que ver en Narbona

Que ver en Narbona en un día

Me confieso culpable. Hasta hace poco no sabía nada de Narbona. O de Narbonne, su nombre francés. Y es que esta ciudad que fue capital de la Galia Romana no ha entrado hasta hace poco entre los destinos turísticos destacados de la región de Occitania. Y es curioso, porque hay interesantes lugares que ver en Narbona. Sin olvidar que esta ciudad cuenta con una historia que se remonta en el tiempo 2200 años.

Narbo Martius fue el nombre que los romanos dieron a la actual Narbona cuando la fundaron en el 118 a.C. La ciudad estaba en la encrucijada que les llevaba hacia España por la Vía Domitia y hacia Burdeos por la Vía Aquitania. Ello le valió a Narbona convertirse en capital de la Galia Romana. Ya los romanos amurallaron la ciudad y se aprovecharon del río Aude para el comercio fluvial.

En la Edad Media fue la sede del arzobispado y se construyeron imponentes edificios que han quedado para la posteridad. Pero la Revolución cambió las cosas y Narbona perdió su poder cuando el obispado se trasladó a Carcassone.

Hoy hay mucho que ver en Narbona. Una ciudad a tan solo 100 kilómetros de la frontera con España que sigue siendo una encrucijada de caminos. Por ella pasan autopistas y eje ferroviarios que la convierten en la entrada perfecta para visitar el País Cátaro y la región de Occitania.

Que ver en Narbona

Si vais a viajar a Narbona sabed que es una ciudad pequeña y fácil de recorrer a pie. Su casco antiguo es bastante compacto y en él se concentran la mayor parte de lugares que ver en Narbona. Cruzando el canal que divide la ciudad en dos se llega al Bourg, el que fue el barrio de los mercaderes. En mi caso paseé por toda la ciudad sin necesidad de recurrir a ningún tipo de transporte. Es sencillo orientarse en ella a pesar de que en algunos puntos sus calles son laberínticas. Pero Narbona es pequeña. Con un plano y un poquito de orientación es casi imposible perderse (yo diría que imposible, pero vamos a dejarlo así por si alguno termina extraviado por las calles medievales de la ciudad).

Les Halles, el mercado de Narbona

Mi sábado en Narbona comenzó temprano. Siendo otoño las horas de luz son pocas y los monumentos de la ciudad cierran antes por las tardes. Así que había que sacar el mayor partido posible a la estancia en la ciudad para poder visitar todo lo que hay que ver en Narbona. Por ello, antes incluso de desayunar, salí rumbo al centro. Allí se encuentra el centenario mercado de Les Halles. Inaugurado allá por 1901, actualmente abre al público todos los días del año de 7 de la mañana a 2 de la tarde.

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Dicen de él que es uno de los mercados más bonitos de Francia. No conozco muchos de ellos, pero sin duda este me pareció muy atractivo. Su estructura, sin edificios cerca que le quiten protagonismo, es de metal con pilares de piedra. Sus puertas son tan elegantes como podrían ser las de un palacete o un edificio oficial. Y en su fachada, además de sus frisos verticales decorados con motivos vegetales y bonitas farolas, llaman la atención las fotografías a gran tamaño en las que se ven rostros de la gente de Narbona a principios del siglo pasado.

El interior de mercado (mejor ir desayunados, no hagáis lo que yo), es una tentación. No faltan las panaderías, las queserías ni las fruterías. También hay puestos de flores, vinotecas y carnicerías en las que hasta la caza se coloca como si fuera un bodegón barroco. Se puede comprar mostaza, verdura o tomarse un chuletón recién hecho en alguno de los locales de comidas que hay en Les Halles. Si os gustan los mercados, no os perdáis este porque os encantará. Es sin duda uno de los lugares con más color que ver Narbona.

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Canal de la Robine

Ya desayunada regresé al centro de Narbona para comenzar mi visita a la ciudad por este canal, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, uno de los lugares más atractivos que ver en Narbona. Con una longitud de 32 kilómetros, el canal divide la ciudad en dos. El cauce por el que discurre era antiguamente el del río Aude, ya utilizado por los romanos. Pero el río cambió su curso tras una serie de crecidas en el siglo XIV quedando Narbona incomunicada por vía fluvial. Hasta que en el siglo XVII se construyó este canal que quedó unido al Canal du Midi en Toulouse. Una impresionante obra de ingeniería que unió la ciudad rosa francesa con el Mediterráneo pasando por Narbona.

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Hoy el Canal de la Robine sigue en uso, cuenta con cuatro muelles de amarre y forma parte del fisonomía de la Narbona del siglo XXI. Es un sitio perfecto para tomar el pulso a la ciudad. El mejor lugar para disfrutar de él son las zonas peatonales cercanas precisamente a Les Halles. Se trata del Paseo Mirabeau y la Place des Barques. El nombre de éste último se debe precisamente a la función como embarcadero que ya tuvo en época de los romanos. Hoy es un paseo agradable en el que sentarse en un banco bajo los plataneros o quizá en la terraza de alguno de los restaurantes allí instalados. Sin olvidar dar una vuelta por los animados mercadillos que se montan cada jueves y domingo a la sombra de los árboles.

Como curiosidad decir que Robine en occitano quiere decir canal. Canal del Canal. Mucho no se rompieron la cabeza para bautizarlo.

Pont des Marchands

Son varios los puentes que cruzan el Canal de la Robine. Algunos son peatonales, otros sirven también para el paso de vehículos. De entre todos ellos, cada uno bien diferente al resto, destacan dos. El primero sería el Puente Voltaire, de piedra y uno de los más antiguos de la ciudad. El segundo el Pont des Marchands o Puente de los Mercaderes. Un puente éste con mucha historia. Ya en la época romana la Vía Domitia pasaba por este lugar en la ruta que unía Roma con España. El puente cruzaba entonces el río Aude y tenía 7 arcos. Al parecer, los otros arcos del puente siguen en pie, pero escondidos bajo la ciudad y utilizados como bodegas por las casas bajo las que se encuentran.

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Hoy, el Pont des Marchands es uno de los dos puentes de Francia habitados y sin duda uno de los lugares que ver en Narbona. Sobre el único arco hoy visible del Pont des Marchands hay edificios de colores con viviendas bajo los cuales hay distintos comercios. Sin duda, el puente sigue haciendo honor a su nombre.

Plaza del Ayuntamiento

Esta plaza es el corazón de Narbona. Rodeada de edificios de distintas épocas, destaca sin duda la silueta del antiguo Palacio de los Arzobispos, hoy Ayuntamiento de la ciudad y sede de varios museos. En el centro de la plaza se puede ver lo único que queda dentro de la ciudad de la que fue la Vía Domitia, esa que pasaba sobre el Pont des Marchands para luego continuar hacia España, donde se convertía en la Vía Augusta.

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Los sábados por la mañana se celebra en esta plaza un mercado biológico. En este mismo lugar, en la Edad Media, tenía también lugar un mercado. Entonces era conocido como el mercado de la col, alimento básico en el medievo. De la plaza parte el Passage de l’Ancre. Una callejón que cruza entre los edificios del palacio y que lleva al Claustro de la Catedral. En la entrada al pasaje cuelga un ancla, la que da nombre a la calle. Un recuerdo de que en la Edad Media, en este lugar, estaba el mercado de pescado de la ciudad. Aquí siempre hay sombra y era un lugar más apropiado para mantener fresco el pescado que la soleada plaza.

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Palacio de los Arzobispos

Se trata del segundo conjunto arzobispal de Francia después del de Avignon. Es sin duda una de las construcciones más destacadas que ver en Narbona, tanto por su arquitectura como por lo que ofrece en su interior. Sus patios, torres y salones se fueron sumando en el tiempo gracias a la obra de distintos arzobispos. Hoy el palacio es sin duda de visita obligada por la posibilidad de acceder a distintas zonas del mismo convertidas en museos y atracciones turísticas.

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En verano (del 1 de junio al 30 de septiembre) abre todos los días de 10:00 a 18 :00 horas. El resto del año cierra los martes abriendo el resto de los días de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 17:00 horas.

  • Palais Vieux y Patio de la Magdalena

Esta parte del palacio de los arzobispos sirve como Museo de Arqueología. Actualmente se está reformando, por lo que de momento permanece cerrado al público. Por ello solamente pude ver de esta parte del Palacio de los Arzobispos su Patio de la Magdalena. Dos de sus lados los forman las paredes del Palais Vieux. Si uno se fija puede ver algunas piedras talladas que en su momento formaron parte de los edificios romanos desaparecidos. También se dice que en este patio hubo una mezquita. Incluso que es probable que un arco en la pared Este fuera el lugar en el que estuviera el mihrab. Sea como fuere, lo cierto es que lo mejor de este patio son las vistas de la Catedral y del ábside de la Capilla de la Anonciade.

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  • Torreón Gilles-Aycelin

Si no te importa subir 160 escalones por una estrecha escalera de caracol, no te puedes perder la vistas desde esta torre. Es el lugar de la ciudad desde el que mejor se ve la Catedral. Además se disfruta desde las alturas de una perspectiva diferente del resto de la ciudad. La torre fue edificada a finales del siglo XIII y en su interior hay cuatro salas. Alguna se puede ver durante el ascenso. Otras forman parte del Museo de Arte. También merece la pena fijarse en el exterior de esta torre de 42 metros. En el lado que da a la plaza hay una sencilla fuente. Y en el que da a la Rue Jean Jaures, de nuevo, piedras talladas con flores de acanto y otros motivos decorativos que anteriormente estuvieron en los edificios romanos de Narbona.

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  • Palais Neuf y Museo de Arte e Historia

Desde el Passage de l’Ancre y la Plaza del Ayuntamiento se accede al Patio de Honor del Palacio de los Arzobispos. En él se pueden ver los edificios levantados entre los siglos XIV y XVII. Aquí estuvieron la antiguas dependencias de los arzobispos las cuales se pueden ver si se visita el Museo de Arte. El acceso a éste se realiza por la puerta a la izquierda del patio. Allí está la Gran Escalera y bajo ella la réplica de la escultura de la Loba con Rómulo y Remo que la ciudad de Roma regaló a Narbona.

El Museo de Arte e Historia se encuentra en la última planta y ocupa varias de las salas que antaño fueron habitaciones arzobispales. Hoy se conservan algunos de los artesonados y pinturas que cubrían los techos de estas estancias que desde el siglo XIX hacen las funciones de museo. Entre la colecciones destaca la de pintura con obras europeas entre las que hay un Ribera. También es importante la colección de loza que se reparte en varias salas. En una de ellas hay una singular colección de tarros utilizados en farmacia.

Las dos últimas salas fueron para mi una sorpresa. En ellas se expone una bonita y colorida colección de pintura orientalista, única en Francia, con atractivos retratos y escenas cotidianas en ciudades que fueron colonias francesas. Merece la pena tener en cuenta este lugar al apuntar los lugares que ver en Narbona.

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  • Jardín de los Arzobispos

Este cuidado jardín se encuentra tras el Palacio y tiene la entrada por la Rue Gustave-Fabre. Data del siglo XVII y fue el primer jardín ornamental de Narbona.  Desde su reloj de sol se tienen bonitas vistas de la Catedral. No olvidéis pasar tras la moderna pared de hierro a la derecha de la entrada. Lleva hasta una terraza en la que se ha instalado un banco gigante. Yo no pude resistirme a subir y sentirme diminuta cuando vi la foto que me hicieron.

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Catedral de San Justo y San Pastor

La Catedral de Narbona es uno de los templos más singulares de Francia. Comenzada a construir en 1272 en estilo gótico, la llegada de la guerra de los Cien Años detuvo sus obras. Aunque siglos más tarde se retomó la construcción, lo cierto es que esta catedral nunca fue terminada. Rodeando su exterior se pueden observar sus gárgolas, ventanas ojivales y contrafuertes. Pero también ver que le falta una fachada monumental. Aquí no hay pórtico ni el típico rosetón. Solo un muro flanqueado por dos torres en el que se abre una diminuta puerta que lleva al interior del templo.

El interior del templo resulta complicado de entender. Se entra por una capilla, el coro se ha convertido en el lugar desde el que sentarse a escuchar misa y la puerta que da al claustro está a los pies de la inacabada catedral. Aún así, con sus casi 41 metros de altura, la Catedral de Narbona es uno de los templos más altos de Francia y su tesoro se cuenta entre los diez más ricos del país. Un imprescindible que ver en Narbona.

La catedral abre todos los días de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00 horas. La entrada es gratuita, solamente se paga para entrar al tesoro.

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Horreum romano

Si no fuera por el pequeño trozo de la Vía Domitia que hay en la Plaza del Ayuntamiento y este lugar, nadie diría que Narbona fue la primera ciudad romana en la Galia. Nada quedó de sus monumentos. El mármol y la piedra de los edificios fue reutilizado en otras construcciones. Y si el Horreum se salvó es probable que fuera porque seguía siendo útil como almacén. Hoy es el único monumento antiguo que ver en Narbona.

Se trata de un conjunto de galerías subterráneas que comunicaban estrechas estancias. Formaba parte este lugar de un espacio que pudo ser un mercado o un almacén público (horreum en latín). Bajo tierra se conservaban y guardaban alimentos ya que allí la temperatura es fresca y sin cambios. El lugar se ha acondicionado como museo. Durante la visita, además de poder apreciar las avanzadas técnicas constructivas de los romanos, se pueden ver recreaciones del modo en el que almacenaban las mercancías.

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La entrada al Horreum es de pago. Su horario varía. En verano (del 1 de junio al 30 de septiembre) abre todos los días de 10:00 a 18 :00 horas. El resto del año cierra los martes abriendo el resto de los días de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 17:00 horas.

Quartier de l’Europe

Uno de los lugares que ver en Narbona está al norte de la catedral y delimitado por la Rue Droite y la Rue Capitole. Se trata del Quartier de l’Europe. El antiguo barrio medieval de Narbona en el que vivían los nobles y el clero. Con sus casas apiñadas y sus calles laberínticas esconde antiguas mansiones particulares. Algunas de ellas están en la primera de esas calles. En los números 67,73 y 75, ya cerca de la Plaza del Foro. Es poco lo que aprecia de ellas desde el exterior, pero no pasa desapercibida la torrecilla en ángulo de una de esas mansiones.

En la Rue Rouget-del-Isle hay también varias casas destacadas. La del número 3, una mansión del Renacimiento, muestra una fachada que destaca sobre la sencillez habitual de las casas de Narbona. Su interior esconde un escalera restaurada.

Un paseo por este barrio lleva a rincones olvidados, a casas con puertas de colores y antiguas mansiones convertidas en edificios oficiales. No es el centro de esta ciudad majestuoso, pero tiene ese encanto de tiempos pasados, de lugares tranquilos y sencillos. Si os gusta callejear, seguro que disfrutáis del paseo.

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Bourg, el barrio de los mercaderes

Cuando terminé mi recorrido por el centro histórico de Narbona puse rumbo al Bourg, el antiguo barrio de los mercaderes. Para llegar crucé sobre el Pont das Marchands. A pocos metros me encontré con la Plaza de la Cuatro Fuentes y con la antigua Casa de los Pregoneros, del siglo XIV. Desde allí comencé a callejear por este barrio que en la Edad Media contribuyó al esplendor económico de la ciudad. En estas calles hubo desde el siglo XII una importante industria pañera. Era el lugar perfecto pues desde los curtidores a los tintoreros todos tenía cerca el agua del río Aude. Río desde el que luego salían sus mercancías rumbo a los mercados de otras importantes ciudades.

En este barrio vivían obreros y burgueses. Estos últimos en elegantes mansiones. Alguna de ellas sigue en pie, como la Casa de las Nodrizas. Levantada en el siglo XVI, su elemento más destacado es la ventana de su fachada sur. En ella se pueden ver una voluptuosas cariatides a las que la casa debe su nombre. Sin duda una de las mansiones privadas más atractivas que ver en Narbona.

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No mucho más allá se encuentra la Basílica de San Pablo. Uno de las más atractivas iglesias que ver en Narbona. Está construida sobre la sepultura de San Pablo, el primer obispo evangelizador de Narbona. Su origen es románico, pero en ella se mezclan elementos góticos. La parte más atractiva de esta iglesia desde su exterior es el ábside. La entrada se realiza por un lateral. Y es que aquí, igual que en la catedral, no hay fachada monumental acorde con el tamaño e importancia de la iglesia.

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Nada más entrar hay una pila de agua bendita. Es de mármol y dentro hay una rana esculpida. Hay varias leyendas sobre esta rana. Una de ellas dice que una rana estaba todo el rato croando y molestaba en la misa. Así que San Pablo de Narbona la petrificó. La iglesia abre todos los días (excepto domingos) de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00 horas.

Narbo Via, el museo que viene

Entre los lugares que ver en Narbona hasta hace poco estaban el Museo Lapidario y el Museo Arqueológico. Durante mi paso por la ciudad ambos habían cerrado de forma definitiva ya que sus colecciones van a ser trasladadas al nuevo museo diseñado por el arquitecto Norman Foster y ubicado a las afueras de la ciudad. Será un museo moderno e interactivo donde las colecciones de arte de Narbona lucirán mejor que nunca. Pero para verlas, habrá que esperar.

Oficina de Turismo de Narbona

Merece la pena pasarse por la Oficina de Turismo de Narbona, en 31 rue Jean Jaurès. En ella además de obtener información de la ciudad podrás sumarte a alguna de las visitas guiadas por la ciudad. También en esta oficina podrás comprar el Pass Monumentale Narbonne. Si quieres descubrir todo lo que hay que ver en Narbona, seguramente te interese. Con él se puede acceder a todos los museos y monumentos de la ciudad.

Agradecer a la Oficina de Turismo de Narbona y a Elipsos su colaboración para hacer realidad este viaje.
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Comentarios (16)

  1. ¡Qué bonita que es Narbona! Yo tampoco sabía de su existencia hasta el año pasado y fue toda una sorpresa, me pareció encantadora, un centro medieval muy bonito, comí en el mejor buffet del mundo y además me acerqué a la Abadía de Fointfoid ¡qué más se puede pedir! ¡Espero volver! Un abrazo

    1. La verdad es que es una ciudad perfecta para disfrutar de una escapada, y mucho mejor aún si se la tiene como puerta de entrada para conocer otros lugares de Occitania. Un abrazo.

  2. La primera vez que pisé Francia fue visitando la ciudad de Narbona. Teníamos aquí el alojamiento. La verdad que es una ciudad que no me gustó mucho por varias razones y una es una mala experiencia. De los muchos lugares que nos enseñas conocí la catedral, pero no sabía que el canal de la Robine se une con el Canal du Midi en Toulouse y tampoco vi el ancla en el Passage de l’Ancre, muy curioso. Creo que debería dar otra oportunidad a esta ciudad en cuánto vaya por esa zona de Francia.

    1. No tiene el encanto de otras ciudades francesas, pero creo que debes darle una segunda oportunidad y no perderte ese nuevo museo que seguro merece y mucho la pena.

  3. Nosotros tampoco sabíamos nada de Narbona… hasta que hemos leído tu post. 😉 La ciudad no será muy grande pero, por lo que cuentas, hay muchísimas cosas que ver y hacer en Narbona. 👍🏼
    Cuando vayamos, seguro que visitaremos el mercado bio de la plaza del ayuntamiento, porque nos encantan los productos naturales. 😋

    Saludos.

  4. Un reportaje de lo más completo. Ya sabes que nos encanta la ciudad, de hecho la hemos visitado en dos ocasiones en los últimos 12 meses. Los mercados en Francia tienen algo especial y, como tú comentas, les Halles, es uno de los mejores que hemos visto. Y que decir de su fenomenal Palacio Arzobispal o el canal de la Robine. Es curioso porque sin ser una ciudad tan monumental o famosa como muchas otras la verdad es que tiene muchísimo encanto y además hace de muy bien visitar puesto que como tú comentas, no requiere transporte público para irte de un lado al otro.

  5. Vaya sorpresa me he dado, no conocía esta ciudad, y creo que va a ver que apuntarla la próxima vez que vayamos a Francia, a la Galia como tu dices. Muy buenas fotos como siempre Kris.
    Saludos viajeros
    LoBo BoBo

  6. Para ser sinceros, nunca habíamos pensando en este destino. Y no entiendo por que… Lo tenemos bastante cerca. A parte por lo que cuentas, tiene puentes, mercados y una catedral que parece un castillo, demasiados atractivos para quedarse sin visitarla. Creo que la haremos juntos con otras ciudades cercanas. Vivimos al lado de Francia y solo conocemos París. Una vergüenza jeje ¿Se puede visitar en un día, no? ¡Saludos y gracias por la info! 🙂

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