Beomeosa

Beomeosa, el templo en las montañas de Busan

En Corea del sur parece haber templos por todas partes, algunos en las ciudades, unos pocos cerca de lagos o del mar, pero la mayor parte de ellos se encuentran en las montañas. Busan, una ciudad portuaria del sur del país tiene alrededor algunas montañas y es en la más famosa de ellas, el monte Geumjeongsan, donde podemos visitar el bello Templo Beomeosa.

Este templo budista fue construído en el s. VII durante el reinado de Munmu, monarca del reino de Silla, pero desgraciadamente las construcciones originales fueron destruidas durante la invasión japonesa de 1592.  Todo lo que puede verse hoy en el complejo del templo corresponde a la reconstrucción realizada en 1713 en el estilo lujoso y refinado que caracterizó a las edificaciones de la dinastía Joseon.

El entorno del templo es mágnifico, bosques y valles convierten a este lugar en un rincón tranquilo  a poca distancia del ruido y ajetreo constante de Busan.

El camino hasta la entrada al templo se puede recorrer de varios modos: andando, un taxi o el autobús. Nosotros elegimos la última opción para la subida y caminar para el regreso lo que no nos agotó (bajar son 40 minutos, por lo que suponemos que la subida sería al menos una hora) y nos dio la opción de disfrutar del paisaje durante la bajada. Desde la parada del autobús, basta caminar unos metros y uno se encuentra en el paseo que lleva hasta la primera y más pequeña de las puertas que dan acceso al templo. Durante nuestra visita estaba próxima la fecha de la celebración del cumpleaños de Buda, y tal y como nos pasó en Haedong Yonggungsa, encontramos todo lleno de faroles de colores.

Beomeosa

Para llegar al patio principal hay que subir por la ladera de la montaña y pasar bajo tres puertas: Jogyemun, Cheonwangmun y Burimun. En la segunda de ellas se encuentran esos dioses iracundos de ojos saltones que se pueden ver en los templos budistas de Japón y Corea. Son los Nio y resultan fácilmente reconocibles por su apariencia claramente amenazadora, y es que están allí para espantar a los malos espíritus, demonios y ladrones. Una leyenda cuenta sobre ellos que acompañaron y protegieron al Buda cuando viajó por India.BeomeosaCruzadas todas las puertas se alcanza el Pabellón Bojeru, una preciosa estructura que ofrece preciosas vistas y que da acceso al patio principal de Beomeosa. Tuvimos suerte y visitamos el templo casi en solitario, lo que fue un aliciente más para recorrer cada rincón del lugar (todos llenos de faroles de colores, eso si).

Al llegar al primer patio de Beomeosa lo primero que vimos sobre nuestras cabezas fue un mar de faroles, lo cual sin duda puede parecer muy pintoresco y viendo una foto lo es, pero la pena es que no dejaba ver todas las construcciones que teníamos frente a nosotros. Allí estaba en Pabellón Daeungjeon, el más delicado del templo. Está dedicado a Buda Shakyamuni cuya figura aparece en el interior flanqueadada por las de Buda Maitreya y Buda Dipamkara. También en este patio está el Pabellón de la Campaña, el hall Biroejon, el hall Mireukjeon y una pagoda de tres alturas, algo muy habitual en los templos coreanos como lugar donde guardar reliquias.

Beomeosa

Más allá de este patio y sus edificaciones uno puede adentrarse por caminos que llevan a otros pequeños pabellones de Beomeosa con estatuas de Buda, a la zona dedicada a dormitorios de los visitantes que hacen noche en el templo, a un pequeño bosque de bambú e incluso a la zona que es residencia de los monjes. Nosotros atravesamos en un momento una puerta abierta y llegamos a un lugar sin faroles de colores, sin visitantes y perfectamente cuidado.

Allí distinguimos a un monje recogiendo hierbas que no se dio cuenta de nuestra presencia, por lo que curioseamos otro pabellón con una campana que había allí y pasamos por varios patios… hasta que nuestra sigilosa presencia fue detectada y amablemente nos invitaron a abandonar ese recinto, pues se trataba de la zona privada de los monjes. Como todo está conectado en breve salimos de nuevo al patio principal del templo, el cual pocos visitantes del templo abandonan para investigar más allá.

Beomeosa

En un lateral del templo está el Pabellón de lecturas, probablemente la estructura más grande de Beomeosa. El pabellón al parecer permanece cerrado casi siempre excepto cuanto hay alguna celebración y los fieles se sitúan en la gran terraza elevada que rodea el edificio. Sus puertas de madera y con tiradores de metal son iguales a las del resto del templo.

Recorrido todo el recinto, no hay que olvidarse del Museo del Budismo que se ha instalado en uno de los pabellones más grandes del templo Beomeosa ubicado junto al parking. No hay nadie que vigile (como ocurre en casi todos los lugares de Corea) y tan solo es necesario descalzarse para acceder al interior. Allí uno puede ver pinturas y todo tipo de objetos relacionados con las celebraciones budistas, alguna de las cuales se muestra en un vídeo que se ofrece nada más entrar al pabellón. No se pueden hacer fotos y no hay que olvidar mirar al techo, el cual luce espléndido y luminoso.

Beomeosa

Visitar Beomeosa

  • La forma más sencilla de llegar al templo del que hablamos es ir en metro utilizando la línea 1 hasta la parada Beomeosa. Allí hay que salir por la salida 5 ó 7. Una vez en la calle, entre ambas bocas de metro hay una calle por la que hay que subir unos 100 metros hasta la parada del autobuses. Ese es el lugar donde tomar al autobús nº90 que lleva hasta la entrada al templo.
  • El precio del billete de metro es de 1500 wones y el del billete de autobús 1300 wones.
  • Aunque habíamos leído que se pagaba entrada para visitar el templo lo cierto es que nosotros no encontramos ni una taquilla ni lugar alguno donde adquirir esas entradas.
  • Si se llega en coche este se puede dejar junto al pabellón que aloja el Museo del Budismo.
  • Aunque subir andando puede hacerse pesado, bajar siempre es más sencillo y ofrece la posibilidad de disfrutar del paisaje o pararse a tomar algo en alguno de los puestos de comida o restaurantes que uno se encuentra por el camino. Hay que tener en cuenta que la ruta es circular y que los vehículos no utilizan la misma ruta para subir que para bajar. Lo mejor para evitar despistarse y terminar perdido al final de la ruta es bajar por la ruta que suben los coches, será sencillo fijarse en detalles cuando se suba en autobús que evitarán que uno se encuentre perdido al regresar a la ciudad.
  • Existe la posibilidad de pernoctar en Beomeosa, para aquellos interesados existe una página en la que encontrar toda la información: Templestay.

Si decidís viajar a Corea del Sur y pasáis por Busan, recordad este templo. Seguro que os encanta.

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Comentarios (08)

  1. Pues por lo que llevo viendo de un tiempo a esta parte, habrá que tener en cuenta Corea para un posible viaje. La verdad es que el colorido del lugar es sensacional a juzgar por las fotos. ¿Tienes buena memoria para acordarte de todos los templos que has visitado? Porque yo creo que me volvería loca, ya empieza a pasarme con lugares de España, y con iglesias ni te digo 😉
    Un abrazo
    Carmen

    1. Jejejeje… buen pregunta. Aunque en Corea todos los templos pueden parecer iguales, siempre hay algo que les diferencia: la ubicación, una construcción determinada, la cantidad de edificios… Y como yo tengo memoria selectiva (buena para los viajes, mala para el resto), pues me organizando.
      Un abrazo

  2. Corea del Sur, ganas de regresar.

    Y es cierto los templos se encuentran en las alturas o algo similar, muy buen apreciación. Este templo lo tiene todo y eso agrada mucho también.

    Saludos desde Cancún.

    Un abrazo viajera. 🙂

    Bo

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