Guna Yala

Guna Yala, cuatrocientas islas en el Caribe

Al norte de Panamá, en el Mar Caribe, descubrí uno de los lugares más bellos y singulares que podáis imaginar: Guna Yala. Es un territorio habitado desde hace al menos dos siglos por los Guna. Se trata de uno de los ocho grupos indígenas panameños que han conseguido mantener su forma de vida tradicional. Parece ser que este pueblo, según la tradición, proviene de Colombia, país con el que Panamá hace frontera por el este. Se asentaron en lo que hasta hace poco se conocía como San Blas. Allí prosperaron gracias a la abundancia de marisco y pescado. Y desde entonces ahí siguen. En un paraíso tropical formado por unas 400 islas de arena blanca y verdes palmeras rodeadas de un mar de increíble color turquesa.

En Guna Yala hay 40 comunidades Guna asentadas en otras tantas islas. A ello hay que sumar las 10 comunidades que viven en tierra firme. En total son unos 50.000 los habitantes de la comarca. Basta hacer cuentas para darse cuenta de que la mayor parte de las islas o cayos de Guna Yala están deshabitados. Algunos son tan pequeños que apenas lucen sobre su arena blanca dos o tres palmeras. Otros sin embargo tiene frondosos bosques de cocoqueros.

Conocer mucho de Guna Yala es complicado. O se le dedican muchos días o uno se conforma con lo que se puede hacer en una o dos jornadas. Nosotros tan solo pasamos un día en esta comarca. Nuestro itinerario en Panamá tenía que adaptarse a la semana que íbamos a estar en el país y no quedaba más remedio que renunciar a algunas cosas. Aún así conseguimos disfrutar bastante de este increíble lugar del Caribe panameño.

Un día en Guna Yala

Del Pacífico al Caribe

Para poder aprovechar la jornada en la comarca de Guna Yala no queda más remedio que madrugar: hora de salida desde Ciudad de Panamá: 5 de la mañana. Sin desayunar y evidente cara de sueño bajamos a la recepción del hotel para subir al 4×4 que nos llevaría a nuestro destino.

La única carretera que llega a Guna Yala es la ruta Llano Cartí. Fue inaugurada en el año 2009 y  atraviesa de norte a sur el área protegida de Nusagandi. El camino no es sencillo, hay muchas curvas, baches, subidas y bajadas. Aunque hacerlo en coche particular es factible, no todas las empresas de alquiler de vehículos permiten llevar el coche hasta Guna Yala. Por ello la opción más cómoda para hacer el trayecto por carretera es contratar los servicios de alguno de los conductores que trabajan con distintas empresas y que hacen este trayecto cada día. Conocen la carretera y circular por ella quizás a más velocidad de la debida.

El viaje en 4×4 a Guna Yala no es privado, los coches aprovechan todas su plazas. Puede que te tengas la suerte de ir solo o de que el coche lleve ocupadas las ocho plazas. Nosotros compartimos coche con dos panameñas que residen en Estados Unidos y estaban en Panamá de vacaciones. Fue un viaje entretenido. Ellas se interesaban por España y nuestro jamón. Nosotros por como había cambiado su país desde que lo habían abandonado muchos años atrás.

Guna Yala

Al llegar a la comarca de Guna Yala hay que parar en un control policial. Ahí piden los pasaportes y es el lugar en el que abonar la tasa de entrada a esta parte de Panamá. Dicha tasa parece que es para el cuidado del bosque y la limpieza de las zonas visitadas por los turistas. Poco después de este control se llega a un punto desde el que las vistas del Caribe pueden ser espectaculares… o no. A nosotros nos tocó no. El cielo estaba plomizo y el mar en lugar de lucir con ese tono turquesa que imaginábamos estaba totalmente gris. Además parecía que iba a empezar a llover de un momento a otros. Sin embargo durante los últimos kilómetros del trayecto vimos como el sol se iba abriendo paso entre las nubes y al llegar al Puerto de Cartí ya podíamos ver el cielo azul.

Guna Yala

Buscando la mejor isla de Guna Yala

Aunque en muchas partes os dirán que la comarca de Guna Yala tiene 365 islas esto no es cierto. Queda genial pensar “qué curioso, como los días del año”. Pero en realidad hay algo más de 400 islas en esta parte del Caribe panameño. Imaginad lo complicado que es elegir cual de ellas visitar sobre todo cuando uno va como solemos ir la mayoría de los viajeros: con el tiempo justo.

Es en el Puerto de Cartí donde se embarca para desplazarse a las islas del territorio de los Guna. Hay cuatro embarcaderos distintos y la posibilidad de desplazarse hasta cuatro zonas distintas. La distancia varía y por lo tanto también el tiempo necesario para llegar a cada uno de esos lugares. Teniendo solamente un día para estar en Guna Yala no queda mucho más remedio que conformarse con conocer las islas y el paisaje de las zonas más cercanas a tierra firme.

  • El Porvenir. Es una de las áreas más cercanas al Puerto de Cartí. En la isla que da nombre a la zona hay aeropuerto.
  • Cayos Limones. Nosotros fuimos a esta zona. La distancia desde tierra firme es de 10 kilómetros, igual que El Porvenir. El tiempo aproximado del viaje es de unos 30 minutos a la más cercana de las islas del cayo. Nosotros estuvimos en Perro Grande (Assudup Dummad) y en Isla Icaco (Wichudup).
  • Cayos Holandeses. Para ir a esta zona de Guna Yala hay que tener más tiempo pues solo el viaje en barca es de unas dos horas. Lo bueno es que hay muchos menos turistas debido a la distancia. Eso convierte a las islas de este área en rincones aún más paradisiacos.
  • Cayos Los Grullos. A unos 18 kilómetros del Puerto de Cartí estos cayos también suelen ser más tranquilos que los más cercanos a tierra firme.

Nosotros hicimos un recorrido de los habituales que ofrecen las barcas: tres islas en una jornada. Las opciones son muchas, puede que otras islas sean más bonitas que las que nosotros visitamos. En primer lugar paramos y tras dejas atrás preciosas islas llegamos a Cayos Limones y desembarcamos en Perro Grande. Un isla mucho más pequeña de lo que su nombre puede indicar. Palmeras y arena blanca es el paisaje del lugar. Allí hay una casa habitada por una familia guna que se encarga de mantener el orden la isla, de la limpieza y de cobrar a quien quiera acampar allí. Además montan una pequeña exposición de molas que están a al venta y ofrecen bebidas frescas o algo sencillo para comer.

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Lo malo del día de nuestra visita a Guna Yala es que era fin de semana. Cuando llegamos a Perro Grande encontramos que la mayor parte de la sombra de las palmeras estaba ocupada por un gran grupo de gente que estaban acampados celebrando un cumpleaños. Ya solo ese grupo era suficiente para que la isla no fuera ese lugar tranquilo que yo había soñado. Pero según fue pasando el tiempo fueron llegando más barcas, y con ellas más turistas.

Algunos traían música, otros niños que corrían y gritaban, algunos solo querían hacer fotos aunque ello supusiera tener que apartarte de su camino… En ese momento ya solo pensaba en salir rumbo a la otra isla, pero el barquero que tenía que llevarnos había desaparecido y llegó una hora más tarde de lo esperado para irnos a conocer otro isla.

Guna Yala

Es imposible decir cual es la isla más bonita de Guna Yala sin conocerlas todas. De las dos que nosotros visitamos sin duda hubiera preferido pasar más tiempo en Isla Icaco. Es una isla más grande Perro Grande por lo que se puede caminar unos metros y estar completamente solo frente a ese maravilloso mar. Es un lugar perfecto para pasar el día tumbado bajo una palmera teniendo como una preocupación si pasas más o menos tiempo metido en el mar. En esta isla además hay un sencillo restaurante donde comer pescado fresco, marisco, fruta fresca o tomar algún refresco. Disfrutamos todo lo que pudimos del mar. El agua estaba a una temperatura y la vista de la isla era tan bonita desde el mar que no apetecía salir de nuevo a la arena.

Guna Yala Fotos de Panamá

Pero no quedó más remedio que hacerlo cuando vinieron a decirnos que teníamos que irnos. Los otros pasajeros de la lancha querían hacer una parada en una de las piscinas naturales de Guna Yala. A mi no me llamaba lo más mínimo la atención. Pero cuando en la barca pueden ir hasta 15 personas al final hay que cumplir el plan de viaje. Y hacer lo que la mayoría quiere. De modo que nos fuimos hacia la piscina natural. No es otra cosa que un banco de arena en mitad del mar alejado de todas las islas.

Algunos de los que íbamos en la barca se tiraron para nadar y ver las estrellas de mar. Nosotros ya no teníamos ganas de más agua. Lo que de verdad queríamos ya que nos habíamos ido de Isla Icaco era visitar la tercera de las islas incluidas en la excursión de un día: una de las comunidades Guna que habitan las islas del sector de Cartí.

Guna Yala

Sin embargo no pudo ser. Pregunté y todo lo que dijeron es que iba a llover y había que regresar al Puerto de Cartí. Con lluvia o sin ella hay que estar allí siempre a las 16:30, y fue cerca de esa hora cuando nosotros llegamos al embarcadero. Creo que lo que realmente pasó fue que esa hora que el barquero anduvo perdido vete a saber donde era la hora que hubiéramos necesitado para poder hacer las cuatro paradas prometidas. Yo me fui muy disgustada por no poder hacer la visita.

Fuera más o menos fea la isla de la comunidad era poder visitarla lo que me había hecho querer ir a Guna Yala.  No puedo negar que esta comarca me pareció uno de los lugares más bellos de Panamá. Pero para ver playas y bañarme podría haberlo hecho en otro sitio como Bocas del Toro sin tener que darme la paliza de ese día de viaje.

La cosa ya o tenía remedio. Me tuve que conformar con charlar con algunas mujeres en el Puerto de Cartí y hacer algunas fotografías a sus singulares vestimentas. Comenzaba a llover cómo habían pronosticado justo cuando volvíamos al 4×4 para regresar a Ciudad de Panamá. Había sido un día intenso, el primero de nuestro viaje por tierras panameñas.

Guna Yala

Quiénes son los Guna

A día de hoy en Panamá viven 8 grupos diferentes de indígenas. Los guna son uno de ellos y aunque se le puede ver viviendo y trabajando en Ciudad de Panamá es en Guna Yala donde uno puede acercarse a su forma de vida. Aunque nosotros no pudimos visitar una de las comunidades en las que viven si que les vimos trabajar en el Puerto de Cartí y en las islas. Averiguamos algunas cosas sobre ellos y aquí os las cuento como pequeño apunte para conocer más de Guna Yala y los guna si visitáis esta comarca panameña.

Guna Yala

  • Actualmente los guna son unos 50.000 y viven en varias comunidades. En las islas de Guna Yala hay aproximadamente 40 de esas comunidades. En tierra firme cuentan con unos 10 asentamientos en distintos puntos de la comarca.
  • Se cree que los guna provienen de Colombia. Huyeron de allí en el siglo XVI tras encuentros poco afortunados con tribus armadas.
  • Las mujeres son quienes tienen la autoridad en las familias. Aunque actualmente las nuevas parejas viven en su propia casa, tradicionalmente al contraer matrimonio era el hombre el que abandonaba a su familia para vivir con la de su mujer.
  • En la cultura guna la fiesta más importante es la que se celebra cuando una niña alcanza la pubertad. Toda la comunidad lo celebra. A partir de ese momento a la joven se la cortara la melena para llevar el pelo corto el resto de su vida.
  • Cada comunidad guna tiene al menos tres jefes reconocidos por el gobierno panameño. Cada noche se reúnen con el resto de hombre en el Ibeorkun, la casa de la asamblea. Alli comentan los acontecimientos de la jornada y toman decisiones que atañen a la comunidad.
  • Los guna creen en Dios, la naturaleza y el cosmos. Para ellos todo está predestinado por Dios y la Gran Madre.
  • Aunque en la comunidades más grandes hay centros de salud, en ninguna de ellas faltan curanderos y chamanes que practican la medicina tradicional. El gobierno de Panamá apoya este tipo de prácticas por su valor cultural y la efectividad de la medicina natural.
  • Las mujeres guna mantienen su vestimenta tradicional. Sus faldas son una especie de pareo decorado con motivos de la naturaleza. Envuelven la cintura con telas de vivos colores bajo las cuales llevan una blusa. También tapan la cabeza con un pañuelo siendo lo más llamativo y singular esas tiras de cuentas que se ponen en piernas y brazos. Tienen que cambiarlas con cierta frecuencia pues de dan de si y deja de apreciarse el diseño con el que lo hicieron. Los hombres sin embargo han abandonado la ropa de sus antepasados y visten al modo occidental.
  • Su economía tiene como base la producción de cocos. El precio se fija para todo Guna Yala y así evitar guerras de precios. Los cocos se venden o canjean a Colombia a cambio de ropa, café y otras mercancías.
  • La ley de los guna prohíbe que los extranjeros tenga propiedades en Guna Yala. Por ello todos los alojamientos y restaurantes de la comarca están gestionados por los propios guna. También se les puede ver trabajando en el Puerto de Cartí. Controlan el acceso a las lanchas o en la oficina de venta de billetes para viajar a las islas.

Guna Yala

Información práctica para viajar a Guna Yala

Voy a resumir aquí los datos para organizar la visita a la comarca de Guna Yala y cuanto cuesta viajar a este lugar al norte de Panamá.

  • Viaje desde Ciudad de Panamá a Guna Yala en 4×4. Se sale a las 5 de la mañana y el precio por persona (i/v) es de 50$.
  • Se para a desayunar en el camino antes de entrar en el área de Nusagandi. No hay que esperar tostadas o bollería. En Panamá se desayuna pollo frito y tortillas de maíz. Ambas cosas más un café o té, 2 $.
  • Tasa de acceso a Guna Yala: 20 $ extranjeros, 5 $ nacionales.
  • Tasa portuaria en Cartí: 2 $.
  • Viaje en barca a las islas de Guna Yala: entre 20 y 50 $. Depende del número de islas a visitar y la distancia.
  • No en todas las islas se puede acampar. Si se tiene intención de hacerlo hay que preguntar para dirigirse a las islas con esa opción. Con tu propia tienda cuesta acampar 8 $ por persona y día.
  • Si prefieres alojarte en cabañas también son varias las islas que ofrecen esa opción. En el precio incluyen las tres comidas diarias.
  • Puedes llevar tu comida. Si necesitas cocinar algo los guna de la isla lo harán por ti cobrando algunos dólares por ello.
  • El turismo es una fuente de ingresos que mejora su forma de vida. No te extrañes por tanto si las mujeres guna te piden dinero a cambio de esas fotos que estás deseando hacer.
  • Un pequeño consejo: si puedes elegir día para viajar a Guna Yala, evita el fin de semana.

 

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Comentarios (10)

  1. Que buenos recuerdos. Pena que te quedara esta sensación agridulce. Creo que llegamos a comentar, antes del viaje, que un día era muy justo. Pero bueno, al menos pudiste disfrutar de las islitas y hablar con algunas kuna en el puerto. Aunque no es lo mismo, está claro.

  2. Bueno, a pesar de los percances visitar esas islas de película seguro que mereció la pena 😉
    Vuelvo y ya me descubres sitios maravillosos que no hacen sino aumentar mi lista viajera, reconozco que no sabía nada de los Guna. Los colores y motivos de las telas y adornos me encantan, ¡apuntado no ir en fin de semana!
    ¡Un abrazo grande grande!

    1. Me encanta tenerte otra vez modo off. Y me alegra que hayas leído este post porque te imagino perfectamente disfrutando de Guna Yala. Un abrazo.

  3. Desde que hicimos una excursión en Nueva York en el 2004 y no nos dejaban ir a nuestro ritmo, siempre intentamos huir de ellas. Pues de vez en cuando nos confiamos y nos acaba pasando como a vosotros en este artículo. Nos quedamos con el regusto amargo de no haber podido disfrutar de lo que queríamos o como nos hubiese gustado. Como bien dices en un comentario anterior, es un detalle y esos detalles son los que te hacen recordar mejor el viaje.

    Saludos Viajeros

    1. Lo bueno es que al final te acuerdas de lo bueno, y por fortuna aquella playa con su arena que parecía harina será lo que recuerde siempre 🙂
      Un abrazo

  4. Que fotazos Cris! Entran ganas de salir corriendo hacia el paraíso. He estado babeando durante toda la lectura, tanto por la aventura que cuentas, como por las imágenes.
    Que no pudieras hacer lo que planificaste quiere decir que tienes que volver! Magnífica la aportación que haces del pueblo guna, el contacto con la gente local, conocerlos y saber quienes son, es la parte que más nos gusta del viaje, aunque solo tuviste un rato, al menos pudiste saber de su existencia.

    un abrazo viajera!
    Eva y Carmelo

    1. Volvería sin dudar… pero la verdad es que aún me queda tanto mundo por descubrir que parece complicado regresar a algunos lugares.
      Un abrazo

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