Uno de los lugares más bonitos que puede ver al viajar a Uzbekistán es sin duda Shah-i-Zinda. Un conjunto de mausoleos en el límite del centro antiguo de Samarcanda. Una avenida de tumbas cubiertas de azulejos que es sin duda visita imprescindible en esta ciudad uzbeka.
Estoy casi segura que si vas a viajar a Uzbekistán, en tus planes estará descubrir los lugares que ver en Samarcanda, la ciudad con el nombre más evocador de la antigua Ruta de la Seda. Entre todos los lugares que conocer en esta ciudad ligada a Tamerlán (gobernante y conquistador cruel como pocos) se cuenta el Registán. Una plaza considerada una de las más bellas del mundo.
Si vas a viajar a Uzbekistán, seguro que en tu ruta por el país vas a incluir una de las ciudades míticas de la Ruta de la Seda: Samarcanda. Ubicada en el cruce de caminos que unían China e India con Persia, los lugares que ver en Samarcanda acercan al viajero a un pasado que se remonta a varios siglos antes de Cristo.
Cuando pensamos en salir un fin de semana de esos largos fuera de España normalmente se nos vienen a la cabeza lugares como Lisboa, París o Roma. A la misma distancia aunque en dirección sur tenemos otro puñado de lugares lejanos culturalmente pero sin embargo muy cerca geográficamente. Se trata de las Ciudades Imperiales de Marruecos. Apenas dos horas separan la capital española de cualquiera de ellas. Es el tiempo que uno necesita para olvidar occidente y sumergirse de lleno en el misterioso mundo árabe.
Conocer los lugares que ver en Rabat requiere al menos de un par de días. Por ello, es recomendable hacer una noche en la ciudad. Algo que permite no solamente descubrir todos sus atractivos a la luz del sol. Dormir en alguno de los hoteles en Rabat da la oportunidad de disfrutar de las magníficas puestas de sol en la capital de Marruecos y del ambiente nocturno, tanto en la ciudad vieja como en la nueva.
El Castillo de Beaufort es uno de los edificios históricos que visitar en Luxemburgo. A las afueras de la pequeña población que le da nombre, el castillo está rodeado por colinas cubiertas de praderas y bosques que con la llegada del otoño se tiñen de dorado gracias a los robles que crecen en ellos.
