Viajar a Indonesia

Itinerario para viajar a Indonesia

Decidir viajar a Indonesia fue la parte más sencilla de nuestro periplo. Lo complicado vino cuando empezamos a organizar la ruta. Solo disponíamos de tres semanas para nuestro viaje. Y todo lo que leíamos sobre ese país nos parecía tan fascinante que resultaba realmente complicado decidir que islas de las 17.000 que tiene Indonesia íbamos a visitar. Después de mucha vueltas y teniendo en cuenta que nosotros preferimos viajar con calma decidimos que nuestro viaje se limitaría a cuatro islas: Java, Bali, Sulawesi y Gili Meno.

Templos, volcanes, arrozales y playas eran lugares que iban formando parte de nuestra lista de imprescindibles. Había que calcular distancias y ver las opciones de transporte para comprobar que nuestra idea era factible. Poco a poco y según iba dando forma al recorrido, viajar a Indonesia se iba convirtiendo en realidad. Un destino del que no sabíamos casi nada. Era como un libro en blanco en el que ir apuntando lugares hasta ese momento desconocidos pero que algo me decía que tenía que visitar.

Ese fue el caso del Monte Bromo, uno de los lugares más impresionantes de la Isla de Java. Nunca lo había visto en fotos. Solo había leído sobre él y me alegro infinito de haber decidido visitarlo. A pesar de las horas en coche y del madrugón es un lugar que me parece imprescindible visitar si alguien decide viajar a Indonesia.

Otro lugar fascinante fue Tana Toraja, en Sulawesi. Un lugar perdido en las antiguas Islas Célebes que nos ofreció la oportunidad de conocer a los Toraja. Uno de los pueblos con los ritos funerarios más singulares que podáis imaginar.

Bali era casi la isla de visita obligada. Viajar a Indonesia por primera vez y no pasar unos días en esta isla es algo casi inconcebible. Eso sí, nosotros nos olvidamos de la playa de esta turística isla y os decantamos por Gili Meno. Es una pequeña y tranquila isla que por aquel entonces empezaba a despertar al turismo. Aunque hoy parece ser que las Islas Gili se han puesto de moda, Gili Meno se mantiene como la menos turística de las tres.

Esas fueron las islas elegidas. En cada una de ellas teníamos claro que lugares visitar. Contactamos desde España con una agencia indonesia. Les pasamos nuestra idea y nos dieron un presupuesto para vuelos internos, transporte y alojamiento tan bueno que decidimos contratarles. Fue genial, porque nosotros elegimos hoteles, y ellos nos consiguieron todos a mejor precio del que yo encontraba en ningún lugar.

Al hacer la maleta para viajar a Indonesia tuvimos que tener en cuenta las distintas actividades que teníamos previsto realizar. No podíamos olvidar el bañador para la playa. Ropa cómoda y fresca para visitar las islas. Y sobre todo, un buen calzado de montaña para el ascenso a los volcanes. Aún así, fuimos ligeros de equipaje. En Indonesia hace calor y con un puñado de camisetas y pantalones cortos es fácil pasar un montón de días.

Viajar a Indonesia tres semanas

Días 1 y 2

Salimos de Madrid sabiendo que teníamos por delante un día largo. Desde Barajas volamos a Londres y desde allí a Kuala Lumpur. Otro vuelo nos llevó a Yakarta en cuyo aeropuerto íbamos a enlazar con el vuelo final del viaje que nos dejaría en Yogyakarta. Este último se retrasó varias horas y ya no sabíamos dónde ponernos. Estábamos agotados y no veíamos el momento de llegar a nuestro hotel. Cuando finalmente llegamos a nuestro destino ya era de noche…. La noche del día siguiente al de nuestro salida de Madrid.

Nos fuimos directamente al hotel, el Dusun Jogja Village Inn, un precioso lugar rodeado de arrozales y lejos del centro urbano. Perfecto para relajarnos. Salimos a cenar y en un puesto de la calle pedimos unas cervezas y nasi goreng.  Por mucho menos de lo que podíamos imaginar cenamos estupendamente.

Día 3

Nuestro primer día en Java lo dedicamos a recorrer Yogyakarta, la capital cultural de la isla. Ese día visitamos el Kraton o lo que es lo mismo, el palacio de sultanes. También pasamos por Taman Sari, un lugar que fue un parque para el sultán y su sequito. En él había palacios y piscinas para el disfrute de la gente de palacio. Muy cerca de allí están uno de los lugares que más me gustaron de la ciudad: Pasar Ngasem. Es un mercado lleno de vida famoso por las aves que hay a la venta. También se pueden comprar preciosas jaulas o peces de colores. Incluso hay zonas en las que las protagonistas son las frutas, y otras perfectas para hacerse con un batik.

Viajar a Indonesia

Por la tarde conocimos Kota Gede. Esta parte de Yogya es famosa por su industria de la plata. La verdad es que ni nos gustó el lugar ni encontré nada original que comprar como recuerdo. Antes de acabar el día nos fuimos a visitar la tumba del sultán Agung. Es un lugar de peregrinación, pero no ponen objeción a la entrada de turistas. Eso sí, antes tienes que alquilar un vestido como los que utilizaban en la corte javanesa o no se permite la entrada.

De vuelta al hotel salimos otra vez a cenar a un sencillo lugar llamado Via Via y que dirige un belga afincado en Java.

Día 4

Ese día visitamos dos lugares que por si solos justifican viajar a Indonesia. Empezamos por Prambanan, un conjunto de templos hindúes que se construyeron entre los siglos VIII y X. Un lugar al que dedicar horas si se quiere conocer a fondo.

Después nos fuimos a Borobudur, la joya arquitectónica de Java. Este templo budista rodeado de palmeras y arrozales es uno de los lugares más impresionantes del sudeste asiático. Y también uno de los más turísticos de la isla. Uno se cree solo cuando llega y no ve a nadie alrededor del templo. Pero según vas subiendo van apareciendo los turistas javaneses que parecen más interesados en hacerse una foto con los occidentales que allí llegan que en disfrutar del lugar tan fantástico en el que están.

Viajar a Indonesia

Era nuestra última noche Java, había que cerrar equipaje y descansar en condiciones. Al día siguiente teníamos por delante muchas horas de carretera, así que decidimos cenar en el restaurante del hotel.

Día 5

Fue un día de esos que parecen no acabar nunca. Nuestro destino era el Monte Bromo. Al decidir hacer el trayecto en coche habíamos incluido una parada en Solo. Allí paramos a ver los dos palacios de la ciudad, el Kraton Surakarta y el Puri Mangkunegaran. Aprovechamos para dar un paseo por el mercado de antigüedades de la ciudad. Compré unas preciosas figuras a un precio mucho más económico de lo que vi en el resto del viaje. Eso si, era temprano y me quedé con ganas de comer en un restaurante de Solo famoso por servir solamente carne de serpiente.

Ya entrada la noche llegamos a nuestro hotel, el Lava View Lodge. Su ubicación al parecer en Cemoro Lawang era bastante buena. Al igual que las vistas, pero esas no pudimos verlos hasta la mañana siguiente. Lo que notamos fui un importante descenso de las temperaturas, y es que a partir de cierta altura incluso en Indonesia hace frío.

Día 6

Para mi este fue el mejor día de nuestro viaje. Ese día por el que volvería a viajar a Indonesia una y mil veces. Hubo que madrugar mucho. Salimos del hotel a las cuatro de la mañana. Nos subimos al jeep que habíamos contratado y con él fuimos a un lugar indeterminado desde el que se suponía se vería el Monte Bromo. Encontramos puestos de comida, de té caliente y de chaquetas. Y es que a esa hora y completamente de noche hacía mucho frío. Caminamos siguiendo unas indicaciones, tropezamos con un montón de arena que ni linterna fue capaz de iluminar. Y llegamos a un alto, algo que nos pareció un mirador. Entendimos que era allí donde había que parar porque el camino se terminaba. No había nadie. Éramos los primeros y no sabíamos ni donde colocarnos. Ni lo que íbamos a ver.

Así que nos pusimos junto a una especie de cartel y nos sentamos a esperar. Empezó a llegar gente. Y  más gente. Y entonces comenzó a amanecer… No hay palabras para contaros lo que sentí. Me pareció estar delante del lugar más bello del mundo. Solo os diré que llegamos los primeros y nos fuimos los últimos. Yo no podía ni quería dejar de ver aquello. Pero había que seguir porque aún quedaba bajar al crater de la antigua caldera del Tengger. Y desde allí ir hasta el Monte Bromo y subir hasta su cráter.

Viajar a Indonesia

Visto el Monte Bromo desde todos los ángulos volvimos a coger el coche. Cruzando esta vez campos de arroz llegamos a Kalibaru. Allí haríamos noche en el Margo Utomo View Hill Resort. Aún tuvimos tiempo de hacer un recorrido por una plantación de especias y de cenar antes de irnos a la cama acompañados por un montón salamanquesas pegadas al techo de nuestra cabaña.

Día 7

Para hacer la visita de este día está claro que había que estar en forma. Fuimos a conocer el Monte Ijen, otro de los volcanes de la isla de Java. En él trabajan un buen número de hombres de la zona que pasan el día subiendo y bajando azufre sobre sus espaldas. La misma ruta que ellos hacen varias veces cada jornada es la que hay que hacer si se quiere llegar al espectacular cráter del Ijen. La subida son 3 kilómetros. Nosotros tardamos poco más de una hora en recorrerlos. Y menuda recompensa una vez arriba. Ese lago de intenso color turquesa forma una imagen de postal.

Isla de Java

De nuevo en el coche nuestro destino era Ketapang. Allí subimos a un ferry rumbo a Bali. Dicho ferry acaba su recorrido en Gilimanuk. Desde allí hicimos unos 100 kilómetros hasta Lovina. Allí pasaríamos nuestra primera noche en Bali. La ciudad es un destino de playa, con bonitos restaurantes y hoteles con acogedoras habitaciones. Nosotros nos decantamos por el Rambutan Boutique Hotel. Desde él fuimos a pasear a la playa, vimos los templos que se abren sobre ella y disfrutamos de una preciosa puesta de sol antes de irnos a cenar.

Día 8

Bali nos esperaba. Sin duda para la mayoría de nosotros esta isla es la que nos anima a viajar a Indonesia. Enseguida nos dimos cuenta que poco tiene que ver con Java. Desde su comida hasta su religión, cambiar de isla en Indonesia casi te hace sentir que cambias de país. El resto de nuestras noches en Bali las íbamos a pasar en Ubud. Por ello este primer día lo íbamos a dedicar a ver los lugares al norte de esa ciudad.

Paramos para ver las cataratas Gitgit y en el precioso Pura Ulun Danu Bratan, un templo construido en las islas de un lago. También nos detuvimos para ver el colorido mercado de Candikuning. El último templo que visitamos ese día antes de llegar a Ubud fue el Pura Luhur Batukau. Nos pareció un lugar muy tranquilo, rodeado de niebla y con un ambiente más espiritual y menos turístico que otros templos de la isla.

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Finalmente llegamos al hotel situado en mitad del bosque y a las afueras de Ubud. Se trata del Bali Spirit Resort & Spa. Los precios eran tan buenos que nos pudimos permitir el capricho de reservar una suite. Un lujo balines.

Día 9

Yo que por aquel entonces iba a clases de danza oriental tenía muchas ganas de ver algún espectáculo de danza tradicional balinesa. Nos enteramos que cada mañana tenían lugar algunas representaciones y ese día lo empezamos así, bailando. La mañana la pasamos en Ubud. Visitamos la Reserva Sagrada del Bosque de los Monos, el palacio de la ciudad y sus templos. Además descubrimos son atractivo mercado de artesanía y algunos de esos restaurantes encantadores repartidos por el centro de Ubud. Fuimos tomando nota para ir a comer, cenar o tomar algo a cada uno de ellos.

Por la tarde fue el momento de visitar otro de los templos más bonitos de Bali, el Pura Taman Ayun. Desde allí fuimos hacia la costa para ver una de la puestas de sol más bonitas de la isla. La que se ve estando frente al templo Tanah Lot.

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Día 10

Empezamos visitando un extraño templo hindú, el Goa Gahat o cueva del elefante. Con su entraba en forma de boca demoníaca parece indicar que se entra al inframundo. Desde allí pusimos rumbo al Templo Gunung Kawi. Está dedicado al dios del agua y en el que se encuentran enterrados los miembros de la familia real. Eso sí, tardamos mucho en llegar. Y es que en esa zona de Bali todo son arrozales especialmente fotogénicos y no podíamos evitar parar para verlos cada poco tiempo.

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Paramos también en el Pura Tirta Empul. Y yo que soy muy prudente con algunas cosas no consideré apropiado fotografiar a los hindúes mientras se bañaban en la piscina del templo. Luego he visto que ese lugar se ha convertido en uno de los más fotografiados de Bali. Lo ultimo que vimos antes de regresar a Ubud fue el volcán Batur desde la orilla del lago del mismo nombre. Un lugar precioso.

Día 11

No podíamos irnos de Bali sin conocer el que fue uno de los reinos más importantes de la isla: Semarapura o Klungkung. Allí pudimos ver el complejo palaciego con el Kertha Gosa (palacio de justicia) y el Bale Kambang, un bonito pabellón flotante. En el complejo también hay un sencillo templo. Desde allí partimos para ver el más importante de los templos hindúes de Bali, el Pura Besakih. Colgado en la ladera del Gunung Agung, este templo en realidad es un fantástico complejo formado por 23 templos individuales.

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De vuelta en Ubud quedaba poco por hacer. Un paseo por la ciudad y algunas compras en su mercado de artesanía. Al día siguiente nos íbamos a una nueva isla.

Día 12

Tuvimos que ir hasta Denpasar para coger el vuelo que nos llevaría a Macasar, la capital de Sulawesi. Si no os suena el nombre de esta isla, igual recordéis las Islas Célebes. Pues cambiaron de nombre por este que ahora tiene la isla. El motivo de incluir Sulawesi a la hora de viajar a Indonesia era para conocer la región que habitan los Toraja. Llegar a ella no es sencillo. Una vez que aterrizamos en el aeropuerto de la capital, tuvimos que coger un coche con chofer que nos llevó a Tana Toraja.

Fue una paliza. Tan solo paramos un par de veces, para comer e ir al baño. Y el viaje duró 9 horas. Llegábamos a Rantepao, la ciudad más importante de la región Toraja cuando ya caía la noche. Poco había que hacer ya ese día aparte de cenar y dormir. Nuestro hotel en esta ocasión fue el Toraja Heritage.

Días 13 y 14

Estos dos días fueron estupendos. De nuevo nos encontrábamos frente a lugares sobre los que habíamos leído pero que nunca habíamos visto en imágenes. La región de Tana Toraja ofrece distintos atractivos. Aunque sin duda lo más llamativo son las ceremonias de funeral que celebran los Toraja. Tuvimos la suerte de encontrarnos con una de ellas, y también con otra de casa nueva. Visitamos bonitos pueblos como Kete Kesu o Palawa. Y vimos los enterramientos de los Toraja en Kambira y Lemo. Sin olvidar el sencillo pero llamativo mercado de Rantepao.

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Pasamos dos noches en Tana Toroja. La tercera la utilizamos para el hacer el viaje de nuevo hasta Macasar. Allí tendríamos que coger el vuelo que nos llevaría a la última isla que íbamos a conocer en Indonesia.

Día 15

Llegamos por la mañana temprano a Macasar. Allí subimos al vuelo que nos llevó al aeropuerto de Lombok. Desde allí un taxi nos llevó hasta el embarcadero desde el que una barca de pescadores nos llevaría hasta Gili Meno. El viaje fue genial, el color del mar era espectacular. Tardamos poco en llegar a la isla. Y nunca se me olvidará cuando Arturo dijo “¿en serio vamos a pasar aquí cuatro días? ¡Pero si no hay nada!”.

Y era cierto. No había nada. Un puñado de pequeños hoteles, una tienda de recuerdos, un carro que vendía libros y unas sencillas plataformas sobre el mar que por las noches descubrimos que se convertían en el mejor restaurante del mundo. Pero os aseguro que fue el final perfecto para mi sueño de viajar a Indonesia.

Días 16,17 y 18

No tardamos mucho en darnos cuenta de que el encanto de Gili Meno está justo en lo que dijo Arturo: en que no había nada. Ni teníamos televisión en la habitación. Y eso que nuestro hotel, el Villa Nautilus, era de lo mejor de la isla. Pasamos esos días tumbados en una de las playas más bonitas de mundo. Paseamos alrededor de la isla caminando sobre los corales que cubren la orilla en algunos tramos. Disfrutamos de preciosas puestas de sol con Bali como fondo. Descansamos como nunca. Cada noche nos sentábamos en una de esas casetas sobre el mar para cenar lo que el mar hubiera dejado en la redes de los pescadores. Antes nosotros solo un mar oscuro y un cielo infinito cuajado de estrellas.

Aprendimos en esos días a disfrutar de nuevo de no hacer nada especial.

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Días 19 y 20

Tocaba volver a casa en el que haya sido probablemente el viaje más largo que hemos hecho nunca. Desde que dejamos Gili Meno hasta que aterrizamos en Barajas pasaron 36 horas. Una barca, luego un ferry, un taxi, un vuelo desde Denpasar a Kuala Lumpur, otro hasta Roma, un retraso de cinco horas… Llegamos a casa el domingo a la hora de comer del día siguiente del inicio del viaje. Al día siguiente yo trabajaba. No os quiero ni contar el estado de agotamiento que arrastré varios días… Pero eso, sin duda, es otra historia.

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Comentarios (10)

  1. Realmente un viaje alucinante Kris!! Sin duda mereció la pena el agotamiento que arrastraste durante unos días del viaje de vuelta, que aunque en el momento fue duro, fue parte de una experiencia maravillosa que nunca olvidareis.
    Un abrazo
    Carmen

    1. Cuando regrese a Indonesia (cosas que casi seguro haré) visitaré otros lugares como Borneo o Flores. Pero te aseguro que nunca rechazaría una nueva estancia en Ubud. Bali me gustó mucho. Un abrazo.

  2. Lo de tener que elegir entre 17 mil islas ya me da miedito…jajaja!Indonesia es un país muy alto en la lista así que me guardaré este post porque me ha encantado la ruta. Tu foto en la entrada de Goa Gahat es súper chula!!!Abrazos guapa!

  3. Un itinerario muy completo, como siempre.
    Nos ha encantado la experiencia en el Monte Bromo. Parece una preciosidad.
    Y, por cierto, el Monte Ijen apareció en una etapa de una antigua edición de Pekin Express. Por lo que enseñaron, los trabajadores del volcán deben tener una resistencia extraordinaria.

    ¡Saludos!

    1. Confirmo no solo lo de la resistencia de esos hombre. También su habilidad. No imaginas el camino de subida al Ijen… y la bajada. Yo me iba escurriendo todo el tiempo y me caía cada dos por tres de culo. Y ellos, cargados como van, iban super deprisa y sin dar un paso en falso. Un abrazo

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