Qué ver en Guadalupe y en su Monasterio

por Cristina

Hace años que teníamos ganas de conocer Guadalupe, capital de la región de las Villuercas, en Cáceres. Por distintas razones parecía no llegar el día de visitar esta localidad Patrimonio de la Humanidad. Por fin, al comenzar a organizar nuestra Ruta de los Descubridores por Extremadura tuvimos claro que en este viaje íbamos a poder descubrir todos los lugares que ver en Guadalupe. Fue precisamente en este pequeño pueblo rodeado de montañas donde comenzamos nuestro periplo, del mismo modo que fue aquí donde se dio el pistoletazo de salida a la que sería la Era de los Descubrimientos.

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Dónde está Guadalupe

Guadalupe se encuentra en el corazón de las Villuercas, en la zona más oriental de Extremadura. El paisaje que rodea a esta localidad de peregrinación está formado por montañas que superan los 1.200 metros de altitud. Hay frondosos bosques de castaños, encinas y robles, así como valles en los que el brezo y la jara son los protagonistas. Son varios los ríos que convierten a las Villuercas en un paraíso para los pescadores, con zonas acotadas para la pesca de la trucha.  La Sierra de las Villuercas es también una importante zona de protección de aves, siendo un destino muy frecuentado para el avistamiento de las mismas. 

Romanos, árabes y visigodos habitaron esta tierra. Y los monarcas castellanos y  leoneses gustaban de practicar la caza en ella. Hoy las Villuercas es uno de los lugares perfectos para observar durante el otoño la impresionante berrea de ciervos y venados.  Durante siglos grandes rebaños de ovejas llegaban de Segovia, dando lugar a la creación de diferentes cañadas que también utilizaban los peregrinos en su camino hacia el Monasterio de Guadalupe.

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Guadalupe y la Era de los Descubrimientos

Tengo que deciros que antes de comenzar a preparar nuestro viaje por tierras extremeñas, no tenía ni idea de la relación de Guadalupe con Colón, con los Reyes Católicos o con el descubrimiento de América. Y es que no hay nada como viajar (bueno, sí lo hay, leer también ayuda) para aprender cosas que uno nunca hubiera imaginado. Para que no os pase como a mi, os quiero hablar un poco de esa relación de la localidad serrana de Guadalupe con el inicio de la Era de los Descubrimientos.

Desde finales del siglos XV, los Reyes Católicos tuvieron como lugar de referencia el Monasterio de Guadalupe para firmar acuerdos y tratados. Fue precisamente en ese monasterio donde se reunieron los Isabel y Fernando con Cristóbal Colón en enero de 1492. En aquel encuentro se pactó la entrega del importe con el que el navegante genovés podría adquirir dos de las tres carabelas con las que partiría rumbo a las Indias. El resto, ya es historia.

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Y parte de esa historia es que al regreso de su segundo viaje al continente recién descubierto, Colón volvió a Guadalupe con dos indios a los que trajo a España en ese viaje para bautizarlos con los nombres de Pedro y Cristóbal. Como recuerdo de aquel momento, se puede ver un cuadro dentro de la iglesia del monasterio, un relieve en el exterior, a la izquierda de la escalinata y la pila bautismal en la plaza frente a la fachada del templo. 

La Virgen de Guadalupe

La pequeña imagen de la virgen negra de Guadalupe la encontró un pastor, de nombre Gil Cordero, en el siglo XIII junto al río Guadalupe. Es una historia muy similar a la de la aparición de tantas imágenes religiosas. Devotos de una fe huyen de seguidores de otra, y en algún momento de esa huida deciden esconder la venerada imagen que intentan salvar de la destrucción a manos de sus perseguidores. 

En el caso de la Virgen de Guadalupe, parece ser que la enterraron unos cristianos de Sevilla que huían de los árabes. El pastor la encontró, y más tarde, se le apareció la Virgen para pedirle que edificara un pequeño templo para guardar su imagen. Así se hizo, y durante años la imagen fue venerada en aquella ermita. Hoy la patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad se guarda en un camarín mucho más ostentoso que la que fue su primera morada en este pueblo cacereño.

Qué ver en Guadalupe

Guadalupe es una localidad serrana de poco más de 2.000 habitantes. Pero también es un lugar de peregrinación. No en vano, en el bello monasterio que ver en Guadalupe se guarda la imagen de la Virgen que da nombre a la población y que es además, desde el 12 de octubre de 1928, Patrona de la Hispanidad. 

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En un día se puede conocer bien este bonito pueblo extremeño, sin prisa. Disfrutando de esos paseos sin rumbo que, al menos a nosotros, tanto nos gustan. Os voy a contar lo que nosotros vimos para con ello acercaros un poquito más a esta ciudad tan ligada al descubrimiento de América y ayudaros a decidir que ver en ella.

QUÉ VER EN GUADALUPE

Pico Villuercas

Este pico, a 15 kilómetros de Guadalupe, es la cima más alta de Extremadura a la que se puede llegar en coches. Sus 1.600 metros le convierten también en el punto más alto de los Montes de Toledo. Para llegar hasta este pico, a la altura de la Ermita del Humilladero, hay que abandonar la carretera EX-118 y continuar por una ramal que empieza a la izquierda (si venimos desde Guadalupe) para llegar a lo más alto de la montaña. La carretera está completamente asfaltada y en buen estado. Fue finalizada a principios de 2020 e inaugurada en la primavera del mismo año.

Una vez arriba, lo primero que se ven son las antenas de una antigua base militar que fue centro de comunicaciones del ejército español. Hoy el lugar sigue operativo, pero sin personal. Pero dejemos esa construcción y la valla que la rodea para subir unos metros más. Ahí es donde comienza el espectáculo. Si tenéis la suerte que nosotros y el día está despejado disfrutaréis de una preciosas vistas.

Destacando entre los valles que rodean el Pico Villuercas y los pueblos que se pueden ver en la distancia están las rañas, unas formaciones sedimentarias de origen fluvial con diferentes capas compuestas por cuarcita, arenisca, pizarra y materiales arcillosos. El origen de estas rañas os lo explicaría un geólogo mucho mejor que yo. Pero por dejaros un pequeño apunte, deciros que esos materiales proceden de la erosión provocada, hace unos dos millones de años, por diferentes movimientos tectónicos y cambios climatológicos en temperaturas y pluviosidad. Todo ello provocó la elevación de las rocas que hoy vemos sobresaliendo alrededor de este pico que ver cerca de Guadalupe.

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Ermita del Humilladero

Al bajar del Pico Villuercas y antes de ir a Guadalupe, se puede hacer una parada en esta ermita. Está en el cerro de las Altamiras, a cuatro kilómetros del pueblo. Servía de oratorio a los peregrinos que se dirigían al monasterio y que llegaban por el camino del norte. Se construyó en el siglo XV en el mismo estilo que el templete que hay en el claustro monacal.

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Cerca de esta ermita, también conocida como la Ermita de la Santa Cruz, hay un fabuloso mirador desde el que se tienen ya unas buenas vistas de la Puebla de Guadalupe. 

Real Monasterio de Guadalupe

Sin duda, el lugar más destacado que ver en Guadalupe es su monasterio, un conjunto arquitectónico en el que se conjugan los estilos mudéjar, gótico, renacentista, barroco y neoclásico. Desde 1993 forma parte de la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad de UNESCO y es uno de los lugares de peregrinación más importantes de España. Este conjunto arquitectónico cuanta con tres lugares que visitar. Por un lado la iglesia, por otro, el recinto monástico. Por último la hospedería, con un acceso independiente y que funciona como hotel.

Monasterio de Guadalupe

Iglesia del Monasterio de Guadalupe

La iglesia se abre a la Plaza de Santa María, uno de los espacios más atractivos que podemos ver en Guadalupe. Hubo en este lugar, tras aquella primera ermita que guardo la imagen de la Virgen, un segundo templo de estilo mudéjar que mandó construir el rey Alfonso XI. Por último, la iglesia se volvió a ampliar en estilo gótico, siendo ese templo el que podemos ver hoy en día. 

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El acceso a la iglesia es gratuito y se puede visitar por libre. En el interior esperan al visitante tres naves con bóvedas de crucería. Gracias a las ventanas góticas, el espacio queda bien iluminado. Si bien la imagen de la Virgen de Guadalupe es el centro de las miradas de muchos visitantes, sobre todo de los peregrinos, lo cierto que es que son muchos son lo elementos que merecen ser vistos en la iglesia. 

Entre todos ellos creo que merecen especial atención la reja de hierro forjado en estilo gótico renacentista que separa la iglesia del altar mayor y el retablo dorado del altar mayor, con obras de diferentes artistas y, en el centro, la imagen de la Virgen. Esta imagen se encuentra en un camarín del que sale cada 6 de septiembre con motivo del día de Extremadura (8 de septiembre), quedando expuesta hasta el 12 de octubre, fiesta de la Hispanidad. 

Que ver en Guadalupe

Qué ver en Guadalupe: visita al Monasterio

A la izquierda de la entrada a la iglesia, junto a una escultura de San Francisco de Asís, está la entrada al recinto monacal. De nuevo hay que cruzar una puerta a la izquierda para acceder al tienda y taquilla. La entrada da derecho a la visita guiada por el interior de la parte abierta al público de este monasterio que desde hace algo más de un siglo habitan y guardan frailes franciscanos.

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El precio de la entrada general al Monasterio de Guadalupe es de 5 €. Las visitas son siempre guiadas, dura algo menos de una hora y está prohibido hacer fotografías excepto en el claustro. Para mi gusto la visita guiada no aporta nada, es aburrida y rápida, o al menos con el guía que a nosotros nos tocó en suerte. Era como escuchar un discurso aprendido de memoria y relatado con poca emoción. 

Claustro del Monasterio

El recorrido por el monasterio comienza en su claustro, una joya mudéjar del siglo XIV. A este claustro se abren las diferentes estancias monásticas y de sus paredes cuelgan grandes lienzos en los que se relatan los milagros de la Virgen de Guadalupe. En una de las esquinas del claustro hay un pequeño templete con bóveda de crucería y una pila de bronce. Pero no hay duda de que si algo llama la atención en este fascinante claustro rodeado de arcos de herradura, es su templete central. Sus tres pisos, sus arcos apuntados y su decoración con azulejos lo convierte en el centro de miradas y en el objetivo de todas las cámaras de fotos.

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Sacristía

Si bien el claustro es uno de los lugares más magníficos que ver en Guadalupe, la sacristía del monasterio yo diría que lo supera. Hay que estar muy atento para intentar retener todo lo que hay allí en la memoria. No podrás llevarte una foto para mantener el recuerdo, así que ojos bien abiertos para que no se escape nada. 

Se trata de un espacio barroco con una decoración tan profusa (guirnaldas de flores, frutas,  fauna, rostros humanos, ángeles, motivos geométricos) que es difícil decidir hacia donde mirar. ¿En que fijarse entonces? Pues lo primero, en el conjunto. Y después, en los cuadros que cuelgan de sus paredes y en los que se relata la vida de diferentes monjes jerónimos, los primeros que se hicieron cargo del monasterio. Se trata de las únicas obras de Zurbarán, junto a las del Monasterio del Paular, en Rascafría, que se conservan en el lugar para los que el artista los pintó.

Al fondo de la sacristía está la Capilla de San Jerónimo, tan barroca con la sala anterior, también decorada con obras de Zurbarán y con un objeto turco: el fanal que Juan de Austria arrebató a los turcos en la batalla de Lepanto.

Capilla del Relicario o del Tesoro

Dejando la sacristía y cruzando la Capilla de Santa Catalina se llega a una sala conocida como el relicario. Un relicario gigante, sin ninguna duda. Es en este lugar donde se guarda y expone la amplia colección de reliquias de Monasterio de Guadalupe, una treintena en forma de brazo y casi veinte en forma de busto.

A esos relicarios le acompañan otros objetos seguramente más vistosos para los visitantes, como pueden ser diferente mantos bordados, coronas o abanicos de la Virgen de Guadalupe. El guía os hará también prestar atención a una de las joyas que se guardan en esta capilla: la arqueta de esmaltes gótica.

Museos que ver en el Monasterio de Guadalupe

En la visita guiada por el monasterio se incluyen el paso por los pequeños museos que se alojan en torno al claustro.  Uno de ellos, para mi el más interesante, es el de libros miniados y cantorales. Se ubica en la antigua sala capitular que ha sido restaurada para ofrecer a estos libros las mejores condiciones de conservación. En las vitrinas del museo se exponen casi un centenar de cantorales, todos ellos realizados hace siglos por los monjes de Guadalupe. El facistol a la salida de la sala seguro que no os deja indiferentes.

Otro de los museos que ver en el Monasterio de Guadalupe es el de bordados. Este ocupa el antiguo refectorio, del que aún se conservan parte de los bancos en los que los monjes se sentaban a comer. En las vitrinas de este Museo de Bordados se pueden ver diferentes prendas de uso litúrgico que se realizaron en el taller de monasterio, uno de los más importantes de la Península, entre los siglos XV al XIX.

El tercero de los museos que ver en el interior del monasterio es el de pinturas y esculturas. En este caso, la exposición ocupa el antiguo ropero monacal. Las obras más destacadas entre las que se exponen este pequeño museo están firmadas por El Greco, Goya o Zurbarán.

Hospedería de Guadalupe

Esta parte de conjunto del Monasterio tiene una entrada independiente. Siendo un hotel, hay zonas que están restringidas a los no alojados. Lo más interesante, su claustro, está abierto a los visitantes. Para verlo, solamente hay que entrar en el edificio, dejar la recepción a la derecha y continuar hasta el fondo. En el pasillo que lleva a ese espectacular claustro barroco hay que hacer una parada en la que fue antigua enfermería. Pero eso sí, que nadie espere ver camillas ni otros objetos de enfermería. Esa sala actualmente es una zona de estar para los huéspedes.

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El claustro, en el que se conjugan los estilos mudéjar y gótico. Cuenta con tres pisos, el inferior con arcos de medio punto, el segundo con arcos apuntados y el tercero con arcos escarzanos. Al claustro se abren la cafetería y el restaurante de la hospedería. Merece la pena asomar la nariz a este último para ver la transformación que ha realizado Rafael Moneo en el antiguo refectorio.

En uno de los rincones de este precioso patio conventual hay una escultura de Cristóbal Colón, recuerdo de la relación que tuvo el navegante con Guadalupe.

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Parador de Turismo de Guadalupe

A muy poca distancia del monasterio, se encuentra este hotel. Hay zonas reservadas a los clientes alojadas. Pero otras, como su patio interior lleno de naranjos y limoneros, está abierto a las visitas. Ocupa este Parador el edificio levantado en el siglo XVI para alojar el Colegio de Gramática e Infantes. La zona que hoy pertenece al aparcamiento, en su día fue uno de los hospitales que había en la ciudad para atender a los peregrinos. Se trata del Hospital de San Juan Bautista, y se cree que en él se realizaron las primeras autopsias al ser también escuela de medicina.

QUÉ VER EN GUADALUPE

Hoy en día, este hotel cuenta con todos los servicios y es uno de esos Paradores con piscina, en este caso con una piscina desde la que disfrutar de buenas vistas del Monasterio.

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Iglesia de la Santísima Trinidad

Justo frente a la entrada al Parador de Turismo, se encuentra la fachada de esta iglesia barroca. Nosotros la vimos siempre cerrada, y preguntando, nos dijeron que tras más de un siglo de abandono tras las desamortizaciones, fue restaurada para ser utilizada como salón de actos y espacio de exposiciones.

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Galería mudéjar

Solamente hay que rodear la anterior iglesia por la derecha para llegar a la Calle Nueva de los Capellanes. Esta calle es conocida por encontrarse en ella la galería mudéjar. Es una construcción del siglo XV y cuentan que allí vivió una mujer musulmana llamada Fátima tras escapar de Tánger y convertirse al cristianismo.

Qué ver en Guadalupe: puertas

Al final de la Calle Nueva de los Capellanes se encuentra una de las puertas/arcos que se pueden ver en Guadalupe y que formaban parte de sus murallas. Estas puertas se cerraban para proteger el Monasterio del gran flujo de peregrinos que llegaban a la localidad. 

La Puerta de San Pedro, la que se encuentra más cerca de la Galería Mudéjar, era por la que entraban los peregrinos que llegaban por el camino del norte. Sobre la puerta se puede ver una hornacina que guarda una imagen de la virgen. Hoy esta entrada es un paso peatonal aunque pueden entrar en coche los clientes del Parador. 

El Arco de Sevilla, en la calle del mismo nombre, es probablemente la más atractiva y fotogénica de las antiguas puertas que dan acceso al Monasterio. Rodeada de casas serranos con balcones decorados con flores esta puerta es uno de los rincones más pintorescos que ver en Guadalupe.

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La tercera de las puertas que controlaban el paso de los peregrinos al Monasterio es el Arco del Chorro Gordo, en la Calle de la Cruz. Este arco es también el acceso a la judería de Guadalupe, monasterio del que fueron prestamistas y que protegía a judíos y conversos.

Tras ese primer cinturón que cerraba el acceso al Monasterio, había una segunda muralla de la que se pueden ver un par de arcos. Uno de ellos es el Arco de las Eras, el primero que debían cruzar los peregrinos que llegaban a Guadalupe por el sur. El otro es el Arco del Tinte. Parece ser que este último es el que más se debe asemejar a la construcción mudéjar original, sin ningún añadido sobre la puerta, algo que si tienen todos los demás. 

Qué ver en Guadalupe: Barrio Bajo

Dejando atrás el Arco de Sevilla, merece la pena pasear por este pintoresco barrio bajo de casas serranas adornadas con flores, soportales de madera y calles empedradas. Aquí el ambiente poco tiene que ver con la majestuosidad del Monasterio. En esta parte de la Puebla de Guadalupe todo es calma, rincones que parecen detenidos en el tiempo. Edificios que conservan el sabor de antaño con sus puertas de madera, sus aldabas y las entradas que antes utilizaban los animales.  

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Recorriendo la Calle Sevilla, se llega a la Plaza de los Tres Chorros, cuya fuente anuncia su presencia con el rumor del agua. Desde allí, se puede continuar el paseo por la Calle Eras hasta el arco del mismo nombre.  

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Que ver en Guadalupe: Barrio Alto

Aunque no tiene el encanto del barrio bajo, las calles de este otro barrio bien merecen dedicarles un paseo. Aquí también hay casas con soportales y balcones. Rincones con fuentes, tan bonito como el de la Calle Pasión, salen al encuentro del que se anima a deambular por las empinadas calles de esta parte de Guadalupe.

Un paseo por este barrio permite conocer la ubicación de algunos de los hospitales para peregrinos que abrieron sus puertas hace más de cinco siglos y que convirtieron a Guadalupe en cuna de la medicina. Uno de ellos, el Hospital de Mujeres, está en la Calle Real y es sencillo encontrarlo gracias a su portado gótica. En la Calle Pasión se conserva, ahora como casa particular, el que fue Hospital de Enfermedades Infecciosas

 

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Comer en Guadalupe

No sé para vosotros, pero para mí, comer en Extremadura, es un verdadero placer. Frutas, hortalizas, carnes, aceites. Tienen en esta tierra los mejores productos, así que con poco esfuerzo consiguen platos para chuparse los dedos. ¿Quién se resiste a unas migas extremeñas, a una ensalada de zorongollos o un plato de buen jamón?. Yo desde luego, no. Así que vais a dedicar un día a conocer los lugares que ver en Guadalupe, dejad tiempo para disfrutar de una buena comida. 

No faltan restaurantes en torno a la plaza. Lo mejor de todos ellos, son, sin duda, sus vistas al Monasterio. Para tomar una cerveza, cualquiera vale. Y para tomar una ración de la típica morcilla de Guadalupe. Pero para una comida más seria, yo os recomiendo el Parador de Turismo. Es mejor reservar para garantizar que podrás comer allí. La calidad de sus productos es la mejor, y todo está elaborado a la perfección. Yo os recomiendo la migas, estaban deliciosas y pueden ser incluso plato único. 

Morcilla de Guadalupe

Dónde aparcar en Guadalupe

Para evitar que deis vueltas y vueltas por las laberínticas calles de Guadalupe, os voy a recomendar un sitio que de la localidad en el que es sencillo aparcar y suele haber plazas libres. Es gratuito y además está muy cerca del Monasterio y el resto de los lugares que ver en Guadalupe. Solamente tenéis que buscar la Calle Viña Mayor, se puede estacionar en toda ella. Y por si fuera poco, una de las vistas más bonitas del Monasterio se tienen desde la propia calle y desde el cercano Parque de la Constitución. ¿Qué más se puede pedir?

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3 comentarios

Maruxaina Bóveda 20 marzo, 2021 - 2:32 pm

Leyendo tus últimos artículos sobre la Ruta de los Descubridores me doy cuenta de lo poco que se conocen algunos lugares que en mi opinión deberían ser más famosos. Como tú tampoco sabía la relación de Guadalupe con Colón ni que fuese Patrimonio de la Humanidad.
Los datos históricos que das ya serían motivo suficiente para visitarla, pero además me ha encantado el claustro con esa mezcla de estilos y esos barrios que parecen detenidos en el tiempo. ¿Es muy turístico? Porque para relajarse unos días tiene una pinta estupenda 🙂
¿Visitaste el Museo de los Bordados? Sería otra de las visitas que añadiría a la lista de qué ver en Guadalupe.
Gracias por acercarme lugares como éste. ¡Un abrazo Cris!

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Cristina 21 marzo, 2021 - 10:11 am

La verdad es que Extremadura es una de las grandes olvidadas de nuestro país. Y no será porque no tenga ciudades preciosas, un gran patrimonio cultural e histórico y fantásticos espacios naturales. Lo cierto es que nosotros visitamos Guadalupe en tiempos de pandemia, y estuvimos casi solo. Algo que el viajero siempre desea, pero que cuando te pasa, aunque es una maravilla disfrutar de estos lugares con tan pocos visitantes, sientes un poco de pena por lo que todo esto está suponiendo para nuestra economía.
Y sí, el Museo de bordados lo visité, está dentro de monasterio, y como es una visita guiada (y muy controlada) te llevan por todos los museos y rincones abiertos a las visitas.
Un abrazo fuerte.

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Anónimo 24 marzo, 2021 - 12:13 am

Gracias por estos tips, espero poder ir a Guadalupe en las próximas vacaciones con mi familia, saludos.

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