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Sri Lanka

Diario de viaje Sri Lanka: Ella y las vías del tren

por Cristina 28/08/2016
Ella

19 de Marzo – Pasando el día en Ella

Esa mañana nos despertamos antes de lo esperado. En cuanto amaneció el ruido en la calle a la que da nuestra habitación no paró. Un camión tras otro pasaban por allí y con ellos se acabó la paz de la noche. La verdad es que no dormimos muy bien, la ropa de cama era demasiado pequeña y apenas nos tapaba y encima yo cada vez tenía la nariz más atascada por el resfriado que pillé en Nuwara Eliya. Aguantamos un rato en la cama, pero al final lo más sabio nos pareció levantarnos y aprovechar las primeras horas de la mañana para la primera ruta que teníamos en mente. Así que ducha y desayuno para empezar el día con uno de esos zumos de frutas que los cingaleses hacen como nadie.
Antes de salir del Dream Café le preguntamos al dueño por las posibles rutas y sobre todo por algún plano que nos facilitase ver todo lo que teníamos alrededor. Nos dio una fotocopia bastante buena y nos indicó varios lugares a los que podíamos llegar andando sin problemas, varios de ellos siguiendo sencillamente las vías del tren, que era una de las cosas que nos apetecía hacer. De modo que caminamos hasta la estación de tren sin tener muy claro que hacer al llegar allí para poder bajar a las vías sin que nadie nos llamase la atención.
Cruzamos ante la preciosa oficina de la estación y nos dimos cuenta de que sin duda este lugar era el más bonito de la localidad, y es que en Ella lo que importa es el paisaje, el resto vale poco. Una vez en el andén coincidimos con un tren que se marchaba, así que esperamos unos minutos y en cuanto el tren abandonó la estación bajamos a las vías y empezamos a caminar hacia la derecha para seguir la ruta que indicaba el plano que no habían dado y así llegar a un puente en él marcado.

Ella Sri Lanka
El paisaje era realmente bonito y a esa hora aún no hacía mucho calor por lo que íbamos tranquilos y disfrutando del paisaje y de la peculiar experiencia de caminar sobre la vías del tren. Vimos algún lagarto curiosamente atropellado y ranas muertas que no sabemos como habrían llegado a parar allí. En algunos tramos las vías quedaban tapadas por la arena y la vegetación pero nada que impidiera el agradable paseo. Durante el camino encontramos a niños, mujeres, hombres, vacas, perros… y es que en esta zona del país no hay duda de que el mejor modo de llegar de un punto a otro son las transitadas vías del tren.

Ella SRi Lanka
Lo cierto es que nos paramos infinidad de veces a hacer fotos, curiosear por los alrededores o descansar en la sombra, y es que según pasaba el tiempo iba haciendo más calor y el sol era implacable.

Ella Sri Lanka

Como una hora y media después de salir de Ella vimos un túnel no muy largo, pero que sin duda había que atravesar. De repente surgen dudas. ¿Y si viene un tren y no somos capaces de correr lo suficiente para salir a tiempo? Aquí no hay nada más que una vía por la que van y vienen trenes, así que una vez dentro ese lugar apenas queda espacio para apartarse… o eso me parecía a mi. No nos parecía que se escuchara nada, así que aceleramos el paso para llegar al otro lado que era donde nos esperaba el final de nuestro paseo, el puente. Tuvimos suerte y disfrutamos de un paseo sobre el puente Demodara Nine Arch Bridge para llegar a un punto desde el que nos parecía que si llegaba un tren lo podríamos ver perfectamente y además estábamos a la sombra. Entonces llegó un niño muy espabilado que nos habló en español, italiano, inglés,…. y nos dijo que quedaban solamente 10 minutos para que pasara por allí un tren, y que lo mejor era subir al bar de su familia en lo algo de una colina cercana. Hacía tanto calor que yo le dije a Arturo que no me apetecía caminar más y que prefería quedarme allí… y fue una pena, porque aunque vimos bien el paso del tren, más tarde en unas fotos descubrimos que desde lo alto la vista hubiera sido mucho mejor. Así que si alguno pasa por allí, que no haga pereza y suba a ese lugar.

Ella Sri Lanka

Ella Sri Lanka
Habíamos vivido la experiencia de sentir como el tren pasaba a nuestro lado llenando con su sonido el tranquilo y verde paisaje que nos rodeaba, estábamos contentos pero realmente acalorados, el sol lucía implacable y el cuerpo nos pedía algo fresco. Regresamos sobre nuestro pasos hacía Ella buscando la sombra cada vez que era posible y de nuevo encontrando gente por el camino rumbo a sus casas, al mercado, a la escuela…
De nuevo en Ella en la calle que baja de la estación al pueblo había varios locales donde tomar algo, paramos en el primero de ellos en el que daba la sombra para tomar una cerveza que no tenían, así que nos decidimos por unas coca colas y nos sentamos para ver que hacíamos a continuación. La decisión fue que iríamos a Ravana Falls y al Dowa temple. Pero para ello nos hacía falta un tuk tuk o una moto. Acabadas las bebidas nos fuimos hacia nuestro hotel y de paso preguntamos a varios tuk tuk los cuales solamente por llevarnos a las cascadas nos pedían 1500 rupias que me pareció una barbaridad y le dije a Arturo que podíamos preguntar el alquiler de una moto y justo estábamos hablando del tema cuando pasó el bus que nos podía llevar hasta Ravana Falls, así que ni cortos ni perezosos nos subimos y tuvimos nuestra primera experiencia en este tipo de transporte en Sri Lanka. El viaje fue movido pero muy entretenido, y sobre todo muy barato: 36 rupias los dos.

Ella SRi Lanka
Llegamos a las cascadas y la verdad es que a mi no me parecieron gran cosa a esa distancia. Cierto que son altas y las vistas desde allí bonitas, pero nada especial. Había cingaleses dándose un baño en un rincón y turistas disfrutando de las pozas que se forman entre las rocas. También había bastantes vendedores de piedras, muy pesados, la verdad. Apenas estuvimos allí unos minutos, hicimos alguna foto y nos fuimos a esperar de nuevo algún bus que nos llevara hacia Ella. Pero mientras esperábamos pensamos que mejor preguntar si alguno de esos buses nos podía llevar a Dowa Temple. Y la respuesta fue que si, así que a preguntar a cada uno de los conductores que pasaban sobre su destino. Nos tocó esperar casi 15 minutos, pero al final llegó el bus que necesitábamos para llegar a nuestro destino. Tuvimos que hacer muchas paradas hasta llegar a Dowa Temple y tardamos una media hora, pero solamente nos costó 34 rupias por persona. El bus nos dejó en la carretera desde la que una escalera bajaba hasta el templo que íbamos a visitar. De fondo se escuchaba el ruido de un río y el lugar quedaba bastante por debajo del nivel de la carretera. Al llegar al final vimos un edificio cerrado que parecía el templo, pero enseguida un señor se acercó y lo abrió para nosotros mientras nos indicaba que la entrada era gratuita pero que se agradecía un donativo. Dejamos 200 rupias, nos hicieron un “justificante de pago y entramos al templo que constaba de varias salas llenas de Budas de intensos colores en diferentes posturas, algo similiar a lo visto en Aluvihara y Dambulla. También había muchas pinturas pero aunque no me considero yo quien para juzgar el arte de estos lugares, si puedo decir que aquí todo me pareció de inferior factura que en las magníficas cuevas que habíamos visto días antes. Además aquí todo lucía sucio y viejo, cosa que sin duda no anima a la visita.

Ella Sri Lanka
Pero lo que realmente nos había animado a visitar este templo era la imagen del Buda tallado en una roca junto al templo. Es una imagen sencilla pero que transmite cierta sensación de paz… si los monos que hay por los alrededores no la alteran.

Ella Sri Lanka
Visto el templo y los Budas tocaba regresar a Ella, y para ello subimos de nuevo a la carretera para esperar el primer bus que nos pudiera llevar. Apenas tardó unos minutos en llegar y esta vez pagamos 40 rupias por los dos. En total nos gastamos en los tres trayectos 144 rupias. No hay que hacer muchas cuentas para ver lo que nos ahorramos, y sobre todo que en Ella uno se puede permitir dedicar tiempo a esperar un bus u otro, no hay mucho que hacer además de pasear y disfrutar del paisaje.
Cuando llegamos a Ella pensamos que hacía aún demasiado calor para volver a salir de caminata y pensamos que era buena idea subir de nuevo al Chilli Café para picar algo y tomar una cerveza, que ya nos la habíamos ganado. Así que allá fuimos consiguiendo esta vez sentarnos en unos de sus comodísimos sofás donde casi me dormí sintiendo la brisa que sopla en esa terraza, sin duda uno de mis sitios preferidos de Ella.

Ella SRi Lanka
Cuando el sol empezaba a bajar nos pusimos de nuevo en movimiento para dar otro paseo, y es que la verdad es que en Ella no hay mucho que hacer además de dar largar caminatas. Regresamos a las vías del tren, pero esta vez sin rumbo fijo y elegimos la dirección contraria a la de la mañana. Daba la sombra y el paseo fue tranquilo aunque encontramos muchos turistas, todo lo contrario a unas horas antes que estuvimos totalmente solos (bueno, acompañados de cingaleses que iban y venían). La verdad es que yo estaba cada vez más agotada, el resfriado no me dejaba respirar en condiciones y tenía mucha tos por lo que aguanté andando poco más de una hora, justo hasta llegar a un puente que habíamos visto en el plano. Allí le dije a Arturo que prefería darme la vuelta, porque además nos quedaba poco más de hora y media de luz. Así que volvimos a Ella caminando sobre las vías del tren….

Ella Sri Lanka
De vuelta en Ella el cuerpo me pedía una ducha y una cambio urgente de ropa, así que aprovechamos para asearnos y hacer la maleta antes de ir a cenar. Al día siguiente íbamos a abandonar Ella temprano así que mejor dejar todo preparado.
No buscamos mucho un lugar para cenar. Bueno, no buscamos nada. Fuimos tan originales que volvimos a Chilli Café, nos parecía un buen lugar para despedirnos de Ella y estaba al lado del hotel. Así que allá fuimos y yo, tonta de mi, volví a caer en la tentación de pedir un curry. Lástima porque no me lo pude acabar ya que algunos de los cuencos llevaban cosas que picaban a rabiar… así que terminé dejando aquello y pidiendo una pizza que calmara mi hambre y que pudiera saborear.

Ella SRi Lanka
Cuando terminamos de cenar Ella ya había recobrado la calma de la noche, único momento en el que no pasan constantemente por allí coches y camiones. El único ruido era el de los ladridos de algún perro o las conversaciones en la calle.
Yo estaba agotada, el enfriamiento de estaba dejando KO y eso no podía ser, así que antes de meterme en la cama me tome un paracetamol y entre eso y el Espidifen que siempre viene conmigo de viaje conseguí superar el bache como si nada me pasara. Eso si, dormimos como bebés, que bien nos habíamos ganado el descanso.

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AsiaIndia

Amanece en Varanasi

por Cristina 26/08/2016
Varanasi

Varanasi es la ciudad del Ganges, de los rezos, las ofrendas, los muertos…. Es la ciudad donde vida y muerte se dan la mano, donde el humo de las cremaciones impregna el mismo aire que trae a mis oídos sonidos de campanas y mantras. Saris de colores recién lavados cubren las escaleras de los ghats donde los sadhus se sientan a contemplar el río y los niños corren mientras juegan. Mujeres con las cabeza afeitada me sonríen mientras recorro el río al amanecer, yo las devuelvo la sonrisa cómplice y las pido permiso para sacar una foto. Paso junto al ghat donde acuden los brahmanes al lado de aquel que los musulmanes utilizan para bañarse como diversión porque para ellos el Ganges no es sagrado. Un poco más allá descubro que están lavando la ropa, mientras que en el siguiente ghats son los bueyes quienes disfrutan del agua del río más sagrado de India.

Varanasi

Varanasi, la ciudad donde los hindues acuden a lavar sus pecados y donde quieren morir pues dicen que expirar en esta ciudad supone la liberación del ciclo de la reencarnación. Y mientras llega ese momento se sumergen en el Ganges, rezan a la diosa Ganga, beben su agua… Están en el centro del mundo hindú, en su ciudad más sagrada y no dudan en mostrar su cuerpo y su alma.

Mientras, yo, como tantos otros viajeros, quedamos sorprendidos ante todo lo que el amanecer nos va descubriendo mientras recorremos arriba y abajo el río. Es el momento del día de mayor actividad, el sol empieza a verse en el horizonte y la ciudad se despereza bajo su rayos. Es el momento de las ofrendas, es el momento de las fotos…. Hindúes indiferentes a nuestra presencia ofrecen al río flores y velas, las barcas pasan silenciosas junto a ellos. Los edificios se van tiñendo de dorado, suenan campanas, no se donde mirar…. Todo me parece mágico, diferente, curioso, increíble, fascinante…..

Varanasi

Pienso en la afortunada que soy, he vivido este momento tres veces. Y cada una es diferente, Varanasi es un lugar vivo que cambia por momentos, el escenario permanece, pero los protagonistas van y vienen. Niños, ancianos, mujeres,…. todo el mundo tiene cabida aquí. Participan de sus rituales sin vergüenza ni tapujos, se desnudan, se sumergen, beben las aguas de un río contaminado sin entender el peligro, porque, al fin y al cabo, ¿cómo puede causarles algún mal su río sagrado?.

Me cruzo con barcas llenas de turistas que cruzan el Ganges mientras Varanasi va despertando, todos hemos madrugado como nunca para estar allí, todos tenemos cara de sueño pero cubierta por un velo de asombro y curiosidad. Ninguno entiende porque beben en ese agua sucia y contaminada en la que  nosotros no somos capaces ni de meter la mano.

Varanasi

El sol se va elevando y vemos como el cielo ha pasado del negro al dorado y más tarde al azul. Los pájaros van despertando, sobrevolando la ciudad y el río. El paseo va llegando al fin y yo tengo la sensación de haber visto una película, algo que está allí pero de lo que difícilmente puedo formar parte. Y es que para el occidental, aunque pueda pisar la ciudad y surcar las aguas de su río, Varanasi es una ciudad distante que puede ver, pero dificilmente comprender.

Varanasi

A pocos metros de donde estoy hay una zona donde los muertos de lepra son arrojados al agua atados a una piedra, ellos ya han sufrido en vida, no necesitan el fuego purificador. Pero las cuerdas se rompen, los muertos flotan y llegan a la orilla, nadie se sorprende ni mira con desprecio. Solamente los perros se interesan por aquello que les puede servir de alimento. Nadie mira con asco. La vida y la muerte parecen iguales en todo el mundo, pero ni la una ni la otra lo son….

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AsiaSri Lanka

Qué ver en Sri Lanka: 10 lugares imprescindibles

por Cristina 25/08/2016
Lo mejor de Sri Lanka

Cuando uno regresa de un viaje sin duda es complicado ordenar todo lo vivido e intentar resumir lo que se ha hecho durante tres semanas. Al recordar nuestro viaje a la antigua Ceilán me vienen a la cabeza cosas poco agradables, como la cantidad de gente que busca la forma de estafar al turista, pero sin duda y sobre todo cuanto más tiempo pasa, lo que recuerdo con más cariño es lo que hizo del viaje algo especial, esa suma de cosas que yo diría que son lo mejor que hacer y que ver en Sri Lanka y que desde mi humilde opinión me atrevo a compartir aquí.

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Sri Lanka

Diario de viaje Sri Lanka: viaje en tren hacia Ella

por Cristina 24/08/2016
Viaje en tren Sri Lanka

18 de Marzo – Nuevo viaje en tren hacia Ella

Aunque el día anterior nos dijeron en el hotel de Nuwara Eliya que nuestro tren con destino a Ella saldría a las 9:30 de la mañana yo tenía metido en la cabeza que su horario era a las 8:50 así que estaba obsesionada con no llegar tarde y coger temprano un tuk-tuk. Después de un desayuno tan contundente como el del día anterior acompañado por música clásica del fondo, terminamos de recoger nuestras cosas, hicimos el check-out y salimos a esperar al conductor que tenía que venir a por nosotros. Yo insistí en que como muy tarde debía recogernos a las ocho para ir tranquilos, pero los minutos pasaban y nadie venía a por nosotros, así que salí a la puerta en busca de otro tuk tuk aunque en el hotel seguían diciendo que íbamos con tiempo…. Finalmente cerca de las 8:20 apareció el vehículo y yo ya estaba de los nervios. Teníamos el tiempo justo para llegar a Nanu Oya y poder hacer ese viaje en tren. Metimos todo super deprisa en el tuk tuk y salimos rápidamente en dirección a la estación. Yo iba realmente agobiada porque en nuestros billete de tren había leído hora de salida 8:50 y media hora era le tiempo mínimo que podríamos tardar. Cuando llegamos a la estación faltaban tres minutos para la salida del tren, así que cogimos todo y salimos corriendo… para encontrar un gran cartel en el que informaban lo que ya me habían dicho en el hotel: que el tren salía a las 9:30. Así que me relajé y bajamos ya tranquilamente al andén en el que ya había algunos viajeros esperando el tren que haría varias paradas en la ruta. La verdad es que la estación tenia poco que ofrecer: unos bancos, una sala cubierta donde esperar, unas vías que todo el mundo fotografiaba, la oficina del jefe de estación… y ya. De modo que buscamos una sombra donde pasar la media hora que faltaba para que llegara nuestro tren, el que cual hizo su aparición tan solo unos minutos antes de la hora de salida.

Viaje en tren Sri Lanka

Nuestro vagón era el Observation Saloon, algo de lo que había leído en guías de viajes y blogs de otros viajeros que había pasado por Sri Lanka. Dicho vagón es el último de tren, pues los pasajeros se sientan mirando en el sentido contrario a la marcha para poder contemplar el paisaje desde un gran ventanal que hay al fondo del vagón. Nosotros tuvimos suerte porque nuestros asientos eran los que estaban justo delante de la ventana, cosa que conseguimos gracias a la dueña del hotel de Kandy, la cual se encargó de comprarlos varias semanas antes del viaje en tren.

Nosotros alternamos ir sentados en el vagón disfrutando de nuestra privilegiada vista y asomarnos a las puertas del vagón, desde donde sin duda la perspectiva era bien distinta pero no peor. Pasamos durante nuestro viaje en tren  por pequeños pueblos, junto a colegios y atravesamos plantaciones de té mientras un cielo de un intenso azul nos acompañaba todo el viaje.

Viaje en tren Sri Lanka

En un momento determinado intenté pasar más allá de la parte de nuestro vagón donde estaban los equipajes, pero la puerta estaba cerrada, de modo que nuestro espacio se limitaba a lo que el vagón más caro del tren nos ofrecía. Lo cierto es que éramos un puñado de pasajeros la mayoría de los cuales abandonaron su asiento y se fueron a las puertas abiertas al poco de comenzar el viaje en tren, pues quitando la primera fila el resto no tenía mejores vistas que si hubieran viajado en segunda.

El tren paró en varias estaciones donde subieron nuevos pasajeros, otros abandonaron el tren y nosotros aprovechamos para salir y hacer algunas fotos en lo que realmente fue un viaje en tren bastante  largo. Aunque algunos viajeros dicen haber tardado 2 horas en este trayecto, nosotros invertimos más de cuatro horas en el trayecto. Y la verdad es que por muy bonito que sea el trayecto llega un momento en el que todo parece igual y lo único que uno quiere es llegar ya a su destino.

Viaje en tren Sri Lanka

Y por fin llegamos a Ella, el lugar más pequeño por el que pasamos en Sri Lanka. Acabó nuestro viaje en tren,  muchos viajeros bajamos allí, y otrso muchos subieron pues el tren continuaba su andadura por las montañas cingalesas. Nosotros abandonamos la estación en busca de un tuk tuk para llegar al hotel. Preguntamos a dos y cuando yo decía el nombre del alojamiento directamente pasaban de nosotros, ni tan siquiera una explicación, solamente nos dejaban tirados y se iban en busca de otros. Yo sabía que el Dream Café que era nuestro hotel estaba cerca, pero como cada vez que uno llega a una ciudad nueva no sabía si esa cercanía eran dos minutos o diez y no quería empezar a bajar la cuesta que estaba delante de nosotros arrastrando las bolsas de viaje sin saber que nos esperaba. Menos mal que llegado un momento ya no había más clientes y si un tuk tuk que con mala cara nos dijo que nos cobraba 100 rupias por llevarnos a nuestro destino… que si estaba cerca, pero al que sin duda preferimos llegar motorizados que andando, pues la calle estaba en obras y había charcos, agujeros y polvo, mucho polvo.

Una vez instalados en la habitación nos fuimos a un restaurante cercano que nos pareció atractivo al pasar, el Café Chill. Nos descalzamos para subir a la azotea donde nos esperaba una agradable zona donde comer, tomar algo y escuchar música mientras sentíamos el agradable aire de las montañas. Mientras aprovechamos para ver las opciones de los paseos que nos ofrecía Ella y pensar que hacer por la tarde. Finalmente decidimos que íbamos a ir Little Adam’s Peak, un pico cercano a la población que nos permitía ir y volver antes de que se hiciera de noche.

Viaje en tren Sri Lanka

Cruzamos la calle principal del pueblo, lugar que la verdad es es poco más de dos calles, un montón de restaurantes, tiendas… y ya está. Y es que en Ella, además de comer y pasear por los alrededores poco más se puede hacer. En la ruta hacia nuestra destino abandonamos Ella por la carretera al borde de la cual cada día se monta el mercado de verduras en el que no puede evitar parar a hacer algunas fotos y charlar con los vendedores preguntando que eran algunas cosas que no había visto en mi vida. Ellos me explicaban pero la verdad es que sigo sin saber que eran algunas de aquellas verduras.

Viaje en tren Sri Lanka

Continuamos carretera adelante y unos cientos de metros más allá encontramos la desviación que nos iba a llevar hasta el mirador que era nuestro destino mientras en el camino cruzábamos plantaciones de té a la vez que poco a poco íbamos subiendo por la ladera de la montaña. El camino era sencillo, accesible para todo el mundo, pero al llegar al tramo final encontramos que tocaba empezar a subir escaleras. No eran muchas, así que a pesar del calor conseguimos completar el recorrido total desde Ella en apenas una hora.

Una vez en lo alto disfrutamos de una vistas maravillosas del entorno y pudimos caminar por los senderos que unían algunas de esas colinas. También allí conocimos a un inglés que según nos contó estaba jubilado en su país y había decidido abandonar su país por un destino más exótico, de modo que iba a pasar un año en Sri Lanka dando clases de inglés. Había elegido Ella para quedarse por su clima más benigno que en otras zonas del país y por la posibilidad de dar paseos por los alrededores.

Viaje en tren Sri Lanka

El horizonte comenzaba a teñirse de naranja cuando regresábamos a Ella, una localidad que tengo que admitir tiene poco que ofrecer en cuanto cae la noche y desaparece la posibilidad de disfrutar de los paseos por los alrededores. De camino al hotel entramos a un supermercado a buscar algo para mi nariz, ya que después del enfriamiento del día anterior en Nuwara Eliya empezaba a tener problemas para respirar y mucha tos. Y salimos de allí con un mini bote de Vick VapoRub, un producto que al parecer es internacional y que a mi me vino bastante bien.

Ya cerca del hotel paramos en una tienda de ropa y algo de artesanía que me pareció increíblemente cara teniendo en cuenta la calidad que tenía, pero a esas alturas del viaje ya me había dado cuenta de que Sri Lanka es un país mucho más caro que su vecina India o los algo más lejanos países del Sudeste asiático.

Una buena ducha, un cerveza fresquita y organizar el día siguiente fue lo que hicimos antes de bajar a cenar, cosa que hicimos en el restaurante del hotel, un lugar bastante coqueto lleno de velas y luces donde probamos unas pizzas que de verdad, estaban para chuparse los dedos.

Viaje en tren

Poco más quedaba por hacer ese día en una ciudad como Ella, así que nos fuimos a la habitación para leer un rato y untarme el pecho y la nariz con el Vick VapoRup para intentar combatir los síntomas del resfriado que parecía querer adueñarse de mi. Un poco de lectura, y a dormir, que al día siguiente nos esperaba más de una caminata por los alrededores, precisamente por esas vías por la que habíamos hecho ese día nuestro viaje en tren.

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Sri Lanka

Guía de viaje Sri Lanka

por Cristina 20/08/2016
Guía de Viaje Sri Lanka

La antigua Ceilán, la isla a la que los navegantes árabes bautizaron como Serendib, que quiere decir algo así como descubrimiento inesperado de algo especialmente bello. Y es que Sri Lanka encierra en su pequeña superficie la belleza de templos, montañas y paisajes exuberantes. Tiene un rincón para cada viajero, ya busque este cultura, naturaleza o playa. Su pequeño tamaño hace que sea posible recorrer buena parte del país en no demasiado tiempo. De modo que si estáis pensando viajar a esta isla asiática, os dejo esta guía de viaje a Sri Lanka que seguramente os sea de ayuda.

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DormirNepal

Newa Chen: dormir en una casa newari en Nepal

por Cristina 19/08/2016
Newa Chen

Patan es una de esas ciudades medievales alrededor de Katmandú que merece al menos pasar un día en ella. O aún mejor, pasar un par de días y noches. Eso da la oportunidad de recorrer toda la parte antigua de la ciudad, conocer sus templos y monumentos menos conocidos e incluso descubrir a la kumari de Patan sentada en su pequeño trono esperando la visita de fieles y curiosos. Si decides hacer alguna noche fuera de la capital de Nepal, sin duda esta ciudad puede ser una buena opción y al elegir alojamiento yo te recomiendo sin dudar el Newa Chen, el pequeño hotel boutique que nosotros elegimos para pasar un par de noches en Patan.

Newa Chen es una tradional casa newari ubicada a pocos metros de la Durbar Square de Patan, el lugar más destacado de la ciudad. Construida en ladrillo y madera cuenta con tres alas edificadas alrededor de un patio al que se asoman algunas de esas preciosas ventanas talladas tan características del Valle de Katmandú. Tras ellas, estancias de diferentes tamaños ofrecen un peculiar alojamiento a los huéspedes. Algunas habitaciones dan a la calle principal, yo sin duda y después de mi experiencia en el Newa Chen recomendaría elegir una que se abra exclusivamente al interior o a las calles laterales, la calle es ruidosa y la vida en Patan comienza temprano, por lo que es complicado permanecer tranquilamente en la cama ajeno a lo que pasa fuera.

Newa Chen
Tras cruzar el umbral de la casa y una vez dentro del Newa Chen la sensación es genial, desde el recibimiento del personal hasta el ambiente de la casa son excepcionales. Todo está limpio y ordenado, los muebles que decoran las distintas estancias son en muchos casos antigüedades que consiguen crear el ambiente perfecto dentro del hotel. En la planta baja además de la recepción y el patio están también las oficinas y la cocina, así como la escalera que lleva a las dos plantas superiores en las que están las zonas comunes como salones o sala de internet, y también las distintas habitaciones.

Newa Chen
Al hacer la reserva en el Newa Chen, pudimos elegir la habitación que más nos gustaba: las hay grandes con sala de estar, interiores, que dan a la calle, con o sin baño… Nosotros nos quedamos una muy amplia (la marcada en azul en el plano de arriba) en la que teníamos una gran cama situada directamente sobre el suelo,  nuestro propio baño y una agradable zona de estar donde teníamos frutas y agua, todo con ventanas al patio interior y a una calle lateral por la que realmente no llegaba mucho ruido al estar menos transitada.

Nos encantó alojarnos allí, casi todo era cómodo, excepto la ducha pues al ser el techo del baño algo bajo y nosotros altos casi no cabíamos bajo el chorro del agua. Aparte de eso, todo son buenas palabras para nuestro dormitorio, desde la tranquilidad a la limpieza. Newa ChenEl desayuno se ofrecía en la época que visitamos el Newa Chen en el patio, cada día te daban una pequeña carta para que eligieras lo que te apetecía comer. Todo llegaba recién hecho a la mesa y podías disfrutar junto al jardín y la biblioteca que había allí de una desayuno de estilo nepalí, continental o inglés.

En cuanto al precio del Newa Chen la verdad es que puede resultar elevado si pensamos que estamos en Nepal, pero pagar unos 50 dólares por la habitación doble con desayuno incluido no me parece una gasto exagerado cuando lo que ofrecen es un alojamiento tan singular y cuidado como este. Así que si decidís pernoctar en Patan, recordad este lugar, seguro que os lleváis un grato recuerdo de vuestra estancia.

NEWA CHEN

Página web: www.newachen.com

Dirección: Kulimha, Kobahal – 9, Lalitpur (Patan), Kathmandu, Nepal.

Contacto: reservation@newachen.com

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¡Hola! Mi nombre es Cristina, madrileña y apasionada de los viajes. Desde hace casi una década escribo mis experiencias por el mundo en Kris por el Mundo. Aquí podéis encontrar recomendaciones, curiosidades y muchas ideas para organizar vuestros propios viajes.

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