Siempre he sido de la opinión de que es imposible conocer una ciudad en un solo día, pero cuando vimos los precios de los vuelos con Ryanair de Madrid a Oporto no pudimos evitar hacer una escapada de ida y vuelta en el día. Por 10 euros podíamos pasar un sábado completo en la ciudad portuguesa, ¿quién iba a decir que no?. Bastaba madrugar para coger uno de los primeros vuelos que salían de Madrid Barajas y aprovechar todo lo posible las horas que íbamos a pasar en Portugal. Teniendo en cuenta nuestra experiencia os cuento que ver en Oporto en un día.
Meses antes de viajar a Perú empecé a buscar hoteles donde alojarme en cada una de las ciudades por la que iba a pasar y tras dar muchas vueltas, comprobar buscadores, foros y blogs encontré casi de casualidad una cadena hotelera peruana: Tierra Viva Hoteles. Accedí a su página web y encontré que había establecimientos Tierra Viva Hoteles en Lima, Arequipa, Cusco y Puno, ciudades por las que yo pasaría. Empecé a investigar y encontré que además de ser hoteles atractivos en la mayoría de los casos tenían buen precio y sus clientes hablaban muy bien de ellos.
Así que a través de una web de reservas comencé a organizar todo para alojarme en los establecimientos Tierra Viva que me gustaban a la vez que me ponía en contacto con cada hotel, pues en algunos casos se incluían los traslados desde el aeropuerto. Y pasó que fue la central de reservas de Tierra Viva Hoteles la que se puso en contacto conmigo para ofrecerme un 10% de descuento en todos sus hoteles por haber decidido alojarme en ellos durante mi paso por Perú. La única condición era cancelar mi reserva en la web que la había hecho y reservar con ellos. De modo que lo hice de ese modo y el precio que ya era bueno comparado con otros hoteles de la misma categoría mejoró.
Lo mejor de los hoteles Tierra Viva
Después de haberme alojado en cinco hoteles distintos de la cadena creo que puedo recomendarlos sin temor por varias razones:
- Ubicación. Están siempre cercanos a zonas de interés o de actividad turística, por lo que resultan muy cómodos para el viajero.
- El personal en todos ellos fue atento, cordial y dispuesto a ayudar en lo que fuera necesario.
- La habitaciones están perfectamente equipadas, desde nevera a servicio de té, sin olvidar geles y jabones de calidad, y si se te ha olvidado la pasta de dientes o la cuchilla de afeitar ellos te la facilitarán.
- Camas enormes, con unas sábanas suaves y blanquísimas, todo realmente cómodo. Cuentan incluso con almohadas de distintas calidades, todo un acierto ya que así siempre habrá una que se adapte a cada huésped.
- El desayuno es bastante correcto para hoteles pequeños como estos. Hay zumos, fruta, algo de queso, platos peruanos, tostadas… y por supuesto infusión de coca que tanto bien hace para evitar el mal de altura.
- Todos los hoteles tienen wifi tanto en las habitaciones como en las zonas comunes.
- Creo que el precio es bastante aceptable para hoteles de esta categoría sobre todo una vez que se comprueba que lo que se obtiene por ese dinero está mejor que bien.
- Por poner una pega diré que al viajar nosotros en junio hacía bastante frío y por las mañanas durante los desayunos apenas había un radiador eléctrico para calentar todo el comedor, así que por ejemplo en Puno y en Cusco teníamos que llevar una chaqueta gruesa.
Espero que si vais a Perú os venga bien esta información sobre los Tierra Viva Hoteles, y decir que esto es una opinión totalmente personal, que nadie me ha pagado ni compensado en modo alguno por escribir este post.
Jaipur, capital del estado de Rajastán, conocida también como la Ciudad Rosa, es un laberinto de fascinantes bazares, edificios históricos y opulentos palacios. Su muralla encierra la mayor parte de los lugares de interés de esta ciudad que se tiñó de rosa para celebrar la visita en 1876 del Príncipe de Gales (el que más tarde sería rey Eduardo Vll). Fundada en el siglo XVIII por el marajá Jai Singhg ll, Jaipur, cuyo nombre quiere decir “Ciudad de la victoria”, cuenta con una planta reticular de calles y plazas que forman uno de los mejores exponentes de planificación urbana en India. La ciudad amurallada cuenta con siete puertas y se encuentra en el nordeste de ciudad y en ella hay un puñado de los lugares que hay que ver en Jaipur.
7 de diciembre 2016
Nuevo día en Puerto Rico, al abrir las cortinas por primera vez vimos un cielo sin nubes y al comprobar el pronóstico del tiempo parecía que de verdad el sol nos iba a acompañar toda la jornada. Podríamos ir a pasar el día a Isla Culebra con la esperanza de que la lluvia no nos visitaría ese día.
Teníamos los horarios de los ferrys que unen cada día Fajardo con Isla Culebra, nosotros queríamos irnos en el de las 9 de la mañana o de otro modo sería muy poco el tiempo del que podríamos disponer para disfrutar de nuestro destino final del día: Playa Flamenco. Desayunamos como cada día en el restaurante Las Brisas del Hotel El Conquistador, subimos a por nuestras cosas a la habitación y salimos pasadas las ocho de la mañana hacia el embarcadero de donde partiría nuestro barco.
Nos habían aconsejado no ir con la hora muy pegada ya que para los barcos que van a Isla Culebra tienen garantizado que van llenos y nunca venden los tickets con antelación, solamente en el mismo día y es mucha la gente que viaja cada mañana desde Fajardo. Nosotros pensábamos que íbamos con tiempo, cuando de repente al final de una calle nos encontramos con un buen atasco. Por las indicaciones que nos habían dado parecía que estábamos cerca del puerto… pero había que llegar.
Eran las ocho y media, yo veía que aquello no avanzaba y me estaba poniendo de los nervios. Si perdíamos ese barco el siguiente a Isla Culebra no saldría hasta las 3 de la tarde y ya no podríamos disfrutar del día de playa que habíamos imaginado. Poco a poco fuimos avanzando y alcanzamos la zona del puerto, allí seguía habiendo mucho tráfico, teníamos que aparcar e ir a comprar los tickets. Decimos dividirnos, Arturo se fue en busca de un parking para dejar el coche (o pagas o en esa zona está complicado estacionar un vehículo) y yo a comprar los billetes para el barco.
Habíamos llegado a tiempo y a las nueve menos diez estábamos los dos en la fila para subir al barco que nos llevaría a Isla Culebra. Con nosotros había algunos extranjeros más, pero la mayoría eran grupos de puertorriqueños que iban a pasar el día a la isla. Llevaban sillas, sombrillas, neveras, flotadores… y nosotros nuestra bolsita con dos toallas y el bronceador. Íbamos bien ligeros, estaba claro. Y así, entretenidos mirando a unos y otros se pasó la hora del embarcar, dieron las nueve y media y allí seguíamos como pasmarotes.
Tanto correr y ese día el barco iba a salir tarde. ¡¡Bien!! Finalmente fuimos subiendo al barco y tomando asiento, en esas embarcaciones se venden las plazas justas para las personas que pueden ir sentadas, está prohibido ir de pie. Nos explicaron donde estaban los salvavidas y las salidas de emergencia (el mar estaba calmado, pero claro, vete a saber cuando puede llegar una ola tan grande que te juegue una mala pasada), todo parecía correcto cuando por fin salimos rumbo a Isla Culebra y nuestra deseada Playa Flamenco.
Eran casi las once cuando por fin bajamos del barco, tocaba coger un taxi para ir hasta la playa y eso fue muy sencillo. Nada más tocar tierra encontramos a un buen número de taxistas con carteles indicando “Playa Flamenco ida 3$, I/V 5$”. Nos acercamos a uno de ellos y nos llevo hasta una pequeña furgoneta en la que con otros 8 viajeros viajamos hasta la playa más bonita de Isla Culebra. De esa playa dicen que es una de las mejores del mundo, nosotros desde luego nos quedamos encantados desde le minuto uno: poca gente, un enclave paradisíaco, aguas turquesa, arena blanca y fina, palmeras bajo las que tumbarse a no hacer nada….

Vimos que allí se podían alquilar sombrillas y sillas, pero ¿quién quiere una tela sobre la cabeza pudiendo tener las hojas de una palmera?. Nos acomodamos y recibimos una visita: las gallinas que campean por la playa como si fueran gaviotas. Algo que yo nunca había visto. Eran la mar de confiadas, se acercaban sin ningún miedo a ver si les caía una miga de alguna patata que alguien pudiera estar comiendo. Pasamos el día en la playa entre paseos, baños, fotos, alguna cerveza (comprada en los chinchorros que encontramos junto al parking donde nos dejó el taxi) y ratitos de lectura. El cielo estuvo azul todo el día y disfrutamos de uno de esas jornadas en las que uno no hace nada especial pero que le saben a gloria. Aunque ahora que lo pienso, visitar Isla Culebra y Playa Flamenco es algo realmente especial.

A las cinco teníamos que estar de nuevo en el puerto de Isla Culebra, el último barco que va a Fajardo salía a esa hora. Nos teníamos que despedir de Playa Flamenco, sin duda una de las playas más bonitas del mundo. A las cuatro dejamos atrás la playa para volver al parking donde nos habían dejado por la mañana y buscar al taxista al que habíamos pagado en el puerto. Allí estaba esperando pasajeros y en unos 15 minutos estábamos ya en el puerto. Dimos una vuelta por la zona, vimos los adornos navideños con aire caribeño y esta vez puntualmente abandonamos la pequeña isla para volver al hotel.
Cuando llegamos a Fajardo ya era de noche (a la seis de la tarde en diciembre allí toca encender la luz), nos fuimos al parking, pagamos los 5 $ del estacionamiento por todo el día y nos marchamos al hotel. Una buena ducha, un rato de lectura frente al mar… y cuando nos dimos cuenta era la hora de cenar. Nuestro hotel estaba alejado de todo, no quedaba más remedio que salir con el coche.
Nos dirigimos a un restaurante que nos había recomendado un matrimonio puertorriqueño en el barco a Isla Culebra, pero cuando llegamos no había absolutamente nadie, y no nos animamos a quedarnos. Buscamos otras opciones, incluso quisimos repetir en el que cenamos dos días antes, pero o estaban cerrados, o no nos gustaba el lugar o era demasiado solitario. Pasamos una hora de acá para allá…¡¡¡para terminar cenando en un Burguer King!!! Somos lo peor pero en serio que la cosa no era nada sencilla… En cualquier caso cenamos unas sabrosas hamburguesas… al día siguiente ya se nos daría mejor.
Si el objetivo de vuestro viaje a San Juan de Puerto es conocer la ciudad colonial, no hay duda de que la mejor opción para dormir en San Juan es el centro histórico de la ciudad. En las calles del Viejo San Juan hay multitud de pequeño hoteles, alguno de ellos ocupan antiguas casas coloniales. Otro, algún convento restaurado. La mayoría son muy atractivos y cómodos, pero en general, ninguno es barato.
