Hace años leí “Inés del alma mía”, una novela escrita por Isabel Allende y basada en la vida de Inés Suárez, una mujer que se contó entre aquellos extremeños que hace cinco siglos dejaron España en busca de nuevas tierras y glorias. Cruzaron el Atlántico, conquistaron territorios para la corona española, fundaron ciudades y llevaron una nueva forma de vida a tierras americanas. Ha sido precisamente esa mujer, Inés, la que me ha animado a recorrer Extremadura conociendo las diferentes localidades que forman parte de la Ruta de los Descubridores.
Cuando comenzamos a preparar nuestro viaje a Laos fui descubriendo poco a poco lugares de los que nunca había oído hablar. Uno de ellos fueron las Cascadas Kuang Si, un atractivo parque no demasiado lejos de Luang Prabang perfecto para una excursión de un día.
Hace tiempo teníamos en mente visitar la Ruta de las Caras de Buendía. Y por fin este verano ha llegado el momento de recorrer este sendero de la provincia de Cuenca al borde del Embalse de Buendía. Es una ruta sencilla apta para casi todo el mundo aunque no está preparada para personas con movilidad reducida. Os animo a conocer este lugar en cualquier época del año. Hay quien dice que en verano hace mucho calor, pero el color que el agua del embalse tiene durante los meses de estío hace que compensen las altas temperaturas.
Si vas a Algarve seguro que tienes en mente esas imágenes de acantilados batidos por las olas del Océano Atlántico. No toda esta región portuguesa es así, pero si no te quieres perder esa postal de un mar embravecido chocando contra las rocas, entonces tienes que ir a Sagres. Es aquí donde allá por el siglo XII se pensaba que acababa el mundo, el lugar en el que la tierra daba paso a un mar al otro lado del cual no había más tierra.
Viajar es una experiencia maravillosa para conocer nuevos lugares, acercarse a nuevas culturas y a las vivencias de otros. China es un país milenario que encanta por su historia y tradiciones. Para los que ya la han visitado sigue siendo una experiencia maravillosa, pero para los que llegan por primera vez, pueden confrontar costumbres e inclusive arquitectura muy distinta a las que solemos ver.
Faro, la capital de la región portuguesa del Algarve, no me pareció a primera vista una ciudad muy atractiva. Sin embargo, según pasaron los días, fui encontrando el encanto a esta ciudad con un agradable casco histórico, un bonito paseo junto al puerto y una ubicación perfecta para conocer algunas de las mejores playas de Portugal. Por ello creo que dormir en Faro es una buena idea, pues su localización permite desplazarse sin esfuerzo para conocer algunos de los muchos lugares que ver en el Algarve.
