Qué ver en Gjirokaster, la ciudad más otomana de Albania

por Cristina Monsalvo
Gjirokaster

Si estáis preparando vuestra ruta por Albania, no olvidéis incluir en ella los interesantes y atractivos lugares que ver en Gjirokaster. Sus grandes mansiones otomanas, colgadas en las laderas de la montaña, son el recuerdo del periodo en el que la ciudad floreció hasta convertirse en una de las ciudades antiguas más bonitas que ver en Albania.

Gjirokaster se encuentra al sur del territorio albano. En ella nació el dictador Enver Hoxha, algo que sin duda hizo que la ciudad fuera declarada ciudad-museo. Años más tarde, en 2005, esta magnífica localidad pasó a formar parte de los lugares Patrimonio de la Humanidad.

Cómo llegar a Gjirokaster

Gjirokaster se encuentra a 55 kilómetros de Sarande y a 70 de Ksamil. Podéis ir en autobús desde cualquiera de ellas en un viaje que durará entre 90 y 120 minutos. Si tenéis coche, podéis aprovechar y hacer una parada en el Blue Eye de Albania.

También se puede llegar a Gjirokaster en autobús desde Tirana. Unos 230 kilómetros separan ambas ciudades. El autobús tarda casi 5 horas en hacer el trayecto, mientras que en coche, el tiempo se reduce un par de horas. Además, en ruta, se puede aprovechas para descubrir los lugares que ver en Berat, otra de las ciudades más atractivas de Albania.

En nuestro caso, el viaje por tierras albanesas lo hicimos en coche. Lo alquilamos en Auto Europe, un buscador en el que encontramos siempre los mejores precios y ofertas. Eso sí, hay que tener en cuenta que el centro histórico de Gjirokaster tiene zonas limitadas al tráfico y que no es sencillo encontrar estacionamiento. Por ello, si se va a pernoctar en la ciudad, es interesante reservar un alojamiento con zona de parking. O bien alguno que no esté lejos del centro, como el que hay en Sheshi Çerçiz Topulli a pocos metros del centro histórico.

Qué ver en Gjirokaster

La ciudad natal del dictador que mantuvo a Albania aislada del mundo durante más de 40 años se puede ver en una mañana o una tarde. Es pequeña, con un centro histórico compacto en el que todos los lugares que visitar están cerca unos de otros.

Yo os recomiendo hacer noche en la ciudad Disfrutar de sus calles casi sin visitantes, del ambiente de sus terrazas y de esa luz tenue que la envuelve en un halo de misterio es uno de esos pequeños regalos que se reciben al viajar a Albania. Se puede recorrer la ciudad al día siguiente de la llegada y dejarla después de comer.

Entre los lugares que ver en Gjirokaster está sin duda lo que fue su bazar. Es el lugar más turístico de la ciudad, sus tiendas y restaurantes lo convierten en el punto neurálgico para los viajeros.

Más allá, calles empedradas que suben y bajan invitan a curiosear, a perderse en busca de esas mansiones otomanas que, como pequeñas fortalezas, vigilan el valle. En ellas la vida sigue, nuevas familias las habitan aprovechando algunas estancias para alojar a turistas, mientras aprovechan el terreno para tener un huerto o unas gallinas.

Si no os queréis perder nada en esta ciudad, seguid leyendo y tomad buena nota de todo lo que ofrece a quienes se animan a visitarla. También podéis reservar visita guiada por Gjirokaster para conocer los más destacado de la ciudad y algo de su historia.

Antiguo Bazar de Gjirokaster

Es el corazón de la ciudad antigua. Aquí han tenido lugar las relaciones sociales y comerciales de la ciudad desde el siglo XVII, fecha en la que se creó este pequeño y pintoresco bazar. El barrio fue reconstruido a mediados del siglo XVIII, tras ser pasto de las llamas. En 1912, fue restaurado manteniendo su aspecto original.

Su calle principal, va de este a oeste, está empedrada y de ellas salen otras de las calles del Pazar (el nombre albanés del bazar). En total, son cinco las calles de este emblemático lugar. El punto en el que todas se cruzan se llama Qafä e Pazarit, que quiere decir algo así como cuello del bazar. Justo ahí se encuentra la casa más fotografiada del bazar (y yo diría que la ciudad).  Es un ejemplo de las casas/tienda, en las que el piso inferior dedicado al comercio es más estrecho, y el superior ocupado por la vivienda, sobresale de forma notoria.

Gjirokaster

El antiguo bazar de Gjirokaster es el lugar perfecto para salir a tomar un halado, comer, tomar una copa o ir de compras. Sigue siendo el centro comercial y social de la ciudad, aunque hoy son más los turistas que los oriundos los que pasean por él.

Xhamia e Pazarit (Mezquita del Bazar)

Alrededor de lo que fue el bazar otomano original estaban los edificios civiles y religiosos de Gjirokaster. Uno de ellos es Xhamia e Pazarit, la mezquita del bazar. Data del siglo XVIII y es una de las 13 mezquitas que hubo en la ciudad. La única que sobrevivió fue esta, gracias a que fue destinada a sala de entrenamiento para los acróbatas de circo (colgaban sus trapecios del alto techo del edificio).

Se puede ver un edificio octogonal en el exterior. En el estaban las fuentes que se usaban para lavarse antes de entrar a la mezquita, cuya parte inferior estaba ocupada por tiendas cuyos ingresos se destinaban al mantenimiento de este lugar de oración.

Castillo de Gjirokaster

Dejando atrás el bazar y la anterior mezquita, hay que ascender por Rugra Astrit Karagjozi para llegar al castillo de Gjirokaster. La construcción con más historia de la ciudad. Las primeras fortificaciones datan del siglo XII, fecha a partir de la cual el castillo se fue ampliando y reestructurando. Gran parte de las mejoras en la construcción se llevaron a cabo en el siglo XV y ya en el siglo XIX se agregaron distintos elementos, entre ellos la torre del reloj y el acueducto que llevaba agua a la ciudad desde las montañas que la rodean.

Gjirokaster

El interior del castillo es algo laberíntico, con zonas que parecen abandonadas y no muy apropiadas para la visita turística. Hay que ser ordenado para no perderse nada de lo que encierran los muros de esta fortaleza construida sobre un acantilado rocoso.

Entre los lugares que ver dentro del castillo de Gjirokaster están las tumbas de dos babas de la cofradía sufí bektashí  en medio no un pequeño jardín no muy bien cuidado (al menos cuando nosotros lo vimos). Hacia la derecha de la entrada a la fortaleza se encuentra la llamada Galería de Artillería. Arquitectónicamente es un espacio imponente, oscuro y que parece realmente infranqueable. Entre sus muros se exhiben armas que los italianos y alemanes usaron durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Al finalizar la galería se sale a un patio. Allí, a la izquierda, hay unas celdas de la prisión del castillo. Y más adelante, la torre del reloj, la iglesia y las mejores vistas que se pueden tener de las montañas que rodean Gjirokaster. No son las únicas que se consiguen desde esta fortaleza cuya posición es tan estratégica como privilegiada. Si se presta atención (y se tienen unos prismáticos) es posible distinguir algunos de los 500 búnkeres que Hoxha mandó construir alrededor de la ciudad.

Gjirokaster

Horario del castillo de Gjirokaster

El castillo abre todos los días en los siguientes horarios:

  • De abril a septiembre de 9:00 a 19:00 horas.
  • De octubre a marzo de 9:00 a 17:00 horas.

La entrada es de pago (400 lekë) y solamente se admite efectivo.

Museo Nacional de Armamento

Dentro del castillo se encuentra este museo. Ocupa parte de lo que fue prisión y la exposición se centra en las armas albanesas desde la independencia en 1912 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, y la mayor parte del museo está dedicada a la lucha partisana contra las fuerzas de ocupación italianas y alemanas desde 1939 hasta 1944 y al armamento albanés.

Aunque puede que a muchos les parezca que lo más interesante de este museo es poder acceder a un oscuro pasillo que termina en otro más amplio en cuyos lados hay pequeñas celdas. En ellas debieron estar encerrados primero los enemigos de la monarquía. Más tarde, los del comunismo. Esta parte del castillo era conocida como las “Siete Ventanas” ya que ese era el número de aperturas en el muro de esta prisión que se veían desde la ciudad.

Para acceder a este museo, a pesar de estar dentro del castillo, hay que adquirir otra entrada.

Casas típicas, imprescindible que ver en Gjirokaster

Una de las mejores cosas que ver en Gjirokaster son sin duda sus casas. Se las conoce como kule y casi todas se construyeron en el siglo XVII. Son “casas torre”, con varios pisos de altura, blancas fachadas, tejados de pizarra., muchas chimeneas y, en algunos casos, balcones o miradores.

Gjirokaster

En invierno se utilizaba la planta baja, ya que solía estar más protegida del frío al tener ventanas mucho más pequeñas.  Durante el verano, la vida se trasladaba a las plantas superiores. En estas hay grandes ventanas y están mejor ventiladas. También es en las estancias de los pisos altos de estas casas de Gjirokaster donde está más presente la decoración típica, a base de motivos florales, tanto en las paredes blancas como en los armarios y otros muebles.

Gjirokaster

Estas casas otomanas ahora resultan espectaculares. Hay alrededor de 600 en la ciudad, muchas de ellas se han restaurado para convertirse en hoteles y restaurantes. Aunque todavía las hay que siguen habitadas por albaneses, algunos de los cuales abren sus puertas a los visitantes.

Gjirokaster

Hay un par de estas casas cuya visita es especialmente recomendable. Pero siempre se puede preguntar a la gente de la ciudad, porque seguro que hay más vecinos dispuestos a mostrar sus kule a cambio de una propina.

Casa Skenduli

Dicen que si solamente se visita una de las casas torre de Gjirokaster, debe ser esta. Nuestra intención era acceder a su interior, pero no acertamos con la hora y no pudimos ver su interior. La entrada cuesta 200 lekë y el mismo dueño acompaña casi siempre a los visitantes para mostrarles los seis baños de la casa, las nueve chimeneas, la terraza que domina el baño y otras estancias que poco tienen que ver con las habituales en una casa occidental.

Hay que recordar que es una de las casas más antiguas de la ciudad (se construyó en el siglo XVIII) y que cuenta con elementos tan singulares como un sistema de tuberías y cisternas que aseguraba el abastecimiento de agua en la vivienda.

Casa Zekate

En esta casa fácilmente reconocible por las dos torres de su fachada tuvimos más suerte y la pudimos visitar. Se encuentra en una ladera en la parte alta de la ciudad, por lo que ofrece unas fantásticas vistas. La casa fue construida a principios del siglo XIX y aunque tiene una planta más sencilla que otras cosas, destaca sobre el resto por su decoración interior. Es por ello que está considerada la kule más bonita de Gjirokaster.

En el interior de estas casas otomanas (y por tanto pertenecientes a musulmanes) las escaleras llevan de una planta a otra, pasando por salones, miradores y baños. Una de las salas más bellas de la casa es el salón decorado con frescos con motivos florales. La chimenea de la sala está completamente pintada y realmente llamativa por su diseño. Como llamativo es el “armario” taraceado con celosía desde la que las mujeres podían ver lo que ocurría en la sala.

Antes de abandonar la casa no hay que olvidar asomarse a la terraza para contemplar la ciudad. O tomarse algo en el sencillo bar instalado en la entrada al recinto de la casa. Un lugar tranquilo con unas fabulosas vistas.

Como el dueño es el que gestiona el bar, el mismo os cobrará la entrada antes o después de la visita. El precio es de 250 lekë (o 2 € si no tenéis moneda local).

Museo Etnográfico

A pocos metros de la Casa Skenduli se encuentra el este museo. Después de haberlo visitado debo deciros que me parece prescindible. Me pareció mucho más interesante visitar la Casa Zekate que este lugar que ocupa la casa natal del dictador Hoxha. De él y de su relación con la casa no queda nada. El país y la ciudad quieren olvidarlo, y no es de extrañar si se investiga un poquito sobre lo que pasó en Albania durante su dictadura.

La exposición se reparte por varias de las estancias de la casa otomana. Se han recreado ambientes tradicionales y se pueden ver tejidos, bordados, objetos cotidianos y un buen número de prendas de vestir. También hay fotografías y algún vídeo que permiten comprender la forma de vida en Gjirokaster.

Gjirokaster

Horario Museo Etnográfico

El museo abre todos los días de 9:00 a 18:00 horas. El precio de la entrada es de 500 lekë, con precios reducidos para grupos y  algunos colectivos.

Túnel de la Guerra Fría

Al igual que los Bunk’Art 1 y 2, lugares imprescindibles que ver en Tirana, entrar en este túnel bajo la ciudad permite acercase a los tiempos de la dictadura comunista de Hoxha. Dentro hay salas que se utilizaron para distintos fines, desde reuniones a interrogatorios. Este túnel tiene una longitud de 800 metros y se recorre con visita guiada (en inglés). El horario de apertura es de 9:00 a 18:00 horas. No os puedo contar mucho más sobre este lugar porque nosotros nos decantamos por visitar los búnkeres de la capital albana y no este. Aunque por lo que he leído debe ser muy similar, aunque más pequeño, que los de Tirana.

Comer en Gjirokaster

Es más que probable que durante vuestro paso por esta ciudad museo se os haga la hora de comer o de cenar. Las calles del antiguo bazar están llenas de bares  y restaurantes. Lugares perfectos para hacer una parada, aunque solamente sea para tomar una cerveza. Os dejo aquí unas sugerencias.

  • Gallery Irish Pub. Este local en Rruga e Zejtareve tiene un agradable interior y un montón de mesas coloreadas en la calle. Es pintoresco y al estar en una calle secundaria del bazar, bastante tranquilo. Buena opción para tomar una cerveza que os costará algo más de 2 €.
  • Argjiro Patisserie. En la calle principal de viejo bazar, Rruga Gjin Zenebisi, se encuentra esta pastelería. Es un buen lugar para desayunar, comer algo dulce o comprar un helado. Estos últimos son artesanales y están deliciosos.
  • Restaurante EDUA (Rruga Gjin Bue Shpata). Nos encantó este pequeño y coqueto restaurante que también es tienda de productos típicos de la región, desde licores a flores secas. Se puede elegir entre cenar en la calle o en alguna de las mesas del interior. Es personal es realmente amable y ayuda a elegir entre los platos tradicionales que tienen en la carta. No faltan ensaladas, sopas, entrantes, carnes ni pescados. Nosotros cenamos con bebidas y postre por menos de 30 €.

Gjirokaster

Dormir en Gjirokaster

Si vais a dormir en Gjirokaster, tenéis coche y queréis alojaros en el centro, os aconsejo buscar un lugar que tenga una zona para estacionar, ya sea cerrada en la propia puerta. Hay muchos establecimientos que lo ofrecen, así que no es una tarea demasiado complicada.

Nosotros en esta ciudad del sur de Albania nos alojamos en Silver Hill Guesthouse. Tiene una buena ubicación, perfecta para recorrer la ciudad a pie. El edificio es una casa otomana reformada. Si bien nuestra habitación no era realmente pequeña, la cama era tan grande que apenas quedaba sitio para mucho más.

Tienen una terraza en la que desayunar con una bonita panorámica. Pagamos 45 € por la habitación doble con el desayuno (bastante bueno) incluido.

Contrata un seguro de viaje

Es más que probable que este sea un gasto a priori innecesario en tu viaje a Albania. Pero también es un gasto que más vale hacer por lo que pueda pasar. Una simple caída puede terminar con una visita al hospital y si no viajas con seguro a los países que no pertenecen a la Unión Europea, esa visita puede suponer un gasto muy elevado (y todo por ahorrar unos euros en un seguro que te soluciona muchos contratiempos).

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