitar cerca de Bujará. Para llegar a dos de ellos hay que ir hasta el mercado central. Desde allí salen las furgonetas y los autobuses que os llevarán a ellos. También hay muchos taxis con los que regatear si no habéis descargada la app de Yandex. De salida, los conductores de los taxis de esta zona de la ciudad no suelen tratar con turistas, por lo que los precios van a ser siempre inferiores a los de los taxistas que merodean por las zonas más turísticas de Bukhara.
Sitorai Mohi Hosa
Si solamente pensáis visitar uno de los lugares que ver cerca de Bukhara, yo me decantaría por este lugar a 6 kilómetros al norte de la ciudad. Fue el palacio de verano del último emir de Bujará, Amir Khan. Rodeado de jardines por los que pasean los pavos reales, el palacio es un curiosa mezcla de arquitectura rusa y asiática. En el recinto hay tres pabellones y un estanque que pertenecía al harén.
Para llegar al palacio se puede hacer el trayecto en autobús, podéis pedir la información en vuestro alojamiento. Aunque, según ellos mismos, lo mejor es contratar los servicios de un taxi que os lleve hasta allí y os espere para regresar a Bujará.
Char Bakr, otro lugar que ver cerca de Bukhara
Al oeste de Bukhara se encuentra este antiguo recinto funerario, poco turístico y muy tranquilo. Los principales edificios de Char Bakr son su mezquita y la khanaga, una casa de descanso para peregrinos. Delante de esas construcciones hay un estanque (antes fue un lavadero) con cisnes y un laberinto tumbas rodeadas por altos muros. Al final de ellas se encuentra el mausoleo de varios jeques del siglo X.
A la izquierda de la mezquita hay una puerta que da paso a un cementerio desde el que se tiene una buena vista de la cúpula del templo musulmán.
La forma más económica de llegar a este lugar que ver en Bukhara es recurrir a las furgonetas 202 ó 247 con parada en los alrededores del Mercado Central. Salen cuando se llenan y se paga al conductor. Para regresar a la ciudad hay que apostarse al otro lado de la calle parando a cada furgoneta que pase por ahí. Solamente pararán si tienen plazas vacías. Puede resultar algo agobiante porque Char Bakr está en mitad de la nada, pero antes o después aparece una furgoneta con plazas libres.
Şahı Nakşıbend Behaeddin-i Buhari Hazretleri
Este lugar, el tercero de los que os recomiendo ver cerca de Bukahra, se encuentra a 10 kilómetros de la ciudad. Nos dijeron que un autobús con parada cerca del Mercado Central tenía parada allí. Después de buscar, preguntar y esperar, terminamos haciendo el trayecto con un taxi con el que negociamos el precio de ida y vuelta, espera incluida. Nos quitamos de problemas por muy poco dinero, sobre teniendo en cuenta que esa tarde cogíamos el tren rumbo a Samarcanda. Y después de casi perder el que nos llevó de Jiva a Bujará, no queríamos más sustos.
En cuanto a Sahi Naksibend Behaeddin-i Buhari Hazretleri, deciros que es uno de los lugares religiosos más importantes de Uzbekistán. Considerado La Meca de Asia central, a él llegan musulmanes de muchos países del mundo para rendir homenaje al jeque Behaeddin-i Buhari, erudito sufí reconocido por sus enseñanzas. El complejo está formado por unos cuidados jardines, mezquitas y tumbas, todo rodeando la tumba del jeque al que se rinde homenaje en el lugar.
Comer en Bujará
La verdad es que en Bujará, a pesar de la gran oferta en restaurantes, es donde menos suerte tuvimos a la hora de elegir. Nos fiamos de recomendaciones de otros viajeros y, por una u otra razón, no acertamos. Con los abundantes desayunos del hotel y picar algo durante el día, solamente paramos en restaurantes para las cenas. Estuvimos en tres.
El primero fue Chinar Chayxana, un amplio restaurante en un edificio de estilo tradicional con una gran terraza cubierta y varios salones cerrados. La noche que fuimos se desató una tremenda tormenta. Eso hizo que los comensales que estaban en la terraza nos quitaran dos veces la mesa que nos habían asignado en un comedor cerrado.
Sin ninguna vergüenza, no se mojaban pero tenían frío y como era un grupo con un guía uzbeko les dio igual que los camareros les dijeran que la mesa era para nosotros. No fue una buen gestión por parte del personal, aunque llego a entender que ante un cliente que debe llevar con asiduidad grupos, prefieran tenerle contento a él antes que a nosotros. En cuanto a la comida, entre el caos por la lluvia y que debía ser un poco tarde, no tenían en la carta nada de los pedíamos. Tuvimos que conformarnos con unos pinchos de carne y patatas fritas.
La segunda noche reservamos en Old Bukhara, un restaurante muy bonito con una gran terraza, un patio interior y algunas salas bajo techo. Tienen una carta muy amplia pero la calidad de los platos es media/baja. La profesionalidad de los camareros, nula. Y cuando pides bombones que te traigan en un plato una tableta de chocolate partida no es lo que uno espera de un restaurante tan solicitado y bien valorado. Es otro de esos restaurantes del centro frecuentado por grupos turísticos.
La última noche en la ciudad cenamos en Joy Chaikhana, junto a la Plaza Lyabi-Khanuz, uno de los lugares que ver en Bukhara de los que os he hablado. Nos lo recomendaron en el hotel y es el único que nos parece recomendable. Hay que reservar, mejor pedir una mesa en el patio, que es más tranquilo. El personal es muy profesional, los platos sabrosos y bien presentados y el restaurante en sí muy agradable, perfecto para una cena en pareja.