Dentro del grupo de las llamadas capitales culturales de Sri Lanka se encuentra Dambulla. Se trata de un templo formado por un conjunto de cuevas escavadas en la ladera de una colina rocosa. Se puede visitar fácilmente si uno hace la ruta entre Sigiriya y Kandy. Una parada de un par de horas es suficiente para conocer las cuevas que forman el también llamado Templo de Oro de Dambulla y que sin duda es uno de los lugares que ver en Sri Lanka.
A pocos pasos de la plaza de Alonso Martínez, en la madrileña calle Hortaleza, se encuentra un restaurante muy coqueto y chic: Miss Sushi. Muy llamativo por su decoración en blanco y negro con toques de intenso rosa, es el lugar perfecto para cenar en pareja o reunir a las amigas para una comida diferente en un ambiente relajado.
Hace un tiempo encontré en una red social un comentario de una amiga y colega en el que decía que la habían contactado para hablar sobre el tema “viajar a los 40, porque no sólo se viaja de joven”. Y de verdad, son cuestiones que me parecen un poco fuera de lugar y que dan la sensación de que si ya no estás en la veintena o al treintena igual alguno se cree que ya tenemos que llevar el andador y un botiquín lleno de pastillas(*) con nosotros.
Cuando uno piensa en viajar a un lugar exótico seguro que se le vienen a la cabeza países como Vietnam, China o India. Y si lo que el viajero quiere es ir de compras pensará en Londres, NY o París. Pues hay un lugar muy cerca de nuestra casa española que aúna ambas cosas: Marruecos. Un par de horas de vuelo desde Madrid a algunas de las ciudades del vecino país es lo que separa a viajero de un mundo tan diferente al nuestro, donde las mujeres cubren sus cabellos con pañuelos, los mercados huelen a especias y los colores de las babuchas parecen infinitos. Tanto si uno se anima a conocer Tanger, Fez o Marrakech pronto descubrirá que uno de los mayores atractivos de cualquiera de esas ciudades son sin duda los zocos de Marruecos. Uno puede pasar horas en ellos buscando alguna artesanía especial, eligiendo el regalo especial para algún amigo o descubriendo que las carnicerías en Marruecos poco tienen que ver con las españolas.

Los antiguos zocos de Marruecos son sin duda los más atractivos, están ubicados en la medina de cada ciudad y los puestos y tiendas asoman a calles estrechas, las cuales van cruzando unas con otras hasta crear una especie de laberinto. Por ello hay que caminar con calma intentando tener claro el recorrido que cada uno va haciendo, aunque mientras uno no se aleje de las zonas más frecuentadas y con más tiendas difícilmente llegue a perderse. En los souk o zocos de Marruecos lo habitual es encontrar cada producto en una zona determinada. Por ejemplo habrá un espacio dedicado al mercado de alimentos, una calle para los plateros, otra en la que encontrar pieles o alfombras y así sucesivamente.

Para comprar en estos mercados hay que recordar que habrá que dedicar un rato a regatear sobre el precio de ese artículo que hemos elegido. Forma parte de la cultura árabe y hay que entrar en el juego por mucho que a uno le cueste. Para ello hay que tener un poco de paciencia, escuchar al vendedor y luego pensar cuanto es lo que realmente puede costar eso en Marruecos. Seguramente y si sois buenos en este noble arte podáis conseguir ese objeto por la mitad de lo que os pidieron. Y recordad siempre que si finalmente acceden al precio que ofrecéis ya no podréis volveros atrás, sería una falta de respeto hacia ellos pues han invertido en vosotros su tiempo y han dado por buena vuestra palabra de que vais a pagar lo que estáis ofreciendo.

Mientras paseáis por el souk, id con todos los sentidos alerta para oler esas especias que aromatizan las calles, escuchar la llamada a la oración, probar alguna comida típica del país, tocar esos tejidos llenos de color y no dejar de ver esas puertas entreabiertas tras las cuales puede esconderse alguna madrasa o quizás el patio de una mezquita que tan solo podremos ver desde la calle.
Animaros a viajar a Marruecos, descubriréis los mejores mercados viajando al mejor precio.
Los aeropuertos de Bruselas son dos y el viajero llegará a uno u otro dependiendo de la compañía aérea con la que viaje. El de Zaventem es el más cercano a la capital belga siendo el principal aeropuerto de Bélgica. Charleroi, también conocido como Bruselas-Sur es al que llegan generalmente los vuelos de bajo coste y se encuentra a 55 kilómetros de Bruselas.
Si hay una región española que me atrae sobre el resto sin duda esta es Andalucia. Sus ciudades, su arte, o sus paisajes me encantan. Por ello me he sentido privilegiada cuando Turismo de Granada ha elegido mi blog para dar a conocer a los viajeros algunas de las joyas más desconocidas de la ciudad pues durante años han estado cerradas al público o en proceso de restauración. Ahora vuelven a abrir sus puertas para demostrar a todos que hay mucha Granada más allá de la Alhambra.
Los lugares que han sido restaurados y lucen totalmente renovados van desde una casa árabe a restos palaciegos de la época nazarí. Yo me he decantado por hablaros de dos de ellos situados en mi barrio preferido de Granada: el Albaicín. Ubicado frente a los palacios nazaríes, este singular barrio lleno de callejuelas, cuestas y casas típicas fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. Pasear por sus calles es retroceder en el tiempo, es sentir la esencia de la ciudad a través de esos rincones que solamente un barrio como este puede ofrecer. Patios cuajados de flores que inundan con su aroma las calles al caer la tarde mientras el sonido de las voces de los vecinos de toda la vida acompañan al viajero en su paseo hasta uno de esos lugares donde el atardecer es uno de los más bellos regalos que una ciudad puede ofrecer: el mirador de San Nicolás.

La mejor forma de comenzar a conocer este singular barrio del que os hablo es acudir a la Casa de Zafra, la cual acoge un centro de interpretación y es uno de esos espacios que prácticamente acaban de abrir sus puertas a los visitantes, ya que su meticulosa restauración finalizó hace apenas tres años.
Si ha llegado hasta nuestros días es sin duda gracias a quedar en el interior de un conjunto monástico, el de Santa Catalina de Siena, y cuando allá por la década de los 60 del siglo pasado se descubrió su existencia, el Ayuntamiento de Granada la adquirió logrando así que esta casa, uno de los mejores ejemplos de arquitectura andalusí residencial, llegue hasta nosotros y nos abra ahora sus puertas para mostrarnos como era la vida en las casas nazaríes.
Granada fue el último reducto islámico de la Península lo que provocó la llegada de muchas familias según los cristianos iban ganando terreno a los nazaríes. Por ello aumentó mucho la densidad de población en este barrio granadino y las casas comenzaron a construirse en altura, como esta de la que hablamos y cuya fachada a la calle no muestra vanos, algo típico de las casas islámicas. De este modo la vida familiar se esconde de miradas ajenas. Así mismo al entrar hay un recodo cuyo función sigue siendo la misma, mantener la intimidad de la casa. Dentro, algunos elementos característicos de este tipo de viviendas: un patio, la alberca con una fuente, pórticos con columnas, techos de madera, capiteles que aún muestran restos de pintura… Añadamos mentalmente arrayanes en los lados de la alberca y el sonido del agua para sentir como sería este lugar cuando hace siglos lo habitaron familias musulmanas.
Como más arriba comentaba, esta casa acoge hoy en día el Centro de Interpretación para el conocimiento y difusión del Albaicín. En él se han aunado tradición y modernidad, de modo que elementos como la alberca o las galerías con preciosas vistas de la Alhambra se han combinado con elementos interactivos de última generación, tales como recreaciones virtuales en 360º.
Sin abandonar el Albaicín el visitante puede conocer otro tipo de viviendas netamente granadinas: los cármenes. Estos serían básicamente huertos urbanos, aunque en ellos se puede encontrar también una parte de jardín, de modo que las flores se mezclan con las hortalizas y sobre ellas árboles que no son solamente ornamentales, ya que sus frutos serán consumidos por los dueños del lugar. El nombre proviene de una palabra árabe “Karm”, que quiere decir jardín o viñedo. Y estando en el Albaicín y en Granada, está claro que uno no puede abandonar la ciudad sin conocer uno de estos lugares. Aunque haya que dar un paseo, sin duda merece la pena caminar para llegar al Carmen de los Mártires.
Situado en el entorno de la Alhambra, este carmen que cuenta con un terreno de más de siete hectáreas se llamó anteriormente Carmen de los Cautivos en recuerdo de los cristianos que estuvieron en las mazmorras árabes. Fue también aquí donde Isabel la Católica mandó construir la primera iglesia de la ciudad. Hoy en día se pueden visitar un románticos jardines llenos de parterres, fuentes y esculturas que poco recuerdan la historia que le dio nombre.
Es en estos fabulosos jardines donde Turismo de Granada creará la ruta Poetas en el Jardín de los Mártires para reforzar la candidatura de la ciudad andaluza como Capital de la Poesía. Y es que a Granada la han cantado y retratado escritores de todas la épocas, desde San Juan de la Cruz a Marguerite Yourcenar, pasando por supuesto por Ángel Genivet o Federico García Lorca.
Esta ruta conducirá al visitante a través de los diferentes espacios del jardín en los cuales se colocarán bancos para invitar a la lectura. El visitante que desconozca el proyecto podrá encontrar Zorrilla o Lorca por azar, pero aquel interesado en hacer la ruta completa tendrá a su disposición un plano con la explicación del proyecto y la ubicación de los poemas. Sin dada, un original modo de disfrutar en un enclave tan encantador como este carmen granadino.
Una vez recorrido este maravilloso barrio de Granada, disfrutado de sus calles, de sus vistas y de sus lugares más singulares, no hay mejor forma de acabar la jornada que disfrutando de un paseo por la calle de la Calderería Nueva, un rincón más del Albaicín donde pasear sintiendo en el aroma a té y a pasteles algo más del legado nazarí en la ciudad. En esta calle, conocida también como la de las teterías, uno puede parar a comprar algún dulce, entrar en alguna tienda de artesanos o disfrutar de un delicioso y aromático té en alguno de esos locales que se abren a la calle que antaño fue el lugar donde se fabricaban y reparaban calderas.
Granada, una ciudad mágica, con lugares únicos, muchos conocidos en todo el mundo; otros también singulares y que poco a poco irán sin duda entrando en la lista de imprescindibles en cualquier visita por esta ciudad andaluza. Así que tomad buena nota para ser los primeros en descubrir lo más nuevo de la ciudad del Generalife.
POST PATROCINADO POR PLAN DE TURISMO DE GRANADA
