Si quieres descubrir lo mejor de la capital española puedes hacerlo de la mano de guías experimentados que te mostrarán lo mejor de la ciudad. Apuntarte a un free tour en Madrid es una gran idea. Solamente tienes que elegir lo que más te interesa conocer y elegir entre el gran abanico de ideas que hay disponibles.
Entre los lugares más singulares que ver en Bélgica se cuentan los restos de antiguas abadías cistercienses. Lugares que hace siglos estuvieron llenos de vida gracias a la actividad de aquellos monjes que oraban, cultivaban la tierra y elaboraban su propia cerveza. Aquellas abadías, tras la Revolución Francesa, quedaron olvidadas y fueron expoliadas. La abadía de Aulne fue uno de esos monasterios abandonados que, por fortuna, hoy podemos visitar y pasear entre esos muros en ruinas de los que la vegetación se ha hecho dueña desde hace décadas.
Europa es territorio de castillos y fortalezas, lugares que recuerdan aquel pasado medieval de batallas por conquistar territorios y de la lucha por conservar posesiones. El Castillo de Bouillon es uno de los mejores lugares para ver más que imaginar como era la vida en una construcción pensada para poner muy difícil al enemigo el acceso mientras se tenía una impresionante panorámica de toda la zona que rodeaba el castillo.
Durbuy es uno de los lugares que ver en Bélgica. Se encuentra al sur del país, en la región francófona de Valonia. Aunque por su pequeño tamaño pueda parece un pueblo, recuerda cuando la visites estás en la ciudad más pequeña del mundo. Disfruta de sus calles empedradas, de sus buenos restaurantes y de todos esos lugares que ver en Durbuy y que podrás visitar en unas horas.
Menorca atrae cada año a miles de turistas en busca de ese mar color turquesa que la ha hecho popular entre las islas del Mediterráneo. Si tienes intención de visitarla, apunta los siguientes consejos para disfrutar en ella del mar, el interior, sus ciudades y pueblos y por supuesto, de sus gastronomía.
Muros que se elevan hacia el cielo, ventanas que no son barrera, tumbas olvidadas. Así es la imponente abadía de Villers-la-Ville. Un monasterio cisterciense en el que se detuvo el tiempo durante la Revolución Francesa y cuyos antiguos edificios vuelven a tener vida gracias a los visitantes que llegan a un lugar que ya atrajo hace un par de siglos a muchos escritores y artistas románticos.
