Pondicherry, la ciudad francesa de India

por Cristina
Pondicherry

Tras conocer Mahabalipuram y Kanchipuram, continuamos con nuestro itinerario por el sur de India. Circulando con nuestro el coche con conductor que habíamos contratado para le viaje esta vez disfrutamos de las vistas al mar. Un mar que hace unos años destruyó parte de la costa india de Tamil Nadu con un tsunami. El día de nuestro viaje, el mar estaba tranquilo y azul. En apenas dos horas llegamos a nuestro destino: la ciudad de Pondicherry.

Pondicherry fue una antigua ciudad colonial francesa. Hoy en sus calles se mezclan las grandes iglesias católicas con mujeres vestidas con sari y templos hindúes con gendarmes que visten un uniforme más francés que indio.

Pondicherry

Dimos alguna vuelta antes de conseguir encontrar la guest house en la que íbamos a dormir durante nuestra estancia en Pondicherry, Ville Christophe. Ubicada en el barrio francés a pocas manzanas del mar, nuestro alojamiento ocupaba la planta baja de una antigua casa colonial. Con tan solo tres habitaciones y aunque habíamos reservado una en concreto nos dieron a elegir la que más nos gustara, pues no iba a alojarse nadie más esa noche. Finalmente nos quedamos con la habitación reservada inicialmente, la Hibiscus. La habitación era bastante justa, apenas un pasillo alrededor de la cama, un arcón que alojaba una pequeña tele y un escritorio. Lo que era increíble era el baño, con un tocador y una ducha increíble.

Pondicherry

Cómo moverse por Pondicherry

Viendo el plano de esta ciudad india, decidimos que todo lo que había que ver en ella lo podíamos conocer caminando. Le dimos el día libre a nuestro conductor y nos pusimos a recorrer al ciudad a pie. Aún hoy pienso que caminar por Pondicherry es la mejor forma de descubrir la ciudad. Sus calles con casas coloniales cubiertas de hibiscus son de los más atractivo, sus jardines, el paseo junto al mar. Pero no todo es bueno cuando se decide conocer esta antigua ciudad colonial india a pie. Hace un calor terrible. Mucha humedad. Había momentos en los que nos faltaba el aire.

Lo que ocurre es que todo estaba tan cerca que nos parecía absurdo parar un tuk tuk para recorrer unos cientos de metros. Aún así, cómo consejo para futuros viajeros. Si tenéis calor, mucha hidratación y muchos tuk tuk que os ahorrarán una insolación.

Qué ver en Pondicherry

Barrio francés

Con un calor terrible comenzamos a recorrer las calles del barrio francés de  Pondicherry con sus casas de colores. Algunas de ellas están en perfecto estado. Muchas han sido reconvertidas en hoteles o restaurantes. Pero otras por desgracia están en un estado de lamentable abandono, al igual que las calles, cuyas aceras han desaparecido en algunos tramos y las señales de tráfico amenazan con caer al suelo en cualquier momento. A pesar de todo el ambiente colonial de Pondicherry es evidente, si te dejaran de repente en esa zona de la ciudad perfectamente urbanizada y con calles paralelas y amplias, difícilmente adivinarías que estás en India si no te cruzaras con alguna mujer vestida con sari.

Pondicherry

Iglesias de Pondicherry

Otra de las cosas que dan ese ambiente occidental a la Pondicherry son las iglesias que los misioneros franceses construyeron. Aquí son de colores y la más llamativa sin duda la de Nuestra Sra. de la Inmaculada Concepción. Un típico edificio jesuita pintando de intenso azul. Entramos en ella para escapar un rato del sol y el calor de la calle, y nos encontramos imágenes de la Virgen decoradas con las típicas guirnaldas de flores que se llevan a los templos hindúes así como mujeres vestidas con ropa India rezando el rosario. Desde luego es una imagen curiosa.

Probablemente la más bonita de estas iglesias de Pondicherry sea Notre Dame en Anges, construida cerca del mar en el pleno barrio francés y de grandes dimensiones.

Pondicherry

Parque Bharathi

Continuamos caminando cada vez con más sensación de calor hacia el el Parque Bharathi, un típico jardín occidental pero en este caso con algunas esculturas indias decorando el lugar. Nos sentamos bajo un árbol y yo tenía la sensación de tener la piel treméndamente pegajosa, se me pegaba el pantalón y tenía la cara congestionada y ardiendo. La poca gente que había en el parque estaba tumbada a la sombra, algunas madres con sus hijos vestidos con el uniforme escolar, comían de sus tarteras. El agua que llevábamos en la mochila se había calentado y ya no servía para nada, así que decidimos visitar el museo de la ciudad ubicado en una casa colonial junto al parque y luego irnos a tomar una cerveza.

Pondicherry

Museo de la Ciudad

Entramos en el museo… y madre mía, vaya pérdida de tiempo. Esta ubicado en una fantástica mansión colonial de Pondicherry en un estado de decadencia absoluto. En sus habitaciones se muestran diferentes objetos de la época francesa que aún no me explico como se mantienen en pie. Desde mobiliario a carruajes, parece que si les tocas se van a desintegrar de tan viejos y poco cuidado como están. Y encima dentro del museo hacía más calor que en la calle, lástima del dinero de la entrada.

Ashram Sri Aurobindo

Para entrar en este lugar que ver en Pondicherry tienes que descalzarte al otro lado de la calle, guardar silencio y no sacar la cámara de fotos. Lo fundaron en 1926 el hombre que le da nombre y una francesa conocida como «la Madre». Ambos están enterrados en el patio del lugar, en un tumba venerada como santuario. Aparte de eso, se visita también una tienda/librería… y ya está. A mi gusto, totalmente prescindible, como el museo que habíamos visto un rato antes.

Sri Manakula Vinayagar

Desde allí un breve paseo nos llevó a un templo hindú, el de Sri Manakula Vinayagar, donde habitualmente un elefante bendice a turistas y peregrinos. Pero nosotros nos quedamos con las ganas, pues nos explicaron que el animal estaba malito y tardaría semanas en volver a su «trabajo». Para visitar el interior del templo tuvimos que dejar fuera el calzado, y dentro encontramos un pequeño recinto sumamente colorido gracias a sus 40 frisos pintados.

Pondicherry

Paseo Marítimo de Pondicherry

Parecía que nunca iba a dejar de hacer no calor insoportable, y lo parecía porque iba a ser así. Empezada a bajar el sol pero en las calles de Pondicherry no corría el aire y costaba moverse cuando nos encaminamos hacia el paseo marítimo. Fue una pequeña bendición, porque aunque el calor era mucho, al menos un ligera brisa daba un respiro.

A esa hora parecía que todo Pondicherry hubiera decidido lo que nosotros, que el lugar ideal era junto al mar, pues había mucha gente paseando, sentada en el malecón o comprando algo en los puesto situados sobre la arena. Era un pequeño universo internacional donde nos cruzamos con mucha gente hablando francés, turistas australianos, alemanes, españoles (nosotros y ya) y bastantes indios. A mi me recordaba todo en ese momento a películas de la época colonial ambientadas en la primera mitad del siglo XX fue el mejor momento del día sin lugar a dudas.

Pondicherry

Pondicherry

Comer y beber en Pondicherry

Hotel Promenade

Un buen lugar para tomar una cerveza en Pondicherry es el Hotel Promenade.  Su interior tiene el aire acondicionado tan fuerte que a pesar del calor que teníamos decidimos salir a la terraza del hotel, frente al paseo marítimo, y ponernos bajo una sombrilla. No recuerdo haberme tomado otra cerveza con tantas ganas como lo hice ese día.

Cafe de Flore

Al final del paseo marítimo de Pondicherry, frente a la estatua de Joseph Francois Dupleix, se encuentra el edificio de la Alianza Francesa. Está ubicado en un edificio colonial y su jardín es ahora el Cafe de flore. Un buen número de mesas están repartidas sobre el cesped, y cuando nosotros pasamos por allí había unas cuantas familias francesas con niños pequeños tomando algo. La verdad es que el lugar invitaba a entrar. Dentro se estaba bien, llegaba la brisa del mar y aliviaba algo el calor, solo nos faltaba una cerveza fresquita. Pero no había, no servían nada con alcohol. La cerveza tuvo que esperar y nos tomamos unos refrescos mientras la tarde y en breve la noche llegaban a la ciudad.

Madame Shante´s

En cuanto se hizo de noche pensamos en cenar, no habíamos comido nada desde el desayuno, el calor no nos había dejado pensar tan siquiera en comer. Buscamos en la Lonely Planet sitios cercanos a donde estábamos y de camino al hotel, y terminamos cenando en la azotea de Madame Shante’s. La cena estuvo bien, barata, el dueño era muy amable, pero el calor seguía siendo el rey y no pudimos tan siquiera disfrutar en paz de ese momento. Culpa nuestra por no haber buscado un lugar con aire acondicionado.

L’e Space

Antes de irnos a dormir decidimos pasar a un local que habíamos visto de camino al restaurante y que estaba en la azotea de un edificio. En realidad era un restaurante con aspecto un poco bohemio donde nuestra idea de tomar un té cambió y terminamos tomando una copa después de que el camarero lograra convencerme de que los hielos se hacían con agua purificada. Y debía ser cierto porque no tuvimos ningún problema intestinal posterior. El local era muy original, con mezcla de muebles de diversos estilos y cuadros de vivos colores colgados de las paredes. Bajo un ventilador y con una copa en la mano se nos pasaron todos los males del día un rato antes de irnos a la cama.

Pondicherry

Lo mejor de regresar esa noche al hotel sin duda fue dormir arropados con el aire acondicionado encendido. Son esas cosas por las que gustosamente pago las rupias que sean necesarias.

Quizás también te interese

Dejar un comentario

Scroll Up