Dinkelsbühl, Alemania

Dinkelsbühl, la ciudad antigua más bonita de Alemania

Cuando incluimos Dinkelsbühl en nuestra ruta por los mercados navideños de Alemania, sabía muy poco de ella. No había visto ninguna foto de la ciudad ni había leído nada de ella. Sin embargo saber que es una de las pocas ciudades medievales alemanas que se han mantenido intactas a lo largo de los siglos me animó a incluirla en nuestro recorrido. Mientras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial destruían ciudades como Núremberg o Rothenburg ob the Tauber, Dinkelsbühl se libraba de ellos, pudiendo conservar sus bellos edificios de entramado, sus soberbias iglesias y pasando a ser la más bonita entre las ciudades antiguas y no restauradas de Alemania.

Dinkelsbühl, Alemania

Después de haber conocido la ciudad no puedo estar más contenta de haber tomado la decisión de visitarla. Todo en ella fue una agradable sorpresa. Aunque el cielo estuvo cubierto casi todo el día, la lluvia solo hizo acto de presencia al final del último día, lo que nos permitió pasear por las calles adoquinadas de Dinkelsbühl contemplando sus casas de colores y su muralla. Ésta conserva 18 torres y cuatro entradas a la ciudad.

Dinkelsbühl, Alemania

Sin ser una ciudad monumental o con una larga lista de edificios y museos que visitar, Dinkelsbühl es una ciudad que enseguida atrapa al visitante. Fundada por los reyes carolingios en el siglo VIII, la ciudad conserva el atractivo medieval. Algo que a simple vista puede parecer sencillo y que en realidad es un trabajo continuado. Atraídos por el encanto de los edificios históricos y esas casas pintadas de alegres colores, imaginamos que todos los habitantes de la ciudad querrían vivir en una de ellas. Sin embargo, parece ser que no es así.

Dinkelsbühl, Alemania

Estas casas medievales, las pocas que se pueden encontrar en venta, no tienen un precio elevado. El problema viene porque cualquier reforma o cambio que se quiera hacer en ellas está regulado y no se permite poner cualquier puerta o ventana. Todos los elementos que se modifiquen o añadan a una vivienda antigua deben ser autorizados por el departamento municipal correspondiente. Y todo eso es caro, por lo que la mayoría de la gente prefiere comprar una casa nueva y más cómoda fuera de las murallas. Mientras, la ciudad sigue conservando un encanto único, ese que le da el saberse antigua y bella.

Dinkelsbühl, Alemania

Otra de las cosas que hizo muy agradable nuestra visita fue la ausencia de turistas. Si en otras ciudades más conocidas de Franconia y Baviera no dejamos de ver viajeros conociendo la ciudad, en Dinkelsbühl nos llamó la atención justamente lo contrario: recorrimos la ciudad casi solos. En algún momento encontramos algún grupo que cruzaba la ciudad a toda velocidad antes de continuar y viaje. También al anochecer pudimos ver otros turistas cerca del mercado de Navidad. Pero nada más. Teníamos la ciudad para nosotros y no dejábamos de preguntarnos como era posible que la gente que vimos en Núremberg o Rothenburg ob der Tauber no se animara a conocer esta bonita ciudad.

Dinkelsbühl, Alemania

Qué ver en Dinkelsbühl

Como ya os dije arriba, esta ciudad en plena Ruta Romántica no tienen una larga lista de monumentos que visitar. Es una ciudad donde la belleza está en los detalles de sus edificios o en el encanto de sus torres alineadas que se reflejan en el río. Mientras paseaba por ella hubo un momento en el que otra ciudad me vino a la mente por el parecido entre ambas: Sighisoara, en Rumanía, una ciudad que también me fascinó. Y al comentarlo en la Oficina de Turismo me dijeron que ambas ciudades están hermanadas.

Nosotros recorrimos la ciudad siguiendo las indicaciones del plano que nos dieron de la ciudad. Yo creo que no dejamos una calle sin pisar, aunque con tanto callejear si es cierto que alguno de los edificios marcados en el plano lo pasamos por alto. Casi todo lo vimos intramuros, tan solo dejamos salimos de la muralla en un tramo para ver sus torres y tener otra perspectiva de la ciudad. Pero al llegar a una zona en la que esperábamos ver varias torres juntas nos encontramos con que a sus pies había huertos y árboles frutales que nos impedían disfrutar de la vista. Estos huertos son propiedad de una fundación sin fines de lucro y han sido arrendados a ciudadanos desfavorecidos desde mediados del siglo XIX.

De entre todo lo que vimos, os dejo aquí lo que me parece más significativo. Aún así, os vuelvo a decir que la belleza de esta ciudad está en sus calles. En sus casas. En esos edificios que han sobrevivido durante siglos y que permanecen iguales que cuando fueron levantados.

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Iglesia de San Jorge

Esta imponente iglesia domina la Plaza del Mercado (Markplatz). Dicen que es una de las iglesias construidas en estilo gótico tardío más bonitas del sur de Alemania. La entrada principal se encuentra bajo la torre. Un pórtico románico precede a la majestuosa iglesia cuya soberbia bóveda en abanico sujetan once pares de esbeltas columnas. Son muy llamativos los altares ricamente decorados, así como el púlpito y el tabernáculo. Como curiosidad, la ventana que donó el gremio de panaderos de la ciudad y que se puede ver al final de la nave derecha. La decoración de dicha ventana no es ningún elemento típico del gótico, en ella lo que hay son grandes y bonitos pretzel, esos sabrosos panes que se comen en Alemania.

Dinkelsbühl, Alemania

Nuestra visita a Dinkelsbühl fue en diciembre. Además de encontrar en el exterior una gran árbol con luces, pudimos ver en la nave izquierda de la iglesia un precioso belén en el que las casas son reproducciones de las viviendas de la ciudad.

Todos los viernes por la tarde hay un concierto de órgano en la iglesia. El acceso es gratuito. Nosotros teníamos apuntado ir a escucharlo, pero encontramos un cartel en la puerta que decía que el organista estaba ese día enfermo y se cancelaba el concierto.

Merece la pena rodear la iglesia. En la parte posterior hay unas grandes hornacinas con esculturas en su interior. Una de ellas es una representación de la última cena. En la plaza de la iglesia hay una escultura de Christoph von Schmid. Fue un escritor y sacerdote de la ciudad famoso por sus libros para niños.

Weinmarkt

Justo frente a la fachada de San Jorge se encuentra Weinmarkt, el mercado del vino. Se trata de una calle con algunos de los edificios más bellos de Dinkelsbühl construidos alrededor de 1600. El primero de ellos, justo frente a la iglesia, es de color rojo, y como todos los demás en la calle, con un tejado a dos aguas. El nombre de este edificio es Aldermen’s Inn y fue una casa de huéspedes en la que se alojaron personajes tan relevantes como el emperador Carlos V o el Rey Carlos Gustavo de Suecia.

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Justo a su lado, otro edificio de la misma época con gablete escalonado y pintado de amarillo. Su nombre es Zur Glocke y actualmente es un hotel. El siguiente edificio es Deutsche Haus. Con su fachada renacentista, sus ventanas con flores y sus esculturas (entre las que se puede ver una de Baco, dios romano del vino) es una de las casas más bonitas de la ciudad y del sur de Alemania. Por último merece la pena acercarse hasta un edificio amarillo que destaca por no tener ningún otro edificio adosado, por su gran tamaño y por su gablete curvo. Su nombre es Schranne y actualmente es un atractivo lugar en el que se celebran eventos especiales.

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Muralla de Dinkelsbühl

Uno de los mayores atractivos de Dinkelsbühl es su muralla. Comenzó a ser construida en 1372. Aunque a principios del siglo XIX fueron demolidas la mayor parte de las almenas, el muro y las torres se conservan completas. La longitud de la muralla es 2,5 kilómetros y cuenta 20 torres, 4  de las cuales son puertas. Pasear junto a ella es muy sencillo y agradable. Se puede ver desde su interior o bien recorrerlas por la parte externa. Nosotros decidimos ver parte desde el fuera y otra parte desde dentro. Durante el paseo el cielo estuvo nublado, más tarde comenzó a lloviznar y poco después estaba diluviando. Al final de la tarde el sol quiso lucir en el cielo y nos regalo un bonito atardecer al Norte de la muralla, en cuyo exterior hay un estanque que en invierno suele convertirse en pista de hielo.

Dinkelsbühl, Alemania

Para mi este paseo es sin duda una de las cosas que merece la pena hacer en Dinkelsbühl. Da igual por donde quieras comenzar o acabar. Puedes ir entrando o saliendo por las cuatro puertas, buscando siempre la mejor perspectiva de la muralla y sus torres. Estas últimas nos recordaron a las que construíamos con el Exin Castillos (¿os suena o somos muy mayores?). Típicas estructuras redondas más o menos elevadas coronadas por puntiagudos tejados.

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Torres

De entre todas la torres la más singular es sin duda la llamada Bäuerlinsturm. Al Este de la muralla, esta torre es inconfundible con su casa en la parte superior con entramado de madera y el tejado a dos aguas. Muy cerca está Dreigangsturm, una torre redonda no muy elevada cuya imagen se refleja en las aguas del Río Wörnitz. Una de las estampas más bonitas de la ciudad.

Dinkelsbühl, Alemania

También es bonita la imagen al atardecer junto al estanque que os mencionaba antes. Está al Norte de la muralla, y en él se refleja la Faulturm. Al Sur está la zona con las torres más altas. Avanzando por Oberer Mauerweg hay cuatro torres casi en fila, tres redondas y la última cuadrada. Siguiendo ese paseo uno llega hasta la parte más elevada a la ciudad. No hay que pasar por alto el mirador entre dos torres: Haymarsturm y Berlinsturm. El espacio entre dos casas permite tener una de las perspectivas más bonitas de Dinkelsbühl, con sus tejados rojos y entre ellos la torre de San Jorge.

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Puertas

Cada una de las cuatro puertas de la muralla de Dinkelsbühl tiene algo singular que la diferencia del resto. Al Este se puede ver la más pintoresca de todas, Wörnitzor. Pintada de una llamativo color anaranjada, esta torre es también la más antigua de la ciudad. Se construyó en el siglo XIV y se convirtió en campanario en el siglo XVI. En el exterior de ésta y de las otras tres puertas de la ciudad se puede ver el escudo de armas de Dinkelsbühl: tres torres de oro sobre tres colinas. Junto a él, el escudo con el águila imperial.

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A los pies de la torre está Altrathausplatz, uno de los rincones más bonitos de la ciudad. En esta plaza se pueden ver en Ayuntamiento Viejo, el ábside de la Iglesia de San Jorge y la Fuente del León. Ésta cada invierno se cubre para evitar que las heladas la deterioren.

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La puerta al Norte de la muralla es Rothenburger Tor. Se levantó a finales del siglo XIV y su estructura con una barbacana deja claro el papel defensivo que de esta puerta durante la Guerra de los 30 años. Hablando de esa guerra. Deciros que si visitáis Dinkelsbühl en el mes de julio podréis presenciar una de las celebraciones más famosas de la ciudad: Kinderzeche Dinkelsbühl. Se trata de una representación histórica en la que se conmemora la rendición de la ciudad antes la tropas suecas.

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La bonita puerta amarilla al Oeste de la ciudad es Segringer Tor. Fue destruida durante el asedio sueco a la ciudad y levantada de nuevo en 1655 en estilo barroco. Merece la pena subir las escaleras que llevan hasta la puerta de acceso al interior de la torre. Desde allí hay una bonita perspectiva de la ciudad. Nosotros no dejamos de contemplarla, aunque bajo los paraguas pues en ese momento llovía con fuerza. A los pies de esta torre se puede ver otro edificio con historia de la ciudad: Dreikoenigskapelle. Esta pequeña capilla se construyó en 1378 y hoy es un memorial dedicado a la víctimas de los nazis.

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La última de las puertas de la ciudad, al Sur, es Nördlinger Tor. Es la más sencilla de las cuatro torres, pero su ubicación junto al antiguo molino de la ciudad (hoy convertido en Museo 3 dimensiones) y algunas de las torres más altas más altas de la muralla la convierte en un pintoresco rincón.

Calles, plazas y edificios

A nosotros nos encanta pasear. Curiosear en cada calle y rincón. Sobre todo si son tranquilas y parecen olvidadas de los turistas. Por eso seguramente Dinkelsbühl nos gustó tanto. Porque tiene un montón de rincones encantadores que se descubren sencillamente caminando por la ciudad.

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Cada calle tiene casas de colores, algunas con entramado de madera. Otras con contraventanas también de madera. Como nuestro viaje fue en diciembre, en las semanas previas a Navidad, encontramos puertas y ventanas decoradas con luces, estrellas y otros adornos navideños. Si esta ciudad parece sacada de un cuento, os aseguro que durante la celebración del Adviento esa sensación se multiplica.

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Casi todos los edificios que se encuentran callejeando son casas más o menos grandes con tejados a dos aguas. Por ello sin duda hay dos construcciones que es imposible que no llamen la atención por su gran tamaño. Son el actual albergue juvenil y el Arsenal. Ambos cuentan con un elaborado entramado de madera y cuando se construyeron, en el siglo XVI, fueron los graneros de la ciudad.

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Otro de los edificios a los que merece la pena prestar atención es el Spitalkirche. Data del siglo XIV y hoy es lugar de celebración de exposiciones y teatro. En su patio trasero se instala cada año el mercado de Navidad. Un lugar muy tranquilo y acogedor. Allí encontramos en nuestro viaje puesto de salchichas, de vino caliente y de adornos navideños. También se hacen demostraciones por parte de artesanos y un coro anima con sus villancicos las frías noches alemanas.

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Dormir en Dinkelsbühl

En el casco antiguo de esta antigua ciudad alemana hay un buen número de alojamientos que ocupan edificios históricos. Arriba ya os hablé del albergue juvenil. Durante nuestro paseo vimos un puñado de estos hoteles, todos con un exterior de lo más atractivo.

De entre todos ellos, nosotros dormimos en Goldenes Lamm, un establecimiento familiar que ocupa dos antiguas casas contiguas, una pintada de verde y otra de rojo. La entrada se hace por esta última. Allí está la diminuta recepción, una zona de estar y el restaurante. Subiendo las escaleras de madera se accede a las habitaciones. La nuestra estaba en el primer piso y nada más entrar ambos pensamos en la serie española «Cuéntame». Tuvimos la sensación de retroceder de golpe a los años 80. La decoración no es el fuerte de este hotel, nos sorprendió que teniendo tanto encanto el edificio las habitaciones carecieran de él.

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A su favor sin embargo decir que el baño estaba renovado y además de amplio era muy cómodo. Con mucho espacio para dejar los artículos de aseo y no sentirte agobiado. Además todo estaba impoluto y la cama era muy cómoda. Por si fuera poco, la ubicación es inmejorable, a tan solo 100 metros de la Iglesia de San Jorge. El precio del desayuno es de 5 € por persona y sin duda merece la pena. Bollería casera, embutidos, frutas, cereales,… Un desayuno muy completo a buen precio y perfecto para comenzar el día.

Otra de las cosas que hacen de este hotel una buena opción es que tiene parking privado. Es gratuito, pero no se puede reservar, solo hay que cruzar los dedos para que tengan espacio cuando se llega a la ciudad. De otro modo no queda más remedio que llevar el coche fuera de la muralla a alguno de los aparcamientos públicos de pago.

Comer en Dinkelsbühl

Al no ser una ciudad tan turística como otras de Baviera, la oferta gastronómica en Dinkelsbühl es diferente. Los restaurantes ofrecen la calidad y encanto que esperan los habitantes de la ciudad. No hay locales con carteles que anuncien menús baratos en sus puertas. Tampoco el número de locales es tan alto como en Núremberg o Rothenburg. Pero no hace falta. Aquí hay poco, pero bueno.

Yo os voy a recomendar dos lugares. Uno para hacer una parada y tomar un café o un té. No tiene pérdida. Está a la derecha de la entrada a la Iglesia de San Jorge, en un bonito edificio rojo. Su nombre es Café am Münster. Cuando entras huele a té, a especias y café del rico. Tienen una zona que funciona como tienda y otras como cafetería. Está última es una preciosidad, con bonitos y originales cuatros y dibujos que decora las paredes. Además de bebidas, tienen una deliciosa selección de tartas. Y dentro del local se está tan calentito que uno se quedaría allí, mirando desde sus ventanas la iglesia y las casas de colores.

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En cuanto a restaurantes, nosotros cenamos en Luis. Y nos encantó. Ubicado en la planta baja del hotel de mismo nombre, en un antiguo edificio restaurado, cuenta con una original decoración en la que los protagonistas son los ciervos, este local nos pareció una gran idea totalmente recomendable. En la carta sopas, arenques, embutidos o ensaladas para empezar. Para continuar, carnes argentinas en diferentes presentaciones. Yo me decanté por una hamburguesa con patatas y Arturo por un plato de pasta. Todo delicioso.

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Cómo llegar a Dinkelsbühl

Ya os he contado que nosotros hemos hecho este viaje por Baviera en coche de alquiler. A tener en cuenta si llegáis a Dinkelsbühl en vuestro propio vehículo:

  • El aparcamiento en el centro histórico está restringido. Si vuestro alojamiento no tiene parking deberéis estacionar fuera de la muralla. Hay seis zonas habilitadas para dejar coches, caravanas y autobuses. Ninguna está lejos de alguna de las cuatro puertas de acceso al casco histórico.
  • Tened también en cuenta que los domingos y festivos de Mayo a Septiembre el casco antiguo está cerrado al tráfico de 1 a 5 de la tarde.

La otra opción para llegar a Dinkelsbühl es en autobús. Pero no hay ninguno directo con el que llegar por ejemplo a Rothenburg ob der Tauber.

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Comentarios (15)

  1. ¡Hola Kris!
    Nosotros visitamos Dinkelsbuhl también durante la ruta por Baviera, pero tampoco lo conocíamos hasta entonces, y no entendemos por qué. Es un pueblo precioso, muy bien situado tanto desde Nuremberg como desde Rothenburg como comentas y con menos turismo que éste.
    Nos encantaron la Weinmarkt y la iglesia, aunque si hay que quedarse con algo de Dinkelsbuhl, sin duda sería con caminar por allí, tranquilamente, disfrutando de esas casas tan preciosas. No sabíamos que fuera tan complicado vivir en una de ellas, ¡qué pena, con lo monas que son!
    Muak

    1. Es una lugar precioso, y puede que siga teniendo parte de ese encanto precisamente por lo complicado de mantener una de esa preciosa casitas. 🙂

  2. siempre he pensado que Alemania es un destino turístico bastante desconocido, quitando las cuatro o cinco ciudades top y algunas localidades a las que vamos todos repetitivamente.
    Cuando hicimo nuestro viaje por la Selva Negra, tmbién decidimos salir de las rutas establecidas y visitar otras pequeñas ciudades y pueblos totalmente desconcodios en los circuitos turísticos. Al leer tu artículo me ha recordado a esos paseos que hicimos por algunos pueblos, incluso los comentarios que hace de no encontrar más turistas, la imagen tan pintoresca de sus calles vacias, etc.
    también me ha sorprendido que este pueblo no sufriera ningúnbombardeo debe ser de los pocos que se conservan tal cual.
    una excelente recomendación pra todos aquellos que escapamos de las masificaciones, ¡tomo buena nota!
    Un abrazo,
    Eva

    1. Para nosotros esta ciudad ha sido todo un descubrimiento, y de los buenos. Llegamos a ella desde Núremberg, que es una maravilla, pero que por su mercado de Navidad estaba tomada por los turistas, así que la calma de Dinkensbühl fue un regalo. Un abrazo.

  3. Aunque no tenga demasiados monumentos, será comparado con otros sitios cercanos y más turísticos. Por tu descripción y las fotos parece un sitio con muchísimo encsnto, de esos donde se te va el tiempo paseando, observando los pequeños detalles y fotografiando sin parar.

    1. Las fotos casi es lo de menos, es lugar es tan tranquilo y tan bonito que te olvidas un poco de la realidad y tienes esa sensación de solo querer disfrutar del lugar 🙂

  4. Qué gran descubrimiento y es que Alemania es así, te conquista cada pueblo, cada ciudad y más en la época navideña o de Adviento, mejor dicho. Me encanta viajar a Alemania en esta época y me lo quiero tomar como una costumbre anual así que me apunto este pueblo que me ha encantado.

  5. Pero qué bonita, otra ciudad alemana que no conozco y eso que hice parte de la Ruta Romántica en coche hace unos años, desde luego con ese casco histórico, puerta medieval y casitas de colores me apunto a visitarla.
    Un abrazo

  6. Cuando estuvimos en Baviera teníamos a Dinkelsbühl en el primer recorrido. Pero al final, por falta de tiempo, lo tuvimos que desechar. Una pena, porque es muy chulo. Con las casas en entramado, parece un poco Rothemburg, verdad? Sin embargo, no sabía que tenía esta maravilla de murallas. Y lo más chulo, esta vista desde las alturas con todos los tejados. Me encanta!

  7. Wow, con esa presentación imposible no incluir Dinkelsbuhl en vuestra ruta… Me atraen mucho las ciudades medievales y más sabiendo que conservan la arquitectura original. Una ciudad muy interesante. La tendré en cuenta para cuando decida vistar esa zona de Alemania. Gracias por acercarnos a esta antigua ciudad. Un saludo.

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