Trentemoult, el pueblo de colores del Loira

by Cristina
Trentemoult

Uno de los días de nuestro viaje a Nantes pusimos rumbo a Trentemoult, un antiguo pueblo de pescadores situado en la orilla opuesta del río Loira, ese río al que saludan elegante castillos desde sus orillas y en el que también se pueden encontrar lugares tan pintorescos como éste.

Trentemoult

Visitar Trentemoult en Nantes

Ese día el cielo estaba plomizo, amenazaba lluvia, pero o íbamos esa mañana a conocer Trentemoult o volvíamos a Madrid sin haber visitado este pueblo perteneciente al municipio de Rezé. Así que tras visitar el Museo de la Imprenta en Nantes pusimos rumbo a la estación marítima de la ciudad para subir a uno de los barcos que cómo autobuses acuáticos cruzan el Loira durante todo el día. El viaje apenas duró 10 minutos. Al llegar a nuestro destino tuvimos la sensación de estar a kilómetros de distancia de Nantes. Nada hay en Trentemoult que recuerde a una gran ciudad, a esa de la que tan solo le separan unos cientos de metros.

Trentemoult

El reino de los gatos

Trentemoult es un lugar tranquilo (al menos lo era el día de nuestra visita). Aparte de los pocos turistas que nos animamos ese día cubierto a cruzar el río, en las calles y callejones de este pueblo no encontramos a nadie más. Sólo estábamos nosotras y los gatos. Porque si algo no falta en Trentemoult son gatos. No hay calle o plaza por la que uno pase en la que no aparezca en algún momento un gato.

Y no es de extrañar, basta fijarse un poco para descubrir coquetas mansiones gatunas o comederos esperando a que algún minino se acerque a ellos. Se ve que están acostumbrados a la presencia de desconocidos en las calles. Aunque son esquivos como casi todos los gatos, éstos toleran sin problema que los humanos nos acerquemos a ellos, incluso parecen posar para las fotos. Eso sí, lo de dejarse tocar ya es otra historia.

Trentemoult

Qué ver en Trentemoult

Este pueblo es sin duda un lugar a incluir entre los lugares que ver en Nantes. No es un lugar monumental, pero si sumamente pintoresco. Sus calles son un pequeño laberinto en el que no siempre es sencillo orientarse. Y precisamente en ello radica parte de su encanto. En poder pasear sin un rumbo concreto sabiendo que cualquier rincón tendrá algo curioso que ver. Tan pronto te puedes encontrar con unos pájaros pintados en una pared como con un jardín con palmeras o una ventana decorada con intensos colores.

Trentemoult

Porque si algo hay en Trentemoult, eso es color. Todo en este pueblo está pintado y ello es una tradición que comenzó cuando aquí vivían sólo pescadores y aprovechaban los restos de pintura de su barcos para decorar sus casas. Esta tradición ha continuado y hoy desde las fachadas a las puertas lucen pintadas de alegres colores. También las contraventanas o los muebles de exterior son tan alegres como el resto de elementos de las viviendas.

Trentemoult

En las calles, casi todas peatonales, reina cierto desorden que añade encanto a Trentemoult. Es como si cada vecino se hubiera adueñado de los pocos metros delante de la puerta de su casa y lo hubiera decorado a su gusto. Algunos con plantas, otros con objetos que parecen sacados de Cuéntame (una popular serie televisiva española) o con muebles de jardín que desde luego no han sido comprados en IKEA.

Trentemoult

El resultado de todas esta mezcla de colores y objetos dotan a Trentemoult de un evidente aire bohemio. Y no podía ser de otro modo en un pueblo en el que los pescadores han dejado paso a los artesanos y las tiendas de material de pesca a las de ropa vintage.

Trentemoult

No hay que dejar de dar un paseo por el Muelle Marcel Boissard. Es el lugar perfecto para comer en alguno de los bistrós o cafés que se han instalado con vistas al río.

Trentemoult

También hay que fijarse en las mansiones burguesas que rodean el centro del casco antiguo de Trentemoult. Algunas de esas casas tienen palmeras y plantas exóticas en su jardín. Esas que los marinos trajeron a sus casas desde los lugares remotos a los que les llevaban sus viajes.

Trentemoult

Siguiendo el curso del río Loira en su camino hacia el Atlántico se puede ver una obra que forma parte de ese arte urbano de Nantes que hace a la antigua capital de Bretaña una de las ciudades más singulares de Francia. Esa obra que os menciono es El Péndulo de Roman Signer, un artista suizo que añadió a una antigua construcción abandonada junto al río un enorme péndulo de 7 metros. Lo más curioso de este péndulo que oscila durante todo el día es que no le acompaña el reloj que todos podríamos esperar ver sobre él.

Trentemoult

A nosotras nos encantó conocer este lugar tan cercano a Nantes. A mi amiga Cris sobre todo por los gatos que encontramos en todas las calles y a mi por tantas puertas y ventanas perfectas para ser fotografiadas. Creo que merece la pena dedicar un par de horas a dar un paseo por Trentemoult. Un lugar con mucho encanto que puede que algún viajero amante del cine reconozca en una película francesa protagonizada por Catherine Deneuve: La Reina Blanca.

Trentemoult

Cómo ir de Nantes a Trentemoult

La forma más cómoda y atractiva de llegar a Trentemoult sin duda es en barco, el Navibus. Parte desde la Gare Maritime de Nantes (parada de tranvía Gare Maritime). Este barco cruza el río en 10 minutos, partiendo del muelle cada 20 minutos. Los tickets se compran en las máquinas que hay junto a la oficina del embarcadero. El precio es de 1,70 € (válido durante 1 hora) y está incluido en el Pass Nantes. Para regresar desde Trentemoult a Nantes conviene consular los horarios, porque este transporte no funciona a partir de cierta hora de la tarde.

Trentemoult

Si por alguna razón no quieres ir a Trentemoult en barco (por ejemplo si quieres cenar en La Civelle, uno de los restaurantes de Nantes más recomendados) podrás ir en tranvía y autobús. En el centro de Nantes tendrás que coger el tranvía de las líneas 2 ó 3 hasta Espace Diderot. Y allí, tendrás que continuar viaje hasta Trentemoult en el autobús de la línea 30.

 

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4 commentarios

Maruxaina Bóveda 3 abril, 2020 - 9:19 am

¡Qué pueblo tan bonito! No había oído hablar nunca de Trentetoult y mira que hemos ido veces a Nantes. Me parece una visita súper bonita y además poder ir en barco es una idea genial. Sin duda si volvemos a la zona del Loira nos acercaremos a visitarlo 🙂
Gracias por el descubrimiento Cris, un abrazo.

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Cristina 3 abril, 2020 - 11:10 am

A ti que te gusta tanto Francia seguro que en algún momento regresas a Nantes. Me alegra mucho haberte descubierto este rincón de la ciudad. Un abrazo.

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JOSE 3 abril, 2020 - 11:30 am

Siempre que viajo me encanta ver algún lugar pintoresco, sin grandes monumentos, pero que tenga encanto. Por desgracia, muchos de esos lugares terminan siendo superturìsticos y o bien mueren de éxito o pierden ese encanto que los hacía atractivos. Sin embargo, viendo tus fotos se nota que Trentetoult sigue manteniendo ese aire encantador. Tenemos pendiente un viaje a Nantes, pero visto lo visto no estará completo si no visitamos este antiguo pueblo de pescadores ¡¡aunque no somos muy amantes de los gatos😂 !!

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Cristina 3 abril, 2020 - 12:35 pm

Pues con amor a los gatos o sin él ¡¡no os podéis perder este singular lugar!!

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