No hay duda de que viajar a Italia es el sueño de más de uno. Recorrer sus ciudades es hacer una ruta por la historia y el arte de ese imperio que dejó su legado en Europa y el norte de África. Es caminar entre palacios del Renacimiento y disfrutar de las obras de algunos de los más grandes artistas europeos. Además, viajar a Italia da la oportunidad de disfrutar de una de las más apreciadas gastronomías del mundo, de bañarse en playas de aguas turquesas y de retroceder en el tiempo al visitar ciudades que quedaron enterradas bajo la lava.
Guatemala es tierra de volcanes. Visitar su altiplano ofrece la posibilidad al viajero de no pasar un solo día sin disfrutar de la vista de uno de ellos recortada en el horizonte. Desde el volcán Agua al sur de Antigua, hasta el San Pedro en el lago Atitlán o el Santa María cerca de Quetzaltenango, son varios los volcanes guatemaltecos cuyas cimas superan los 3000 metros de altura. De entre todos ellos, a fecha de hoy hay cuatro volcanes activos en Guatemala: Fuego, Tacaná, Santiaguito y Pacaya.
Lo sé, soy afortunada. Por triplicado. Poder decir que he podido visitar el Taj Mahal en tres ocasiones es algo que aún me sorprende. Cuando viajé a India por primera vez uno de los lugares que quería visitar era el Taj Mahal. Cuando regresé a es país no podía dejar que mi pareja se fuera sin verlo. Y cuando viajé a Agra por tercera vez con amigas, tenía que compartir con ellas ese momento. Cada una de esas veces ha dejado un recuerdo diferente en mi memoria. Un mismo lugar, la misma persona, tres momentos distintos.
Algunas de mis amigas y yo nos regalamos unos días en Roma. Tuvimos que madrugar para coger el vuelo de Ryanair que habíamos comprado por 10 euros trayecto (si, diez euros todo incluido). Con ese precio, ¿quien iba a desaprovechar la oportunidad?. Teníamos por delante tres días para disfrutar de algunas de las muchas cosas que hay que ver en Roma.
En mi segundo viaje a Nepal tenía claro que durante nuestra estancia en Katmandú no quería alojarme en ninguno de los grandes hoteles que hay la ciudad. No quería tampoco estar en ninguna zona tranquila. Quería dormir en Thamel, el corazón viajero de la ciudad. Es en ese barrio ruidoso y caótico donde uno puede encontrar multitud de restaurantes. Tiendas en las que comprar artesanía o material de montaña. Supermercados y pequeñas tiendas de alimentación. Y también, infinidad de hoteles. De muchas categorías pero sin llegar al lujo extravagante que se puede ver en otros establecimientos de la capital nepalí. Yo quería un hotel pequeño, con encanto y comodidad.
¿Os dais cuenta de lo poco que queda para tener aquí la primavera? Antes de darnos cuenta los jardines se habrán llenado de flores. Los árboles estarán de nuevo cubiertos de hojas. Y los días nos regalarán cada vez más horas de luz. Se acabo el hibernar. Todo son indicios de que vuelve el mejor clima del año. Y con él una de las mejores épocas para volver a hacer la maleta y escapar por unos días de la rutina. Estos son para mi algunos de los mejores destinos para viajar en primavera.
