India es un país único que hay que descubrir poco a poco. Y una buena forma de hacerlo es a través de toda esa literatura que nos va mostrando como es el país, su historia, su gente y sus costumbres. Por ello no está de más si uno quiere conocer a fondo el país dedicar algún tiempo a leer libros para viajar a India, de esos que ayudan a preparar un viaje y que nos desvelan muchas cosas que sin duda desconocemos y nos harán comprender situaciones que uno tiene que vivir cuando llega a ese país de Asia. Sin duda es una buena manera de ir preparando un viaje y estar listo para enfrentarse a ciertas cosas cuando uno llega a su destino.
En este mundo de los que viajan y que cuando no lo hacen sueñan con ello me he topado con Paco Piniella, Caliope y Antonio Ruíz creando su lista de sueños viajeros que se han hecho realidad. No he tenido más remedio que sumarme a ese grupo que ha ido compartiendo esas ilusiones viajeras que un día se hicieron realidad.
Aquí va la lista de esos sueños viajeros que tuve una vez y llegaron a cumplirse. Son diez, las normas nos han limitado a eso (mejor, porque si no la lista podría ser interminable).
1 – Conocer India
Ese era mi sueño, así, en bruto. India en general, sin acotar, sin elegir nada concreto. Y fue el sueño que se ha cumplido más y mejor: ya he viajado a ese país en cuatro ocasiones.
2 – Convertirme en geisha
Aunque Japón no estaba en la lista de mis deseos, lo que si estaba era verme transformada en una maiko de cara blanca y labios rojos. Y lo conseguí el año pasado en Kioto.

3 – Roma eterna
Este es uno de esos sueños propiciados por el cine. Desde que vi “Vacaciones en Roma” deseé conocer la capital italiana y recorrer sus calles en una Vespa como aquella en la que Gregory Peck llevaba a Audrey Hepburn en la peli. Fui a Roma dos veces, pero lo de la Vespa sigue en pendientes…
4 – Córdoba y su patios
La ciudad andaluza es uno de mis lugares preferidos de la geografía española, y aunque había estado allí bastantes veces nunca hasta este año había podido conocer su famoso festival de los patios y era algo que estaba en la lista de deseos.

5 – Perderme entre los Budas de Borobudur
El magnífico templo de Java se me antojaba uno de esos lugares a los que sería complicado poder viajar, pero el tiempo me ha demostrado que no hay obstáculos que se nos interpongan en el camino cuando queremos hacer algo realidad.
6 – Bañar un elefante
Cuando visitamos la reserva de Chitwan en Nepal tuve la oportunidad de cumplir uno de esos sueños infantiles en los que compartes juegos con un elefante de verdad. Sin duda algo que recordaré siempre….

7 – Disfrutar de Disneyland con mi sobrina
Aunque ya había ido dos veces a Disney París, me apetecía hacerlo de nuevo con mi sobrina Lucía. Fueron unos días especiales en los que contemplé ese mundo mágico a través de los ojos de un niño.

8 – Pasear por la Gran Muralla China
Sin lugar a dudas uno de los motivos que nos motivaron a visitar el gran país asiático fueron mis ganas de conocer una de las mayores construcciones que ha creado el hombre..
9 – Egipto
Desde las pirámides a los templos pasando por la tumbas del Valle de los Reyes, ver de cerca esa construcciones era para mi un sueño. La primera vez las visité con Arturo (mi marido y compañero de fatigas) y la segunda con mi padre. También era el sueño de este último y le ayude a hacerlo realidad.
10 – Ver alguna ciudad europea lista para Navidad
Este deseo se hizo realidad en Bélgica donde disfrutamos de Brujas y Bruselas con todo tipo de adornos y mercadillos propios de las fiestas navideñas.

¿Y que le pido ahora a los Reyes Magos, Papá Noel, a la paga de Navidad o a quien pueda corresponder? Me tengo que limitar a diez nuevos sueños viajeros, así que entre tantos creo que lo mejor es no pensar mucho y poner los primeros que me vengan a la cabeza, porque seguro que son los más intensos.
- Recorrer Camboya acabando el viaje en los templos de Angkor
- Tibet, ya estuve a punto de ir y quedó en pendientes
- Hacer un safari fotográfico por Tanzania
- Alquilar una autocaravana y recorrer Nueva Zelanda
- Subir a las pirámides del sol y la luna en Teotihuacan
- Ver una aurora boreal en vivo (que en foto ya he visto unas cuantas)
- Disfrutar del sol y el mar en alguna isla griega entre poco y nada turística
- Perderme en Luang Prabang
- Nueva Orleans, aunque USA no me atrae especialmente, esa ciudad me llama….
- Volver a India, me queda mucho por conocer de ese país.
Si queréis conocer más sueños viajeros, os invito a ver los de algunos bloggers de viajes:
No hay visita completa a Pushkar sin un paseo por los ghats que bajan a su lago sagrado. Es un de los lugares más mágicos de India: las blancas casas ser reflejan en sus aguas, los fieles rezan en su orilla, las palomas levantan el vuelo sobrevolando la ciudad…. Sin duda estar junto a ese lago es uno de los momentos que he pasado en India de los que tengo mejor recuerdo. Ya sea durante el día o a al atardecer, el viajero puede disfrutar de una tranquilidad difícil de encontrar en otros rincones de la ciudad solamente con llegar a esas escaleras que descienden hasta las aguas donde se esparcieron parte de las cenizas de Gandhi. Para poder caminar por los ghats es imprescindible hacerlo descalzo, algo que a no todo el mundo puede apetecerle, pues es una zona que no está limpia, por allí pasan vacas y distintas aves que dejan su huella en forma de excrementos que el paseante puede pisar en cualquier despiste. Pero estando allí hay que hacer de tripas corazón, meter los zapatos en una bolsa y pasear sin prisa, disfrutar de la brisa, contemplar a los sadhus y recordar esa leyenda que cuenta sobre el nacimiento de este pequeña población de India que los dioses dejaron libre un cisne con un loto en el pico. Allí donde el ave dejara caer el loto, el dios Brahma de cuatro cabezas haría un gran ritual de ofrendas. El sitio donde cayó la flor se denominó Pushkar, que significa “nacido de una flor”.

Cómo antes os he dicho, para entrar en la zona de los ghats hay que estar descalzo, en las distintas calles que llevan al lago hay carteles en los que se indica que se dejen allí los zapatos, pero ya os digo que no es necesario, por mucho que os digan y os insistan vosotros coged vuestro calzado, metedlo en una bolsa, en una mochila o donde os parezca ¡y andando! Si optáis por llevarlos en la mano recordad no dejarlos nunca en el suelo o rápidamente llegará alguien que os recordará que hay un lugar donde se pueden dejar (y luego pagar a algún buscavidas que haya por allí esperando sacar unas rupias al primer turista que se cruce en su camino).
Hablando de buscavidas, en el lago hay un buen montón de ellos y os ofrecerán flores que pondrán sin vosotros pedirlo en vuestras manos y por las que luego solicitarán, cómo no, unas rupias. Negaros a ello, si queréis llevar flores como ofrenda, compradlas en algún puesto de la calle que es más barato y además podrás regatear por ellas como es costumbre para todo en India. También en el lago es habitual encontrarse con falsos sadhus que os insistirán en que tenéis que llevar el “pasaporte” de Pushkar que no es otra cosa que una pulsera de hilo rojo. Os dirán que además van a orar por vuestra familia, que si tienes padre, madre, abuelos, hijos…. y por cada uno de ellos luego os pedirán un buen montón de dinero. Respecto a la pulsera, no dejéis que os engañen. Basta con llevar un carrete de hilo rojo y hacerse uno mismo la pulsera para luego enseñarla y que se vea en vuestras muñecas. Ellos tienen mucha cara, pero nosotros podemos ser más listos…
De todos modos tened en cuenta que la mayoría de los sadhus con los os cruzaréis en la ciudad o el lago y que de verdad parecen serlo posarán para vuestras fotos sin pedir nada a cambio pero agradecerán si les dejáis en unas rupias o mejor aún, algo de comer. Además no estarán en las zonas más frecuentadas por los turistas.

Durante las horas del amanecer y el atardecer es cuando el lago de Pushkar recibe más fieles tanto para hacer ofrendas como para sumergirse en sus aguas. Es un momento que hay que respetar, verlo desde la distancia y evitar hacer fotos si en algún momento alguna mujer aparece desnuda al quitarse el sari ante nuestro objetivo. No es un espectáculo, para ellos es un ritual, y como tal debemos mostrar el respeto que para ellos merece. Si es cierto que no todos acuden al lago para rezar, muchos lo utilizan para refrescarse, y es que en Rajastán puede hacer mucho calor en verano y lo difícil es resistir la tentación de darse un buen chapuzón.

Otro momento que no hay que dejar pasar es el de la puesta de sol. Lo cierto es que parece que todos queramos verlo y desde el mismo lugar, pero es que sentarse sobre los ghats escuchando de fondo la música de algún sitar mientras el sol empieza a ocultarse por el horizonte merece la pena aunque haya que verlo rodeado de otro montón de gente que quiere vivir ese momento que se repite cada día cuando el lago y la ciudad de Pushkar pasan del blanco y azul a esa gama de naranjas y rojos que deja el sol cuando decide esconderse hasta el día siguiente. No hay duda de que en Pushkar no hay mejor forma de despedirse del día que junto a su lago sagrado.

En los países occidentales cuando vamos de compras miramos la etiqueta del producto que nos gusta para ver el precio, pasamos por caja, lo pagamos y ya está. Sencillo, rápido y sin complicaciones. Pero no en todo el mundo ir de compras es así de simple, hay en muchos países, sobre todo de Asia y África en los que hay que invertir mucho tiempo y paciencia para conseguir llevarse a casa aquello que nos ha gustado. A muchos viajeros solamente pensar en ponerse a negociar por unas babuchas o unos cojines les agota, pero todos debéis saber que os apetezca más o menos, si vuestro destino es India, Marruecos o China (por mencionar solamente unos cuantos) no os quedará más remedio que aprender a regatear y así volver a casa con esos recuerdos que os gustaron sin sentir que os han timado.
Lo prometido es deuda, y cuando hace unas semanas os animé a participar en un sorteo para adivinar cual era el destino de mi gran viaje del 2016 dije que habría una segunda oportunidad para conseguir un regalo sorpresa que compraré allí el próximo mes de mayo (¡¡¡no queda nada!!!). A estas alturas ya sabréis que me marcho a Corea del Sur, y de allí es de donde uno de vosotros puede ganar un detalle que compraré para el que resulte ganador de este segundo sorteo.
¿Qué hay que hacer? Pues algo muy sencillo: dejar un comentario contando que os gustaría saber de Corea del Sur y que os apetecería leer en los post sobre ese país.
Tenéis hasta el 14 de abril para participar, el 15 de ese mismo mes, si nada lo impide, haré el sorteo y anunciaré el ganador o ganadora.
¡¡Suerte!!
Imagen Gyeongbokgung Palace bajo licencia Creative Commons: Roman Emin
Hay veces que el destino se cruza en tu camino para hacerte cambiar de planes y que termines en un lugar que nunca hubieras imaginado. Eso es lo que a nosotros nos ocurrió hace unas semanas cuando nos marchamos a pasar un fin de semana a Extremadura. En principio las fechas eran otras, pero determinadas circunstancias nos obligaron a modificar el momento de la escapada, de modo que terminamos teniendo que viajando en las mismas fechas que media Andalucía salía de puente por ser la fiesta de su comunidad.
