Albalate de Zorita, mi pueblo en Guadalajara

por Cristina Monsalvo
Albalate de Zorita

Cuando era niña muchos niños en el colegio hablaban de «su pueblo». Se iban en verano o en Semana Santa. Mientras, yo me iba a la playa, porque nosotros no teníamos pueblo ni otro lugar al que ir. Cosas que se piensan cuando se es niño. Lo que nunca hubiera imaginado entonces es que pasados los años mi familiar iba a adoptar un pueblo. O un pueblo nos iba a adoptar a nosotros. Ese pueblo es Albalate de Zorita, en Guadalajara. Llegamos a él hace años cuando mis padres buscaban un lugar para hacerse una casa en la que disfrutar de la jubilación y alejarse de la ciudad por temporadas. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a pasar allí fines de semana para disfrutar de la naturaleza y de la cantidad de lugares atractivos que hay en la Alcarria Baja.

Nuestra casa está en la Sierra de Altomira, en lo más alto de la montaña. Un punto entre dos provincias, por un lado tenemos Cuenca a nuestros pies. Por el otro, unas bonitas vistas de la sierra y de la provincia de Guadalajara. Es cierto que la casa está lejos de todo. Pero la paz que tenemos allí es un lujo, un lugar por el que apenas pasa gente, mucho menos coches. Hay días en los que desde la ventana vemos majestuosos buitres. Otros en los que dentro de nuestra parcela descubrimos huellas de zorros. Y tampoco faltan en aquellos en los que un ciervo se cruza en nuestro camino.

Desde que estamos allí hemos descubierto pueblos tan bonitos como Pastrana y otros con enclaves únicos como el que tiene Zorita de los Canes a orillas del río Tajo. Y por supuesto, hemos conocido Albalate de Zorita, el pueblo que se ha convertido en nuestra segunda casa. Os voy a contar un poquito sobre él, para que sepáis como es «mi pueblo».

albalate de zorita

Albalate de Zorita, el camino

Hubo hace siglos un camino romano que cruzaba Albalate de Zorita y unía la ciudad de Segóbriga con el río Tajo. Fue ese camino el que hizo que los árabes llamaran a este lugar «Al-Balat», que no quiere decir otra cosa que «el camino». En el siglo XII,  el rey Alfonso VIII concedió a la Villa la Orden de Calatrava uniéndola a sus territorios. Cuatro siglos más tarde, Felipe II vendió Albalate de Zorita al Príncipe de Éboli, quedando unida la Villa a los Mendoza hasta el siglo XIX, cuando se procedió a la abolición de los señoríos.

Qué ver en Albalate de Zorita

Este pueblo manchego es sobrio, muy parecido al vecino Almonacid de Zorita y con un puñado de lugares que merece la pena visitar. También hay varias rutas que permiten descubrir los paisajes que rodean la localidad o caminar junto al río Tajo. Es un buen destino para incluir en alguna ruta por la olvidada Alcarria Baja. A mi me gusta especialmente en primavera, cuando el campo se tiñe del rojo de las amapolas y el trigo, aún de color verde, se mece con la brisa de los días previos al estío. El otoño sin embargo no tiñe aquí el campo de tonos dorados pues la mayoría de los árboles son de hoja perenne y permanecen verdes todo el año.

Iglesia de San Andrés

El edificio más destacado que ver en Albalate de Zorita es la Iglesia de San Andrés. Es difícil no dar con ella, pues se haya en una plaza junto a la carretera que cruza el pueblo. Es un templo gótico en el que sin duda destaca su portada del siglo XV, de estilo gótico con elementos renacentistas.

En el interior, el retablo de estilo barroco es el protagonista a primera vista. Aunque lo más importante que se puede ver en esta iglesia es la Santa Cruz que se guarda en al capilla del mismo nombre. Esta cruz, símbolo de Albalate de Zorita, es una pieza de orfebrería de bronce dorado que data del siglo XIII. Fue encontrada en 1514, siendo un acontecimiento tan relevante que Carlos V visitó el pueblo para adorarla.

Albalate de Zorita

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios

Solamente unos metros más adelante, también junto a la carretera, se puede ver esta ermita barroca con portada de estilo herreriano. No hay culto en ella, y en ocasiones se utiliza la nave para exposiciones temporales.

Albalate de Zorita

Fuente de los Trece Caños

Para llegar a esta fuente de sillería de estilo renacentista, hay que continuar por la misma calle que cruza el pueblo. A primera vista puede no verse, pues está por debajo del nivel de la calle. Y eso que es una fuente grande, muy grande. Los ocho caños con formas de cabezas de animales sobre el pilón son uno de sus elementos decorativos más destacados, junto al escudo que adorna el centro del muro que forma la fuente.

Albalate de Zorita

Yo nunca he tenido la suerte de poder bajar a «las tripas» de esta fuente de Albalate de Zorita. Porque es bajo tierra donde se esconde lo más espectacular de esta fuente cuyo origen puede que sea romano. De forma excepcional se organizan visitas guiadas para conocer las galerías subterráneas y las bóvedas de cañón que forman parte de esta fuente alcarreña.

Ermita de Nuestra Señora de Cubillas

Esta ermita es de estilo románico y cuando estaba en condiciones, contaba con tres naves. Los siglos fueron haciendo mella en el edificio cuya estructura original forma parte del cementerio de la localidad. El acceso al camposanto es una sencilla puerta con arco apuntado decorado con diferentes motivos geométricos, como las puntas de diamante en la parte más exterior del mismo. Uno de los elementos decorativos más singulares de esta ermita son sus canecillos. Los hay con motivos vegetales, animales e incluso con temática sexual. Todos ellos estuvieron policromados en su momento.

Albalate de Zorita

Ruta al Cerro Poste

Desde el centro de Albalate de Zorita parte esta ruta circular perfecta para hacer en cualquier momento del año. El camino, que no llega a los seis kilómetros, está en buen estado. El paisaje es el típico del monte bajo y de los pinares, los cuales se cruzan para alcanzar el Cerro Poste, a unos 950 metros de altitud. En ese punto, el más alto de esta ruta, hay una torreta de vigilancia forestal activa durante el verano, cuando el riesgo de incendio es mayor. Desde lo alto de esta torre las vistas sobre la Alcarria son muy bonitas.

Semana Santa de Albalate de Zorita

Aunque de momento no se sabe cuando volveremos a disfrutar de una Semana Santa como las de antes, cuando así sea, una de las cosas que merece la pena ver en Albalate de Zorita es su Pasión Viviente.  Se trata de una celebración que desde 2011 está considerada de Fiesta de Interés Turístico Provincial.

Cada Semana Santa desde 1996, las calles de este pueblo castellano se convierten en un rincón de Jerusalén. De forma voluntaria, la gente de la localidad participa de diferentes modo en esta Pasión Viviente, ya sea preparando decorados, cosiendo trajes, controlando el aforo a las calles en las que tiene lugar el evento o formando parte como actores de las 13 escenas que recrean lo momentos más destacados de la pasión de Cristo.

Las antorchas iluminan cada Sábado Santo las calles y los actores, como si formaran parte de un cuadro, nos trasladan a otra época, a una forma de vida alejada de la nuestra pero a la que en Albalate de Zorita consiguen llevarnos no sin esfuerzo. Si podéis, no dejéis de acudir en alguna ocasión a este representación.

Albalate de Zorita

No son muchos los lugares que ver en este pueblo que mi familia y yo hemos convertido en nuestro. Apenas un puñado de lugares, pero todos interesantes. Además, cualquier sendero es bueno para emprender una marcha hacia el monte, no hay que tener un destino fijo, solamente ganas de caminar y llegar hasta donde los pies aguanten. Os animo a recorrer la Alcarria Baja, una de las zonas más olvidadas de Guadalajara. ¿Te animas?

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