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Bélgica

Navidad en Bruselas

por Cristina 03/02/2015
Navidad en Bruselas

La historia de nuestra Navidad en Bruselas es un poco antigua, espero que no os importe, porque seguro que a pesar de los inviernos que han pasado ahora estaría de plena actualidad… Sus protagonistas son tres: Bruselas, la pequeña y coqueta ciudad belga que huele a chocolate; la Navidad, ese momento del año en que todo cambia de color y ni el cielo más gris consigue nublar la belleza que lucen las calles de las ciudades; y yo misma, empeñada desde hacía tiempo en contemplar alguna ciudad europea en el momento más luminoso del año. Y esto fue lo que pasó….

En Madrid era una mañana fría de diciembre cuando muy temprano pusimos rumbo al aeropuerto. Nos machábamos a Bruselas para disfrutar de lo que diera tiempo durante tres días en Bélgica. El vuelo con Ryanair había sido regalado: 2 euros por trayecto y persona, sin tasas ni recargo de ningún tipo. En poco más de horas estábamos aterrizando en el pequeño aeropuerto de Charleroi, a 46 kilómetros de la capital belga. El modo de llegar a Bruselas era un bus a precio barato cuyo recorrido terminaba en la estación de Bruselas-Midi, o en un taxi pagando mucho más.

El problema es que el bus no sale con toda la frecuencia deseada…. y la cola para comprar los billetes del autobús cuando llegamos a la taquilla era tan larga que temimos tener que esperar mucho más de lo deseado. Así que salí a preguntar el precio de un taxi de ocho plazas hasta el mismo lugar de Bruselas en el que nos dejaría el bus y si conseguía convencer a otros seis viajeros saldríamos en pocos minutos, además de que nos saldría más económico que ir en bus. Ni corta ni perezosa empecé a preguntar a unos y otros hasta conseguir que fuéramos 8 viajeros. Subimos todos al taxi y rumbo a la ciudad que era nuestro destino.

Una vez en la estación de Bruselas-Midi, cogimos el metro, limpio, cómodo y rápido, para llegar al hotel. Se llamaba Merivaux Hotel, y estaba en el Boulevard Adolphe Maxlaan, a pocos minutos caminando del metro y de la mayoría de los lugares de interés de la ciudad. La habitación era amplia y calentita, aunque un poco anticuada. Sin embargo la recepción era moderna, luminosa y ya decorada para la Navidad que llegaría en menos de dos semanas.

Dejamos nuestro equipaje en la habitación y nos abrigamos con bufandas, guantes, gorro… todo iba a hacernos falta en la gélida Bruselas. Tenemos que reconocer que no estamos muy acostumbrados a ese frío tan intenso pero no hay nada que el sistema “cebolla” (capa sobre capa) no solucione: camiseta de manga corta, otra de manga larga, jersey, plumas… Y así salimos a recorrer el centro de Bruselas, paseando por avenidas primero y luego por calles estrechas llegamos a la sin duda estrella de la ciudad: la Grand Place. Por el camino contemplamos restaurantes y tiendas con luces y árboles de Navidad, cada rincón de la capital invitaba a soñar en esas fechas de celebraciones y reuniones familiares.

Grand Place Bruselas

Tras recorrer la plaza disfrutando de las fachadas de cada una de sus edificios y rodear el árbol navideños, salimos de ella hacia el resto del casco antiguo de la ciudad en busca de una estación de metro. Nuestra intención era llegar a ver el símbolo de la ciudad: el Atomium. Por el camino pasamos por solitarias calles en las que pudimos ver algunos de los famosos murales que decoran edificios por toda la ciudad.

Atomium Bruselas

En Bruselas en invierno anochece muy pronto, así que cuando llegamos al Atomium, entre la hora que era (apenas las tres de la tarde) y las nubes que cubrían el cielo fuimos conscientes del poco tiempo de luz que nos quedaba para hacer alguna foto al símbolo de la ciudad construido en 1958 como motivo de la Exposición General de la ciudad. Con cada vez más frío dimos una vuelta alrededor de la estructura de más de 100 metros de alto, pero prescindimos de visitarlo por dentro, igual es muy interesante, pero a nosotros no nos motivo lo suficiente como para pagar la entrada.

Con más frío que otra cosa regresamos al metro para ir de nuevo al centro. Era hora de buscar un sitio caliente donde tomar un cerveza, otra de las cosas a las que huele Bruselas. Bajamos del metro en la estación Ste. Catherine y nos vimos sumergidos en uno de los mercados navideños más entretenidos de la ciudad. Parecía que todo Bruselas estuviera allí, ya fuera comprando regalos o adornos para el árbol, o bien tomando copas de vino caliente y riendo con los amigos. Paseamos acá y allá disfrutando del ambiente hasta que alcanzamos la iglesia que da nombre al metro frente a la cual estaba el tío vivo más peculiar y bonito que he visto nunca…

Mercado de Navidad Bruselas

Cenamos muy cerca de allí, en un local con estilo de bodega, llena de belgas cenando a una tan temprana como nosotros. No recuerdo el nombre del local, ni lo que cenamos, pero si que fue reconfortante disfrutar de aquella comida y que hacia un calor muy agradable, tanto que un par de horas después, tras acabar la cena, las cervezas y la charla, nos daba bastante pereza volver a ponernos toda la ropa de abrigo para salir a la calle…. Eso si, con frío o sin él ya habíamos acordado que el postre sería un gofre de los que habíamos visto vendían en el mercadillo navideño.

Pusimos rumbo al hotel, pero antes pasamos de nuevo por la Grand Place. Alguien nos había comentado que por noche el árbol se iluminaba y que había un espectáculo de luz y sonido en la fachada del Ayuntamiento, una de las cosas más originales que pasan en Navidad en Bruselas. Así que a pesar el frío y del sueño por el madrugón pusimos rumbo a la plaza. Sin duda mereció la pena, ya antes de llegar empezamos a escuchar el sonido de la música a cuyo ritmo se iban dibujando imágenes de colores en la fachada del más grande e importante de los edificios de la plaza. Era tan original y variado que aguantamos mucho tiempo junto a un montón de belgas y turistas fascinados por lo que era otro de los bellos detalles navideños de la ciudad.

Navidad en la Grand Place de Bruselas

Cansados regresamos al hotel donde descasamos en la gran cama de nuestra habitación, que resultó muy cómoda. Al día siguiente nuestra intención era ir a Brujas o descubrir todo lo que había que ver en Gante. Pero había que decidir, porque aún quedaban lugares por visitar en Bruselas.

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Castilla-León

Fuentes de la Granja de San Ildelfonso

por Cristina 24/01/2015
Fuente de La Granja

Es muy sencillo llegar a Segovia desde Madrid, por eso decidimos ir a visitar los Jardines y las Fuentes de la Granja el primer domingo del año. Lucía y el sol, el cielo lucía de un intenso azul por lo que a pesar del frío apetecía salir de casa y pasear.

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Amigos viajerosEntrevistas

Laura, de Puerto Rico a Chicago

por Cristina 21/01/2015
Puerto Rico, patria de Laura Arteaga

Laura y yo coincidimos hace unos años en un hotel de Mandalay y tuvimos una conversación sobre viajes durante un desayuno. Curiosamente hemos vuelto a coincidir a través de Tripadvisor cuando ella me comenzó a escribir para preguntarme sobre India del Sur. Más tarde nos hicimos amigas en Facebook… ¡¡¡y sorpresa!!! Al ver sus fotos y viajes inmediatamente supe que era aquella mujer de Myanmar. Y es que el mundo es un pañuelo, sobre todo si de Laura se trata. Es la persona que conozco que más viaja y más paises (recientemente ha superado la centena) y ciudades conoce. Si os apetece saber más de esta grandísima viajera no dejéis de leer esta entrevista donde además nos cuenta que visitar en su Puerto Rico natal.

*Eres de Puerto Rico, vives en Chicago y no paras de recorrer el mundo. ¿A veces no tienes la sensación de tener siempre la maleta preparada?
Definitivamente, pero no me importa. Sarna con gusto no pica!!!! Para mí viajar es una adicción. A veces estoy planificando dos viajes a la vez. Regreso a casa y ya tenemos el próximo viaje listo. Al regresar a casa me ayuda, revisar mis cosméticos, medicamentos y artículos de higiene personal. Reemplazo los potes y envases, de manera que tengo todo listo para la próxima aventura. Dejo mi almohadita de viajes, mi antifaz, mini cepillo y pasta de dientes, siempre en mi maletín de manos. Ramón , mi esposo y yo, hemos visitado 92 países, 1,000 ciudades y pueblos y seis continentes. En enero del 2015, si Dios permite, visitaremos, en un viaje de expedición, nuestro 7º y último continente, la Antártida.

* Cuando viajas, ¿qué es lo que más te motiva a cambiar de aires? Arte, cultura, playa….
Es la sensación de conocer, eso que es un poco diferente. Cambiar de ambiente, olvidarse de que día es hoy. Saber que tienes tiempo para conocer, sentir, oler, oír y ver, este nuevo lugar. La cultura, claro, la gente, la arquitectura del lugar, la flora, la fauna, la belleza natural del país, ya sean costas y playas, montañas, campos y paisajes preciosos; su comida, su diario vivir. Mientras más diferente y exótico mejor. Siempre me ilusiona hospedarme en lugares lindos, cómodos y confortables. Ahora, más que nunca. ¡Viajar es vivir!

* Si alguien te dijera “voy a Puerto Rico y tengo 15 días”, ¿qué le recomendarías hacer?
La Isla del Encanto… si visitaras mi preciosa isla de Puerto Rico, te diría:

  • Primeramente visita, el Viejo San Juan, capital de Puerto Rico. Designado, Zona de Patrimonio Mundial. Caminar por sus estrechas callecitas adoquinadas, restaurancitos locales e internacionales, tienditas de artesanias locales, ropa, y joyería. En la Calle del Cristo, disfrutar del Parque de la Palomas, favorito tanto de niños como de adultos. Al final de la misma calle, la Capilla del Cristo con su romántica leyenda.
  • En el Viejo San Juan, también, no dejes de hacer una visita al impresionante Castillo del Morro. Sus anchas murallas lo hicieron impenetrable a los muchos ataques militares durante la época de las conquistas. Sus seis niveles se elevan 140 pies sobre el nivel del mar, con sus tres banderas, la de Puerto Rico, Estados Unidos y la milicia española.
  • Puerto Rico tiene hermosas playas que hay que visitar, como las de Isla Verde o Luquillo con sus aguas cristalinas y arenas blancas. Después de Isla Verde, puedes continuar a Piñones, donde se puede uno bañar en pozas naturales, protegidas por rocas del mar. También puedes disfrutar de pescado fresco, nuestras alcapurrias y empanadas de cangrejo, en un ambiente super casual…en lo que llamamos “friquitines”. Viene de la cultura africana. Es otro mundo y merece la pena visitarlo. Preferiblemente de día!
  • Para compras el área metropolitana, Plaza las Américas es el lugar “in”. Tiene tiendas locales, internacionales y centro de comida con muchísima variedad.
  • El Yunque, uno de los bosques tropicales (rainforest), con más biodiversidad. Encontrarás lindas cataratas, charcas de agua para darse un frío chapuzón, temperaturas muy agradables, flora y fauna bellísima y podrás llegar hasta las torres de observación, donde, en un día claro, podrás disfrutar de espectaculares vistas de la isla, el Mar Caribe y el Océano Atlántico.
    De hay, puedes continuar en carro, hacia los kioscos de Luquillo. Puedes almorzar o picotear, como decimos nosotros, de todas nuestras frituras, pescado frito, mariscos, dulces caseros, agua de coco frío, etc. Hay muchísimos kioscos y puedes pasar de uno a otro, probando y probando, de todo un poco. Buen provecho!
  • El Condado. Es un área con buenos hoteles internacionales, B & B’s, restaurantes, locales/barras donde sentarse a tomar alguna bebida, caminar frente al mar, etc. A los turistas, al igual a que los habitantes de Puerto Rico les gusta mucho esta parte para ir a almorzar o a cenar.
  • A las afueras de San Juan, en Cataño, puedes visitar la mundialmente famosa, Planta de Ron y Destileria Bacardí, donde puedes ver y aprender sobre este proceso. Hay un pequeño museo y bonitos jardines.
  • Las Cuevas de Camuy…donde podrás visitar espectaculares cuevas y túneles subterráneas, que no tienen nada que envidiarle a otras más conocidas mundialmente. El parque nacional está muy bien preparado para el turismo y se pueden visitar, algunas de las cuevas, en un trencito muy ameno.
  • El impresionante Observatorio de Arecibo. Tiene el radio telescopio más grande del mundo. Fue construido en los 1960’s y manejado, en ese tiempo, por la Universidad de Cornell. Ha aparecido en varias películas de Hollywood y forma parte, desde el 2008, del Registro Nacional de Lugares Históricos de Puerto Rico.
  • La Bahía Fosforecente de Guánica. Se toma una lancha o bote hasta la bahía. Es mejor visitarla en las noches donde no haya luna.
  • En Fajardo puedes visitar u hospedarte en el Hotel Conquistador, con bellas vistas. Se puede hacer “snorkel, scuba, kayaking” o ir de pesca en alta mar. Se puede disfrutar del balneario de las Croabas, donde se puede hacer snorkeling directamente en la playita. Visita también en el área, el Faro de Fajardo.
  • El Museo y Castillo Serralles, en Ponce. Puedes visitar la mansión y los bellos jardines.

* El destino que más te ha impactado para bien o para mal de todos los que conoces
Una pregunta bien difícil de contestar, ya que todo país visitado deja huellas en mi alma y en mi corazón. Siempre encuentro algo maravilloso en cada lugar que visito y el día que no lo encuentre, ya más, me quedo en casa y me ahorro todo ese dinerito. Te puedo decir que un gran pedazo de mi alma se ha quedado en el continente de Asia. Tantos lugares maravillosos que he conocido. Otro en Africa y otro pedacito en el lejano Oriente.

* ¿Qué añoras cuando estás de viaje?
Lo único que añoramos, mi esposo y yo, solamente cuando llevamos mucho tiempo viajando, es ver a nuestros pequeños nietos. Entonces usamos Skype y asunto resuelto. Gracias tecnología!!!

* ¿Prefieres viajar por tu cuenta o en viajes organizados?
Para decirte la verdad, prefiero, cada vez que se hace posible, viajar por mi cuenta. Me encanta la idea de la planificación del viaje, leer sobre el lugar que voy a visitar, la alocación del tiempo en cada ciudad o país que visitaré. Hacer las reservaciones de los hoteles, a mi gusto. Estar los días que quiero, levantarme sin prisa y desayunar. Regresar al hotel en las tardes y disfrutar de la playa, piscina, o simplemente de la habitación. Sí, los viajes en grupo tienen sus ventajas y hemos tomado excursiones organizadas. Otro hace la organización por tí, piensa por ti; no necesitas conducir en tráfico, ni buscar estacionamiento, ni descifrar un lenguaje extranjero. Siempre se conoce a alguna persona o pareja, con la que puedes compartir y entablar amistad durante el recorrido.
Mi marido y yo encontramos, que alquilar los servicios de un chofer, es ideal. Siempre que lo hemos hecho, hemos tenido buenísimos resultados.

* ¿Cuales son tus herramientas para preparar un viaje?
Uso todas las guías de viajes que mi biblioteca pública pueda ofrecerme. Entre ellas, Fodor’s, Lonely Planet, Frommer’s, Insight, Moon, etc. El Internet me provee tremenda ayuda. Trip Advisor es mi biblia y muchas veces uso sus foros para buscar y pedir información. He encontrado, a través de los años, que los viajeros siempre están bien dispuestos a ayudar, dar sugerencias y recomendaciones.

* Comer puede ser un aliciente en lo viajes o un suplicio. ¿Eres de las que prueban todo tipo de comida para al menos saber si te gusta o no?
Mi esposo, Ramón y yo, ambos somos buen diente. Nos gusta probar de casi todo, después que no se mueva. La gastronomía es parte bien importante y uno de los placeres de viajar. Pruebas las delicias que el país te ofrece y otro hace la preparación y la limpieza. No hay nada mejor que levantarse y no tener que cortar las frutas frescas para el desayuno, levantarse de la mesa, al terminar la cena y no tener que recoger ni lavar un solo plato. Maravilloso! Me gusta, me gusta, como me gusta.

*Ese momento viajero que no quisieras volver a vivir
El año pasado, no me preguntes como, reservé un vuelo interno, en la única línea aérea que vuela de El Nido, Palawan, (las Filipinas) a Manila, el día equivocado. Para que te cuento la dificultad que esto causó. No había cabida y teníamos hoteles y trasportación reservadas y pagadas en Manila. Eso fue un sábado y el lunes volabamos hacía Sri Lanka. Tuvimos que tomar un autobús, pequeño y lleno de gente, cuyo recorrido tomo cuatro horas en la noche, hasta Puerto Princesa. Reservar un hotel, de corre y corre, para pasar la noche y comprar un vuelo a sobre precio, con escala en Boracay y llegar a Manila de noche. Perdimos el transporte de limusina, ya pago, y una de las noches en el Hotel Manila, el cual yo añoraba disfrutar durante dos noches. Como dicen, c’est la vie.

* Y ese otro que quisieras vivir mil veces
Cuando llegas a ese primer hotel, y sabes que es el comienzo de tus vacaciones, de tu añorado y soñado viaje. El comienzo de una nueva e interesante aventura.

* Para terminar, tus rincones especiales en el mundo
Son tantos, tantos, tantos…pero aquí van unos favoritos.

  • Jordania. Llegar a cruzar el Siq, en Petra y al final encontrar la maravilla del Tesoro.
  • Pasar la noche en Halong Bay, Vietnam y haber nadado en sus aguas tibias. Despertarme y ver una de las bahías más espectaculares del mundo.
  • Disfrutar de un atardecer mágico sobre los templos de Bagan, Myanmar.
  • Las vistas, del Lago Atitlán, en Guatemala. Soñaba visitarlo desde muy joven. Uno de esos lugares que añoras, sin saber ni la razón. Será que tu subconsciente sabe que serán inolvidables?
  •  Llegar a la cima de Wine Glass Bay en Freycinet, Tasmania. Las vistas que te quitan el aliento, hacen que la difícil y ardua subida valieran la pena.

Que afortunados somos los que podemos y llegamos a viajar, de nosotros serán los mejores recuerdos de esta, nuestra bella Tierra.

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DormirMarruecos

Dar Córdoba: dormir en un riad en Fez

por Cristina 17/01/2015
Riad Dar Córdoba Fez

Nos íbamos un fin de semana largo a Fez, en Marruecos,  ya teníamos los vuelos comprados y había que buscar alojamiento. Al ser tres necesitábamos una habitación grande donde poder tener tres camas y pasar las tres noches en la ciudad marroquí con comodidad. Empezamos a buscar hoteles y valorar opciones cuando se nos ocurrió la idea de dormir en un riad. Buscando en internet la oferta era tan amplia que fue complicado decidirse. Había para todos los gustos y bolsillos, pero para nosotras era importante el tema de poder tener tres camas en una sola habitación. Además, puesto a elegir, queríamos algo cercano a la medina y que el precio no fuera descabellado. Finalmente y después de dar muchas vueltas elegimos el Riad Dar Cordoba donde nos alojamos en la suite Lechin en la que uno de sus sofás de la zona de estar nos lo convirtieron en una cómoda cama.

Pero vamos a ir por partes. ¿Qué es un riad marroquí? Pues muy sencillo: son las casas tradicionales de las ciudades y es sencillo encontrar muchos de ellos en la parte antigua de las ciudades imperiales de Marruecos. Suelen ser de dos plantas y sus estancias se reparten en torno a un patio al que dan todas las ventanas de la casa, consiguiendo con ello estar aisladas del ruido de la calle y las miradas de los transeúntes. En la parte alta también es habitual que haya una gran terraza a la que salir a tomar el fresco o a tender la ropa de la colada. Muchas de estas casas se han rehabilitado en los últimos años pasando a ser coquetos e íntimos hoteles en lo que pernoctar disfrutando del estilo de vida marroquí.

El riad que os he contado que elegimos nos ofreció mandar un taxista al aeropuerto para recogernos, y nos pareció tan económico que no dudamos en decir que si. Cuando llegamos al centro de Fez la verdad es que el aspecto exterior de la casa no dejaba imaginar lo bonito que era lo que nos esperaba dentro.

Tras cruzar la puerta y pasar el típico recodo de las casas marroquíes que evitan que nadie pueda ver el interior del riad nos encontramos en un precioso patio decorado con azulejos de colores, grandes puertas de madera tallada y muchas plantas. Olía a especias y se escuchaba de fondo una suave música árabe.

Riad Dar Córdoba Fez

Nos dieron la bienvenida con un té a la menta y nos acompañaron hasta nuestra suite, ubicada en el último piso al que llegamos por unas estrechas escaleras. Al abrir la puerta nos encontramos centros de una gran estancia decorada con tapices, alfombras y muebles de madera. Era genial, sobre todo por lo que habíamos pagado (100 euros por noche la habitación). Teníamos además un baño amplio con ducha y vestidor y otro aseo lo que facilitaba el arreglarse cada mañana.

Riad Dar Córdoba Fez

Las ventanas de la habitación daban al patio y ocupaban dos laterales, por un lado la habitación propiamente dicha, y por otro, el baño. Desde ellas teníamos casi al alcance de la mano artesonados, celosías y mocárabes.

Todo estaba muy limpio y ordenado. El patio nos brindaba el espacio donde tomar un té o charlar al regresar de las visitas, y si nos apetecía tomar el aire de la noche solamente teníamos que subir al patio.

Como el día de nuestra llegada el vuelo aterrizaba a última hora de la tarde pensamos con antelación pedir que esa noche nos prepararan la cena en el riad. Fue un acierto total. A la hora acordada bajamos al comedor donde empezaron a servirnos todo tipo de platos marroquíes recién preparados. No pudimos elegir nada, sencillamente ellos cocinan… y tú comes. Berenjena, tajine, pimientos, cuscus…. Cada cosa que probábamos era aún mejor que la anterior. Tanto que pedimos permiso para felicitar a la cocinera la mañana siguiente, y la encontramos en una amplia, limpia y peculiar cocina.

Riad Dar Córdoba

A todo esto hay que sumar la comodidad de las camas y la que la distancia a la medina era de apenas diez minutos caminando lo que facilitaba llegar a cualquier lugar donde comer, cenar o que nos pudiera interesar visitar.

Sin duda, si regreso a Marruecos no dudaré en buscar un riad como lugar en el que alojarme pues es otra de las experiencias que brinda el país y que merece la pena ser vivida.

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Marruecos

Sobrevivir a la medina de Fez

por Cristina 16/01/2015
Medina de Fez

Tras una noche de descanso en el riad donde nos alojamos en Fez, bajamos a desayunar y comentar el plan para recorrer la medina. Todo el mundo nos había insistido en que era una locura adentrarse sin un guía por esos callejones, que íbamos a terminar perdidas y sin llegar correctamente a ninguno de los lugares que había repartidos por aquellas calles que hacen creer al viajero que ha vuelto a la Edad Media. Aún así decidimos que con la información que teníamos en nuestro poder y un par de planos seríamos capaces de disfrutar de un día solas por la medina de Fez, la más laberíntica de Marruecos.

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Amigos viajerosEntrevistas

María callejeando por el mundo

por Cristina 15/01/2015
Callejeando por el mundo blog de viajes

Conocí a María cuando me marchaba de viaje a Perú. Gracias a su blog Callejeando por el mundo y a su ayuda personal aclaré algunas dudas que se me planteaban. Desde entonces hemos seguido en contacto y puedo decir que lo que más me gusta de esta viajera es una pasión por los viajes que me recuerda mucho a mi misma. Ahora os la presento en esta entrevista en la que nos cuenta su forma de viajar, nos habla de sus lugares preferidos y de Asturias, su tierra.
Si os sabe a poco os invito a pasar por su práctico blog, Callejeando por el mundo. Y si alguien está pensando en viajar pero no se anima a hacerlo por libre, una buena idea es hablar con ella pues en su pasión viajera ha montado una agencia de viajes on line (Viajes Callejeando por el mundo) de la que por experiencia propia os puedo decir que conseguiréis una atención sin igual y unos precios competitivos

* Cuando viajas, ¿qué es lo que más te motiva a cambiar de aires? Arte, cultura, playa…

La verdad es que para cambiar de aires cualquier cosa me motiva, me gusta todo tipo de viajes pero es verdad que los que más disfruto son aquellos que me ofrecen paisajes espectaculares. El viaje que recuerdo con mayor cariño y que sin duda es mi viaje ideal es el que vivimos recorriendo en coche la Costa Oeste de EEUU, cambiando radicalmente de paisajes cada poco, viviendo aventuras distintas cada día… son, además, los viajes que más me gusta escribir en el blog.

* Eres la creadora del blog “Callejeando por el mundo”. ¿Hasta dónde crees que un blog es realmente de ayuda a otros viajeros? ¿No consideras más prácticos y directos los foros donde se trata sobre un tema o destino concreto?

Inicialmente, cuando empecé en esto de escribir un blog, no creía que los blogs fueran útiles. Es más, buscando información por internet siempre que me encontraba con un blog, leía la información que me ofrecía pero me parecía un medio difícil de leer y entender. Quizá nunca había dado con uno bueno, es cierto, así que cuando empecé a escribir Callejeando por el Mundo, jamás había seguido un blog, ni había leído uno (ni siquiera un diario completo en ningún blog). Cuando empecé solo quería un blog para mí, donde escribir mis impresiones sobre los lugares, donde dejar plasmado mi diario y donde Rubén pudiese acudir cada vez que quisiera revivir un viaje. Hoy en día mi opinión es totalmente contraria, considero que los blogs de viajes son fundamentales a la hora de preparar un viaje y yo, personalmente, no se que haría sin ellos. Hay blogs malos, hay blogs bueno, hay blogs excelentes y de todos ellos puedes sacar información útil. Hoy en día hay muchos blogs buenísimos y creo que ofrecen una información mucho más ordenada de la que puedes encontrar en foros de viajes, donde para encontrar información útil tienes que pasar horas leyendo. Hoy en día, los considero esenciales.

* Si alguien te dijera “voy a Asturias de vacaciones”, ¿que le recomendarías hacer?

Pues aparte de ver las tres ciudades principales, Gijón, Oviedo y Avilés, creo que lo mejor que se puede hacer en Asturias es “caminarla”, vivirla, respirarla, sentirla… Asturias es para disfrutar de sus espectaculares paisajes, de sus playas, sus montañas, sus rutas, sus cañones, sus bosques, … Asturias es un paraíso para sentirlo desde el suelo, caminando, perdiéndote por sus pueblos y disfrutando de sus gentes.

* El destino que más te ha impactado para bien o para mal de todos los que conoces.

Creo que siempre digo lo mismo cuando me hacen esta pregunta, pero si hay un destino que destaco por encima de los demás, sin duda es EEUU. Este era un destino que jamás me había llamado la atención. Creo que lo tenía al final de la lista de destinos pendientes o de sueños viajeros, sin embargo, tras un viaje de mi hermano a Nueva York, me obsesioné con esta ciudad, y tuve que ir, y repetí, y después llegó la Costa Oeste y ese Road Trip que hizo que me enamorara del país, al que estoy deseando volver. Desde mi primer viaje a la Gran Manzana, mi opinión sobre el país y sobre su gente cambió radicalmente y… si a eso unimos los espectaculares paisajes que tiene y lo bien que lo pasamos siempre, hace que lo destaque por encima de los demás.

* ¿Qué echas de menos de casa cuando estas de viaje?

Nada, no me da tiempo a echar de menos nada. Me encantaría estar el tiempo suficiente fuera como para poder decir que echo algo de menos, pero en los, como mucho, 21 días de viaje que estamos fuera no me da tiempo a añorar nada.

* A la hora de hacer un viaje de un modo u otro el presupuesto en sin duda un condicionante. ¿Crees que compensa gastar menos en transporte a pesar de que pueda suponer no llegar a todos los lugares que te gustaría ver?

No. Creo que para todos aquellos que viajamos en vacaciones, para todos aquellos que tenemos un tiempo limitado en los viajes, hay que tener en cuenta que a veces, el dinero es menos importante que el tiempo (dentro de unos límites claro), pero lo verdaderamente importante cuando viajamos, desde mi punto de vista y con mi forma de viajar, lo que más valoro, es el tiempo.

* Si de repente tuvieras unos días de vacaciones para ti sola, nadie puede viajar contigo ¿te marcharías de igual modo a recorrer mundo? Y si lo hicieras, ¿dónde irías?

No soy una persona que me guste estar sola, pero si tuviera que hacerlo, si no hubiera nadie dispuesto a viajar, si tuviera que hacerlo, no lo dudaría, lo haría. ¿A dónde iría? Pues no sabría decirte, pero creo que a cualquier lugar que en ese momento se me metiera entre ceja y ceja. El destino da igual, lo importante es viajar.

* Estar lejos de casa no siempre es sencillo. ¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza la idea de “¿pero qué narices hago yo aquí?”?

Sí. Sí que me ha pasado esto y creía que nunca me podría pasar. Recientemente, en nuestro viaje a Tailandia, estando sentada en una preciosa playa del sur de Tailandia, rodeada de chinos y turismo asiático, que hacían que la playa desluciera y no dejara ver todo lo que podía ofrecer, con una mancha naranja (de los chalecos salvavidas) que cubrían toda la playa, hizo que me plantease el “¿Qué hago yo aquí?”. Aquel día pensé que nos habíamos equivocado totalmente de destino, de playa, de zona. Y es que esto, no me había pasado nunca.

* Comer puede ser un aliciente en lo viajes o un suplicio. ¿Eres de las que prueban todo tipo de comida para al menos saber si te gusta o no?

La comida no es una cosa que lleve bien. Hasta hace poco no comía mucho pero sí es cierto que el viajar me ha abierto también la mentalidad a la hora de comer. Antes no hubiese comido un cuy en Perú ni loca, o no habría probado la mayoría de la comida tailandesa que me comí, pero hoy en día eso, también ha cambiado. Viajar abre la mente en todos los sentidos y para mi, este, es fundamental.

*Ese momento viajero que no quisieras volver a vivir

No quisiera volver a revivir aquel último día en Perú, camino del aeropuerto, en el que nos quedamos tirados a dos kilómetros del aeropuerto y tuvimos que ir andando. No me gustaría volver a repetir aquellos dos kilómetros interminables en el que creí que iban a secuestrar y donde se me pasó toda la vida por delante. No me gustaría volver a aquel momento aunque al final lo recuerdo con muchas risas.

* Y ese otro que quisieras vivir mil veces.

Quisiera ir mil veces a EEUU. Creo que sigo con la espina clavada, creo que me volví adicta a ese país. Estoy deseando volver, volver a revivir los días de conducción por las carreteras interminables, volver a pisar sus pueblos de película, volver a poner mis ojos en esos paisajes tan espectaculares que te dejan la boca abierta ¡Quiero volver!

* Para terminar, dinos alguno de tus rincones especiales en el mundo.

Mis rincones especiales son:

– el mirador del Rockefeller Center en Nueva York, con toda la ciudad iluminándose a tus pies al atardecer. Un sitio que te paraliza, y donde sientes que tienes todo el mundo a tu alcance.
– Machu Picchu. Es uno de esos lugares que parece que es increíble que puedan existir, con una magia difícil de explicar.
– Chiang Mai, en Tailandia. Un lugar al que volvería y donde no me importaría vivir. Sus gentes, sus calles, su ambiente… creo que me enamoré totalmente de este pueblo, así como de Kanchanaburi, donde me encantaría volver y volver a pasear por sus calles.
– Samaná, en República Dominicana. De aquí me volví con unas ganas enormes de regresar. Quise incluso dejarlo todo e irme a vivir allí. Fue la primera vez que sentí el impulso viajero de dejarlo todo e irme. Sus playas interminables (que aunque no son de arena blanca como en el resto del país, son … espectaculares), su amable gente, la exuberante vegetación virgen… un paraíso.

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Cristina

¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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