Hace años que mi familia tiene una casa en Albalate de Zorita. Un pueblo de la provincia de Guadalajara. Nuestra casa esta en lo alto de la montaña, y desde ella vemos campos que pertenecen a Cuenca. Se trata del Valle de Altomira, un territorio que nunca habíamos visitado. Tuvimos que dirigirnos a la Ruta de las Caras de Buendía para por fin recorrer este tranquilo valle en el que cada verano, los girasoles se convierten en protagonistas.
Había pasado muchas veces, circulando por la A-3 entre Madrid y Valencia, por un cartel en la carretera que indica Villarejo de Salvanés. Siempre me había llamado la atención la gran fábrica de unas famosas galletas que hay en esa población. Pero nunca me había planteado qué podría ver en esa localidad madrileña o cuál sería su historia.
Quién me iba a decir a mí que en Burgos, en el corazón de la comarca de Arlanza, famosa por contar en su territorio con algunos de los pueblos más bonitos de España, con buenos vinos y con el llamado “monumento más grande del mundo” (Territorio Artlanza) me iba a encontrar con un cementerio de película: Sad Hill.
Durante muchos años, Huelva ha sido una provincia en nuestra lista de pendientes. Hace un par de años hicimos el primer viaje a su territorio, al norte, a la Sierra de Aracena. Y allí empezamos a descubrir una provincia con mucho más que ofrecer de lo que podíamos imaginar. Ahora hemos regresado a esta tierra andaluza para seguir conociendo su territorio y poder contaros que diez lugares hay que visitar en Huelva (al menos bajo nuestro punto de vista).
Son muchos los restaurantes para comer o cenar en Lerma. La mayoría de ellos se encuentran en la Plaza Mayor, uno de los lugares que ver en Lerma. Casi todos tienen terraza en el exterior con vistas al Palacio Ducal, algo que en verano, sobre todo por la noche, es un buen reclamo.
Cuando hablamos de vino en España, la mayoría se declara fan de los que se producen en La Rioja o en Ribera del Duero. Parece que los vinos de otras regiones, como puede ser La Mancha, no entran entre los predilectos de nadie. Mi amiga Cris y yo hemos estado este fin de semana en un pueblo manchego, Socuéllamos, y hemos descubierto que es un fantástico destino para los amantes del enoturismo y del buen vino, algo muy alejado de la imagen típica que tenemos de esta región vinícola española.
