Qué ver en Moura, una ciudad de leyenda

por Cristina Monsalvo

Cuenta la leyenda que la mora Selúquia estaba prometida con el príncipe Brafma, del vecino Aroche, uno de los pueblos que ver en la Sierra de Aracena. El día antes de los esponsales, el príncipe y su séquito pusieron rumbo a Maura, ciudad a la que nunca llegaron. En el el camino fueron asaltados por un grupo de cristianos que les vencieron y se hicieron con sus caballos y ropajes. Así vestidos, se dirigieron a la ciudad de la novia. Ella, creyendo que aquel grupo era el de su futuro esposo, mandó abrir las puertas de la muralla. Al darse cuenta de lo que había hecho, se tiró desde la torre del castillo. A partir de entonces, la ciudad cambió su nombre en honor a aquella mora, y esa torre es uno de los lugares destacados que ver en Moura.

Sea cierta o no esa leyenda de dramático final, si es cierto que la actual Moura fue durante cinco siglos una ciudad musulmana. En 1232 fue conquistada por los cristianos, pero los árabes siguieron viviendo en Moura hasta finales del siglo XV. Fue entonces cuando el rey Don Manuel I firmó un edicto en el que se obligaba a los musulmanes a convertirse o dejar la ciudad.

El tiempo pasó, y gracias a la cercanía de varías fuentes ricas en minerales, Moura se convirtió en un solicitado destino termal. Hoy aquellos lugares que antaño fueron balnearios se han transformado y sumado a la lista de lugares que ver en Moura, un pueblo rodeado de viñedos y de olivos. No en vano, el aceite virgen de Moura está considerado uno de los mejores del mundo.

Qué ver en Moura

Los lugares que visitar en Moura se pueden visitar tranquilamente a pie. Se puede estacionar el coche en alguna de las calles que llevan al centro de la ciudad, antes de llegar a la zona en la que las calles peatonales se mezclan con las construcciones más importantes que visitar en esta localidad alentejana.

Castillo de Moura

El primer lugar que ver en Moura es su castillo. Podríamos empezar la visita a este pueblo por cualquier otro punto de interés, pero al estar el Espacio del Turista, Vinos y Artesanía dentro del recinto del castillo, sin duda merece la pena hacerse allí con un plano y algo de información antes de empezar a recorrer la localidad.

El acceso a este castillo construido en el siglo XIII sobre una fortificación árabe, se realiza por la Calçada do Castelo, a la espalda del edificio del Ayuntamiento. Una vez arriba, enseguida aparece la colorida Torre del Reloj. Es fácilmente reconocible tanto por su color amarillo cómo por el reloj de la parte superior.

A la izquierda de la entrada está el moderno edificio de atención al turista . Un poco más adelante se puede ver, al menos por fuera, la Iglesia de Santo Domingo de Moura y las ruinas de su convento. Esta iglesia se construyó sobre los cimientos de una mezquita. En su interior parece ser que están las tumbas de los hermanos Rodrigues, conquistadores de Moura. Nosotros encontramos la iglesia cerrada, por lo que no os puedo decir nada sobre ese tumba de estilo manuelino.

Qué ver en Moura

Rodeando la iglesia por su lateral derecho, se llega a la puerta que perteneció a la Casa da Roda. Nada impide atravesar ese arco y pasear entre lo que queda de los muros de los que sin duda debió ser una magnífica casa. Incluso se conservan los tradicionales azulejos portugueses en algunas paredes. A muy pocos pasos de esta casa, caminando hacia las murallas, hay un mirador y una torre. Esta última es la Torre de Salúquia, y según la tradición, fue desde ella desde la que se lanzó al vacío.

Frente a la Iglesia, hay un arco bajo la Torre del Homenaje, la más alta del recinto. Entre el templo y la torre, en el suelo, hay una puerta del siglo XVI, puede pasar desapercibida si no vas atento. En cuanto a la Torre del Homenaje, se puede subir a ella, pero tienen que acompañarte para poder entrar. Supongo que las vistas desde arriba deben ser increíbles, pero nosotros nos conformamos con las que tuvimos caminando por el paseo de ronda de la muralla.

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Iglesia de San Juan Bautista

Si bien el conjunto exterior de esta iglesia que ver en Moura no es especialmente atractivo, cuenta con dos elementos en su fachada que no pasan desapercibidos. Uno es su puerta de estilo manuelino. El mismo estilo que tiene la pequeña Iglesia de la Misericordia en Silves o el imponente Monasterio de los Jerónimos, una de las visitas obligadas que hacer en Lisboa.

El otro, su única torre, con un balcón desde el que se decía misa para los presos de la cárcel que estaba enfrente. En cuanto al interior, hay que buscar el púlpito levantado sobre una columna de mármol blanco.

Jardín Dr. Santiago

Justo al otro lado de la calle, frente a la portada manuelina, está la entrada a estos cuidados jardines. Sobre los edificios a ambos lados de la entrada se lee “Establecimiento Termal”. Si curioseas tras alguna de las puertas, verás salas con duchas que hoy parecen en desuso, pero que seguro en otros tiempos fueron utilizadas por los beneficios de las aguas minerales de Moura.

Hoy este jardín es un lugar agradable, con un quiosco de música, bancos y vistas sobre el paisaje que rodea el pueblo. También hay unos baños públicos limpios y gratuitos. Algo que es habitual encontrar en todos los pueblos del Alentejo, incluso en los más pequeños.

También dentro de los jardines hay una fuente decorada con motivos árabes y la escultura de una mujer, puede que la mora que dio nombre a la localidad. Otra impresionante fuente está justo antes de entrar a los jardines. Se trata de la Fonte das Três Bicas, decorada en mármol y formando parte de la fachada de la Biblioteca Municipal.

Qué ver en Moura

Morería de Moura

Uno de los lugares más agradables y pintorescos que ver en Moura es su antiguo barrio musulmán.  Uno de los más grandes y mejor conservados de Portugal. Calles que suben y bajan, grandes chimeneas sobre cada casa, fachadas pintadas de un blanco resplandeciente. El recuerdo de 500 años de vida musulmanas en unas atractivas calles en las que las flores y plantas recuerdan que la vida sigue en el mismo lugar que antaño.

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Cuarteles de Moura

A menos del diez minutos caminando desde el Castillo se encuentra esta antigua construcción del siglo XVIII. Fue utilizada por los militares que defendían Moura y hoy aquellas habitaciones han sido ocupadas por tiendas, bares y diferentes asociaciones. En uno de los extremos se encuentra la capilla del Señor Jesús de los Cuarteles.

Lagar de Varas do Fojo – Museo del Aceite

El último de los lugares que visitamos en Moura fue el museo dedicado al aceite. Ocupa un antiguo lagar en un edificio que data de 1810. En su interior se conserva la maquinaria original que era movida solamente por la fuerza de animales y personas. No es muy complicado comprender el funcionamiento general. Si se tienen dudas, el personal que recibe a los visitantes aclara todo lo necesario. A nosotros nos fueron de ayuda sus explicaciones para entender como se prensaba el aceite y como pasaba a cada una de las tinajas o para que servían los orificios que había en ellas.

Aprendimos que la aceituna se prensa más de una vez, que de ello depende la calidad del aceite y que también se puede utilizar agua para conseguir más de este apreciado líquido. Sin duda es una visita que merece la pena hacer y en la que nosotros descubrimos la utilidad de muchos enseres y el funcionamiento de otros.

El horario varía, así que tomad nota:

  • Verano: de 9:30 a 12:30 horas y de 14:30 a 17:30 horas.
  • Invierno: 10:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas.
  • Cerrado los lunes.
  • Entrada de pago.

Jardim das Oliveiras

Justo frente a la puerta del Lagar de Varas está un pequeño jardín que rinde homenaje al olivo, un árbol que forma parte de la vida y la economía de Moura desde hace siglos. Es un lugar pequeño en el que los gatos campan a sus anchas y disfrutan de los bancos a la sombra de los olivos.

Además de estos lugares que ver en Moura, os animo a visitar otro de esos pueblos tranquilos que ver en el Alentejo. Una buena opción es Serpa, a tan solo media hora en coche. Allí podréis ver también un castillo, varias iglesias y comer unos dulces tradicionales que están para chuparse los dedos: las queijadas.

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