Qué ver en Lerma (y alrededores)

por Cristina Monsalvo
qué ver en Lerma

Hace unas semanas pudimos saldar nuestra cuenta pendiente con Lerma y pasar una fin de semana en esta localidad burgalesa. Os dio esto porque nosotros nos íbamos a ese pueblo el fin de semana de 2020 en el que nos confinaron para evitar la propagación del dichoso Covid-19. Casi año y medio más tarde hemos podido hacer esa escapada que quedó en suspenso y disfrutar de todos los lugares que ver en Lerma y en los alrededores.

Breve historia de Lerma

Fundada por los vacceos (una tribu celtibérica), su ubicación como cruce de caminos llevo a su territorio a romanos, visigodos y árabes. Más tarde se convirtió en un pueblo de trazado medieval hasta que el Duque de Lerma, en el siglo XVII, decidió que allí iba a estar la villa de recreo de Felipe III. Aquel duque era el válido de ese rey, y a fuerza de apartar de la corte a los consejeros del anterior monarca y evitar que otros nobles accedieran a Felipe, consiguió, poco a poco, hacerse con el poder (y con una buena fortuna).

Felipe III era amante de la diversión, de las fiestas, los bailes y todo lo que no tuviera que ver con las obligaciones de su cargo. Su valido, consciente de aquello, convirtió Lerma en una villa de recreo. Palacios, conventos, iglesias, cotos de caza. Todo lo que pudiera tener entretenido al rey, el duque lo llevó a tierras burgalesas. Lerma se convirtió en magnífico conjunto monumental, considerado uno de los más importantes realizado durante los reinados de los últimos Austrias. Con el tiempo, el Duque de Lerma cayó en desgracia y la corte se olvidó de la que había sido la villa de recreo del rey.

Lerma fue ocupada por las tropas francesas durante la Guerra de  Independencia, las cuales saquearon los conventos llevándose consigo obras de arte que nunca se han recuperado. Poco después, la desamortización de Mendizábal dejó a tres de los seis monasterios de la villa deshabitados.

Qué ver en Lerma

Los lugares que ver en Lerma se pueden ver perfectamente en un día. La villa se recorre a pie sin problema, comienzas a pasear y cuando te das cuenta, has llegado a su Palacio Ducal o alguno de los monasterios que se conservan en su casco histórico.

Para enumerar los lugares que ver en Lerma, vamos a partir de una de sus puertas medievales para desde allí ir recorriendo la localidad.

Arco de la Cárcel

Se trata de una de las cuatro puertas medievales con las que contaba la muralla de Lerma y la única que queda en pie. Su aspecto cambió cuando el duque mandó añadir la puerta superior de ladrillo y el arco exterior. ¿Su nombre? No hay duda al respecto: le viene de haber sido cárcel en los siglos XVII y XIX.

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Monasterio de la Madre de Dios

Este es uno de los tres monasterios para monjas que fueron mandados levantar en Lerma por el Duque. Está al otro lado de la calle ante la que se levanta el Arco de la Cárcel. Se trata de un edificio de estilo herreriano, el mismo que domina en el conjunto monumental de Lerma. Estuvo habitado por las Madres Carmelitas Descalzas hasta finales de 2016, momento en el que el convento quedó vacío.

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Lerma medieval

Nada más pasar el arco que da acceso a la villa hay una plaza en la que se conservan algunas construcciones medievales. Casas con entramado de madera que recuerdan a las que se pueden ver en otros pueblos cercanos a Lerma, como pueden ser Covarrubias o Puentedura. La parroquia de San Juan se puede ver desde esa plaza, aunque hoy está desacralizada y hace las funciones de teatro.

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Calle José Zorrilla

¿Sabías que Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio, vivió en Lerma? Su padre fue gobernador de Burgos, motivo por lo que el poeta residió en la ciudad ducal durante su juventud. En la calle que lleva su nombre se puede ver la que fue su casa, la cual es sencillo localizar por la placa en su fachada que recuerda que en ella vivió José Zorrilla y por los dos muros a ambos lacos del edificio decorados con textos del escritor.

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Colegiata de San Pedro, un imprescindible que ver en Lerma

Al final de la anterior calle de la que os he hablado se encuentra el edificio religioso más importante que ver en Lerma. Su colegiata. Actualmente solamente se puede acceder a su interior con las visitas guiadas que organizan en la Oficina de Turismo de la localidad o bien en horario de misas.

El exterior es muy sobrio, casi parece una fortaleza, y en él destaca la portada lateral con el escudo de los Sandoval y los Rojas. Una vez que se cruza la puerta de pino con clavos de bronce, original de 1616, la historia cambia. El interior es elegante y clásico. En su estructura destacan las bóvedas góticas que ofrecen una acústica envidiable. Hay que recordar que Lerma fue construida para el disfrute del rey y la corte. Y en un tiempo en el que las opciones de diversión no eran muchas, ir a la iglesia y escuchar música durante la misa era toda una fiesta.

Precisamente, algo que llama la atención dentro de la colegiata es que cuenta con dos órganos. Algo nada habitual por aquel entonces. Uno de ellos es «hembra», el otro, «macho». Y no penséis que es por los tubos que uno tiene más largos que otro. No. Es por los colores, en el femenino alegres, en el masculino, mucho más apagados.

Durante la visita guiada nos pidieron que prestáramos atención al cristo del retablo mayor. Es una figura mexicana hecha de caña de maíz y papel, algo que le hace muy ligero. Y junto al altar, la estatua orante en bronce dorado del Arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval. Desde el manto al rostro del Arzobispo, pliegues y arrugas dotan de gran realismo a esta obra pensada para formar parte del mausoleo familiar que pretendía emular al de Felipe II y Carlos V en El Escorial, uno de esos pueblos bonitos cerca de Madrid.

Durante el recorrido por el interior de la Colegiata pasamos también por la sacristía. Allí vimos una mesa de origen italiano, un regalo que hicieron al Duque de Lerma y que se salvó del expolio de los franceses gracias a que la gente de la villa la escondió en los campos que la rodean.

Plaza de San Pedro

Es la plaza en la que está la colegiata. Un zona ajardinada y con bancos, perfecta para hacer un descanso en el recorrido por los lugares que ver en Lerma. En esa plaza se puede ver una escultura de Zorrilla, otro de los tributos que Lerma rinde al célebre poeta.

Esta plaza es también el lugar perfecto para hacer fotos al atardecer de la colegiata, cuando el templo se tiñe de dorado mientras el sol cae por el horizonte.

Mirador de los Arcos

Si se abandona la anterior plaza rodeando la colegiata por la derecha, se pasa por debajo de uno de los tramos de pasadizo (del que os hablaré más adelante) que unía el Palacio Ducal con la colegiata. Un poco más allá, tras pasar un arco, se llega al camino empedrado y ascendente que sube hasta el Mirador de los Arcos. Este mirador ofrece bonitas vistas del valle del río Arlanza y sus arcos sujetan también ese pasadizo que antes os he mencionado.

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Plaza de Santa Clara

Desde el mirador se accede a esta plaza en cuyos jardines está la tumba del Cura Merino, héroe de la Guerra de Independencia. Falleció en tierras francesas y sus restos se trasladaron a Lerma en 1968.

En esta plaza está también el Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o de Santa Clara. Fue fundado por el hijo del Duque de Lerma y se convirtió en noticia hace unos años. La razón es que desde que su actual abadesa, sor Verónica, está al frente de la comunidad, las vocaciones parecen haberse multiplicado llenándose el monasterio de jóvenes procedentes de familias con alto poder adquisitivo y formación universitaria. Ahora forman la congregación Iesu communio, aceptada por la santa sede, y visten hábitos vaqueros.

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Al otro lado de la plaza está el Monasterio de Santa Teresa. Los frailes carmelitas lo abandonaron con la desamortización.  Actualmente, la iglesia es parroquia (abierta en horario de misas), mientras que el claustro y la dependencias monacales acogen los Juzgados, la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de la Villa.

Pasadizos de Lerma

Cuando leí que uno de los lugares que ver en Lerma eran sus pasadizos, inmediatamente imaginé túneles bajo tierra, húmedos y estrechos. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Aquellos pasadizos eran amplios y recorrían la villa sin estar enterrados en ningún momento.

Estos pasadizos se construyeron uniendo el Palacio Ducal con los diferentes monasterios y sus iglesias. De ese modo, cuando el rey o el duque iban a misa no tenían que pisar la calle con todo el protocolo que aquello suponía. Porque ellos no podían «salir a dar un paseo». La corte se movía con ellos y el desplazamiento más sencillo, si se hacía por la calle, suponía movilizar a decenas de personas.

Actualmente se puede visitar solamente un tramo de esos pasadizos por los que Felipe III y el Duque de Lerma podían campar a sus anchas sin ser vistos. En ese tramo se puede ver una instalación audiovisual que se completa con la información al Centro de Interpretación de la Villa. Es el lugar perfecto para conocer un poco más cómo fue Lerma en su momento de esplendor y descubrir al duque del que una coplilla decía: «para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado».

El acceso al pasadizo se realiza desde la Oficina de Turismo, el mismo lugar en el que podéis sumaros a las visitas guiadas (6 €) por los lugares que ver en Lerma.

Plaza Mayor

Con sus casi 7.000 m2, la Plaza Mayor de Lerma es una de las mayores de España. El edificio más destacado de este espacio público es sin duda el Palacio Ducal. A la izquierda de su fachada estaba el pasadizo que llegaba hasta la colegiata, hoy convertido en parte de las viviendas que ocupan la parte norte de la plaza. Al oeste y al sur también hay casas, aquellas que pertenecieron a los nobles amigos del Duque de Lerma.

Está plaza fue utilizada como escenario de fiestas y espectáculos de diversa índole. Allí se celebraron juegos, se lidiaron toros y se representaron obras de teatro. Hoy en día la plaza se ha convertido en aparcamiento (algo que sin duda le quita encanto, pues no permite disfrutar de un panorámica completa del espacio ni apreciar los soportales que hay bajo las casas), mercado y espacio principal en el que se celebra cada primer fin de semana de agosto la Fiesta Barroca, un espectáculo que ver en Lerma y que recrea los festejos que tenían lugar en el Siglo de Oro.

Palacio Ducal

De estilo herreriano, el palacio de Lerma data del siglo XVII. Fue mandado construir por el Duque en el lugar que antaño ocupó un castillo medieval. Se convirtió en hogar del valido de Felipe III y palacio en el que se alojaba el rey cuando iba a la localidad burgalesa.

El palacio fue utilizado como cuartel general durante la invasión francesa, momento en el que perdió los cuatro chapiteles que coronaban las torres de sus esquinas. Fue restaurado hace unos años, pasando a formar parte de la red de Paradores de España. Nosotros entramos para ver el interior del edificio, pero solamente a las zonas abiertas a los que no están alojados. Pudimos disfrutar del fabuloso patio central rodeado de galerías en dos niveles.

En cuanto al exterior del palacio, ha recuperado sus chapiteles, las buhardillas y las cubiertas de pizarra, así como sus 210 balcones y 135 ventanas. Un verdadero capricho digno de un rey que fue la morada de un duque que supo manejar al monarca a su antojo.

Monasterio de San Blas

Este monasterio, a pocos metros del Palacio Ducal, está habitado por monjas dominicas desde su construcción en el siglo XVII. Estuvo unido al palacio por un pasadizo elevado que desapareció en el siglo XIX. Al ser un monasterio de clausura, solamente la iglesia está abierta a las visitas. A los dos claustros y el resto de dependencias conventuales solamente tienen acceso las monjas.

Monasterio de Santo Domingo

Si las monjas dominicas ocuparon el monasterio de San Blas, los monjes de esa misma orden estuvieron en el de Santo Domingo. Al contrario que ellas, los dominicos ya no están pues la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica de 1835 cerraba los conventos en los que vivieran menos de doce religiosos. Entonces el lugar se convirtió en escuela, más tarde fue granero y años después, cuartel de la Guardia Civil. Actualmente el monasterio acoge diversas instituciones y hace la veces de sala de exposiciones temporales, algo que permite acceder al interior de este edificio.

Ermita del Humilladero

Por si no fueran suficientes los monasterios e iglesias que había mandado levantar, el Duque de Lerma ordenó la construcción de cinco ermitas que se sumaron a las dos que ya había en la villa y que mandó restaurar. Todas ellas formaban parte de un extenso y elegante parque que se creo entre Lerma y el rio Arlanza. De esas ermitas y de aquel parque solamente queda la del Humilladero.

Como curiosidad, contar que en 1609, el Papa Paulo V concedió a los que orasen en estas siete ermitas las mismas indulgencias que a aquellos que los hacían en las siete iglesias de Roma. Así el duque y sus invitados podían expiar sus pecados sin tener que viajar lejos de casa.

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Calle de las Bodegas

Si vais caminando hacia la ermita, a vuestra derecha encontraréis la Calle de las Bodegas. Allí encontraréis la puerta de varias de las típicas bodegas particulares de la zona, así como una singular vista con la colegiata en lo alto. Muy cerca hay otra calle desde la que se consigue una panorámica completa de Lerma. El mejor momento para disfrutar de ella es al caer la tarde.

Qué ver en los alrededores de Lerma

Si bien la villa de Lerma se puede ver en un día, merece la pena pasar un fin de semana en la localidad. Así se puede dedicar otro día a ver esos lugares cercanos haciendo una (casi siempre) sencilla ruta circular en coche. Partimos tomando la BU-900 y regresamos por la BU-904.

Nosotros partimos de Lerma y visitamos los lugares de los que os voy a hablar. Algo se quedó en pendientes, pero desde luego, todo lo que vimos nos encantó.

Castrillo Solanara

Nuestra primera parada la hicimos en este pequeño pueblo dominado por su iglesia de origen románico. Subimos hasta ella en coche, y aunque no pudimos entrar, si disfrutamos del paisaje que rodea el pueblo y del exterior del templo, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento junto al conjunto de bodegas y casas de El Castro, el alto sobre la que está la iglesia.

Ermita de Santa Cecilia

La siguiente parada en nuestro ruta por los lugares que ver en los alrededores de Lerma fue en la ermita de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Para encontrarla hay que desviarse hacia Santibáñez del Val, a la derecha de la BU-901 (enlaza en un cruce con la BU-900 por la que nosotros circulábamos), y desde ahí seguir el camino que indica Ermita Mozárabe. Construida sobre una roca elevada, junto al río Mataviejas, este pequeño templo es una de las 21 ermitas mozárabes que se conservan en la Península Ibérica.

Monasterio de Santo Domingo de Silos

Creo que este monasterio es uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez. Estando en Lerma es una visita obligada. El monasterio está en la localidad de Silos, un bonito pueblo con muralla y algunas casonas de la antigua nobleza. Merece dar una vuelta por el pueblo antes o después de entrar al monasterio, un lugar que sigue en activo y en el que solamente se pueden visitar uno de sus claustros, una verdadera joya del románico a nivel mundial, y algunas salas habilitadas como museo. También la iglesia está abierta, y en ella, a determinadas horas, se pueden escuchar los cantos gregorianos de los monjes.

Desfiladero de La Yecla

Para llegar a este lugar tuvimos que retroceder unos metros sobre nuestros pasos para en la rotonda de entrada a Silos coger la BU-910 hacia la izquierda. No tardamos mucho en empezar a ver buitres sobrevolando las altas rocas que forman el desfiladero y el paisaje circundante.

Hay que continuar hasta un bar que hay a la izquierda de la carretera, y dejar allí, en la zona de aparcamiento, el coche. Luego caminar junto a la carretera hacia las rocas hasta encontrar una bajada a la derecha. Allí empieza el desfiladero sobre el Arroyo del Cauce. El acceso y el camino es sencillo, pero mucho más corto de lo que habíamos imaginado. De lo que vimos ese día fue lo que menos nos gustó.

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Cementerio Sad Hill

Regresamos hacia Silos y siguiendo las instrucciones de Google Maps, nos dirigimos a la Carretera a Contreras. No es una carretera, de momento es solamente un camino de tierra. Cuando nosotros fuimos todo era polvo, puede que si llueve se convierta en un barrizal por el que se complicado circular, pero no os puedo decir. Ese camino nos ofreció maravillosas vistas del paisaje burgalés, con subidas y bajadas entre bosques de sabinas. En algún punto se ve una cartel con la foto de Clint Eastwood. Y es que fue en el cementerio de Sad Hill donde se rodó la escena final de una western clásico: «El bueno, el feo y el malo».

Aquel cementerio quedó en el olvido, hasta que al cumplirse el 50 aniversario del estreno de la famosa película de Sergio Leone, una asociación se propuso recuperarlo y hoy es un lugar que visitan cientos de turistas cada año para contemplar esas 5.000 cruces de madera dispuestas en círculo tal y como aparecen en la película.

SAD HILL

Monasterio de San Pedro de Arlanza

En este monasterio románico semi derruido también se grabaron escenas de la película que antes os he mencionado. A consecuencia de la desamortización, este lugar quedó abandonado llegando casi a un estado de ruina. Por suerte se ha conseguido recuperar y preservar lo que quedaba en pie. Su iglesia no tiene techo, ha perdido sus columnas, y aún así, resulta muy evocadora, con sus tumbas en el suelo y la vegetación trepando por algunos de sus muros.

El complejo monástico se está recuperando cubriendo diferentes zonas y recreando lo que antaño hubo allí. De momento las obras continúan, aunque no impiden la visita a este lugar. El acceso es gratuito, una razón más para no dejar de entrar en el monasterio.

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Covarrubias

Dicen de este pueblo que ver cerca de Lerma que es uno de los más bonitos de España. Y yo creo que razón no le falta a quien opina así. Es un lugar en el que pasear sin rumbo contemplando sus casas con entramado de madera, sus soportales llenos de flores, buscando antiguos edificios de los nobles o la sombra de la muralla que rodeaba este pueblo de Burgos.

La Colegiata, el torreón de Fernán González o la antigua botica son lugares que merece la pena visitar. Sin olvidar saludar a la Princesa Kristina de Noruega que llegó a España para casarse con el Infante Felipe. Sus restos descansan en Covarrubias, y a tres kilómetros de la población se puede ver desde hace unos años una curiosa ermita de estilo nórdico. Se trata de la Capilla de San Olav, edificio levantado para cumplir la promesa de construir una iglesia dedicada a ese santo noruego que 800 años antes le hiciera el infante a Kristina.

Puentedura

Aunque no suele entrar Puentedura en la lista de lugares que ver en Burgos o en Lerma, nosotros paramos porque un familiar vive allí. Así descubrimos un tranquilo pueblo olvidado por los turistas y rodeado por el Arlanza. Un precioso puente de piedra cruza el río, y unas praderas junto al mismo convierten el Arlanza en una de esas playas de Castilla y León, pero en esta ocasión, de césped en lugar de arena.

Merece la pena dar una vuelta por el pueblo, en sus calles hay algunas casas con el entramado típico de los pueblos castellanos. También se puede ver la iglesia, con una gran pila bautismal probablemente de origen románico.

Aquí terminó nuestra ruta por los lugares que ver en los alrededores del Lerma. Salimos por la mañana a primera hora y llegamos con la caída del sol. Hubo visitas que la hicimos completamente solos, como la de Solanara. En otros lugares encontramos decenas de turistas, sobre todo en Silos. Fue un buen día, aunque para ser Burgos, mucho más caluroso de lo que esperábamos.

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Cómo llegar a Lerma

Si como nosotros tenéis la intención de recorrer los alrededores de la villa levantada según los deseos de Duque de Lerma, lo mejor es llegar a ella en coche. La distancia desde la capital es de unos 200 kilómetros (dependiendo del punto de partida) que se hacen por la A-1 en menos de dos horas.

Una vez en Lerma se puede buscar sitio para aparcar fuera de las murallas. Cerca del Arco de la Cárcel hay una zona de estacionamiento y otra más amplia algo más alejada autorizada también para autocaravanas. Dentro de las murallas se puede estacionar en la Plaza Mayor o en alguna calle detrás de la misma.  No se paga por estacionar.

Aquellos que no puedan o no quieran ir en coche, puede recurrir al transporte público. La compañía ALSA tiene varios autobuses cada día con parada en Lerma. En Madrid se pueden coger en el Intercambiador de Avenida de América y en la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid. El viaje dura 2:15 horas con alguna parada en ruta.

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