El Valle de Ferganá es la región más fértil de Uzbekistán. También es la zona más poblada e industrial de este país de Asia Central. Cuenta con un buen número de atractivos, entre los que sin duda destaca ser el lugar de Uzbekistán más ligado en el siglo XXI a la antigua Ruta de la Seda gracias a las fábricas que siguen produciendo ese valorado tejido. También hay algunos lugares que ver en Kokand, probablemente la ciudad más atractiva del valle, de los que os voy a hablar en este post.
Ni el Valle de Ferganá ni Kokand son destinos que los viajeros suelan incluir en su lista de lugares que ver en Uzbekistán. Yo tampoco hubiera visitado en principio si no hubiera sido por una cambio inesperado que tuvimos que hacer en nuestro trayectos en los trenes en Uzbekistán. Adaptamos como mejor pudimos la nueva ruta por el país y finalmente decidimos pasar un par de días en el Valle de Ferganá.
Antes de entrar en materia y hablamos de los lugares que ver en Kokand, contaros que si decidís visitar este fértil valle uzbeko os encontraréis en una zona de Uzbekistán más conservadora. Las mujeres aquí van vestidas con largas túnicas que cubren su cuerpo y, por supuesto, con el hiyab. Algunas incluso cubren su rostro con el niqab, pero son las menos. Por eso, si vais a conocer Kokand u otras ciudades del Valle de Ferganá os recomiendo ser cuidadosos (sobre todo las chicas) con la vestimenta y evitar pantalones muy cortos, minifaldas o escotes.

También es importante saber que esta región tiene un pasado bastante movidito. Ferganá fue el centro de numerosas revueltas con el zar y los bolcheviques. Varias décadas después, en los 90, el valle se convirtió en cuna del extremismo islámico en Asia Central. La represión que el gobierno del país tuvo contra ellos terminó en la masacre de Andiyán de 2005. A partir de ese momento la presencia policial aumentó en el valle. Ahora las cosas están más calmadas por lo que en principio visitar el Valle de Ferganá no supone ningún riesgo.
Pero como nunca sabemos que problemas podemos tener al viajar a Uzbekistán o cualquier otro destino, desde retrasos en el vuelo a perdida de equipaje o problemas médicos, no hay que irse nunca de viaje sin contratar antes un buen seguro.
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Índice del artículo
Cómo llegar Kokand y al Valle de Ferganá
Una de las mejores opciones para llegar al Valle de Ferganá es sin duda el tren. Si estáis en la capital, tras conocer los lugares que ver en Tashkent, podéis animaros a visitar Kokand. El trayecto en tren dura alrededor de 4 horas, por lo que se hace casi imprescindible pasar una noche en el valle.
En nuestro caso llegamos a Kokand tras pasar el día visitando varios sitios que ver en Samarcanda. Fuimos en tren nocturno, en un compartimento con literas. El viaje duró cerca de 10 horas, algo pesado. Pero llegamos a Kokand a la hora perfecta para dejar las maletas en el hotel en el que íbamos a pasar la noche, con tiempo para dedicar ese día a una excursión a Margilon y el día siguiente pasarlo en Kokand antes de coger el tren, a última hora de la tarde, hacia la capital.

Otra posibilidad es reservar este tour privado de 2 días por el valle de Ferganá. El viaje hasta el valle se hace en tren y los trayectos entre las ciudad en minibús. El precio incluye el hotel y se visitan los lugares que ver en Kokand, Rishtan y Margilon.
Qué ver en Kokand
Esta ciudad es la puerta de entrada al Valle de Ferganá, así como una de las localidades más grandes del valle. Fue capital del kanato de Kokand en los siglos XVIII y XIX. Eso hizo de la ciudad importa centro religioso que llegó a tener más de 30 madrazas y cientos de mezquitas. En su momento, es número de lugares religiosos solamente los superaba Bukhara (o Bujará).

La ciudad tiene un tranquilo casco histórico muy similar a algunos barrios que ver en Bukhara o en Samarcanda. Amplias avenidas cruzan la ciudad, con jardines, algunos grandes hoteles y edificios oficiales a sus lados.
Se puede ir de un lugar a otro de Kokand caminando. Si fuera necesario siempre se puede a recurrir a uno de los económicos taxis que circulan por la ciudad.
Palacio del Kan, imprescindible que ver en Kokand
Este palacio rodeado de cuidados jardines es sin duda el edificio más bello que ver en el Valle de Ferganá.

Fue construido por Khudayar Khan en 1873. Sin embargo este kan no llegó a vivir en el palacio ya que dos años antes de que finalizara su construcción fue enviado al exilio por los mismos rusos a los que anteriormente había brindado su apoyo. Tampoco fue habitado mucho tiempo por sus herederos. Estos se disputaban el trono, y aprovechando una situación sin un gobernante claro, los rusos pusieron fin al kanato tres años después de la finalización de las obras de este palacio que ver en Kokand.

En su momento, este palacio cuya fachada está cubierta de azulejos (no os pasará por alto la presencia del color amarillo en ellos, algo bastante inusual en otros edificios uzbekos), tuvo en su momento 7 patios y más de 100 habitaciones (la mitad de ellas ocupadas por el harén). De ellas se conservan 27 estancias que rodean 6 patios y que se han convertido en salas del Museo de Estudios Regionales de Kokand.

El palacio abre todos los días de 9:00 a 17:00 horas. La entrada es de pago y hay que pagar un extra por el uso de la cámara de fotos.
Madraza y mezquita Norbutabiy
Se trata de la más impresionante de las madrazas que ver en Kokand. Fue construida en el siglo XIX durante los tiempo del kanato de Kokand y llegó a ser un lugar de reunión de gran número de eruditos que llegaban a la ciudad atraídos por sus prosperidad y por el poder intelectual del kanato en aquel momento.
La madraza estuvo cerrada durante décadas. Volvió a ser utilizada como escuela coránica tras la independencia, pero en 2008 el gobierno de Uzbekistán la cerró nuevamente. Afortunadamente los estudiantes han podido regresar a las aulas de Norbutabiy haciendo que el complejo recupere su antigua utilidad.
Delante de la fachada decorada con tallas y azulejos hay unos cuidados jardines. Tras ellos están las puertas que dan paso al complejo pero que durante nuestra visita encontramos cerradas. Sabemos que es posible entrar si se encuentra al conserje o vigilante de la madraza al que habrá que dar una propina por el favor de permitir el acceso.

Cementerio de los khanes
Rodeando por la izquierda la anterior madraza se llega a la entrada posterior de este cementerio que ver en Kokand. Enseguida se distingue, sobresaliendo entre las sencillas tumbas musulmanas, el mausoleo de Modari Khan. Fue construido en 1825 para la madre de Umar Khan. Es inconfundible gracias a su inusual decoración con azulejos amarillos, rojos, verdes y azules.

Caminado hacia el sur entre las tumbas se llega a la construcción más importante de este cementerio de Kokand: Dakhma-i-Shokhon, la tumba de los reyes. En ella reposan los restos de Umar Khan y su familia. Es imposible no fijarse en su portal de madera. El texto que aparece tallado en él es una poesía de Nadira, esposa de Umar.

Precisamente la tumba de Nadira es otro de los lugares que ver en el cementerio. Enterrada originalmente detrás del mausoleo de su suegra, los soviéticos hicieron de ella el modelo de mujer uzbeka y trasladaron sus restos a un lugar destacado con una lápida blanca. Está muy cerca de la puerta principal del cementerio.

Al cruzar esa puerta es imposible no fijarse en la mujeres que dan masajes a aquellos que se los solicitan. Les pegan tal paliza que no sabes si le están curando o espantando a algún demonio que puedan tener dentro. A daros el masaje no os animo, pero si a mirar al menos unos minutos.
Mezquita Jami, otro imprescindible que ver en Kokand
Otro de los edificios que merecen una visita en Kokand es la antigua Mezquita Jami, la mezquita de los viernes, construida en 1812. Ha dejado de tener su uso religioso para convertirse en museo. La entrada se adquiere en una caseta en el exterior del recinto.
El antiguo minarete de 22 metros de altura ocupa el centro de una zona ajardinada rodeada por un pórtico de 100 metros sustentado por 98 estilizadas columnas. Lo más destacado de ese aivan es sin duda la colorida cubierta.

La mezquita recupero su uso religioso tras la independencia para años más tarde ser cerrada de nuevo. Las antiguas salas de la mezquita alojan ahora un pequeño museo de artes aplicadas, talleres de artesanía de la región y una colección de bordados tradicionales.

Medraza Sokhibzoda Khazrat
Esta madraza tuvo gran importancia en Kokand en el siglo XIX. Fueron varios los poetas que se alojaron en ella en esos años. Construida en ladrillo y con las habitaciones cubiertas de yeso, la madraza está formada por tres patios. Cada uno de ellos en su momento dedicado a un nivele educativo: primario, secundario y superior. En el complejo hay un pequeño minarete con la parte superior cubierto de azulejos al que se puede subir si se encuentra la puerta abierta.

Margilon, la ciudad de la seda
Esta ciudad no es realmente un lugar que ver en Kokand. Pero si una parada interesante si estáis visitando el Valle de Ferganá pues el lugar perfecto para acercarse a legendario proceso de la fabricación de la seda en el corazón de Asia Central.

La distancia entre ambas ciudades es de 77 kilómetros y la mejor forma de ir de una a otra si no se tiene demasiado tiempo es contratar un vehículo privado para el trayecto. Se puede negociar con un taxista. Nosotros lo reservamos con nuestro hotel en la ciudad. Ellos se encargaron de contactar con un conductor para que viniera a por nosotros a la hora acordada.
Una vez en Margilon merece la pena dirigirse a la fábrica de seda Yodgorlik. Es sin duda la mayor atracción de la ciudad. Su tienda es tan atractiva por el propio edificio de arquitectura tradicional como por las telas y prendas de seda que allí se venden. Hay que sumarse a una visita guiada (en inglés) que dura alrededor de una hora. Durante el recorrido se pueden todos los procesos de fabricación de la seda. Desde los gusanos al hilado o el tinte. También se ven los telares manuales y eléctricos de los que salen los preciosos tejidos ikat tradicionales de Uzbekistán.

Otro lugar que se puede ver en Margilon es la madraza Sayid Ahmad Hoja. Hace varios lustros que dejó de ser una escuela coránica para convertirse en un centro de artesanía. En las antiguas habitaciones hay ahora bordadores, tejedores de ikat y grabadores de cobre. Es muy curioso el canal que cruza el patio de la madraza y que los artesanos utilizan a diario.

Si vais a Margilon (o Marg’ilan) un jueves o un domingo, podéis parar en el Bazar de Kumtepa. Dicen que es el bazar más interesante del país. Yo no os puedo decir nada al respecto porque pasé por allí ninguno de esos días.
Si tenéis tiempo suficiente, podéis ir en tren hasta la estación de Margilon y hacer noche en la ciudad. Podéis encontrar los hoteles más recomendados por los viajeros aquí.
Comer y dormir en Kokand
Hay viajeros que llegan por la mañana en tren para ver los lugares que ver en Kokand y dejan la ciudad rumbo a su siguiente destino. Es posible ver la ciudad en unas horas sencillamente caminando de un lugar a otro. Si queréis descansar antes de continuar viaje o bien ir hasta algún otro lugar del Valle de Ferganá, entonces os recomiendo hacer noche en la Kokand. Nosotros elegimos para nuestra estancia el Silk Road Kokand Hotel. Un elegante hotel con un precioso jardín. Las habitaciones son amplias y las camas muy cómodas. El precio incluye desayuno y el restaurante del hotel es una buena opción para comer o cenar.

Si buscáis un lugar para comer, os recomiendo Oilaviy Kafe. Está muy cerca del Palacio del Khan. Llegamos allí por casualidad y encontramos un local moderno en el que el 99% de los clientes era mujeres. La carta es amplia, con platos de comida rápida y sencilla, pero bien elaborada y con una presentación cuidada, y todo a muy buen precio.

