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Diarios de viajeLituania

Vilnius. Día 1: la ciudad desde las Tres Cruces

por Cristina 21/02/2016
Vilnius

Domingo 6 de Diciembre – Vilnius

Cuatro horas duró nuestro vuelo entre Madrid y Vilnius. Volamos con Ryanair y no hubo ni retrasos ni ningún problema durante el vuelo, de modo que aterrizamos a la hora esperada (12:15 del mediodía) en la capital lituana.

Abandonamos el avión y cruzamos caminando un pequeño tramo de pista para entrar en el aeropuerto, pequeño pero sin duda uno de los más bonitos que he visto, pues su zona de llegadas parece un verdadero palacio con columnas, paredes de color pastel y bonitas lámparas. Incluso su puerta luce como un verdadero templo griego con su fachada decorada con esculturas. En fin, que parece que no pueda haber mejor modo de entrar en un país desconocido.

Vilnius AeropuertoHabíamos acordado con el hotel que nos mandaba un taxi que nos llevaría de “puerta a puerta” por diez euros, algo que nos pareció barato y cómodo, aunque más tarde nos dimos cuenta de que era algo caro… pero eso forma parte de otro capítulo.
Nuestro hotel estaba muy ubicado, a escasos metros de la Puerta del Alba, principal entrada al casco antiguo de la ciudad. El Moon Garden es un hotel boutique con un puñado de habitaciones de diferentes tamaños, pero todas amplias, con baño privado y alguna incluso con una pequeña cocina. La recepción del hotel ya estaba decorada para la inminente Navidad, y todo resultaba acogedor… excepto el recepcionista que creo que era el hombre más serio y frío con el que me he cruzado. Nos entregó la llave de la habitación, nos indicó los horarios y el lugar del desayuno y nos comentó que había que pagar por adelantado. A mi me daba igual, total, de un modo u otro tengo que pagar, pero sigo sin entender que algunos alojamientos procedan de este modo… parece que creen que te vas a marchar sin pagar.
Una vez acomodados en la que sería nuestra habitación durante las siguientes tres noches nos abrigamos bien (muy bien) y salimos a descubrir la ciudad que puede presumir de tener el mayor casco histórico barroco de Europa del Este. Ahí es nada…
Accedimos a la ciudad por la Puerta del Alba sobre la que se encuentra la Capilla de María Bendecida, uno de los lugares de peregrinación más importantes del Este de Europa y en la cual se venera por ortodoxos y católicos una pintura a la que se atribuyen milagros.

[unitegallery PuertaAlba]

Sabíamos que no teníamos muchas horas de sol por delante, que la luz duraría hasta poco más de las cuatro de la tarde, de modo que al abandonar la capilla sobre la Puerta del Alba dirigimos nuestro pasos hacia la Plaza de la Catedral, pues nuestra intención era llegar a la Colina de las Tres Cruces para ver el atardecer. Enseguida nos encontramos ante la entrada a la Iglesia ortodoxa del Espíritu Santo, y nos pillaba tan a mano que hicimos un nuevo alto en el camino. Sus cúpulas rosas la identifican sin problema y una vez en el interior los iconos, las lámparas de las velas o los trajes de los sacerdotes nos recordaron a esas iglesias que habíamos visitado en Rusia. Lo más llamativo de este templo para nosotros fue la urna dentro de la cual reposan los restos de tres santos (Antonio, Iván y Eustaquio), lo cuales están cubiertos desde la cabeza a los tobillos, de modo que sus pequeños pies se ven enfundados en unas delicadas zapatillas. No dejan hacer fotos, y si alguien toca el cristal que les cubre enseguida aparece alguien para quitar cualquier huella que haya podido quedar marcada.

Vilnius, Iglesia ortodoxa del Espíritu Santo Avanzamos por Ausros Vartu, Didzioji y PIlies gatve, las tres calles que cruzan el casco histórico de Vilnius y unen la Puerta del Alba con la Plaza de la Catedral. Por el camino dejamos atrás sin apenas prestarles atención a las Puertas Basilianas, la Iglesia de San Casimiro o la Plaza de la Catedral. Y es que aunque yo quería pararme en cada lugar sabíamos que había que entretenerse lo menos posible si no queríamos que se hiciera de noche antes de llegar a la colina.

Alcanzamos la inmensa plaza de la Catedral de Vilnius, un espacio inmenso en los que se encuentran el Palacio Real, la colina Gediminas y por supuesto, la iglesia que la nombre. Aunque había leído mucho sobre las calles de la ciudad y los lugares que iba a encontrar, tengo que decir que a cada paso Vilnius me sorprendía una y otra vez, todo era más hermoso y armónico de lo que esperaba, quizás la luz dorada del atardecer me estaba ofreciendo una imagen demasiado perfecta de la ciudad… pero mira, esa suerte que tuvimos la capital lituana y yo, porque creo que para mi fue un flechazo a primera vista.
Cómo el tiempo apremiaba y sabíamos que teníamos días por delante para volver a la imponte plaza, continuamos nuestro camino pasando por delante del árbol de Navidad de la plaza, del Museo Nacional de Lituania y de la estatua de Mindaugas, el primer y único rey que ha conocido el país.

[unitegallery Cascohistorico]

Cuando llegamos junto al río Neris giramos a la derecha y continuamos avanzando por Arsenalo gatve mientras sentíamos el débil sol a nuestra espalda. Pasamos junto a la entrada al funicular que sube a la Colina Gediminas y también junto a uno de los caminos que el plano que llevábamos parecía indicar que nos llevaría a las Tres Cruces, pero por la hora calculamos que aún nos daba tiempo a visitar un par de lugares que nos iban a pillar lejos el resto de días, de modo que continuamos el paseo hasta el final de la calle, lugar en el que nos encontramos frente a la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Se trata de una de las joyas del barroco de Vilnius, y aunque el exterior es sencillo, su interior es un despliegue de esculturas que adornan cada rincón de paredes y techo del templo.

Vilnius, Iglesia de San Pedro y San PabloAl abandonar la iglesia de nuevo comprobamos la hora y calculamos. Sí, nos daba tiempo a buscar el antiguo cementerio judío antes de emprender la subida a la colina que era nuestro destino final en ese paseo. Caminamos unos metros por Olandugatve,  nuestro plano de Vilnius indicaba unos metros más allá el enclave de lo que fue el enclave judío de la Jerusalén del norte. Apenas queda nada que no sean los restos de alguna lápida, y es que los soviéticos destruyeron el lugar en la década de 1950 para construir un estadio, y las lápidas se reutilizaron como peldaños en la escalera que asciende por el monte Tauro hasta el palacio del Sindicato. En 1991, la comunidad judía pudo recuperar algunos de esos símbolos profanados y con ellos construyeron un monumento en el emplazamiento de su antiguo cementerio. Hicimos algunas fotos, curioseamos un poco por la colina y por fin nos fuimos a ver el atardecer a junto a las Tres Cruces.

Vilnius Cementerio judíoEn ese momento la confusión se unió a nosotros. El plano parecía indicar una cosa, pero la realidad no nos hacía creer que fuéramos por el camino correcto. Aún así y para evitar volver sobre nuestros pasos decidimos adentrarnos en Kalnu, parecía que si lo cruzábamos llegaríamos directamente a la colina que era nuestro destino. Pero los parques, ya sabéis, que si un sendero para acá, otro para allá, los árboles que parecen todos iguales, tan pronto estábamos subiendo como bajando… Había muy poca gente por allí, pero creíamos que lo mejor sería preguntar a alguien que al menos nos indicara que íbamos en buena dirección. Y por fortuna así fue, habíamos conseguido no perdernos y en pocos minutos, aún con el cielo de un azul intenso y el sol en el horizonte llegamos junto a las Tres Cruces.

[unitegallery TresCrucesVilnius]

Lo primero que sentimos al llegar a lo alto fue el viento helado en nuestras caras. Tuvimos que ponernos los gorros y abrochar los abrigos hasta el último botón, estábamos helados, pero había que aguantar unos minutos para ver el atardecer con la ciudad de Vilnius a nuestros pies, así que aprovechamos para hacer algunas fotos, pero hacía tanto viento, la manos las teníamos tan heladas, que fue una tarea complicada conseguir alguna imagen medio en condiciones, y no os cuento ya sacar la guía para leer que estas tres cruces llevan en el mismo lugar desde el s.XVll, en memoria de tres monjes que fueron crucificados en la colina. Así que en vista de lo desapacible del lugar, en cuando el sol dijo adiós comenzamos a descender hacia la ciudad. En pocos minutos estábamos de nuevo en la plaza de la Catedral disfrutando de las luces del mercado de Navidad que cada año se monta allí.
Cierto que hacía mucho frío, pero sin embargo allí no soplaba el viento, lo cual permitía manejarse mejor con cámara de fotos, guía, guantes, gorro, bufanda… Bueno, con todo eso que hay que llevar cuando se viaja en invierno a un destino como Lituania. Dimos un paseo, curioseamos en los puestos de comida y recuerdos, hicimos algunas fotos, tomamos un vino caliente (raro) y una especie de empanadilla (mala) antes de decidir que siendo ya de noche lo mejor era buscar un lugar cálido donde tomar una cerveza y hacer tiempo hasta la hora de cenar.

[unitegallery MercadoNavidad]

Nos adentramos de nuevo el casco antiguo de Vilnius y pasamos por la animada Pilies gatve, una calle por la antes o después todos los turistas pasan, ya sea por la cercanía a muchos de los lugares de interés como por las cafeterías, enotecas, tiendas de recuerdos y restaurantes que hay en ella. Al ir ya sin prisa, nos fuimos fijando en todos esos locales que a esa hora (alrededor de las seis de la tarde) estaban bastante concurridos, y es que en Lituania restaurantes y cafés tienen público todo el día, uno puede comer o cenar prácticamente a cualquier hora hasta las diez/once de la noche que es cuando casi todos echan el cierren.
Nosotros no paramos en esta calle, yo llevaba apuntada la primera cervecería que íbamos a visitar en la ciudad: Büsi Trecias. Estaba a poca distancia, pero yo cada vez estaba más helada, y eso que parecía una cebolla con la cantidad de capas que llevaba puestas. Cuando ya pensaba que me había equivocado de calle o que habían cerrado definitivamente, allí aparecía el lugar que buscábamos. Entramos y encontramos una gran sala de aspecto sencillo y rústico, con un puñado de mesas donde había desde alguna familia (con la madre tejiendo mientras se tomaba su cerveza) a grupos de amigos. Tomamos asiento y miramos la carta de cervezas. Por supuesto, había que elegir una del país ya que Lituania junto a la Rep. Checa pueden presumir de ser los países del mundo donde más cerveza se consume por habitante… Así que mala no puede ser cuando la beben tanto. Ante la amplia oferta nos dejamos aconsejar por la camarera, tan seria como la mayoría de los lituanos, y bebimos la que nos recomendó. Estaba buena, pero yo la verdad es que me hubiera tomado con más ganas un buen caldo caliente.

Se iba haciendo la hora de pensar en la cena, yo iba acusando el madrugón y puesto que poco quedaba por hacer ese día, mejor cenar y retirarnos pronto a descansar. Salimos de la cervecería para dirigirnos a Vokieciu gatve en busca de un par de restaurantes lituanos que yo tenía apuntados como recomendados, pero nuestro gozo en un pozo. Ambos habían desaparecido, así que tocaba buscar otra opción y viendo el plano y mis notas vi que estábamos cerca de Cozy, otro restaurante que hace a la vez de cafetería, bar de copas o restaurante con una cocina de inspiración asiática. Como no estaba lejos nos fuimos a buscarlo con la esperanza de que no hubiera desaparecido también. Tuvimos suerte ya que no solo sigue en su lugar, sino que también había un mesa libre donde pudimos sentarnos a probar algunos de sus deliciosos platos y beber más cerveza lituana.

Terminada la cena aún nos apetecía tomar un té y dar un paseo, el haber llenado la tripa y entrado en calor estaba claro que nos había animado, así que volvimos a Vokieciu gatve donde habíamos visto antes varias cafeterías con buen aspecto y entramos en una de ellas a pasar un ratito de charla comentando lo encantadora que no estaba pareciendo Vilnius.

[unitegallery ComerVilnius]

Sin duda ya había llegado la hora de retirarse y bien abrigados salimos de nuevo a las frías calles de Vilnius. Nos cruzamos con algún despistado, pero en general podemos decir que las calles estaban desiertas, aunque por las ventanas de cafés y cervecerías veíamos que dentro había ambiente. En pocos minutos llegamos a la arteria central del casco antiguo por la que lo único que se escuchaba eran nuestro pasos avanzando bajo la discreta decoración navideña de las farolas de esa parte de la ciudad (en otras partes no es que la decoración fuera discreta, es que era inexistente).
Pasamos de nuevo junto a las Puertas Basilianas a las que tan poco caso hicimos unas horas antes y pasamos bajo el arco de la Puerta del Alba para llegar a nuestro hotel en el que nos esperaba un cálida y cómoda habitación en la que descansar y coger fuerzas para seguir recorriendo a ciudad al día siguiente.

Vilnius, Navidad

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ComerMadrid

Makkila, tapas y raciones con estilo

por Cristina 17/02/2016
Restaurante Makkila Madrid

Cuando en Madrid hace frío la cosa no es ninguna broma, y el pasado domingo fue un día de esos desapacibles en la capital de esos en los que el cielo está cubierto, amenaza lluvia y encima sopla el aire. Estaba claro que había que buscar un lugar acogedor para comer, y estando por la zona de Salesas, Chueca y Alonso Martínez, la oferta es variada y para todos los gustos. Yo conocía Makkila de una visita anterior en la que el local me dejó algo decepcionada, pero cuando comenté esto en una red social, no tardaron en ponerse en contacto conmigo para pedir disculpas y pedirme una segunda oportunidad, argumentando un cambio tanto en la filosofía del local como en su carta.
Sin duda, ese domingo era el día perfecto para acudir a este amplio y luminoso restaurante de apariencia acogedora, ambiente relajado y una carta donde las tapas y las raciones son las protagonistas. Aunque el local estaba bastante lleno, no tardaron en atendernos y llevarnos a nuestra mesa situada al fondo de la sala. Era una mesa baja con sillón y silla, pero Makkila tiene también mesas altas y otras donde los amplios sofás invitan a sentarse relajado al caer la tarde a tomar un café o una copa con los amigos. Y es que este lugar es bastante polivalente, y lo mismo te vale para comer en pareja que para acudir a merendar con las amigas y compartir chismes mientras desde las ventanas uno mira al siempre animado exterior de esta zona de Madrid.

Makkila restaurante

Una vez acomodados comenzamos a mirar la carta, y aunque breve, todo resultaba de los más tentador. Finalmente y ayudados por uno de los camareros nos decidimos por el croquetón de camarones, la tosta de secreto con queso del casar, rollitos de verduras y chipirones encebollados con patatas. Si vuelvo seguro que repito los chipirones, que estaban deliciosos, y el croquetón, porque aunque el resto de platos  estaban bastante buenos, no llegaban a ese nivel de sabor y buena elaboración.

Makkila Madrid

Las raciones son correctas, tienen la suficiente cantidad como para quedarte con ese hueco para el postre. La carta ofrece cuatro tartas diferentes, y nos comentaron que además cada semana se ofrece una tarta especial. De modo que nosotros nos decantamos por esa de la semana, que era de remolacha (muy similar a la tarta de zanahoria) y el coulant de chocolate. Personalmente tengo que decir que la tarta me dejo ni fu ni fa, pero que con gusto me hubiera comido otro coulant.

Makkila restaurante

Así que después de esta nueva experiencia en Makkila debo decir que me atrevo a recomendarlo, tanto por lo acogedor del local, como por la atención del personal o la calidad de sus platos. Si estáis por la zona, no dudéis en pasaros por allí aunque sea solamente a tomar un café con un delicioso coulant.

MAKKILA – Calle Fernando Vl, 2
Metro Alonso Martínez
Precio para dos comensales: en torno a 45 €

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ExperienciasIndia

Ser mujer en India

por Cristina 14/02/2016
Ser mujer en India

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es ser mujer en india? Os lo voy a intentar contar…

Caminan envueltas en saris de vibrantes colores, descalzas, no puedo evitar mirarlas asombrada cuando a pesar de la suciedad que pisan consiguen ser tan elegantes que ya las quisieran para sus pasarelas muchos diseñadores de prestigio. Sonríen y miran curiosas tras el velo que cubre sus cabezas a esa mujer occidental que las apunta con la cámara; primero posan con timidez y finalmente a través de gestos ellas y yo conseguimos comunicarnos, entendernos superando la distancia cultural que nos separa. A veces miran curiosas mi ropa occidental, pero cuando me atrevo a lucir un salwar kamez me observan con aprobación y comentan entre ellas haciendo con la cabeza ese gesto tan indio que parece querer decir no pero que en realidad es un “si, esto me gusta”.
Una mujer siempre da confianza a otra mujer. Nos entendemos porque a pesar de la distancia, la cultura, la fe o la educación que nos separan, tenemos motivaciones similares y formas de ver las cosas que solamente nosotras entendemos. Tanto ellas como nosotras nos afanamos por estar guapas, adornar nuestro cuerpo y maquillar nuestro rostro. La familia es importante y cualquier sacrificio que se haga por ella parece hacerse con gusto. Nos gusta charlar entre nosotras, comentar lo que llevan las demás mujeres, ir juntas de compras, pasear y reír con las cosas más sencillas.

Mujer en IndiaLas mujeres de India son la nota de color en el desierto del Thar, las que caminan por esos caminos rodeados de arena llevando saris de colores imposibles y sobre sus cabezas grandes tinajas para el agua. Son las que venden flores frescas para las ofrendas en los templos. Las que trabajan los campos, los jardines, los mercados, en las obras… Son las que de sol a sol se afanan por llevar unas rupias a casa que sirvan para alimentar a su prole y sacar adelante su hogar.

Mujer en IndiaEllas tienen una vida mucho más complicada que la nuestra, desde antes de nacer tienen que luchar para venir a este mundo, esperar que nadie decida que una hija es una lacra y no una alegría. Hay niñas que lo tienen más fácil, pero otras desde pequeñas tendrán que trabajar como lo hacen su madres, tendrán que cargar leña sobre sus cabezas mientras sus hermanos están en la escuela o jugando al cricket, cuidarán de los más pequeños de la casa esperando el día en el que su matrimonio sea concertado y tengan que abandonar su casa, su familia y su vida para empezar una nueva historia en otro lugar donde muchas veces serán tratadas como criadas, buscando tan solo que tengan hijos varones que serán el sustento de padres, hermanos, hijos y nietos.

Mujer en IndiaLa vida para una mujer en India puede ser más sencilla en las  grandes ciudades, aunque si la pobreza las persigue pueden terminar durmiendo y criando a sus hijos en cualquier calle por la que otras mujeres con más posibilidades pasaran cada día sin tan siquiera verlas, no serán nadie y seguramente a sus hijas las espere un futuro similar.

Las ciudades pequeñas siempre son más amables, pueden no tener luz o agua corriente en las casas, pero las mujeres tendrán más opciones de conseguir un techo para cobijar a su familia, podrán trabajar en los campos, podrán lavar para otros, quizás vendan fruta en algún puesto en la calle, pero casi siempre estarán dispuestas a regalar una sonrisa porque creen tener todo lo que necesitan. Y quizás sea así, quizás eso que tienen, aunque sea poco, sea suficiente para convertirlas en esos seres que parecen flotar con su ágil caminar sobre los caminos, las carreteras o los basureros.

Mujer en IndiaLa vida de las mujeres no es sencilla en casi ningún lugar de mundo, pero para una mujer en India es sin duda algo más complicada que para el resto. La sociedad decide siempre por ellas, trabajarán para su familia, son siempre la pieza menos importante del hogar y cuando queden viudas se les impondrá vestirse de blanco para el resto de su vida, llevando una vida piadosa y célibe, siendo muchas veces expulsadas de la casa del que fue su marido si no han tenido hijos y teniendo que vivir a partir de entonces de la caridad.

En mis viajes a India he conocido a muchas mujeres y para todas tengo buenas palabras, desde aquella que me enseñó a hacer chapatis a la que me invitó a tomar té en su casa cuando aparecí con una foto suya, sin olvidar a las que me animaron a bailar con ellas en el fuerte de Jodhpur o aquella que me regaló una guirnalda de flores a cambio de una foto. Gracias a todas, por sus sonrisas, sus gestos y su ayuda. Mis mejores deseos para todas, porque al final todas somos madres, amantes, cocineras, enfermeras, limpiadoras, maestras y un poco psicólogas. Ojalá algún día se nos respete a todas como la parte fundamental que somos para que el mundo gire y siga adelante con cierto orden. Ojalá algún día pueda escribir que ser mujer en India es bueno porque finalmente tienen voz, voto y una sonrisa constante porque nadie decide ya por ellas y por como debe ser su vida.

[unitegallery sermujerenindia1]

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Asia

Retratos de Asia

por Cristina 11/02/2016
Retratos de Asia

Cuando reviso mis fotos de viajes no puedo negar que mis preferidas son las que hago a esa gente que se cruza en mi camino, como estás personas de India, Nepal, Myanmar o Japón. Todos juntos forman esta galería de retratos de Asia.

[unitegallery Rostrosdeasia]

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Castilla-León

Burgos: planes para un fin de semana

por Cristina 10/02/2016
Burgos

Ahora que por fin parece que el invierno ha llegado he recordado un fin de semana que pasamos no hace mucho en una ciudad en la que parece hacer siempre frío. Aún recuerdo la primera vez que la visité, era verano y en cuando comenzó a caer  la tarde empezó a refrescar tanto que alguien de la ciudad me dijo “señorita, es que en Burgos solamente hay dos estaciones: el invierno y la del tren”.

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BélgicaEspañaIndiaJapónMadrid

Los jardines más bonitos del mundo

por Cristina 08/02/2016
Los jardines más bonitos del mundo

Cuando estoy de viaje me encanta pasear por las ciudades que visito. En Madrid, disfruto con un buen recorrido por la calles de mi ciudad. Pero en cualquier lugar agradezco poder disfrutar de ese remanso de paz que suelen ser los parques y jardines que se encuentran en el corazón de tantas grandes ciudades a lo largo y ancho del mundo. Desde el Central Park de Nueva York a las Tullerias de París las capitales del mundo ofrecen bellos parques con flores, fuentes y bancos a los sombra de centenarios árboles. Para elegir cuales son para mi los jardines más bonitos del mundo, tuve que hacer una selección y eliminar de la lista algunos como Holland Park o Villa Borghese para quedarme con este puñado de lugares que a mi personalmente me parecen especiales.

Los jardines más bonitos del mundo

Parque del Retiro – Madrid

Viviendo en la capital española, cada vez que paseo por este parque madrileño me siento afortunada por tener tan cerca un lugar que nació como sitio de recreo para la corte de la ciudad, pero que en 1868 pasó a disposición municipal y quedó abierto en su totalidad a quien quisiera visitarlo (suerte la mía, ¿verdad?).

En cualquier época del año, el Retiro es un lugar por el que pasear sin rumbo disfrutando de su ambiente, del color de su árboles que pasan del verde primaveral a esos dorados y rojos del otoño. Aún así, si alguien busca los puntos que no hay que perderse dentro del recinto del parque, yo recomiendo la Puerta de España, por la que se accede al Paseo de las Estatuas, el Palacio de Cristal o el monumento a Alfonso XII junto al estanque del parque.

El Retiro es uno de los jardines históricos de Madrid, al igual que lo es también el precios parque del Capricho.

Parque del Retiro Madrid

Jardines del Taj Mahal – Agra

Es cierto que estando a la sombra del Taj Mahal cualquier cosa pasará desapercibida. Incluso los maravillosos jardines que le sirven de alfombra de entrada y en los que las fuentes, las flores y los cuidados parterres son el complemento perfecto al conjunto de la tumba más famosa del mundo. Con su estructura de charbagh (jardín de diseño persa), se caracteriza por estar dividido en un cuadrilátero donde todo es simétrico, aunque en el caso de este mausoleo la construcción no está en el centro del jardín como ocurre con otras tumbas persas, lo que da más protagonismo sin duda al conjunto de plantas y canales de agua entre los que se puede pasear si uno consigue apartar la vista de la mole blanca del Taj.

Taj Mahal

Jardines de la Granja – Segovia

No son los jardines de Versalles, pero tampoco les hace falta aunque muchos se empeñen en compararlos.. Los jardines de la Granja tienen una ubicación envidiable a los pies de la sierra de Guadarrama y cerca del pinar de Valsaín. Durante el paseo se suben y bajan escaleras, ya que todo el jardín está diseñado en la ladera de la montaña, y se recorren senderos que llevan bajo algunos de los 12.000 árboles que hay en el lugar, a los que hay que sumar 30 kilómetros de seto.

Todo ello entre sus 26 fuentes con más de medio centenar de estatuas que representan diferentes historias de la mitología, desde la de amor de Pomona y Vertumno representada en la fuente de la Selva a la de Neptuno como rey del mar cuya carroza es llevada y escoltada por hipocampos, tritones y delfines. Esas fuentes no funcionan todos los días, y depende del caudal de agua que haya cada año que se puedan ver en todo su esplendor en más o menos ocasiones.

Palacio de la Granja

Koraku-en – Okayama

Este precioso jardín de Japón tiene la reputación de ser uno de los tres jardines más bonitos del país. En el hay extensas praderas, estanques, casas de té, lámparas de piedra, casas de té y algunas otras construcciones de la periodo Edo. Durante la ll Guerra Mundial, esto jardines fueron bombardeados, pero a pesar de ello hoy en día se mantienen prácticamente como eran durante la época feudal.

Fue en 1884 cuando Koraku-en se abrió al publico, y desde entonces todos los que acceden a él (previo pago de entrada) podrán pasear por los caminos que lo recorren disfrutando del equilibrio que hay en todo el recinto y pasando por zonas en las que solamente hay arbustos de té, en otras bambú, en otro rincón flores de loto y así por todo el perímetro de este precioso lugar que pocos turistas visitan a su paso por tierras japonesas.

Koraku-en Okayama Japón

Petit Sablon – Bruselas

Este pequeño parque vallado se encuentra en uno de los mejores barrios de Bruselas y es uno de los lugares con más encanto de la ciudad. Aunque anteriormente fue mercado de caballos y cementerio. Los días soleados uno puede encontrar en sus bancos gente leyendo, almorzando o pintando alguno de los rincones que les rodean, generalmente alguna de las muchas esculturas que adornan el lugar. Es uno de esos lugares que hay que ver en Bruselas y para mi uno de los jardines más bonitos del mundo.

Las más singulares son las que se encuentran en la parte alta de la valla, son en total 48 y representan los antiguos gremios medievales (cerveceros, escultores, albañiles…). En el centro del jardín hay una fuente sobre la que se encuentra la escultura más destacada del lugar, la dedicada a los condes de Egmont y Homes, los cuales encabezaron una revuelta contra España en el XVI, siendo ejecutados por ello en la Grand Place y convirtiéndose desde entonces en símbolo de la resistencia flamenca.

Petit Sablon Bruselas

Ahora os invito a decirme cual es para vosotros el parque o jardín más bonito del mundo, y sobre todo a pasar por los post de mis amigos y descubrir cuales son los suyos:

*MIL VIATGES : 5 jardines y parques para pasear relajadamente

*IDA Y VUELTA : Cinco parques y jardines para evadirse del mundanal ruido

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Cristina

¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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