10 cosas que hacer en Galle, la ciudad más bella de Sri Lanka

por Cristina Monsalvo
que hacer en galle

Sri Lanka es sin duda un país al que muchos llegan atraídos por su naturaleza, sus playas y los grandes monumentos budistas de Polonnaruwa o Sigiriya. Y de repente, entre tanta maravilla y grandeza aparece un pequeño lugar que se convierte en el lugar preferido de muchos de los que deciden viajar a Sri Lanka. Os hablo de Galle, una encantadora ciudad colonial amurallada que se cuentan entre los imprescindibles que ver en Sri Lanka. Aunque puede que se haya convertido en un reducto para turistas, no hay duda de su belleza y de que la variedad de cosas que hacer en Galle la convierten en una visita imprescindible en la antigua Ceilán.

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Qué hacer en Galle en un día

La parte más atractiva de Galle es sin duda su fuerte. En él se conservan un buen número de edificios históricos y varios templos que muestra la diversidad religiosa de la ciudad. No hay que dejar tampoco de dar un paseo por la parte más moderna de la ciudad. Allí hay algunos lugares que pueden resultar de lo más atractivos a los viajeros.

Antes de comenzar nuestro paseo por Galle, vamos a ponernos en antecedentes. Ya os decía que estamos en una ciudad colonial. A partir del siglo XVI pasaron por ella portugueses, holandeses e ingleses. Todos fueron dejando su impronta en el fuerte junto al mar, aunque la mayor influencia arquitectónica se debe sin duda a los holandeses. No hay duda de que el puerto de Galle fue razón más que suficiente para que los colonos fundaran aquí una ciudad.

Hoy, entre las cosas que hacer en Galle, está sin duda pasear por aquellas calles que antaño patearon los comerciantes europeos. Pero no se acaba ahí el atractivo de la ciudad. Vamos a descubrir todo de esta ciudad cingalesa. Para ello solamente deciros que no olvidéis protección solar, gorra incluida, tener siempre agua a mano y si es posible, un abanico. Dentro de las murallas del fuerte puede llegar a hacer un calor realmente sofocante.

Recorrer Fort Galle

Este fuerte levantado por los holandeses conforma hoy el centro histórico de Galle. Lleva siglos en pie y desde 1988 es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Patear las calles rodeadas de atractivas casas coloniales es sin duda una de las mejores cosas que hacer en Galle. No hay que empeñarse en llevar un rumbo fijo. El interior del fuerte es pequeño, las calles están muy bien trazadas y antes o después se termina llegando a la muralla que separa el fuerte de la ciudad moderna por un lado y del mar por otro.

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El punto más emblemático del fuerte se alza en sus murallas, y es sin duda el faro. Probablemente el lugar más fotografiado de la ciudad. Tan blanco como otras muchas construcciones de Galle y rodeado de palmeras, la verdad es que ofrece una bonita estampa.

Conocer una mansión histórica

Muchas de las antiguas casas coloniales de la ciudad hoy son restaurantes, tiendas, bares o restaurantes. Pero aún queda alguna que conserva la distribución original e incluso su decoración. Uno de esos casos está en el 39 de Leyn Baan St. Se trata de una mansión histórica abierta al público. Sus se han habilitado como un museo de acceso gratuito. Todo está un poco destartalado, pero a pesar de ellos es posible curiosear sobre cómo era la vida en esas casas y que objetos se utilizaban, desde teléfonos a útiles de cocina.

Visitar los templos de Galle

Parece mentira que un lugar de las pequeñas dimensiones de Galle haya lugar para la convivencia de distintas religiones. Pero así es. Y para darse cuenta de ello basta con hacer un pequeño recorrido por los diferentes templos que hay en sus calles.

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Meeran Jumma Masjid, al final de Leyn Baan, es la mezquita del fuerte. Su exterior es de un blanco tan intenso que casi deslumbra bajo la luz del sol.

Callejeando por la ciudad o bien recorriendo la calle junto a la muralla (o bien sobre ella, más agradable siempre gracias a la birsa), se llega a Sri Sudharmalaya, el templo budista. Es inconfundible, con una figura de Buda en el exterior delante de una pequeña vihara. Sigue siendo un templo tan blanco con la mezquita y otras tantas construcciones de Galle.

Y para completar la ruta por los templos de Galle, nos vamos a Church Street. Es allí donde se pueden visitar las dos iglesias cristianas del casco histórico de Galle: Groote Kerk, la iglesia alemana rodeada de un viejo cementerio, y All Saints’ Church. Esta última es un edificio que destaca sobre el resto, en primer lugar por haber utilizado piedra en su construcción, y lo segundo, por su aire gótico (a pesar de haber sido construida a finales del siglo XIX).

Sentarse a tomar un té de Ceilán

Una de las cosas que hacer en Galle es sin duda regalarse un rato de relax con un té en la mano. O una cerveza, o un zumo. Es algo imprescindible que hacer en Galle cuando el calor se hace insoportable. Lo bueno es que hay tanto bares y restaurantes encantadores en el centro de la ciudad que cuesta un poco decidirse por alguno en concreto. Eso sí, recordad que, aunque con el calor os apetezca algo fresco, lo que más aliviará esa sensación pasado un rato es un té caliente. Por algo es una bebida tan consumida en países como India o Sri Lanka.

Abandonar el fuerte de Galle

Sí, no hay que quedarse encerrado dentro del fuerte por muy bonito que sea. Es una buena idea buscar Old Gate, una de las puertas que permiten la salida del centro histórico, muy cerca del Museo Marítimo. Basta cruzar esa puerta para encontrarse en otro mundo. Un mundo en el que los coches y los tuk tuk son los reyes de las calles. Los turistas parecen haber desaparecido por arte de magia, y el mundo se tiñe de realidad. De ruido, de polvo y de basura.

Curiosear en el mercado de pescado

Basta caminar unos metros hacia la derecha para llegar a una hilera de pequeñas playas. En ellas, los pescadores de la ciudad dejan sus embarcaciones, no muy lejos de un pequeño parque que parece ser elegido por las parejas de Galle para hacerse algún arrumaco (pero siempre evitando miradas indiscretas).

La playa con las barcas de colores es realmente pintoresca, y muy cerca se encuentra el pequeño mercado de pescado. Son los propios pescadores quienes ponen a la venta lo que han sacado del mar unas horas antes. Es curioso ver lo que se expone en sus mostradores, peces que en algunos casos no habíamos visto ni en fotos, todo sin hielo ni protección, lo más alejado del lugar en el que nuestras mentes occidentales nos dicen que debemos comprar pescado. Por no hablar de los varanos que merodean por la zona, esperando, supongo, a que caiga algún despojo que llevarse a la boca.

Comprar fruta fresca

Una vez fuera de la ciudad y pasadas esas playas de las que os hablo, no hay que dejar de visitar el mercado de frutas. Una de las mejores cosas que hacer en Sri Lanka. Y es que no queda otra que admitir que la fruta de este país es especialmente jugosa. Nosotros llegamos un poco tarde al mercado y muchos puestos ya habían recogido. Aun así, merece la pena visitar esta construcción que Galle debe a los holandeses. Y de paso, pues dar una vuelta por la calle en la que se pueden ver algunos puestos de flores, de incienso o de fruta.

Caminar sobre las murallas al atardecer

Una de las cosas más agradables que hacer en Galle es esperar al atardecer para ir a la muralla. Algo que no solamente hacen los turistas. Ese paseo se llena también de gente de la ciudad que acuden a disfrutar de esa agradable brisa que llega del mar cuando el sol está cayendo.

La gente va y viene sobre los muros, los amigos se sientan a charlas, los turistas esperan el mejor momento para captar en sus cámaras una bonita puesta de sol. Sin duda un paseo que para muchos se convierte en uno de esos recuerdos inolvidables de su paso por Sri Lanka.

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Darse el capricho de una buena cena

No faltan en Galle restaurantes de lo más atractivos. Cualquier puede ser bueno para comer o cenar, pero yo me quedo entre todos ellos con estos tres:

  • Pedlar’s Inn Café. Está en la calle del mismo nombre. Cuenta con un precioso interior y un puñado de mesas en el exterior. Es el lugar perfecto para comer, cenar o tomar un helado. También sirven desayunos y en su carta no falta comida internacional con un toque cingalés.
  • Crepe-ology Restaurant. Fue el lugar en el que cenamos la primera noche en Galle. Un lugar de esos especiales en los que comer en Sri Lanka. Bonito edificio, deliciosos crepes y unos zumos de frutas tan ricos como en todo el país. Es posible que este local haya cerrado de forma definitiva, pero si no fuera así, no os lo perdáis.
  • Heritage Café. Perfecto para tomar una cerveza o para regalarse una buena cena. Ocupa una amplia casa colonial y es lugar de reunión de muchos viajeros.

Dormir en una antigua casa colonial

Ya os decía que muchas de las casas del fuerte se han convertido en hoteles. Algunos de verdadero lujo. Otros, más sencillos, pero con mucho encanto. Y es que no hay duda de que una de las cosas que hacer en Galle es darse el gusto de dormir en uno de esos edificios. Nosotros nos alojamos en Mango House. Un precioso hotel con un gran jardín, amplias zonas comunes y un puñado de habitaciones, algunas más pequeñas de lo esperado, pero aún así, muy confortables.

Ir a la playa

A tan solo 5 kilómetros de Galle se encuentra una de las playas más populares de Sri Lanka: Unawatuna. Está lo suficientemente cerca como para ir a pasar la tarde, solamente hay que subirse a un tuk tuk y poner rumbo a la playa. Y quien sabe si allí alguno se animará de practicar algún deporte, ya sea sobre las olas o bajo ellas. Si es así, aquí te dejo un par de ideas para disfrutar de una forma diferente de la playa.

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