Fuente de La Granja

Los jardines de La Granja de San Ildelfonso

Es muy sencillo llegar a Segovia desde Madrid, por eso decidimos ir a visitar los Jardines de la Granja el primer domingo del año. Lucía y el sol, el cielo lucía de un intenso azul por lo que a pesar del frío apetecía salir de casa y pasear.
Nos levantamos y con el coche nos dirigimos hacia el puerto de Navacerrada por la carretera de la Coruña, no había mucha tráfico y el tiempo tal y como prometían los pronósticos era frío y soleado. Había coches pero no demasiados… hasta que fuimos subiendo hacia el puerto y cinco kilómetros antes de llegar a lo más alto de la montaña, el lugar donde estás las pistas de esquí, nos paramos.

Estaba claro que no habíamos sido los únicos madrileños dispuestos a disfrutar del buen tiempo invernal, y muchísima gente subía a la sierra en familia para pasar el día. Esa caravana de “domingueros” entre los que estábamos nosotros nos retraso exactamente una hora en nuestro viaje. Si lo normal es tardar una hora en llegar de nuestra casa a La Granja de San Ildenfonso, ese día tardamos dos…. En lugar de llegar a las doce a nuestro destino aparcábamos el coche a la una.

Una faena, porque nuestra intención era recorrer por completo los jardines del palacio, pero si queríamos cumplir y llegar a comer a la hora reservada no íbamos a tener más que dos horas para la visita. Así que había que espabilar….

Desde donde dejamos el coche, muy cerca de las antiguas caballerizas, caminamos hasta la Plaza de España y desde así cruzamos los jardines que preceden al palacio en los que destacan altísimos árboles de hoja perenne. No podría decir si abetos o cedros, quizás algún otro de ese mismo grupo, pero sean lo que sean fijo que llaman la atención por grande y frondosos a cualquiera que pase por allí.

Al final de esos jardines ya se puede distinguir el palacio construido en piedra de color rosa en el s.XVlll por orden del rey Felipe V. Lo que iba a ser una pequeña residencia sin lujos para descansar y cazar se fue convirtiendo con el paso de los años en el fabuloso palacio con jardines de estilo versallesco que podemos ver hoy y fue utilizado como residencia de verano por todos los sucesores de Felipe V hasta Alfonso Xlll.

Jardines de la Granja

A los jardines de las Granja se accede de forma gratuita caminando a la derecha cuando uno alcanza el palacio, y tras cruzar la verja el visitante se encuentra en unos cuidados jardines adornados con esculturas y fuentes. Durante el paseo entre fuentes con esculturas con motivos mitológicos habrá momentos en los que viajero sienta que el lugar le recuerda a los jardines del palacio de Versalles, y en otras a los del palacio Peterhof en San Petersburgo. Eso si, en la granja todo es de tamaño humano, más manejable que en otros palacios de la época construidos en Europa.

Nada más pasar la citada verja a la izquierda se puede ver el Patio de la herradura, y frente a él está el parterre de la Fama, al fondo del cual se encuentra la fuente que le da nombre. Todo estaba tan cuidado como siempre, pero el invierno proyecta sombras alargadas, priva de hojas a muchos árboles y convierte en hielo el agua de las fuentes. Y además estas no se muestran en su mejor momento pues el agua no brota de sus surtidores. Aún así, los jardines de la Granja siguen siendo un lugar muy bonito y apacible.

Continuamos rodeando el palacio y viendo algunas de las muchas esculturas blancas de ángeles y esfinges que adornan los jardines hasta llegar a las escaleras que bajan a una de las fuentes en cascada que hay en el palacio. Es la fuente de la Selva en la que se narra la historia de amor entre el dios Vertumno y la diosa Pomona.

Jardines de la Granja Fuente la Fama

En ese mismo nivel de los jardines de la Granja se cruza un puente sobre un canal para llegar a una zona de arboleda en la que se puede visitar el laberinto de palacio. Esta vez, por falta de tiempo tuvimos que prescindir de jugar en él al escondite.

Volviendo a subir la escalera llegamos de nuevo a la parte alta de los jardines de la Granja donde pasamos junto a las fuentes del Abanico, Apolo y Neptuno siendo esta última uno de los más destacados grupos escultóricos de La Granja. Todas ellas junto al estanque de la Media Luna y la fuente de Andrómeda forman el conjunto de la Carrera de caballos.

Jardines de la granja Fuente de Neptuno

Pudimos ver los dragones que sobresalen en el estanque de la Media Luna y que forma parte del canal que acaba y abandona el palacio cerca de la fuente de la Selva. También hay dragones en la fuente de Andrómeda. En ella finaliza esta linea impresionante de agua y esculturas.

Paralela a la Carrera de Caballos hay otra fuente que desciende hacia el palacio. Se trata de la Cascada nueva, y la forman las fuentes de las Tres Gracias en la parte más alta y la de Anfítetre en la parte inferior. La ninfa que da nombre a esta fuente fue esposa de Neptuno y en esta escultura se la representa cuando va en busca del dios del mar.

Dejamos las fuentes más monumentales para adentrarnos en una zona ajardinada de los jardines de la Granja con altos setos y formada por amplias avenidas rectas paralelas y perpendiculares entres ellas, incluso algunas diagonales y en cuyos cruces se aprovechó para crear zonas más amplias en las que como no, colocar fuentes. Estás las de las tazas, los dragones y las ocho calles, pero por desgracia no nos daba tiempo a visitar todas si queríamos estar a las tres y cumplir con la reserva que habíamos hecho para comer, así que nos conformamos con ver una de las fuentes de las tazas y salir por el umbrío jardín de la Chata.

Jardines de la Granja

Llegamos a comer puntualmente al restaurante El Hábito, a cinco minutos caminando del palacio. Lo había elegido por diferentes comentarios que vimos en internet, y la verdad es que fue un cierto. No queríamos comer cochinillo, y en este local no lo sirven. Su breve carta ofrece platos originales como albóndigas de secreto ibérico, judiones con rabo de toro y tartas caseras. Comimos muy bien y a un precio ajustado.

Después del café (o té en mi caso) aún quedaba un rato de luz que aprovechamos para pasear por el tranquilo y agradable casco antiguo de La Granja. Casas de colores, pequeñas plazas, palacios convertidos en hoteles y calles adoquinadas es lo que pudimos ver mientras caminábamos y nos despedíamos del lugar casi a la vez que el sol desaparecía por el horizonte.

Para quien quiera saber más los jardines de La Granja de San Ildelfonso os dejo un par de enlaces donde se pueden consultar desde horarios a fechas de funcionamiento de las fuentes, ver planos y leer sobre la mitología de las fuentes.

https://www.patrimonionacional.es/real-sitio/palacios/6252

http://www.webdelagranja.com/index.php

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