Blue Sky Paragliding

Blue Sky Paragliding: volando junto al Himalaya

Nuestro viaje a Nepal fue un mes de octubre. Iba a pasar allí mi cumpleaños y sabía que Arturo me iba a preguntar que quería de regalo. Barajé varias opciones. Y finalmente me decidí por un regalo que no olvidaré nunca: un vuelo en parapente. En nuestro recorrido íbamos a pasar dos días en Pokhara. Y esta ciudad es la ideal para lanzarse al aire y volar contemplando el Himalaya. Así que una vez decidido solamente había que buscar con quien vivir la experiencia. Al principio pensé que igual tampoco era tan necesario, pero en todo los foros encontraba que octubre ya es temporada alta. Y no quería correr el riesgo de quedarme sin mi regalo. Al final el vuelo lo hice con Blue Sky Paragliding, una de la muchas empresas dedicadas en Pokhara al parapente.

Antes de partir a Nepal contacte por mail con varias empresas, pero de ninguna conseguí una respuesta concreta. Ya en Nepal, en la guesthouse de Bhaktapur, lo comenté y ellos mismos se pusieron en contacto con Blue Sky Paragliding. Me confirmaron que era mejor reservar, sobre todo cuando 10 días antes de nuestra llegada quedan plazas contadas para la actividad. Así que dicho y hecho, pedimos que nos reservaran plaza para volar en parapente. Mi deseo de volar se iba a convertir en realidad.

Volar con Blue Sky Paragliding

No se cómo será la experiencia con otras empresas, pero nosotros solo podemos hablar bien de Blue Sky Paragliding. Ellos mismo contactaron con nosotros para indicarnos a la hora que nos iban a recoger en el hotel. Allí estaban puntualmente y nos llevaron en un 4×4 hacia Sarangkot, un famoso mirador a 1500 metros de altitud. Al llegar ya parecía estar todo preparado. Equipos, monitores… y Pokhara a nuestros pies esperando que saltáramos sobre ella. En ese momento nos preguntaron si íbamos a querer fotos del vuelo ¡¡¡y no pudimos decir qué no!!!

Blue Sky Paragliding

Estaba emocionada, Arturo me preguntaba si estaba nerviosa. Pero no, estaba feliz. Tenía esas mariposas en el estómago que parecen llegar cuando estoy emocionada. Miraba a mi alrededor, veía como otros parapentes levantaban el vuelo y quería que llegara ya nuestro turno. Nos pusieron el casco, los arneses y nos dieron unas pequeñas explicaciones sobre lo que teníamos que hacer durante el vuelo.

El vuelo lo hicimos en un tandem. El monitor se sienta detrás y tú delante. Él controla el parapente. Y tú solamente tienes que disfrutar de la experiencia. En ningún momento tuve dudas de que todo sería tan perfecto como fue.

Viendo Nepal desde las alturas

A la de tres, tal y como me había indicado Shankar, mi compañero de vuelo, empecé a correr con todas mis fuerzas. O eso intentaba, porque con una persona pegada a tu espalda y lo que pesa el parapente lo de correr no es tarea sencilla. Pero lo conseguimos. De repente no había suelo bajo mis pies. Estaba flotando. Estaba volando. Me sentía feliz. No podía dejar de sonreír. Ni de gritar. Estaba emocionada. Arturo había saltado antes que yo y veía su parapente muy cerca del mío. Le llamaba y le saludaba. Me sentía como una niña. El mundo estaba a mis pies.

Blue Sky Paragliding

Según Shankar, el monitor de Blue Sky Paragliding, movía los mandos que controlaban el parapente íbamos en una dirección u otra. Tan pronto veía la colina desde la que habíamos saltada como el lago de Pokhara. Lo único que no pude ver, para mi tristeza, fue el Annapurna. A pesar de que el cielo sobre nosotros era de un azul intenso, las montañas estaban ocultas tras las nubes. Pero eso no iba a fastidiar la fiestas. Tenía ante mi un paisaje maravilloso. Montañas. Valles. Lagos.

Blue Sky Paragliding

Sentía como poco a poco íbamos descendiendo. La tierra cada vez estaba más cerca. Me sentía flotar. Y hacia el final del vuelo Shankar me preguntó si quería que hiciera piruetas. ¡¡¡Claro que sí!!! Me hizo prometer que si me mareaba se lo dijera. Pero ya sabía yo que no me iba a marear, que lo que iba a querer después de esos giros a toda velocidad iba a ser volver a subir y repetir experiencia.

La hora del aterrizaje en Pokhara

Cuando nosotros contratamos el vuelo con Blue Sky Paragliding se podía elegir entre vuelos de media o de una hora. Nosotros ya puestos, nos quedamos con el más largo. Según he visto en su web (www.blue-sky-paragliding.com) actualmente solo se hacen vuelos de entre 15 y 30 minutos. Aunque puede que existan otras opciones.

A mi la hora de vuelo se me pasó volando. Y nunca mejor dicho. Al principio sentí un poco de fresco, pero siendo un mes cálido no hace falta ir abrigado para volar en parepente. Pero la emoción pudo con el frío y cuando Shankar me dijo “vamos a aterrizar, levanta las piernas que yo controlo la caída” pensé que menuda pena. Se había terminado.

Aterrizamos (por decirlo de alguna manera) cerca de la ciudad de Pokhara, en una gran explanada junto al río. Yo vi cómo nos acercábamos al suelo y os juro que en ese momento no las tuve todas conmigo. Sentía que íbamos muy deprisa y que aquello no había quien lo frenada. Solo nosotros contra el suelo. Y más o menos fue así. Cuando me quise dar cuenta me había dado un golpe en trasero y estaba botando sobre la tierra. Fue algo leve, enseguida Shankar se hizo con el control y pudimos terminar el viaje en perfecto estado.

Sin duda esta es una de las mejores cosas que hacer en Pokhara y para mi fue un regalo de cumpleaños inolvidable.

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