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Palacio Belvedere en Viena: esplendor barroco

El Palacio Belvedere de Viena está considerado uno de los más bellos conjuntos barrocos del mundo y es sin duda uno de los lugares que visitar en Viena, no solo por el edificio y sus jardines. También por la obras de arte que se exponen en los antiguos salones palaciegos, algo que convierte a este palacio en uno de los museos de Viena de obligada visita.

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Fue en los primeros años del siglo XVIII cuando se edificó este palacio que sería residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya y se encontraba en lo que en aquel entonces eran las puertas de Viena. Cuando el príncipe falleció, sus herederos vendieron la propiedad a la Emperatriz María Teresa, la cual bautizó el palacio con el nombre que hoy lo conocemos.

Hoy en día, el Palacio Belvedere es Patrimonio Mundial de la UNESCO y se encuentra dentro de la ciudad, a poca distancia de algunos otros lugares que ver en Viena. Es sencillo llegar a él, y se tenga intención o no de visitar su interior, merece la pena dedicar algo de tiempo a contemplar los edificios que forman este conjunto barroco y a pasear por sus bellos jardines, desde los que además se tiene una bonita vista de la ciudad.

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Cómo llegar al Palacio Belvedere

El Palacio Belvedere no está demasiado lejos del centro histórico de Viena. Para que os hagáis una idea, desde la Stephansplatz a la entrada del Palacio Belvedere hay algo más de un kilómetro. Si os gusta caminar siempre podéis organizar una ruta para ir viendo algunos otros lugares por el camino.

Para aquellos más perezosos o que lleguen al Palacio Belvedere desde lugares más alejados de la ciudad existe la opción de utilizar en transporte público de Viena.

  • Metro – U-Bahn

Hay dos paradas bastantes cercanas a este palacio vienés. Son las de Stadtpark y la de Karlsplatz. Ambas se encuentran a unos 500 metros de la entrada al palacio. La estación Hauptbahnhof también es una buena opción, en este caso para acceder por las puertas posteriores en Prinz Eugen-Straße y que dan acceso a los jardines superiores del palacio.

  • Tranvía

El tranvía es otro de los medios de transporte perfectos para llegar hasta el Palacio Belvedere. Las líneas D y 71 tienen parada cerca de los distintos accesos al recinto de palaciego, ambas paran frente a la ópera y cerca de Maria-Theresien-Platz y del Ayuntamiento.

  • Autobuses turísticos

Por último, si decidís utilizar los servicios de los autobuses turísticos de Viena, comprobad las paradas de sus diferentes líneas. Hay compañías con parada en Prinz Eugen-Straße.

Horario y tarifas del Palacio Belvedere

El acceso a los jardines del Palacio Belvedere es gratuita. Los jardines abren cada día a las 6:30 de la mañana y cierran sus puertas a las 20:00.

Para visitar los museos que forman el conjunto del Belvedere hay distintas tarifas:

  • Oberes Belvedere (Belvedere Superior): todos los días de 9 a 18:00 horas. En agosto horario ampliado hasta las 19:00 horas y todos los viernes del año el museo cierra a las 21:00 horas.
    Desde el 1 de julio de 2019 se ha establecido en este museo un sistema de entradas con franja horaria de acceso. Algo que ya funciona hace tiempo en el Palacio Schönbrunn. Con este sistema se busca evitar las largas colas se forman sobre todo los fines de semana, vacaciones de verano, Navidad o Pascua. De este modo, cada visitante podrá acceder al museo solamente en la franja horario indicada en su entrada. Una vez dentro no se limita de ningún modo el tiempo de permanencia en el museo.
    Precio 16 €
  • Unteres Belvedere (Belvedere Inferior) y Jardín privado: todos los días de 10:00 a 18:00 horas, viernes hasta las 21:00 horas.
    Precio 14 €
  • Belvedere 21: aunque no es parte del palacio, si lo es del conjunto museístico Belvedere. Su horario es de miércoles a domingo de 11:00 a 18:00. Los miércoles y viernes tiene horario ampliado hasta las 21:00 horas.
    Precio 8 €

Existen entradas combinadas que resultan interesantes si se tiene intención de visitar más de uno de los museos del Palacio Belvedere:

  • Entrada combinada 3 museos: 25 €
  • Entrada Klimt (Belvedere superior e inferior): 22 €

Hay descuentos sobre estos precios para estudiantes (hasta 26 años), tercera edad y grupos de diez o más personas. Los niños y jóvenes hasta 19 años no pagan.

Si decidís adquirir la Vienna Pass para visitar la capital austriaca, la entrada a estos tres museos está incluida. Con la Vienna City Card se aplica descuento sobre los precios de la entrada.

 

Recepción de visitantes

Aunque los jardines del Palacio Belvedere cuentan con varios accesos, aquellos que quieran visitar los museos y no hayan adquirido sus entradas en línea o no tengan la Vienna Pass deberán adquirirlas en el Unteres Belvedere. El acceso a esta parte del palacio está en Rennweg. Tras cruzar la verja que lleva al patio delantero del palacio, hay que rodear la pradera delante del edificio y dirigirse a la derecha. Allí está la puerta que lleva al centro de visitantes. En ese espacio encontraréis taquillas, la consigna y los aseos. Tened en cuenta que en el interior de los palacios no se permiten mochilas por lo que tendréis que dejarlas en las consignas. Las taquillas admiten monedas de 1 y 2 € que son devueltos al recoger los objetos depositados.

Palacio Belvedere

Desde esta entrada se puede también acceder a los jardines y pasear por ellos. Tened en cuenta que este paseo es cuesta arriba (una cuesta ligera, pero habrá quien prefiera evitarla).

Qué ver en el Palacio Belvedere

Ahora que ya sabemos cómo llegar, los horarios y los precios del Palacio Belvedere, vamos a descubrir que ver en este palacio vienés. Tened en cuenta si queréis visitar todos los edificios que forman el museo del Belvedere y sus colecciones necesitaréis varias horas para poder hacerlo.

Hay quien dice que lo que de verdad merece la pena ver son los jardines y puede que el interior de los edificios del Palacio Belvedere os desilusione si lo que esperáis ver son muestras de la vida palaciega de la corte imperial vienesa. Aquí no hay nada de eso. Este palacio es un museo y sus salas están ocupadas hoy por obras de arte. Si no os interesa la pintura ni la arquitectura interior de los edificios, entonces mejor disfrutad de los jardines que bien merecen la pena ser recorridos sin prisa.

Palacio Belvedere

Unteres Belvedere

Nada más adquirir las entradas y dejar las mochilas en las taquillas se puede acceder a las salas de exposiciones del Bajo Belvedere. En ellas se pueden obras del barroco vienés, aunque para mi lo más llamativo son las propias estancias barrocas del edificio.

Palacio Belvedere

La Sala de los Grotescos, la Galería de Mármol o el Salón de los Espejos son sin duda atractivas estancias que han ayudado a convertir al Palacio Belvedere en una destacada muestra en los edificios barrocos europeos.

Unteres Belvedere

Desde el Bajo Belvedere se accede también a las antiguas caballerizas, lugar en el que se realizan exposiciones temporales, y a los cuidados jardines de la Orangery.

Palacio Belvedere

Oberes Belvedere

Este edificio del Palacio Belvedere está ocupado por el museo de arte más visitado de Austria. El responsable sin duda es un cuadro: El beso de Gustav Klimt. Pero no es la única pintura de este artista que cuelga de las paredes de este edificio.

Museos de Viena

Además de obras del que es sin duda el pintor austriaco más famoso, en este museo podréis ver pinturas de Monet, Schiele o Vicent van Gogh. En total son tres plantas las que abren sus estancias a los visitantes para mostrar en ellas obras del barroco, el romanticismo o la Viena de 1900. No falta en sus paredes un retrato de la emperatriz austriaca más famosa posando: Sissi.

La escalera de la entrada y el hall que la aloja o la capilla son espacios que recuerdan cómo debió de ser este palacio cuando estuvo habitado. También las salas llenas de mármol y cubiertas por frescos son recuerdo de los gustos refinados de los Habsburgo.

Palacio Belvedere

Jardines

Estos jardines de estilo francés fueron diseñados por Dominique Girard, alumno de André Le Nôtre, famoso por haber diseñado a su vez los Jardines de Versalles y sin duda son la estrella (con permiso de Klimt) de este palacio.

Los jardines del Palacio Belvedere están divididos en tres niveles. En ellos destacan dos cascadas en las que se pueden ver ninfas, musas o puttí. Éstos con figuras de niños, con frecuencia desnudos y alados. Representan a Cupido, amorcillo o querubines. ​

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Los jardines están repletos de cuidados parterres y en el centro de algunos se pueden ver fuentes. Son sin duda un marco perfecto en el que puedes encontrar cuando menos te lo esperas te puede encontrar con una Sissi del siglo XXI posando para sus fotos de boda.

Palacio Belvedere

Entre las esculturas más llamativas de estos jardines de Viena están las esfinges. Estilizadas figuras aladas que son símbolo de poder y sabiduría.

Palacio Belvedere

Cuando lleguéis al Alto Belvedere, animaros a rodearlo para ver su fachada y el estanque que la precede. Otra bonita imagen de uno de los palacios más bellos de Europa y mucho menos conocida que otras.

Palacio Belvedere

Los jardines son perfectos para sentarse en un banco y disfrutar del suave sol primaveral, pero jamás se os ocurra sentaros en el césped. De donde menos esperéis aparecerá un jardinero con malas pulgas (y con razón) os dirá que las praderas no se pisan.

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Comentarios (05)

  1. Nosotros fuimos al Palacio Belvedere pensando que la visita sería similar a la del Palacio de Schönbrunn, es decir, estancias palaciegas y con la decoración original…
    En cambio nos encontramos un museo atestado de gente (era navidad) sobre todo en la sala donde se expone El beso de Gustav Klimt. 😓 Así que al final lo que más disfrutamos fue el paseo por los jardines, a pesar del frío que hacía… 😉

    Y llevas razón, nosotros también vimos a varios jardineros llamando la atención a los visitantes que pisaban el césped. 😂😂

    Saludos.

    1. Con las de obras de arte que hay en el Belvedere y parece que los visitantes solamente quieren ver El Beso. Menos mal que el paseo por los jardines compensó el mogollón de gente 🙂

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