Rothenburg

Qué hacer en Rothenburg ob der Tauber, la ciudad alemana de la Navidad

Lo primero que tengo que deciros es que Rothenburg y yo no comenzamos con buen pie. Se juntaron muchos factores que hicieron que mi llegada a esta ciudad durante nuestra navideña por Baviera no fuera precisamente agradable. Ahora, pasados unos meses, lo pienso y me río, pero os aseguro que en aquel momento hubiera merecido la pena grabarme para escuchar todo lo que pude maldecir a esta bonita ciudad durante los primeros momentos que pasé en ella.

Rothenburg ob der Tauber

Mi llegada a Rothenburg: un cúmulo de calamidades

Voy a poneros en antecedentes. Nosotros llegamos a Rothenburg ob der Tauber desde Dinkelsbühl, la ciudad antigua más bonita de Alemania. Habíamos pasado allí un precioso día paseando por una ciudad con muy pocos turistas y con infinidad de rincones agradables. El listón estaba alto para nuestro nuevo destino, las referencias me hacían imaginar que Rothenburg nos cautivaría con ese encanto del que tanto había oído hablar.

Rothenburg que ver

Pero la cosa se empezó a torcer nada más llegar a la ciudad. Unos minutos antes había empezado a llover con fuerza. Nuestro hotel estaba dentro del casco antiguo de Rothenburg ob the Tauber y necesitaba una tarjeta que tenían allí la cual que nos permitiría circular por el centro de la ciudad para llevar las maletas al hotel. Eso nos obligó a que Arturo se quedará con el coche en uno de los aparcamientos de pago junto a una de las entradas de la muralla.

Yo me baje, me abroché bien el abrigo, me puse el gorro y me tapé con el paraguas. Éste último no servía de mucho, porque además de la lluvia, hacía viento. Tanto que tenía que llevar el paraguas delante de la cara para que no se diera la vuelta mientras notaba como el agua de la lluvia me iba mojando las piernas y el abrigo.

Aguante el chaparrón (y nunca mejor dicho) y fui llegando a la zona en la que estaba nuestro hotel. Ya entonces me di cuenta de que en Rothenburg no íbamos a encontrar la calma de Dinkelsbühl. Había gente por todas partes. Grupos, parejas, familias,… Y yo, luchando contra los elementos, conseguí encontrar el hotel y que me dieran la dichosa tarjeta. Al entrar en el hotel lo hice por la puerta del restaurante, pero al salir ¡salí por otra! No me di cuenta del error, y como el paraguas me había tapado la visión durante el camino no fui consciente del error hasta varias calles más allá, cuando me encontré frente a un acantilado sin salida.

Mi cara debió ser de pánico absoluto. No tenía ni idea de donde estaba. Yo que siempre presumo de mi buena orientación ¡estaba perdida y empapada!. Saqué el móvil para llamar a Arturo, pero el suyo estaba sin batería. Y cuando puse Google Maps vi que no tenía cobertura. Di vueltas y más vueltas intentando encontrar un punto que me sirviera de referencia hasta que al final, de pura casualidad di con una puerta en la muralla que era por la que había entrado. ¿Entendéis ahora porque mi relación con Rothenburg no comenzó nada bien? Teníamos un día por delante para mejorar de algún modo ese mal comienzo. ¿Sería posible que llegará a decir algo bueno de Rothenburg, una de las ciudades de Alemania más deseadas?

Rothenburg

Pues os confieso que durante las primeras horas la cosa mejoró un poco. Ya no estaba perdida, me había puesto ropa seca y todo parecía estar en orden. Pero seguía lloviendo, hacía mucho frío y el centro de Rothenburg ob the Tauber estaba lleno de turistas. Ni tan siquiera Núremberg en Navidad me pareció tan agobiante en cuanto a visitantes. Seguramente porque esta ciudad es más grande y parece que la gente se reparte más entre los lugares a visitar en ella. O porque al caminar todo el mundo con paraguas en Rothenburg circular era complicado y no se podía ver nada que estuviera por encima de la altura de los ojos.

Consejos para visitar Rothenburg ob der Tauber

Antes de pasar a lo importante de este post (que es contaros que ver en Rothenburg) os dejo unas sencillas recomendaciones para que no os pase cómo a mi si visitáis Rothenburg en Navidad o en cualquier momento del año. Porque en ella casi siempre es temporada alta y disfrutarla en calma es una labor complicada.

Rothenburg ob der Tauber

  • Evita los fines de semana y las festividades alemanas para visitar Rothenburg.
  • Si quieres recorrer la ciudad con total tranquilidad, anímate a conocerla en enero o febrero. Son los meses más fríos del año y cómo «regalo» es muy posible encontrar la ciudad nevada.
  • Quédate a dormir en Rothenburg. ¿La razón? Al caer la tarde la mayoría de los turistas desaparecen como por arte de magia. Además, a primera hora de la mañana la ciudad también está muy tranquila y dispuesta a mostrar su cara más amable a quien madruga para disfrutarla.
  • Aléjate de la Plaza del Mercado y sus alrededores. Esa parte de Rothenburg es la más monumental, pero también la más turística. Basta callejear en cualquier dirección para poder pasear por calles desiertas y con tanto encanto como las más frecuentadas por los viajeros.
  • Si llegas en coche a la ciudad y no tienes alojamiento con parking, tendrás que dejar el vehículo en alguno de los aparcamientos fuera de la muralla o bien en el único que hay en el interior de ésta, en Schrannen Platz, ya que el tráfico en el casco histórico está restringido. Todos ellos son de pago, fuera de la muralla el precio es 1 € por hora y dentro 2 € por hora, siendo gratuito por la noche.

Rothenburg

Breve historia de Rothenburg ob der Tauber

El origen de Rothenburg ob der Tauber se remonta a finales del siglo X, cuando la ciudad se fundó a un kilómetro de la actual ubicación. Conrado III, ya en el siglo XII, mandó construir su castillo en el lugar en el que hoy se encuentra la ciudad. Es entonces cuando se levantan también la muralla, varias iglesias y se crea una plaza para el mercado. La ciudad se fue ampliando durante los siglos siguientes y los arístócratas gobernaban Rothenburg. Pero no todo iba a ser un campo de rosas, y en los años veinte del siglo XVI los miembros de la poderosa comunidad judía son expulsados de Rothenburg, solo unos años antes de las revueltas sociales de las clases más desfavorecidas.

La historia de esta ciudad de Alemania cambió su rumbo cuando a mediados del siglo XVI se une a la Reforma de Lutero. A partir de entonces pierde el poder político que había ganado durante los siglos anteriores, pero sin embargo y gracias a su agricultura, gana poder económico. Algo que no le sirvió para sobrevivir con éxito a la Guerra de los Treinta Años. El paso por ella de los soldados, los constantes saqueos y la peste diezmaron su población y sus arcas. La ciudad perdió su gloria hasta que bien entrado el siglo XIX llegan a ella los turistas, la revolución industrial y los judías. Su población aumenta y su economía mejora.

Como último apunte a la historia de Rothenburg, decir que la ciudad que hoy vemos es una muy acertada reconstrucción, ya que el 45% de la zona oriental de su casco antiguo quedó destruida en la Segunda Guerra Mundial tras un bombardeo de los aliados.

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Qué hacer en Rothenburg ob der Tauber

Ya hemos llegado a la parte que más os interesa en este post: en la que os cuento que hacer en Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades más turísticas y atractivas de Baviera e incluso de Alemania. Yo conseguí encontrar esa imagen de cuento que tan famosa hace a esta pequeña ciudad amurallada al final del día. Cuando la lluvia cesó, los turistas abandonaron las calles y éstas se empezaron a iluminar con la luz de las farolas. Ahí encontré la magia de Rothenburg y conseguí con ello quitarme el mal sabor de boca que me había dejado el comienzo del día.

Rothenburg

Lo primero para organizar la visita a Rothenburg es saber que estamos en una ciudad amurallada construida sobre el río Tauber (de ahí su nombre). Todos sus atractivos se encuentran dentro de ese recinto cerrado por murallas. Allí, entre plazas y calles, se pueden visitar iglesias, museos y bonitas casas que le dan a la ciudad ese aspecto de ser el escenario perfecto de un cuento.

Nosotros empezamos nuestro recorrido desde la Oficina de Turismo y visitamos la ciudad en nuestra ruta en busca de la Navidad en Baviera. El aspecto de Rothenburg en las semanas de Adviento es sin duda muy diferente al del resto del año. Por eso en este post os cuento también cosas que hacer en Rothenburg en Navidad.

Pasear sobre la muralla de Rothenburg

La muralla es uno de los símbolos de la ciudad ya que se conserva completa. Cuenta con un total de 42 puertas y torres que comunican el casco antiguo con el exterior de la ciudad. En algunos puntos de la fortificación, el sistema defensivo es tan complejo que llega a contar hasta con siete puertas para acceder a la ciudad. Sin duda una forma de poner freno al enemigo antes de que pudiera entrar en Rothenburg.

Es posible recorrer gran parte de la muralla por la parte superior, algo que permite disfrutar de una perspectiva diferente de la ciudad y que os aseguro merece la pena. Además, aunque llueva, se estará protegido porque el camino sobre el muro estaba cubierto y así sigue hoy. La entrada a esa parte superior de la muralla de Rothenburg ob der Tauber es gratuito. Hay escaleras para acceder al paseo que recorre el muro de la ciudad en distintos puntos de su perímetro. Es sencillo localizarlos teniendo el plano que entregan en la oficina de turismo. En él se señala desde que lugares se puede subir a esta centenaria construcción.

Muralla de Rotehnburg

A mi me hubiera encantado poder hacer el recorrido completo por la muralla y ver cada una de sus torres. Pero ya os dije que durante nuestra visita el clima fue muy desapacible y no invitaba a pasear de torre en torre. Es por ello que solo pudimos ver algunas de ellas, las más cercanas al resto de puntos de interés de la ciudad.

Rothenburg ob der Tauber

Buscar el rincón más fotografiado de la ciudad

No hay visitante que llegue a Rothenburg que nos busque en la ciudad un rincón de ella que aparece en postales y folletos turísticos. Se trata de la Plaza Plönlein, cuya traducción sería algo así como Plaza Plana. Allí podemos ver una bonita casa con entramado de madera y ante ella, una pequeña fuente. El rincón queda enmarcado por bellas casas burguesas cuidadosamente restauradas. Al fondo del conjunto, dos torres: la Torre de Kobolzell al final de la calle que desciende por la derecha y la Torre Sieber, con un reloj a media altura, en la calle de la izquierda.

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Hacer una foto sin gente en este lugar es complicado a no ser a primera hora de la mañana o cuando llega la noche. Entonces la ciudad está tranquila y se puede contemplar este romántico rincón sin coches ni viandantes.

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Admirar la Plaza del Mercado (Marktplatz)

Esta plaza es el centro neurálgico de Rothenburg y una de las plazas más bellas de la ciudad. Hoy en día en ella sigue teniendo lugar el mercado semanal y cada mes de diciembre su suelo empedrado queda cubierto por los puestos del mercado de Navidad de Rothenburg ob der Tauber. Aquí también se celebran conciertos en verano y es el lugar de partida de las visitas guiadas. Pero esta plaza no solo ha visto actos festivos, ya que en el siglo XVI fue el lugar en el que decapitaron a los agitadores de la recién concluida Guerra de los Campesinos.

Algunos de los edificios más bellos de la ciudad rodean esta plaza bávara. Entre ellos destaca sin duda la fachada renacentista del Ayuntamiento con sus arcadas de estilo barroco. En el lateral izquierdo de la plaza está la que fue Taberna de los Concejales, hoy Oficina de Turismo de Rothenburg.

En el lado opuesto de la Marktplatz se encuentra otro de esos rincones encantadores de la ciudad. Allí está la Fuente de San Jorge (en invierno se cubre con un armazón de paneles transparentes para protegerla del frío y que la lluvia o el hielo puedan deteriorarla). Tras ella, dos de los edificios de entramado más bellos y con más historia de Rothenburg. Uno de ellos data de 1448 y hoy se le conoce como Marienapotheke. En su parte inferior, desde 1812, hay una farmacia. El otro edificio es Fleisch-und Tanzhaus. O lo que es lo mismo, la Casa del Baile y Carnicería. Se cree que esta casa se construyó sobre el antiguo ayuntamiento de Rothenburg.

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Aplaudir al Alcalde Nusch y su Trago Magistral

Cada hora, entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche, en Marktplatz se sitúan muchos de los turistas que visitan Rothenburg para contemplar las ventanas que se abren junto al reloj que corona la fachada del antiguo edificio de la Taberna de los Concejales. En esas ventanas se puede ver una representación de una de las leyendas más famosas de la ciudad: el Trago Magistral.

Rothenburg

Dice esa leyenda que al Conde de Tilly, cuando en 1631 tomó Rothenburg, le ofrecieron vino de Franconia en una jarra de 3 litros y cuarto. Tilly ofreció respetar la ciudad si alguien era capaz de beberse de un trago ese vino. El viejo alcalde Nusch se ofreció a ello, y ante el asombro del conde, se bebió el contenido íntegro de la jarra en diez minutos, consiguiendo así salvar la ciudad.

Horrorizarse en el Museo Medieval del Crimen

Apenas 100 metro separan el Museo Medieval del Crimen de Rothenburg de la Plaza del Mercado. El edificio que aloja este museo ha tenido diferentes usos a los largo de los siglos. Construido inicialmente en estilo gótico a finales del siglo XIV, fue reconstruido en el siglo XVIII en estilo renacentista. Sus estancias alojaron las oficinas hasta 1972, momento en que los fundadores del museo lo adquirieron. Tras un gran reforma, el museo abrió sus puertas en 1977 convirtiéndose en uno de los más importantes museos de Europa dedicados al crimen, abarcando en sus diferentes exposiciones más de 1.000 años de historia legal alemana y europea.

Recorriendo las salas de este museo de Rothenburg se puede descubrir como eran los procesos judiciales en la Edad Media, acercarse a la caza de brujas en Europa o contemplar de cerca objetos usados para torturar o incluso para ajusticiar a los condenados. Son muchos los objetos expuestos a lo largo del recorrido, alguno tan curioso como la jaula que se usaba con los panaderos que trataban de engañar con el peso de pan, algo que estaba muy regulado en la ciudad.

Rothenburg

La entrada al museo es de pago (incluye exposiciones temporales). Podéis consultar tanto los precios como los horarios actualizados en la web del Museo Medieval del Crimen.

Ver Rothenburg desde lo más alto

Aunque subir a la muralla de Rothenburg permite ver la ciudad desde un punto elevado no es ese el mejor mirador de la ciudad. Si os apetece disfrutar de una panorámica completa de esta ciudad de Alemania el mejor lugar para conseguirlo es la torre del Ayuntamiento. Éste está formado por dos edificios. El renacentista que, cómo antes os decía, tiene su fachada en Marktplatz, y el gótico, situado justo detrás del anterior. Es en este último donde se encuentra la torre que hoy se utiliza como mirador.

Para llegar a este mirador hay que acceder al Ayuntamiento por la puerta bajo las arcadas barrocas de la Plaza del Mercado. Una vez dentro se sube una escalera de caracol y se atraviesa una amplia sala del edificio renacentista. Solo hay que seguir las señales que indican el camino a la torre. Se pasa un control electrónico y se comienza a subir la torre de 60 metros. No es un ascenso complicado hasta el último tramo. Allí se encuentra la taquilla en la que hay que pagar para poder salir al mirador.

Ojo, porque ese último tramo de escaleras no es apto para todo el mundo. Es una escalera muy empinada con un pequeño hueco para salir al exterior. Tanto para salir como para entrar hay que tener cierta agilidad. Personalmente creo que las personas mayores o con alguna discapacidad física puede que tengan complicado terminar el ascenso a la torre. Y los que viajen con niños pequeño no creo que puedan manejarse con ellos para ese tramo de las escaleras. Es mi opinión, contrastarla con otros viajeros porque sería una faena darse la paliza de subir un montón de escaleras y no poder salir al mirador.

Rothenburg

Los horarios de apertura de la torre varían a lo largo del año. Comprobad cuales son durante vuestra visita a la ciudad.

Comer bolas de nieve

Si hay un dulce que tenéis que probar en Rothenburg, ese son las bolas de nieve. O Schneeball, que sería su nombre alemán. Son una bolas más o menos del tamaño de una pelota de tenis que se hacen con una masa quebrada que se corta en tiras. Con ellas se hace una bola que se mete en un «schneeballeneisen», un artilugio de metal con forma redonda y asas largas. Así preparado se mete en aceite bien caliente y listo. Ya tenemos la bola de nieve lista para comer. Solo hay que cubrirla con una buena cantidad de azúcar glas y a disfrutar de este dulce bávaro.

Para los muy muy golosos, podéis encontrar estas bolas cubiertas también con chocolate y con otros sabores igual de apetecibles. ¿Alguien se resiste?.

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Pasear por los jardines del Castillo

Dejando la muralla por una de sus torres más atractivas, la Burgtor, se llega a los jardines del Castillo. Nosotros los vimos en invierno, con viento y lluvia. Os aseguro que no tenían un aspecto nada atractivo ese día, aunque viendo fotos hechas en primavera y verano queda claro que su aspecto es mucho más agradable.

Aún así, me parece que una de las cosas que merece la pena hacer en Rothenburg es llegar hasta este punto fuera de la muralla. ¿La razón? Las vistas que se tienen desde los jardines. Desde ellos se puede ver toda la silueta de la parte sur de la ciudad así como distintas perspectivas del valle del Tauber. Supongo que además ver ese lugar en un día de sol debe resultar espectacular.

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Como curiosidad, fijaos en la torre del Castillo. Allí hay una máscara de piedra desde la cual se podía arrojar brea al enemigo. En el interior del complejo defensivo también puede verse una pequeña puerta, llamada Ojo de Aguja, tan estrecha que sólo dejaba pasar a una persona.

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Admirar el Altar de la Santa Sangre

Una de las iglesias más impresionantes del centro de Rothenburg es la Iglesia de San Jacobo (Jakobskirche). Se trata de un templo gótico cuya construcción finalizó en 1485 y que hoy sigue siendo un lugar de peregrinación además de estar en la ruta de Franconia del Camino de Santiago, algo que evidencia la escultura de bronce que hay en el exterior del templo. Dentro de la Iglesia de San Jacobo, además de contemplar sus altas vidrieras o su altar, hay una lugar que no hay que dejar de ver: la capilla en la que se puede ver el Altar de la Santa Sangre.

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Se trata de una delicada obra de Tilman Riemenschneider, uno de los escultores más prolíficos en el periodo del gótico tardío. Este altar es una de sus mejores obras y en él se guarda un relicario con una gota de la sangre de Cristo. Algo al parecer cuestionable, ya que se dice que puede ser solo una gota de vino que cayó en el sotana de un sacerdote durante la consagración, momento en el que el vino sería la sangre de Cristo. Sea como fuere, el altar de madera es una maravilla en la que el artista talló la entrada en Jerusalén, la escena del Monte de los Olivos y la Santa Cena.

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Esta iglesia es una de las pocas abiertas al culto que cobran entrada. El precio es 2,50 €, aunque hay descuentos para estudiantes y familias. El horario es de lunes a sábado de 9:00 a 17:00 horas; domingos y festivos de 10:45 a 17:15 horas.

Visitar la tienda más navideña del mundo

Sea cual sea la fecha en la que se viaje a Rothenburg hay un lugar que todo el mundo quiere ver: la tienda Käthe Wohlfahrt. Atravesar su entrada presidida por un gran muñeco cascanueces es entrar en el mundo de la Navidad. Dentro de esta tienda suenan los villancicos y se puede encontrar cualquier adorno que uno imagine para decorar la casa durante el Adviento y la Navidad. Bolas de colores, belenes de madera, adornos de cristal,… Todo tiene un diseño cuidado y un delicado acabado. Por lo que no es de extrañar que los precios estén muy por encima de los que se pueden encontrar en cualquier mercado navideño de Alemania.

Rothenburg

Pero lo mejor de esta tienda a la que se accede sin pagar ningún tipo de entrada es la recreación de un pueblo navideño en el centro del establecimiento. Un gran árbol llega al techo, y a su alrededor pequeñas y coquetas casitas crean una estampa aún más de cuento que la que se puede ver en las propias calles de Rothenburg. Muñecos, manteles, bandejas, calendarios de adviento, velas, jarras, tarjetas,… No hay nada relacionado con la decoración navideña que no puedas encontrar en Käthe Wohlfarhrt.

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Hay que recordar que está prohibido hacer fotografías en el interior de la tienda. Las que ves aquí pude hacerlas por tener una invitación de prensa, y aún así, cada vez que levantaba la cámara para hacer una foto alguien se acercaba para decirme que estaba prohibido… hasta que veían colgada de mi cuello la acreditación.

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Si no tienes oportunidad de visitar esta tienda en Rothenburg y te llama la atención conocer algo de ella puedes visitarla en otras ciudades de Alemania, cómo Núremberg o Bamberg.

Conocer el Museo de la Navidad

Dentro de la anterior tienda hay un pequeño museo dedicado a la Navidad. En él se pueden ver decoraciones navideñas históricas de diferentes estados de Alemania. La colección es el resultado de la búsqueda y adquisición de cada uno de los objetos que hoy se pueden ver expuestos en un puñado de cuidadas salas. El museo abrió sus puertas en el año 2000 y en sus 250 m2 se exponen objetos históricos que abarcan varios siglos hasta llegar a mediados del siglo XX.

Durante el recorrido se pueden ver árboles de Navidad y la evolución que tuvieron los adornos que en ellos se colocaban. Hay expuestos en las distintas salas nacimientos de cartón, pirámides de Navidad, calendarios de Adviento, infinidad de Santa Claus,… Es difícil no sorprenderse al ver como eran los adornos que se utilizaban hace 100 ó 200 años para festejar la Navidad, tan parecidos y tan diferentes a la vez de los que hoy tenemos en nuestro hogares.

Rothenburg

La visita a este museo es de pago y el horario es de 10:00 a 17:00 horas entre el 1 de abril y el 23 de diciembre. Para conocer el horario en otras fechas pasad por la página web de Käthe Wohlfarhrt.

Disfrutar de la Navidad en Rothenburg

El viaje que nos llevó hasta Rothenburg ob der Tauber fue una ruta en busca de la Navidad en Baviera. Así que estaba claro que no queríamos perdernos una de las ciudades más bonitas de Alemania decorada para celebrar las fiestas navideñas. En esta ciudad las calles se llenan de luces titilantes y los escaparates se llenan de adornos navideños. Pero sin duda es la Plaza del Mercado la que cambia más su aspecto en estas fechas del año. En su centro se coloca un gran árbol navideño y alrededor se instalan los puestos que forman parte del Mercado de Navidad de Rothenburg. En ellos hay artesanía, adornos para el árbol y puestos de comida, entre los que sin duda los que sirven salchichas son los más buscados.

El mercado no termina en esta plaza. Rodea todo el edificio del Ayuntamiento e incluso hay puestos en la calle peatonal que separa el edificio gótico del renacentista. En una pequeña plaza, Weihnachtsmarkt, se instala un escenario en el que distintos coros entonan villancicos. Allí sigue el mercado, el cual llega hasta Kirchplatz, otra plaza junto al ábside de la iglesia de San Jacobo.

Es tiempo de alegría, de buscar regalos, tomar vino caliente (aunque al principio no os guste, darle una segunda oportunidad, no sabéis como entona el cuerpo) y disfrutar de risas con amigos. Porque a los alemanes no se les pone nada por delante, ni la lluvia, ni el frío, ni el viento les impide salir a disfrutar de estos mercados que son el anuncio de los días más cortos, oscuros y fríos que llegaran con el mes de enero.

Una última recomendación

Sé que tengo que regresar a Rothenburt ob der Tauber en algún momento para intentar quitarme el mal sabor de boca que me dejó el clima tan desapacible que tuvimos allí. Por no tener, no tuvimos suerte ni al elegir restaurante para cenar. Así que el apartado comer, aparte de las deliciosas bolas de nieve, me lo salto. Lo que si os recomiendo es un local discretamente animado que hace las veces de bar de copas y de cafetería (con ambiente más bien de lo último). Es perfecto para acabar el día tomando un trozo de tarta y sentándose junto a la ventana desde la que se ve la Iglesia de San Jacobo iluminada. Su nombre es Café Lebenslust y consiguió quitarnos un poco el sabor amargo del día.

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Comentarios (05)

  1. Vaya inicio de viaje más accidentado! También nos tiene pasado (aunque de fiesta por Italia). Nos encantaron las vistas desde los jardines del Castillo, y no nos parecen demasiado apetecibles las bolas de nieve, pero os compramos lo de ir a tomar un trozo de tarta al Lebenslust. Un saludo!

  2. En navidad este pueblo tiene que ser precioso. Cuando estuvimos en la Selva Negra tuvimos la oportunidad de visitarlo, ya que mi hermano que viajaba con nosotros ya lo conocía y nos insistía en ir. Pero el tiempo manda y no pudimos ir. Vaya susto te debiste dar al verte delante del acantilado, con este tiempo y peleándote con el paraguas nos hubiera pasado a cualquiera. Nosotros siempre huimos de la masificación y evitamos alojarnos en pueblos tan turísticos, preferimos buscar un alojamiento a las afueras o entro pueblo cercano. Pero la comodidad de salir y pasear por las calles del pueblo sin necesidad de coger el coche es un plus.

  3. La magia que tienen estos lugares es que no circulan coches sin permiso, lo cual le dan cierto encanto al pueblo. A pesar de que empezasteis con mal pie finalmente Rothenburg os cautivó, al igual que a mi al leer tu post. Un abrazo compañera

    1. Menos mal que el tiempo «cura las heridas» y al final hasta le encontramos la gracia a los inconvenientes… pero en ese momento creo que me hubiera subido al coche y seguido viaje ¡¡lo pasé falta!! 🙂

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