Viaje a Nepal

Viaje a Nepal, tres semanas a los pies del Himalaya

Viajar a Nepal no es un empresa sencilla. Este atractivo país a los pies del Himalaya está cubierto de valles y montañas hasta su frontera con India. El transporte público no es bueno ni frecuente. Las gasolineras se quedan sin combustible cuando uno menos se lo espera. Y las carreteras suelen estar en un estado lamentable, gracias sobre todo a las en ocasiones torrenciales lluvias monzónicas. Aún así, un viaje a Nepal puede ser una de las mejores experiencias que uno pueda imaginar.

Para organizar un itinerario por este país asiático lo primero es recordar que hay mucho Nepal más allá de Katmandú. Generalmente los viajeros llegan a la capital nepalí en una extensión desde el norte de India. O quizás al finalizar un viaje por el Tibet. Pero Nepal por si solo da para mucho. Yo lo tenía tan claro que la segunda vez que visité este país le dedique mis tres semanas de vacaciones completas. Elegí como mes para viajar octubre. Un mes en el que las lluvias ya han acabado. En el que los valle están verdes. Y en el que con un poco de suerte, puede que el Himalaya se muestre generoso y se deje ver.

Nosotros somos de viajar lento. Ya lado he dicho muchas veces en otros artículos del blog. Por eso cuando organizo nuestras rutas prefiero pasar siempre más tiempo en cada ciudad a tener que ir corriendo porque tengo que emprender ruta a otro destino. En nuestro viaje a Nepal también lo hice así. Y teniendo en cuenta que los trayectos a veces son eternos gracias a esas carreteras llenas de baches y de curvas me alegra mucho haber organizado así la ruta. Con tiempo también para el relax en cada lugar.

Durante el viaje a Nepal utilizamos taxis, caminamos mucho y contratamos un coche con conductor para todo el recorrido fuera del Valle de Katmandú. Gracias a ello pudimos llegar a más lugares en menos tiempo y hacer paradas en lugares que de otro modo hubiera sido muy complicado. Cumplimos con casi todo lo que iba apuntado en nuestra libreta, e incluso descubrimos algún rincón al que mereció la pena dedicar un rato.

Este es nuestro itinerario del viaje a Nepal. No hicimos ningún trekking, el objetivo del viaje no era ese. Pero me quedó la espinita. Y quien sabe si en un futuro puedo regresar a este país para ver sus montañas más cerca. Comentaros por último que nuestro viaje a Nepal fue en octubre. Durante el día hizo muy buen tiempo durante todo el recorrido. Por las noches en el Valle de Katmandú venía bien una chaqueta. Y en el Terai, de día y de noche hacía un calor tremendo.

Tres semanas de viaje a Nepal

Día 1

Salimos de Madrid y tras dos escalas llegamos a primera hora de la tarde del día siguiente al aeropuerto de Katmandú. Después de pasar el control de pasaportes, tener nuestro visado y recoger el equipaje nos subimos a un taxi rumbo a Bakthapur, una de las ciudades medievales más bonitas del mundo. Allí teníamos reservadas tres noches en Khrisna House, una guesthouse en los límites del casco antiguo. Tras instalarnos salimos a dar una vuelta por la ciudad. Aunque hay que pagar entrada para recorrer el casco antiguo, al ser ya tarde no había nadie en los puestos de control. Así que pudimos dar una buen paseo por una ciudad en la que el aire era cada vez más fresco. Pronto cayó la noche y hubo que pensar en cenar. Y bien temprano a la cama.

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Día 2

Este segundo día de nuestro viaje a Nepal nos despertó con un sol espléndido. El cielo estaba azul y la Bakthapur nos esperaba. Durante el desayuno notamos que aún hacía bastante fresco. Y por la noche habíamos dormido bien abrigados. Sin embargo cuando salimos a la calle ya empezaba a hacer calor. La ciudad estaba despierta y animada. En nuestro camino se cruzaban vacas, cabras o gallinas, mujeres vestidas con bonitos saris, niños jugando. Vimos carnicerías instaladas sobre los adoquines de la calle. Y puestos llenos de fruta ordenada como si fuera un puzzle. Pasamos por la plaza de los alfareros y descubrimos las plazas y templos más bellos que se pueda una imaginas. Fue un día completo dedicado a una de las ciudades más bonitas de Nepal.

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Día 3

Fue el primer día que contamos con los servicios del coche con conductor que habíamos contratado para nuestro viaje a Nepal. Después del desayuno salimos rumbo a Changu Narayan. Uno de los templos Patrimonio de la Humanidad en los alrededores de Katmandú. Más tarde nos dirigimos a otro atractivo templo, Gokarna Mahadev. Allí vimos al primer sadhu de nuestro viaje. Y también recordaremos siempre este lugar como el templo en el que un mono enorme “atacó” a Arturo. Bueno, lo que ocurrió fue que el sadhu me dio plátanos para que los pusiera como ofrenda en el templo. Yo se los pasé a Arturo para hacer una fotografía. Y el mono decidió que tenían tan buena pinta que debían ser suyos. Se abalanzó sobre Arturo y en un visto y no visto se los arrancó de las manos.

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Por la tarde y de regreso a Bakthapur subimos hasta el templo Suriya Binayak. Desde allí las vistas de la ciudad son estupendas. Cuando bajamos hasta el casco antiguo aún había luz y decidimos dar una vuelta por las calles empedradas y rodeadas de casa newar. Para  nuestra sorpresa parecía que todo Bakthapur estuviera allí. Al preguntar nos dijeron que se estaba celebrando Dashain, la fiesta más importante de Nepal. ¿Y que esperaba toda esa gente? Pues nada menos que a un búfalo que iba a pasar corriendo por aquellas calles. Como un encierro al estilo nepalí. Nos quedamos para verlo mientras disfrutábamos del buen ambiente de la ciudad antes de que se hiciera la hora de cenar.

Día 4

Abandonamos Bakthapur con nuestro coche alquilado y su conductor. Nuestra primera parada del día era Panuati. Un precioso pueblo asentado en la confluencia de los ríos Pungamati y Roshi Khola. Además de disfrutar del bello paisaje y de un pequeño templo junto al río pudimos recorrer las calles de esa aldea anclada en el pasado. Desde allí nos fuimos a Dhulikhel, uno de los más famosos miradores del Himalaya. Pero las nubes cubrían las montañas y nos conformamos con dar una vuelta por el pueblo y comer en un restaurante con una bonita terraza… desde la que no vimos el Everest.

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Nuestro destino final del día era Namobuddha. Una ruta en la montaña en la que vimos una pequeña estupa y un agradable monasterio. Además las vistas desde allí son de esas que hacen que el esfuerzo merezca la pena. Ya era casi de noche cuando llegamos a nuestro hotel de esa noche, el Namobuddha Resort. Con sus pequeñas cabañas y sus jardines es un lugar fantástico para alojarse. Eso si, hay que llevar abrigo porque al caer la noche hace bastante frío.

Día 5

El regalo de ese día lo tuvimos nada más despertar. Al abrir la ventana de la cabaña allí estaba el Himalaya. Blanco e inmenso. Decidimos desayunar en el jardín para disfrutar de esa vista impresionante antes de continuar ruta hacia el sur del país. Atrás quedaban las montañas y las temperaturas agradables. En el Terai, en la frontera con India, hace muchísimo calor y nada recuerda que uno sigue en Nepal. Nuestro destino era el Parque Nacional de Chitwan. Llegamos al caer la tarde y poco pudimos hacer ya aparte de darnos una ducha y disfrutar de una cena en nuestro hotel, el Sapana Village Resort.

Día 6

Nos dimos el madrugón del viaje. Habíamos contratado varias actividades para nuestra estancia en Chitwan. La primera era una salida en canoa. Al llegar al río lo encontramos cubierto de una fina bruma que daba un ambiente mágico al paseo. Vimos aves y cocodrilos. Pero el tigre al que íbamos buscando, no se acercó a beber a la orilla del agua. Al finalizar ese paseo, nos tocaba hacer otra ruta, pero esta vez andando. El sol ya había subido y hacía cada vez más calor. Aún así, había que aguantar. Todo fuera por ver más animales y sentir esa sensación de aventura que se tiene cuando estás en un lugar que no conoces y que además puede ser peligroso. Todo lo que vimos fue una huella del tigre, pero disfrutamos de un fantástico paseo.

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Más tarde decidimos coger unas bicicletas en el hotel para ir hasta Sauraha, el pueblo más cercado a nuestro alojamiento. Allí encontramos hoteles, restaurantes, varias tiendas, supermercados y un bar perfecto para tomar una cerveza bien fresca frente al río. Pero ahí no terminaba la jornada, ya por la tarde hicimos otra ruta en jeep. Nos adentramos por otra zona del parque y vimos muchas aves y varios ciervos. Lo mejor era el silencio, el sigilo, el mirar sin ver hasta que el guía señalaba y allí estaba la cabeza de algún animal. Para terminar el día, una visita a una aldea tharu. Los niños nos recibieron curiosos mientras las madres les llamaban porque era la hora de la cena.

Día 7

Este segundo día en Chitwan tuvo sus luces y sus sombras. De nuevo fuimos a recorrer el parque. Y esta vez era a lomos de un elefante. No se como no desistimos de la idea al ver la forma en la que se hacen esos paseos. Cada animal carga sobre su espalda una gran cesta en la que suben mínimo cuatro personas. O tres adultos y dos niños. Cuantos más mejor. Siento haberlo hecho porque creo que ni para nosotros fue agradable ni mucho menos saludable para ese animal. Lo único bueno de la experiencia fue que vimos dos rinocerontes blancos. Madre e hijo. Me parecía tan raro que estuvieran allí, tan cerca, que incluso le dije a Arturo que igual eran de pega. Para que los turistas se fueron contentos. Pero entonces el más grande movió la oreja y tiró por tierra mi teoría.

De regreso al hotel descansamos un poco haciendo tiempo para poder bañar a los elefantes del hotel. Fue una de las experiencias más divertidas que he tenido nunca. A pesar del agua turbia en la que tuve que meterme. Muchos critican esta actividad, yo siento que estos animales tengan que trabajar como lo hacen. Pero al menos este rato les regala un rato de tranquilidad sumergidos en el agua con alguien rascando su espalda.

Sueños viajeros

Por la tarde dejamos atrás la vegetación de Chitwan para continuar nuestro viaje a Nepal. El siguiente destino era Lumbini. La ciudad natal de Buda. Esta pequeña ciudad también está en Terai y fue sin duda uno de los lugares donde pasamos más calor en nuestro viaje. Llegamos al Lumbini Hotel Kasai al final de la tarde. Tuvimos tiempo de darnos una ducha, cenar e irnos a dormir. Al día siguiente ya podríamos conocer la ciudad.

Día 8

Tras el desayuno nos subimos a las bicis que nos dejaron en el hotel para conocer Lumbini. Sobre ellas fuimos hasta la Pagoda de la Paz. Después continuamos pedaleando por la conocida como Zona de Desarrollo de Lumbini. Allí, repartidos por una amplio espacio lleno de vegetación y con algunas fuentes, encontramos los monasterios y templos que distintos países budistas han edificado en la ciudad. Pasamos por el de Vietnam, China, Japón o Myanmar entre otros.

Al final de nuestro recorrido llegamos al lugar más importante de Lumbini. Y uno de los más importantes del budismo: el lugar en el que nació Buda. Dejamos las bicicletas, nuestros zapatos y nos dispusimos visitar el templo de Maya Devi, dedicado a la madre de Buda. Un poco más allá un gran árbol de Bodhi, higuera debajo de la cual Siddhartha Gautama se sentó a meditar, alcanzando la iluminación espiritual. Hay uno de estos árboles en los lugares más importantes del budismo. Y en Lumbini no podía faltar. Aunque haga mucho calor, no hay duda de que lo mejor que uno puede hacer en ese lugar es sentarse a la sombra. Y contemplar las banderas de oración ondeando en lo alto.

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Día 9

Abandonamos Lumbini para emprender viaje hacia el norte de Nepal. El día de nuestra llegada al Terai nuestro conductor estuvo buscando gasolina sin éxito. Y el día de nuestra marcha de la ciudad natal de Buda nos contó que seguía sin gasolina. Dijo que no había querido gastar lo poco que quedaba buscando un lugar donde la hubiera, así que emprendimos viaje cruzando los dedos y esperando poder repostar. A la tercera hubo suerte y pudimos echar unos litros de combustible. Con cierta tranquilidad continuamos viaje parando en Tansen. Se trata de una pequeña y tranquila localidad olvidada por el turismo. En ella paseamos por su laberinto de calles adoquinadas. Contemplamos la vida cotidiana de sus habitantes. Y presenciamos discretamente una boda budista.

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Aún quedaban horas para llegar a nuestro destino. Ya estaba cayendo el sol cuando llegamos a Pokhara. Bajamos nuestras cosas en el hotel, el Temple Tree Resort. El hotel más nuevo en el que nos alojamos durante nuestro viaje a Nepal. Era muy acogedor, bonito y además estaba muy bien ubicado. Tanto que tras dejar las maletas en la habitación nos bastó dar un breve paseo para llegar al lago y una zona con un montón de restaurantes. Solo quedaba cenar y a la cama.

Día 10

Otro de esos madrugones viajeros que cuestan. Pero de los que luego uno se alegra. En esta ocasión el motivo era ir a ver amanecer Sarangkot, un mirador privilegiado sobre el macizo del Annapurna. Las nubes hicieron acto de presencia y pudimos ver un bonito amanecer aunque no con esa imagen de la cordillera completa ante nosotros. El pico que mejor pudimos distinguir fue el Machhapuchhare, una montaña de 6997 metros de altura, sagrada para los budistas y a la que está prohibido ascender. Con el sol ya en lo alto regresamos al hotel para desayunar, parando antes en el casco antiguo de Pokhara que poco a poco se iba despertando al nuevo día.

Más ligeros de ropa (por el día en Pokhara hace calor, al menos en octubre), emprendimos ruta hacia la Pagoda de la Paz. Le habíamos dado el día libre a nuestro conductor, así que cogimos un taxi hasta ese lugar. Desde allí bajamos la montaña sobre la que se encuentra esa pagoda hacia el Phewa Tal, el lago de Pokhara. Pagamos unas rupias a una mujer para que nos llevará al otro lado en su barca. Y pasamos el resto del día deambulando por la ciudad. Haciendo algunas compras. Y disfrutando de la sabrosa comida que sirven en esta ciudad. Solamente algunas de las cosas que hacer en Pokhara.

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Día 11

Este día iba a recibir mi regalo de cumpleaños. Iba a disfrutar de una de esas cosas alucinantes que se pueden hacer en Nepal: volar en parapente. Habíamos reservado fecha y hora desde Bakthapur. En octubre es temporada alta en Nepal y no quería quedarme sin poder realizar esta actividad. Volamos con la empresa Blue Sky Paragliding y es una de esas cosas que no olvidaré nunca. De nuevo en tierra hicimos tiempo picando algo y tomando una cerveza antes de salir hacia Tashi Palkhel, un tranquilo asentamiento tibetano en el que las banderas de colores ondean al viento y en cuyo monasterio se puede presenciar una ceremonia budista con todos los monjes cantando y tocando diversos instrumento. Una experiencia fascinante.

Blue Sky Paragliding

Día 12

Atrás dejamos el Annapurna y Pokhara. Pero teníamos por delante un día interesante. Primero paramos en Bandipur. Un aldea newar por la que parece no haber pasado el tiempo. Sus calles están adoquinadas, algunos de sus edificios se han convertido en pequeños hoteles o cafés, pero todo conservar el encanto de lo que fue antaño. Paseamos por la localidad, disfrutamos de sus templos y su arquitectura. Llegamos al lavadero público en el que vimos a las mujeres lavar la ropa y asearse. Y subimos Tundikhel, una elevación con bonitas vistas sobre el entorno.

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Desde allí continuamos viaje Gorkha. De nuevo nos quedábamos sin gasolina, así que mientras nosotros recorríamos la fortaleza de Gorkha Durbar, en lo alto de la población, el conductor pidió a un motorista que le llevará a una gasolinera para llenar una pequeño bidón de gasolina. O no podríamos salir de allí. Hubo suerte, encontró combustible y tras dar un paseo por la ciudad y sus rincones más importantes partimos hacia el hotel que el que íbamos a pasar dos noches.

Pero finalmente fue solamente una. Y es que a pesar de ser un hotel caro para Nepal, puedo decir que ha sido el peor hotel en el que he dormido nunca: mosquiteras rotas, toallas en la piscina sucias y rotas, todo tipo de insectos en la habitación, sábanas sucias, tapicerías rotas, el baño de película de miedo… Os digo su nombre para que lo apuntéis y no os alojéis allí: River Side Springs Resort.

Día 13

Nuestro conductor se quedó sorprendido al vernos salir con el equipaje. Le explicamos lo que ocurría y nos dijo que las habitaciones que tenían para los conductores también eran de lo peor que había visto. Así que antes de poner rumbo a Katmandú para buscar hotel para esa noche nos fuimos a Manakamana. Un antiguo templo al que se llega en un teleférico de ingeniería austriaca que lleva a los visitantes sobre montes y valles hasta llegar al templo, uno de los más importantes de la zona. Allí se hacen muchos sacrificios de animales, algo que impresiona, sobre todo por la naturalidad con la que todo el mundo lo vive.

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Ya de noche entramos en la capital de Nepal. Y nos dirigimos a un hotel nuevo que nuestro conductor conocía y que evitaba que tuviéramos que entrar en el centro de la ciudad. Su nombre era Mystic Buddha. Aunque no tenía ningún encanto nos ofrecieron una gran habitación cómoda, tranquila y limpia a muy buen precio. Además tenían restaurante y pudimos cenar allí tranquilamente.

Día 14

Puesto que el hotel estaba muy cerca de una de las estupas más importantes de Katmandú, decidimos empezar el día visitándola. De modo que pusimos rumbo a Swayambhunath, uno de los lugares más fascinantes que se pueden ver en un viaje a Nepal. Tanto es así que cuando terminamos de recorrer el lugar y volvimos al coche, nuestro conductor estaba nervioso. Nos buscaba desde hacía rato. Porque según su experiencia y la de otros conductores que había allí, lo normal es que los visitantes dediquen una hora y media al ver la estupa. Y nosotros estuvimos allí tres horas. Quedaba claro que somos de viajar lento.

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Desde la estupa no fuimos a ver uno de los templos más singulares del valle, el de Budhanilkantha. Desde allí nos fuimos a Patan. Nuestro hotel en esta ciudad medieval fue el Newa Chen. Una preciosa casa restaurada muy cerca de Durbar Square. Dedicamos la tarde a tomar un primer contacto con la ciudad, un lugar que se va quedando sin turistas en cuanto empieza a atardecer. Un regalo para quien decide pernoctar en la ciudad.

Día 15

Era nuestro último días con el coche y el conductor. Así que había que aprovechar. Nuestro plan fue salir a recorrer el poco turístico sur del Valle de Katmandú. Una de las cosas más agradables y tranquilas de nuestro viaje a Nepal. No es una zona especialmente monumental, pero un día por esas carreteras pocos frecuentadas, descubriendo pequeños pueblos, monasterios budistas y templos hindúes es un regalo. Visitamos Chobar, Kirtipur, Pharping, Dakshinkali y Bungamati. Paseamos entre banderas budistas y contemplamos los trabajos de los agricultores en el centro de una ciudad medieval. De regreso a Patan nos despedimos de nuestro conductor y de la comodidad de tener un coche a nuestra disposición.

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Día 16

Dedicamos el día completo a recorrer Patan, otra de esas ciudades medievales maravillosas de los alrededores de Katmandú. No creo que haya viaje a Nepal, organizado o por libre, que no pase por este lugar. Su Durbar Square es el lugar más atractivo de Patan. Por desgracia durante el último terremoto que sufrió Nepal sus templos se vieron seriamente dañados, y hoy hay muchos andamios cubriendo esos edificios con siglos de antigüedad. Nuestro recorrido por la ciudad nos llevó más allá de su plaza más emblemático. Conocimos otros interesantes lugares de la ciudad, como su Templo Dorado habitado por un buen número de tortugas. O el Templo de Kumbeshwar, uno de los tres del valle con cinco tejados. Paseamos por las calles medievales de Patan e incluso pudimos visitar a la kumari de la ciudad.

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Al finalizar el día recogimos nuestro equipaje para subir a un taxi que nos llevara a Thamel, el barrio más turístico de Katmandú. Allí se encontraba el hotel en el que pasaríamos las últimas noches de nuestro viaje a Nepal, el Ambassador Garden Home.  Ya era casi de noche cuando dejamos nuestras maletas en la habitación, así que solo quedaba tiempo para un paseo por el barrio y dormir. Nos quedaban tres días por delante para volver a pasear por Katmandú, una ciudad a la que regresaba después de muchos años de mi primera visita a Nepal.

Día 17

Un buen desayuno a recorrer Katmandú. Mucha gente hace un viaje a Nepal de pocos días para visitar la ciudad y los alrededores. Nosotros teníamos la suerte de contar con varios días para recorrer con calma la bulliciosa capital de Nepal. Esa primera jornada cogimos un plano y abandonamos el hotel rumbo a Durbar Square. Recorrimos las calles de Thamel, cada vez más tranquilas y con menos viajeros deambulando por ellas. Vimos pequeños templos. Estupas encerradas en diminutas plazas escondidas tras los edificios. Pasamos por mercados y llegamos a la bulliciosa y poco atractiva Asan Tole.

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Varios templos nos esperaban aún antes de llegar a Durbar Square. Y también pintorescas tiendas. Vimos pescaderías, tiendas de artesanía, de ofrendas, de pegatinas y telas. Un regalo para los sentidos con sus colores decorando cada rincón de las calles de Katmandú. Una vez en la principal plaza de la ciudad nos dedicamos a pasear sin rumbo. Ver cada templo y sentarnos en sus escaleras a disfrutar del placer de mirar. De observar la vida cotidiana de la ciudad. El ir y venir de la gente. Eso que hace las ciudades reales y las convierte en algo más que museos al aire libre. Aprovechamos también para conocer el sur de la plaza, una zona que parece no interesar mucho a los viajeros. Y por supuesto, nos regalamos una cerveza con las mejores vistas en una de la terrazas de la plaza antes de regresar a Thamel para cenar.

Día 18

Este es uno de esos días de los que guardo un recuerdo muy especial. No visitamos nada más que dos lugares. Pero lo disfruté especialmente. Por la mañana cogimos un taxi para llegar hasta el templo hindú más importante del país. Y es que Pashupatinath, a las afueras de Katmandú, es una visita obligada en cualquier viaje a Nepal. El templo en si está cerrado a los no hindúes. Pero se puede pasear tranquilamente por los alrededores. Perderse entre los santuarios de Siva ocupados por sadhus. Y sentarse con respeto a contemplar como son las cremaciones junto al río Bagmati. A mi personalmente no me parece algo desagradable de ver, pero hay gente a la que sentir la muerte tan cerca no resulta agradable.

Desde este templo nos fuimos a mi lugar preferido de Katmandú. La estupa de Boudhanath. Es un lugar muy especial. Huele a incienso y a esas lámparas de mantequilla que encienden cada atardecer los refugiados tibetanos que habitan la zona. De fondo se escuchan mantras budistas. Y uno se puede pasar horas paseando por las estrechas calles alrededor de la estupa. Visitando los cercanos monasterios. O sencillamente contemplando este fantástico lugar desde todos los ángulos.

Boudhanath

Día 19

Nuestro último día en Nepal amaneció nublado y amenazando lluvia. Con ese cielo gris nos fuimos paseando hasta un lugar de Katmandú que a uno no le extrañaría encontrar en Londres: el Garden of Dreams. Es un cuidado jardín con pequeños y bonitos edificios de estilo europeo, estanques y muchas zonas de cuidado césped en el que sentarse a hacer un picnic. Desde allí caminamos hasta Durbar Square. Dedicamos la mañana a visitar el interior complejo palaciego de Hanuman Dhoka. Nos llevó varias horas y al salir decidimos recorrer de nuevo la plaza. Charlar con la gente. Hacer nuevas fotos. Y las últimas compras en los puestos de la Plaza Basantapur.

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Dimos también un paseo por Freak Street, la calle que hace algunas décadas tomaron los hippies. Y terminamos nuestro paseo tomando nuestra última cerveza en otra terraza de Durbar Square. Disfrutando de unas vistas que por desgracia y tras el terremoto no volverán a ser las mismas. Luego un paseo hacia Thamel, cena, cerrar maleta y dormir antes de salir al día siguiente hacia Madrid.

Día 20

Pudimos disfrutar de un buen desayuno antes de coger un taxi hasta el aeropuerto. Allí pasamos un control en la misma puerta del edificio. Luego otro antes de acceder a la zona de embarque. Y uno más en la misma puerta del avión. Este demoró tanto nuestra salida que al llegar a Delhi estaban esperando a todos los que teníamos que coger el vuelo a Milán porque íbamos con el tiempo justo. Por suerte llegamos a tiempo y pudimos volar sin problema hasta la ciudad italiana y luego a Madrid.

Así fue nuestro viaje a Nepal. Uno de los países en los que más he disfrutado. En los que he visto lugares impresionantes. Hecho cosas que jamás hubiera imaginado. Y sobre todo, he conocido a gente sencilla y encantadora. Personas humildes que tienen mucho que enseñar aunque ellos no lo sepan. A muchos les hice fotos. Y algún tiempo después otra viajera se las pudo entregar. Gracias Miriam por ayudarme con la idea de Tengo una foto para ti y por contar tu experiencia en tu precioso blog, Over the White Moon.

Si os animáis a hacer vuestro viaje a Nepal os invito a consultar el post en el que tenéis toda la información básica para organizar vuestro viaje: Viajar a Nepal, todo lo que necesitas saber.

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Comentarios (14)

  1. Cristina me ha encantado volver a recordar el mismo viaje que hice yo hace unos años, antes del terremoto, aunque no hice lo del vuelo que tu contrataste. Para mi Nepal ha sido el viaje de mi vida, hasta ahora ha sido el país que más me ha impresionado. Enhorabuena por esta detallada agenda que imagino irás ampliando.
    Saludos viajeros
    LoBo Bobo

  2. Me encanta!! Brava Cris!
    Nepal es un país que nos atrae un montón y, como dices, no es fácil encontrar un viaje largo, organizado de manera independiente, para tomar como base.
    Fíjate, de todos los sitios que mencionas solo conocía Katmandu y Bakthapur…

    Lo que más me ha gustado es lo del parapente, ya te puse en otro post que me diste una idea 😉 y por supuesto los elefantes, qué bonitos son! y se te ven tan feliz en la foto…La estupa de Buthanat me parece impresionante!!

    Gracias por compartir!

  3. Un viaje de los más completo porque no todo el mundo llega a Chitwan o a Lumbini, por ejemplo. Casi todo el mundo veo que se circunscribe al valle de Katmandú y luego a hacer un trek. Espero poder visitar algun día este país y esta ruta me puede ser vir de muy buena guía.

    1. Yo sin embargo no hice un trekking, pero me atraían más otras lugares que esa actividad. Aunque si vuelvo a Nepal, yo creo que la excusa será precisamente hacer eso que no hice 🙂

  4. Un viaje realmente alucinante y más para los ojos de una persona tan poco aventurera como yo. Envidia de la mas grande que me das siempre con tus relatos Cris, de “mayor” quiero ser como tu jejeje. Desde luego a juzgar por las fotos, tuvisteis una suerte increíble con el tiempo.
    Un abrazo guapa!

  5. Guauuu, menudo viajazo. Te gusta viajar tranquila pero intensa porque visteis e hicisteis un montón de cosas. Con post como estos dan ganas de coger un avión ahora mismo para ir a Nepal ya mismo!! Quién pudiera…

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