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Subir al Pacaya, uno de los volcanes activos de Guatemala

Guatemala es tierra de volcanes. Visitar su altiplano ofrece la posibilidad al viajero de no pasar un solo día sin disfrutar de la vista de uno de ellos recortada en el horizonte. Desde el volcán Agua al sur de Antigua, hasta el San Pedro en el lago Atitlán o el Santa María cerca de Quetzaltenango, son varios los volcanes guatemaltecos cuyas cimas superan los 3000 metros de altura. De entre todos ellos, a fecha de hoy hay cuatro volcanes activos en Guatemala: Fuego, Tacaná, Santiaguito y Pacaya.

A todos ellos o a miradores en sus alrededores se puede subir en excursiones organizadas de unas horas o varias jornadas. Nosotros elegimos el Pacaya para nuestra ascensión a las cumbres guatemaltecas. Fue una experiencia diferente que requirió un importante esfuerzo, sobre todo mi parte. Varios meses después no estoy del todo recuperada de la lesión que arrastro desde mi viaje a Malasia y Singapur el pasado año. Mi pie sigue requiriendo que camine con cierta precaución y confieso que no estaba convencida de poder subir hasta el mirador del Pacaya a pie.

Aprovechamos nuestra doble estancia en Antigua, la ciudad más bonita de Guatemala, para realizar esta ruta. Son muchas las agencias de viajes que ofrecen esta excursión, por lo que no resulta complicado contratarla sobre la marcha. En ella se incluye recogida en el hotel en el que te alojas y traslado de ida y vuelta. La hora teórica de la salida hacia el Pacaya era las 14:00 horas. En nuestro caso pasaron más tarde a recogernos, a lo que hubo que sumar un cambio de autobús y la espera a otros viajeros. Finalmente eran más de las 14:30 cuando pusimos realmente rumbo al volcán que íbamos conocer.

En el autobús que realizamos el trayecto el espacio estaba muy bien aprovechado. Además de los asientos fijos a ambos lados del vehículo, entremedias había asientos plegables para más viajeros. Nos tocó ir sentados en uno de ellos y os aseguro que fue realmente incómodo. A la estrechez de la butaca había que sumar que parte del trayecto se hace por una carretera de montaña en la que las curvas eran las protagonistas. Y como íbamos apurados de tiempo, el conductor conducía con esa alegría típica de los guatemaltecos cuando se sientan tras un volante. En definitiva, que yo no veía el momento de llegar a nuestro destino y ponerme en pie.

El tiempo del trayecto puede variar dependiendo sobre todo del tráfico. A nosotros se nos dio bastante bien, no encontramos retenciones en ningún momento y llegamos al destino en una hora y media. Bajamos todos del autobús y nos recibieron los guías que nos iban a acompañar. Al ser un Parque Nacional hay que cumplir ciertas normas, y una de ellas es que cada grupo de viajeros debe ir acompañado por un guía del parque. En el caso del grupo con el que nosotros hicimos la ruta tuvieron que ser dos guías los que ascendieran con nosotros, pues éramos 25 personas y el parque exige que se contrate un guía por cada 15 personas.

El grupo era bastante ecléctico. Desde las nacionalidades a las edades. Había gente muy joven que fueron todo el tiempo a la cabeza durante el ascenso, a gente muy mayor que logró llegar al mirador del Pacaya con tranquilidad y decisión. Antes de comenzar a subir y tras haber comprado nuestro boletos de acceso al parque, los guías nos reunieron a todos para explicarnos como sería la ruta. Por los lugares que íbamos a pasar, el tiempo que podría durar el ascenso y que siempre existía la posibilidad de alquilar los servicios de un caballo para aquellos que sintieran sus fuerzas flaquear.

Pacaya subida a un volcán en Guatemala

Como os he dicho antes, yo pensaba que en algún momento podrían fallarme las fuerzas. O que el pie podría molestarme con el ascenso por el terreno irregular. Pero no fue así. Me marqué un ritmo que me resultará cómodo y conseguí completar el camino entre el grupo de cabeza. Aunque confieso que los últimos metros se me hicieron muy “cuesta arriba”.

Y es que el ascenso para disfrutar de las vistas del Pacaya no es cómodo ni sencillo. La ascensión se hace entre vegetación, los altos árboles impiden que el aire se mueva y además hay bastante humedad. Imaginad el calor cuando además empiezas a caminar por la empinada ladera de la montaña.

Hay parte del sendero que es más ancho, con piedras que facilitan caminar. Pero poco a poco el sendero se va estrechando y hay tramos realmente empinados. Sientes que te falta el aire y que el poco que llega a tus pulmones no es suficiente para llevar oxígeno a todo tu cuerpo. Aún recuerdo cuando terminamos de andar entre los árboles y llegar a un punto en el que el suelo estaba cubierto de pequeños trozos de lava. Arturo iba delante de mi y me decía “ánimo que ya llegas”. Yo solo pensaba “por favor, que haya merecido la pena”.

Y vaya si la mereció. Un poco más arriba llegamos a un explanada en la que corría la brisa y nos esperaba, majestuoso, el Pacaya con su perenne fumarola ascendiendo hacia el cielo azul. El espectáculo ante nuestros ojos era naturaleza en estado puro. Sin más. Agotados y sudorosos todos estábamos felices de haber llegado hasta allí y estar contemplando uno de los volcanes activos de Guatemala.

pacaya volcán guatemala

Hasta hace unos años estaba permitido el ascenso al cráter de este volcán caminando entre las colas de lava. Pero desde hace unos años y debido al peligro que supone está prohibido subir al cráter. La última vez que el Pacaya entró en erupción fue en marzo de 2014, llegando en esa fecha las cenizas a territorio mexicano. Al parecer son muchos los visitantes que parecen empeñados desde esa fecha en subir a los más alto de este volcán, es por ello que se decidió multar a quien lo hiciera y se obliga a llevar esos guías que antes os comenté.

Lo que se puede hacer ahora para compensar y hacer que el visitante se sienta un poco más cerca del volcán es descender desde el mirador a la ladera del volcán y caminar unos metros entre la lava mientras los guías hacen alguna demostración de la elevada temperatura que sigue teniendo la lava y la tierra en algunos puntos. Muy a pesar, nosotros esa parte nos la saltamos. Primero porque yo no quería forzar más mi pie. Y segundo porque al estar oscureciendo me daba miedo no ver bien el camino al bajar y que una rama o piedra me provocara una nueva torcedura. Así que mientras todos los demás descendían para seguir disfrutando del Pacaya, nosotros nos quedamos totalmente solos mientras el sol se iba poniendo en el horizonte. Un plus para animarse a realizar esta excursión por la tarde.

Aún con algo de luz comenzamos el descenso. Fue mucho más sencillo y rápido que la subida. Aunque poco a poco la oscuridad se iba apoderando del bosque aún pudimos parar para contemplar otra imagen de la puesta de sol con los volcanes Acatenango y Fuego como protagonistas. Espectacular. Sobre todo cuando estás solo y el silencio es tu compañero.

Pacaya y volcán Acatenango Guatemala

Lo único que siento es no haber llevado conmigo la cámara de fotos. Me preocupaba tropezar y caerme con ella. Realmente cuando te sientes sin fuerzas creo que es mejor ser precavido. Así que todo lo que tengo es un puñado de fotos hechas con el móvil. No es mucho, yo tengo mi experiencia y aunque os haya mostrado poco del Pacaya os aseguro que merece la pena hacer esta breve excursión al viajar a Guatemala.

Excursión al Pacaya

Os dejo aquí algunos datos por si os animáis a visitar este volcán de Guatemala. Desde mi experiencia es algo que sin duda os recomiendo. Algo diferente que hacer en el país además de visitar ciudades coloniales, mercados de artesanía y ruinas mayas.

  • Hay dos horarios para la excursión con salida desde Antigua a las 6:30 a.m. o a las 2:00 p.m. Solo por la puesta de sol creo que merece elegir el horario de la tarde.
  • El precio de la excursión fue de 12 $ por persona. Estaba incluido el guía. Sin embargo si vas al Pacaya por libre recuerda que tendrás que pagar al guía 200 GTQ por cada grupo de entre 1 y 15 personas.
  • Acceder al Parque Nacional del Volcán de Pacaya cuesta 50 GTQ por persona.
  • Antes de comenzar el acceso hay que completar un formulario con algunos datos sobre el visitante.
  • Junto al punto de venta de entradas se encuentran los baños, y unos metros más allá una par de cantinas perfectas para comprar agua fresca.
  • Si no puedes subir a pie siempre puedes contratar los servicios de un caballo. El precio puede rondar los 10 $, pero como casi todo en Guatemala, tu arte en el regateo puede hacer que lo consigas a un precio más o menos caro.
  • No olvides llevar contigo protector solar y una linterna. Esta última será muy práctica a la hora del descenso si visitas el lugar por la tarde.
  • ¿Te apetece disfrutar de la puesta de sol y del amanecer frente al Pacaya? Pues toma nota de que se puede pernoctar en el parque.
  • Si quieres saber más sobre este volcán no dejes de visitar la página del Parque Nacional Volcán de Pacaya (http://www.volcanpacaya.info/).
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Comentarios (14)

  1. Se ve que ha sido una súper experiencia y que lo has disfrutado. Nosotros hicimos una rutilla por Guatemala y de hecho estuvimos por Antigua, pero no subimos a ningún volcán. Eso lo dejamos para las siguientes semanas en Nicaragua y Costa Rica. Siempre hay que dejar algo para volver, o no?
    Saludos viajeros y gracias por compartir.

  2. ¡Qué excursión más chula!
    La verdad es que nunca hemos pisado un volcán…Lo más cerca que hemos estado de uno fue en un road trip por Sicilia, divisando el Etna a lo lejos. Si algún día tenemos la oportunidad de pasar por Guatemala, estamos seguros de que subiremos al Pacaya. ¡Las fotos son preciosas Cris! Un abrazo.

  3. Pues no sabía que era tierra de volcanes Guatemala. Es un país que me encantaría visitar, así que leeré tus post sobre el país 🙂 Supongo que la experiencia costaría, y más recuperándote de la lesión, pero genial que mereciese la pena. Aunque no haya más fotos seguro que será de esos momentos que no olvidarás nunca.
    Un abrazo.

    1. Me porté como una campeona y te aseguro que mereció la pena. Lo de las fotos… a veces pienso que vemos demasiado el mundo a través del objetivo!
      Un abrazo y espero que llegues alguna vez a conocer Guatemala.

  4. No me había vuelto acordar de tu pie hasta que te he leído…Lo siento.
    Me acuerdo que fue el último en Singapur…Entiendo que al fin bien, después de verte en este viaje y en esta excursión tan trabajosa, me alegro si es así.
    Y el móvil bastó para unas buenas fotos, la última es preciosa. Saludos.

    1. Hola Paco. Pues justo dos semanas antes del viaje a Guatemala me volví a torcer el mismo pie y tuve que estar de reposo una semana. Así que en este viaje no he podido hacer todo lo que me hubiera gustado… Subir a este lugar fue la prueba de fuego, y la pasé aunque me quedé con las ganas de caminar entre la lava. Un abrazo y muchas gracias.

  5. Parece todo muy bonito, la verdad. Lo que no me gusta nada es hacer actividades en grupo. Por el tema de perder mucho tiempo entre recoger gente, cambiar de buses, etc. ¿Se puede hacer la excursión con guía privada?
    Yo rompí el ligamento cruzado de mi rodilla y me fastidió varias vacaciones pero al final uno se recupera. Así que ánimos viajera😎

    1. Muchas gracias por tus ánimos.
      Por supuesto que se puede hacer de forma privada, pero el precio para cualquier traslado privado en Guatemala es exageradamente caro. Así que en este caso, ni me lo planteé 🙂

  6. Geniales los consejos y la experiencia. Me encantaría conocer Guatemala y Antigua, y por supuesto, hacer esta excursión. Tendré que prepararme antes, eso sí. Aunque con paciencia se llega al fin del mundo, más aún cuando uno tiene un incentivo como este paisaje. Feliz fin de semana!

    1. La experiencia ha sido genial, sobre todo cuando crees que ya no puedes más y en ese momento te encuentras con esa maravilla ante los ojos. 🙂

  7. No tenía ni idea de la existencia de volcanes en Guatemala hasta que no fuiste tu. Me encantaría conocer alguno, aunque tenga que ser desde un mirador. Tiene que ser impresionante. Menos mal que valió la pena el esfuerzo, porque según te iba leyendo me ponía en situación y me imaginaba lo que te habría costado llegar. Al final el pie se comportó y te dejó disfrutar del espectáculo. Yo soy de la idea de que estando de viaje se curan todos los males.
    Un abrazo.

    1. Cierto es que me costó, pero fui capaz al menos de parte de hacer parte del recorrido. Sentí no poder bajar a caminar entre la lava, pero hay veces en las que una retirada a tiempo, es una victoria 😉
      Un abrazo

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