Busan

Qué ver en Busan, la ciudad portuaria de Corea del Sur

Busan es una ciudad de la que la mayoría de vosotros no habréis oído hablar nunca. Yo tampoco había escuchado nunca su nombre hasta que me puse a organizar nuestro viaje por Corea del Sur. Fue entonces cuando descubrí entre otras cosas que Busan es la ciudad con el mayor puerto del país, que su población de casi tres millones y medio de personas y que una de sus playas se cuenta entre las más atractivas de Corea del Sur. Aún así, dudé durante bastante tiempo sobre si incluir este lugar en nuestra ruta o no, tenía que cuadrar muchas cosas y sobre todo tener en cuenta que atractivos me ofrecía Busan para ser merecedora de pasar al menos un par de días en ella.

Finalmente y cuadrando transportes decidí que si iríamos a Busan, pasaríamos allí dos noches, tiempo que me parecía suficiente para descubrir los atractivos de esta ciudad situada al sudeste de la península coreana. Hubo lugares que sin haber contado con ellos pudimos descubrir gracias a estar muy cerca de nuestro hotel y otros a los que nos hubiera gustado llegar que tuvimos que conformarnos con ver de lejos. Incluso la lluvia cambió nuestros planes y nos obligó a buscar un sitio cubierto para escapar del agua. Con todo esto, os cuento que lugares se pueden visitar en un par de días en Busan, desde templos a mercados, porque esta ciudad tiene atractivos para todos los gustos.

MERCADO JAGALCHI

Jagalchi es el mayor mercado de pescado de Corea del Sur. No es tan famoso como Tsukiji, en Tokio, pero sin duda el de Busan merece la pena ser visitado por su orden, limpieza, amabilidad de sus vendedores, la cantidad de “bichos” del mar que allí venden y por la posibilidad de comprar y comer en el momento lo que te apetezca, pues la planta de arriba de dicho mercado tiene puesto donde cocinan tu compra. Más fresco imposible. Abren todos los días de la semana y para llegar a él basta bajar del metro en la estación del mismo nombre que el mercado.

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TEMPLO HAEDONG YONGGUNGSA

A las afueras de Busan, el templo Haedong Yonggungsa ofrece al visitante algo poco habitual en Corea: su ubicación junto al mar. Desde la entrada al templo y tras pasar las esculturas de los horóscopos y la pagoda de siete alturas una escalera lleva al visitante a los acantilados que bajan hacia el templo, cuyos pabellones y Budas miran al mar infinito y azul. Recorrer el recinto del templo no lleva mucho tiempo, por el lugar donde se encuentra ubicado el espacio es menor que cuando los templos están en las montañas, así que la visita se puede hacer en una hora… aunque puede que uno no encuentre momento para abandonar el templo  si  se deja seducir por el sonido que producen las olas al romper contra las rocas mezclado con los cánticos budistas.

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ISLA DONBAEKSEOM

En el extremo sur de la Playa Haeundae de Busan se encuentra la Isla Dongbaekseom, un lugar tranquilo por el que los vecinos de la zona salen a pasear y a disfrutar de la cercanía del mar, del bosque que envuelve el lugar y de la tranquilidad de un lugar sin coches. El principal atractivo parece precisamente pasear sin rumbo mientras los pinos y los árboles de camelia (que dan nombre a la isla) acompañan al caminante. Se puede rodear la isla os sencillamente caminar por su perímetro buscando algunos de los lugares destacados que hay en su interior:

  • Casa Nurimaru, lugar donde tuvo lugar la cumbre de la APEC en 2005.
  • Faro de la isla, con preciosas vistas del puente Gwangandaegyo.
  • Monumento a Choe Chiwon, filósofo y oficial de la corea del periodo de Silla.
  • Estatua de la sirena, bajo los acantilados, y que recuerda la leyenda de la princesa Hwangok.

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CENTUMCITY DE SHINSAGAE

Si no hubiera sido porque la primera mañana de nuestra estancia en Busan amaneció diluviando es posible que no hubiéramos llegado a visitar este centro comercial que presume de aparecer registrado en el Libro Guinness de los Récords como el mayor complejo comercial del mundo. En su interior encontramos un espectacular diseño que aloja cines, restaurantes, tiendas de comida para llevar, tiendas de las mejores marcas de moda y todo lo que uno pueda imaginar para pasar un día de compras y ocio. No hay que perderse las zona de restauración donde comprar desde los bombones más deliciosos a la comida más delicada de Busan.

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TEMPLO BEOMEOSA

Para visitar este precioso templo de Busan hay que ir hasta el Monte Geumjeongsan. Se puede llegar hasta Beomeosa en autobús o caminando, aunque los más recomendable según nuestra experiencia es subir en transporte motorizado y bajar andando, así se puede llegar en poco tiempo y descansado para disfrutar del templo. Aunque las construcciones originales fueron destruidas durante la invasión japonesa de 1592, todo fue reconstruido y permanece así desde 1713. Dicen que este templo tiene algunas de las edificaciones más delicadas y lujosas de la Dinastía Joseon. En el recinto del templo se puede pasear entre sus edificios, pagodas, museos e incluso junto a un pequeño bosque de bambú.

Beomeosa

MERCADO DE GUKJE

Cerca del mercado Jagalchi se puede visitar este otro mercado que tiene lugar en las calles de Busan, es el más representativo de la ciudad y  en la década de 1950 fue incluso el mercado más grande del país. Alguna zona del mercado está cubierta, pero muchos puestos se encuentran directamente en la calle, frente a las tiendas en las que venden objetos cotidianos, como ropa de cama, zapatos o utensilios para la casa. Lo más llamativo es la limpieza de todo el lugar, así como esos puestos de fruta, algas o comida preparada que sin duda tienen mucho éxito entre los habitantes de Busan  y también entre los visitantes. Puedo decir que los rollitos están realmente buenos, y son un buen tentempié mientras se visita el lugar.

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PARQUE YONGDUSAN Y TORRE DE BUSAN

Desde la ventana de nuestro hotel podíamos ver cada día la Torre de Busan, de 120 metros de altura. Puesto que la subida al parque estaba también muy cerca, decidimos subir una mañana para disfrutar de las que sin duda son algunas de las mejores vistas de la ciudad. En lo alto de esta pequeña colina está la citada torre, un pabellón de la campana, unos cuidados jardines y la escultura de algún destacado personaje coreano, del que no pudimos averiguar la identidad por no haber ningún cartel con su  nombre. También hay otra escultura muy llamativa de un dragón, justo a los pies de la torre. Nosotros nos conformamos con ver la ciudad desde el parque, al que se puede subir por una escalera mecánica, pero dicen que las vistas desde la torre de Busan en un día despejado son impresionantes. En la colina también hay un pequeño templo muy tranquilo que ofrece bonitas vistas de la ciudad y que está abierto incluso por la noche.

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GWANGBOK-RO

Se trata probablemente de la avenida más animada de Busan, en ella se pueden encontrar tiendas de moda de marcas internacionales, cafeterías, restaurantes, tiendas de cosmética a las que las coreanas son tan aficionadas, esculturas… Es el lugar perfecto para ir de comprar, a desayunar o a cenar. Caminando por la calle hacia el oeste llega un momento en el que las tiendas desaparecen y dejan paso a multitud de restaurantes en muchos de los cuales se pueden comer “patitas de cerdo”, algo muy típico de Corea y que se sirve acompañado de platos con diferentes guarniciones.

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Comentarios (08)

  1. Sigo releyendo las sugerencias en Busan. Que de belleza de pasteles. Voy a tener que anadir el centro comercial Centumcity a mi listita. Gracias Cristina.

  2. Patitas de cerdo es lo que parece un fiambre? Por lo menos tiene mejor pinta que las manitas de cerdo españolas. En Japón, curiosamente, los restaurantes coreanos eran los baratos, tipo los chinos de aquí, e íbamos de vez en cuando; pero claro, estarían adaptados. Me acuerdo mucho del kimchi, jo, cómo me gustaba!
    Me ha hecho mucha gracia la sirenita, la verdad es que es más bonita que la de Copenhague, pero claro, es que es una princesa.
    Desde luego, hiciste muy bien en hacer esta parada en tu recorrido, es un sitio precioso!

  3. Pues nunca había oído de Busan, pero ahora ya me apetece visitarla je je qué pinta ese mercado, querría probarlo todo, ¡y la estatua de la sirena me ha encantado! Así rodeada de olas, en el acantilado… Aunque no estoy de acuerdo con Diabarama, la Sirenita de Copenhague también es muy bonita y sí que era una princesa, la hija del rey del mar 😉
    Un abrazo y te sigo leyendo

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